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Biografía

Sam Rockwell

Sam Rockwell

51 años

Sam Rockwell

Nació el 05 de Noviembre de 1968 en Daly City, California, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

Oscar
2019

Nominado a 1 premio

Oscar
2018

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
The Best of Enemies

2019 | The Best of Enemies

Fosse/Verdon

2019 | Fosse/Verdon | Serie TV

Cuidada miniserie sobre la relación personal y profesional entre Bob Fosse y Gwen Verdon. Se inicia con el salto al cine de Fosse adaptando el musical "Sweet Charity", que en los teatros había sido representado por Gwen como protagonista, pero que en cine, por presión de los estudios, contaría con Shirley MacLaine. El film, titulado en España Noches en la ciudad, sería un rotundo fracaso, pero impulsó a Fosse a pelear por la dirección de Cabaret, cuya puesta en escena oscura y nada edulcorada, revolucionó el musical. Del primer episodio llama la atención el gran esfuerzo de producción, y la gran interpretación de los actores, con un Sam Rockwell apenas reconocible en su rol de Fosse, y una estupenda Michelle Williams dando vida a Gwen. Se pinta una relación de amor con puntos que ponen en peligro la relación, sobre todo por parte de él, que no sabe sobrellevar los momentos en que no están juntos. Para ser casi un recién llegado al mundo de la creación de series, Thomas Kail sorprende gratamente con su puesta en escena, recreando los momentos en que se conciben números musicales, o el modo en que se introduce recuerdos-flash-backs de Fosse en torno a su infancia y juventud. Los actores que interpretan a personajes más populares, como Liza Minnelli, a la que encarna Kelli Barrett, tienen la virtud de entregar trabajos sobrios que ayudan a la credibilidad.

7/10
Richard Jewell

2019 | Richard Jewell

Richard Jewell sueña con formar parte de la policía, e incluso se diría que tiene cualidades naturales para ello, pero debe conformarse con trabajos como el de guardia jurado, en los que despierta suspicacias por lo que algunos consideran como exceso de celo. Podría llegar su oportunidad durante la Olimpiada de 1996 en Atlanta, en que las fuerzas de seguridad deben reforzarse. Su actuación en un atentado con bomba durante un concierto en el Centennial Park, que permite salvar muchas vidas, le convierte en héroe... por poco tiempo, pues el FBI y los medios de comunicación acaban poniéndole en el punto de mira de la opinión pública, al considerarle sospechoso principal de un ataque que ha causado dos muertos y un centenar de heridos. Formidable película de Clint Eastwood, quien a punto de cumplir 90 años demuestra una libertad creativa absoluta, rueda lo que le da la gana y sin complejos, y lo hace maravillosamente bien, sin efectismos facilones. Como viene ocurriendo en sus últimos trabajos, parte de hechos reales, y han servido de base al guion de Billy Ray el artículo “American Nightmare: The Ballad of Richard Jewell” de Marie Brenner, y el libro “The Suspect” de Kent Alexander y Kevin Salwen. Ray ha demostrado su solvencia para este tipo de relatos en sus libretos para El precio de la verdad y Capitán Phillips, entre otros, y aquí entrega un relato modélico, que a Eastwood le sirve para perfilar una historia al estilo de Sully, pero con un protagonista que más fácilmente se puede convertir en chivo expiatorio para quien busca rápidamente un culpable. En efecto, Jewell no ganaría un concurso de popularidad en redes sociales: blanco y con sobrepeso, no cuida demasiado su aspecto, y se toma tan en serio su trabajo que puede molestar a los que tiene a su alrededor; es soltero, tiene 34 años y aún vive con su madre, y le encantan las armas y la caza. Sorprende lo bien que funciona la narración, entregada al estilo clásico, y con un arriesgado protagonista, por su falta de atractivo, que le sirve al desconocido Paul Walter Hauser para entregar el trabajo de su vida, puede que no tenga otra oportunidad como esta para descollar, y es que se mimetiza con el auténtico Jewell, si comparamos una foto suya con el auténtico personaje, sería difícil acertar quién es quién. Compone muy bien a alguien corriente y moliente, algo friki y buena persona, pero gris y algo bocazas, que desea sinceramente ayudar a los demás haciendo bien su trabajo. Y funciona a la perfección la relación con su madre, también muy bien interpretada por Kathy Bates. Estamos ante una película profundamente humana, con una estructura bien armada alrededor del modo en que se tratan las personas, y el peligro de dejarse arrastrar por el orgullo y los prejuicios, ignorando la presunción de inocencia. Richard Jewell puede aguantar la presión gracias a su madre Bobi, su abogado Watson Bryant –gran trabajo de Sam Rockwell– y su ayudante Nadya, y su amigo Dan, que son un firme apoyo en las horas amargas. En cambio, quien no ve personas, sino primeras páginas en los periódicos o casos resueltos, caso de la periodista que publica de modo irresponsable una noticia, filtrada por un agente federal con aún más irresponsabilidad, puede causar daños difícilmente reparables. El film pone en la picota a la cultura del éxito, que piensa que cualquier medio sirve para triunfar, aunque se lleva a personas concretas por delante. Quizá los personajes de Olivia Wilde y Jon Hamm podían haber sido más sutiles, pero con ellos se ha querido mostrar arquetipos en una sociedad paradójica, que quiere héroes y villanos, a los que alza y vapulea con lamentable despreocupación y sin solución de continuidad. El film contiene momentos cinematográficos maravillosos, como los de los atentados, pero sobresalen dos de los interrogatorios del FBI, en que se impone la dignidad de la persona frente a los atropellos, señalados por quien hasta entonces admiraba y deseaba ser como uno de esos agentes de la ley.

