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Animación pura de "El libro de la selva"

El "increíble" Brad Bird desvela qué película le inspiró para convertirse en animador

Brad Bird, uno de los grandes nombres de la animación contemporánea, ha revelado qué película le hizo comprender que quería dedicarse al cine. El director de "Los increíbles" y "Ratatouille" ha señalado a "El libro de la selva", el clásico de Disney estrenado en 1967, como una de las experiencias que marcaron su vocación. "Quizá ese fue mi momento de la picadura de la araña", explicó, recurriendo a la metáfora del origen de los poderes de Spider-Man.

El "increíble" Brad Bird desvela qué película le inspiró para convertirse en animador

Brad Bird hizo estas declaraciones durante una charla celebrada en el marco del Festival de Cine de Londres, organizado por el British Film Institute (BFI). El encuentro sirvió también para repasar una trayectoria que incluye títulos tan queridos como El gigante de hierro, además de su trabajo en Los Simpson y sus incursiones en el cine de acción real.

El cineasta, que empezó a dibujar a los tres años, explicó que sus primeros dibujos no tenían nada de extraordinario, salvo por un detalle: estaban concebidos para verse en un orden determinado, mientras él narraba la historia correspondiente. "No me di cuenta hasta mucho después, pero creo que estaba intentando hacer películas", recordó.

Al hablar de El libro de la selva, Brad Bird matizó que no la considera necesariamente la mejor película de Disney. Sin embargo, sí cree que probablemente sea una de las mejores en lo que respecta a la animación de personajes. Su principal virtud, a su juicio, es que cada uno tiene una personalidad física propia: "Hay muchísimos personajes buenos y muy diferentes, y ninguno se mueve remotamente igual que otro".

La película, dirigida por Wolfgang Reitherman y basada en la obra de Rudyard Kipling, dejó así una huella duradera en un futuro realizador que acabaría convirtiéndose en una figura fundamental de Pixar.

Una salida poco amistosa de Disney

Brad Bird comenzó a trabajar en el mundo de la animación desde muy joven. A los 14 años realizó su primera película, lo que llamó la atención de los responsables de Disney, que le ofrecieron una especie de aprendizaje informal. Tras estudiar en CalArts, trabajó en diversos proyectos para Disney y Amblin, la productora de Steven Spielberg, además de ejercer como asesor creativo y participar en los primeros años de Los Simpson.

Sin embargo, su relación con Disney terminó de manera poco agradable. Brad Bird explicó que había aprendido de los veteranos del estudio, a quienes admiraba profundamente, pero que la siguiente generación de responsables no siempre compartía aquella manera de entender la animación.

El director también defendía historias más complejas y maduras, algo que chocaba con la orientación más tradicional del estudio. "Disney era una pequeña balsa en un océano donde la animación estaba muerta", recordó. Cuando llegó, aseguró, la empresa empezó a convertirse en un lugar donde las decisiones creativas estaban cada vez más condicionadas por las luchas internas.

"Básicamente, me despidieron por defender las cosas que los veteranos me habían enseñado a valorar", afirmó. Una experiencia que ayuda a entender por qué encontró en Pixar un entorno más favorable para desarrollar sus proyectos.

Spielberg, Jobs y Tom Cruise

El cineasta también recordó su relación profesional con Steven Spielberg, con quien trabajó en el entorno de Amblin. Lo describió como un auténtico peso pesado de Hollywood, aunque destacó que las grandes figuras pueden hacer posible que salgan adelante proyectos arriesgados si consiguen protegerlos de quienes dudan de ellos.

"Hay 20.000 escépticos por cada creyente en Hollywood»" resumió. Por eso, considera fundamental aferrarse a quienes confían en una idea y saben defenderla frente a las presiones de la industria.

Brad Bird también tuvo palabras para Steve Jobs, antiguo responsable de Apple y Pixar, quien no recibió con demasiado entusiasmo su decisión de probar suerte en el cine de acción real. Según recordó, Steve Jobs habría preferido que se mantuviera más cerca de las producciones habituales de Disney, e incluso le preguntó si no preferiría dirigir una nueva entrega de Piratas del Caribe.

Pero Brad Bird tenía otros planes. Cuando surgió la oportunidad de dirigir Misión imposible: Protocolo fantasma, protagonizada por Tom Cruise, su argumento era sencillo: le encantaban las películas de espías y aquella era una película de espías con Tom Cruise. "¿Por qué no ibas a querer hacerla?", recordó que pensó.

Después llegaría Tomorrowland: El mundo del mañana, otra incursión en la imagen real antes de regresar a un proyecto de animación que llevaba décadas rondándole la cabeza.

Treinta años esperando a Ray Gunn

Ese proyecto es Ray Gunn, una película de animación ambientada en Metropia, una gigantesca ciudad de un futuro alternativo contemplado desde la estética de 1939. Su protagonista, el detective privado Raymond Gunn, se ve envuelto en un caso que mezcla extraterrestres, asesinatos y una estrella multimedia llamada Venus Nova.

La película, protagonizada vocalmente por Sam Rockwell, llevaba más de treinta años en los planes de Brad Bird. El director reconoció que perseverar durante tanto tiempo puede parecer una muestra de dedicación extraordinaria o, sencillamente, de locura. En cualquier caso, aseguró sentirse feliz de que la historia haya llegado por fin a la pantalla.

Durante el encuentro también habló de Los increíbles 3, que dirige Pete Sohn. Brad Bird participa en el proyecto como guionista y productor, pero subrayó que la película pertenece a Pete Sohn, quien conoce bien la identidad de la saga. No es extraño: Pete Sohn formó parte del equipo de Pixar que trabajó con Brad Bird en Los increíbles.

Además, el cineasta explicó cómo terminó prestando su voz a Edna Moda, la inolvidable diseñadora de los supertrajes de la familia protagonista. La actriz Lily Tomlin había sido considerada para el papel, pero, cuando Brad Bird le mostró la voz rasposa que tenía en mente, ella le pidió que repitiera la interpretación varias veces. Finalmente, le entregó una grabadora y le propuso que registrara él mismo todas las escenas.

El resultado fue uno de los personajes más reconocibles de la película, prueba de que a veces el director no necesita buscar demasiado lejos para encontrar a su actor ideal.

Brad Bird cerró la charla con un consejo dirigido a los jóvenes que desean dedicarse a la dirección cinematográfica: "¡No os pongáis nerviosos!". También recordó una frase de Homer Simpson que su familia utiliza cuando regresa a casa después de un día especialmente complicado: "¡Estúpido trabajo soñado!".

 

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