7/10
Jojo Rabbit

2019 | Jojo Rabbit

Johannes "Jojo" Betzler es un chaval alemán de diez años y medio, que en plena Segunda Guerra Mundial se encuentra fascinado por toda la parafernalia e imaginería que rodea al nazismo, está muy orgulloso de pertenecer a las juventudes hitlerianas, aunque su incapacidad para matar a un conejo en un campamento de verano le haya valido el apelativo de Jojo Rabbit. Vive con su madre Rosie, el padre está ausente por la guerra, y su hermana murió. Todo contribuye a que se haya fabricado un amigo imaginario con el que departe con frecuencia, que es nada menos que Adolf Hitler. El descubrimiento de que Elsa Korr, una adolescente judía de la edad que tendría su hermana, está escondida en su casa –la oculta Rosie, pero Jojo lo ignora–, comenzará a alterar tan ingenua y deformada percepción de la realidad. El neozelandés Taika Waititi logró llamar la atención con A la caza de los ñumanos, una singular película con adolescente abandonado por sus padres al nacer, y adoptado por unos granjeros. Luego en Hollywood le vieron adecuado para el cine de superhéroes, y dirigió Thor: Ragnarok. Probablemente se encuentra más cercana a sus intereses esta adaptación de una novela de Christine Leunens, que aborda la locura del nazismo desde la perspectiva de la inocencia infantil, una idea que ha dado pie a un buen puñado de películas, a menudo envueltas por una relativa polémica, en lo que se refiere a la acusación de que se estaría trivializando la cuestión con elementos humorísticos o satíricos. Sea como fuere, títulos como La vida es bella, El niño con el pijama de rayas y La ladrona de libros, han gozado de una buena acogida del público, y sirven para introducir al público más joven en el peligro del fanatismo ideológico y los totalitarismos. Waititi, que además de ser director y guionista, se reserva el papel de Adolf Hitler, logra una película interesante, original y atrevida, pero algo desigual, porque en algunos pasajes se torna reiterativo, y la acción no avanza. Pero tiene a cambio momentos muy logrados, como el del registro sorpresa de la Gestapo, o el del terrible descubrimiento en la plaza que supone, definitivamente, el final de la inocencia de Jojo, sutil y delicado. Las relaciones del niño protagonista con su madre Rosie, y la progresivamente amiga y amor platónico Elsa, tienen encanto, al igual que espanta y divierte el libro de la historia de los judíos que está componiendo Jojo, con ilustraciones propias. Las surrealistas escenas con el Hitler imaginario en cambio acaban cansando, aunque tengan la gracia de ser como el reverso tenebroso de las que vivía James Stewart en el clásico El invisible Harvey, donde precisamente tenía un amigo al que nadie más veía, y que era un... conejo. Respaldado por buenos actores adultos como Scarlett Johansson y Sam Rockwell, aguanta bien el tipo el niño debutante Roman Griffin Davis, y también tiene gracia Archie Yates, que interpreta a su amigo gordito Yorki.

6/10
Mute

2018 | Mute

El vicio del poder

2018 | Vice

Película sobre quien fuera vicepresidente de Estados Unidos con el presidente George W. Bush, Dick Cheney, el título original es un juego de palabras sobre el doble significado de “vice”, apócope de vicepresidente, pero que también significa “vicio”, alusión a los efectos perversos del ejercicio del poder según la propia visión, pero sin buscar realmente el bien común y buscando evadirse, en la medida de los posible, de los mecanismos de control del poder diversos al ejecutivo, o sea, del legislativo y el judicial. Escribe y dirige Adam McKay, que comenzó su trayectoria de cineasta con comedias tontorronas de Will Ferrell, pero que sorprendió con La gran apuesta, una inteligente mirada vitriólica a la crisis financiera de Wall Street que se basaba en un libro muy documentado de Michael Lewis, y que le valió ganar un Oscar al mejor guión adaptado. Aquí no maneja un libro previo, pero sí repite las técnicas narrativas que tan buen resultado le dieron en el film citado, de modo que tenemos un narrador inesperado con mucho corazón, por así decir, e irónicas bromas que rompen la cuarta pared con el espectador para explicar los enjuagues y tejemanejes de la política, el modo en que se engatusa a la gente de la calle y a los otros que intentan manejar el cotarro del poder. Algunos de estos recursos están usados con originalidad y talento, destilando ironía por todos los poros. Hay además un esfuerzo por humanizar a los personajes, para tratar de entenderlos y no limitarse a una tosca caricatura, algo a lo que ayuda un ajustado reparto, empezando por la increíble caracterización e interpretación de Christian Bale, que al hacer de Cheney sigue una senda parecida a la emprendida el año anterior por Gary Oldman con Churchill en El instante más oscuro. Se incluyen detalles personales como la trayectoria inicial de “bala perdida”, enderezada por la que sería su esposa, Lenney, pintada como una mujer tremendamente ambiciosa, donde Dick sería su instrumento para triunfar en un mundo dominado por los hombres; o cómo evolucionan las hijas, y el manejo de la delicada cuestión del lesbianismo de una de ellas. Amy Adams hace un buen trabajo, pero le pesa, como a Steve Carell, el que fuera secretario de defensa Donald Rumsfeld, y Sam Rockwell, Bush hijo, que a la postre los retratos se hagan con trazos demasiado leves. Y es que a pesar de todo no puede uno por menos de considerar que las cosas se muestran de un modo algo simplista, por ejemplo con los esfuerzos de Cheney para concentrar poder ejecutivo en el presidente, torciendo las interpretaciones del Tribunal Supremo sobre el modo de aplicarlo, a modo de plan maestro trazado durante años, y que, cosas del destino, cuando se tuerce vuelve a asomar como posibilidad en la sombra, ser “el mago de Oz” por así decir de un fácilmente manipulable presidente Bush hijo. Pueden excusarse estos defectos por la condición satírica del film, pero como en el fondo late la intención de ser una fábula de advertencia sobre unos Estados Unidos que podrían alejarse de los principios democráticos que los constituyeron, no dejan de ser eso, defectos.

7/10
Blaze

2018 | Blaze

Semblanza musical de Blaze Foley (1949-1989), cuyo verdadero nombre era Michael David Fuller. Blaze fue un músico outsider, que se movió en el terreno del country y del folk-blues y dejó una huella imborrable en la tradición del movimiento Texas Oulaw Music, que tuvo eminentes representantes en Merle Haggard o Willie Nelson. Blaze fue un tipo singular, compositor de genio, poético, capaz de embelesar a la concurrencia con sus baladas, que, lejos de grabaciones comerciales, fueron tocadas por el camino, guitarra en mano, en muchos bares y locales rurales, y pusieron sus cimientos para la inmortalidad. Porque Blaze, como él mismo dice en la película, no deseaba ser una estrella, más bien prefería ser una leyenda. Y es que las buenas canciones duran para siempre. El actor, guionista y director Ethan Hawke es un tipo inquieto. Su faceta artística no sólo incluye el ámbito cinematográfico, sino también el teatro y la literatura. Y se ve que este proyecto es muy personal, algo propio de una visión artística fuera de las esclavitudes de la moda y el negocio. Y está mimado hasta el extremo. Vierte así en este film una visión tierna y mitificada del artista desnudo, auténtico, de vida desarrapada y errante, anárquico y visceral, aunque sin endulzar el resultado. Blaze se basa en las memorias de quien fuera su esposa, Sybil Rosen, que también ejerce de coguionista, y cuya relación con el músico vertebra prácticamente todo el film y lo sitúa en una vertiente romántica y trágica a la vez, en la línea de las dificultades afectivas del artista sin fisuras, incapaz de instaurar orden en su vida familiar –la pareja llegó a abortar a su hijo– y de comprometerse más allá de lo que él considera una vida libre. Narrada de modo desestructurado, Hawke comienza su film con una entrevista radiofónica a sus amigos artísticos, que hablan de la prematura y trágica muerte del músico a causa de un disparo ajeno. La trama serpentea entonces por dos fases de la vida de Blaze, la centrada en su última actuación y la que recoge diferentes eventos de su vida, sobre todo en lo referente a su relación amorosa con Sybil. Y todo el film, absolutamente todo, está trufado de las baladas del genial músico, muchas veces como temas de fondo aunque la mayoría proceden del propio desarrollo argumental, bajo la sentida interpretación directa de un asombroso Ben Dickey, que parece completamente mimetizado con el personaje. También está estupenda Alia Shawkat. Destaca además un extraordinario tratamiento fotográfico de Steve Cosens, pleno de colores tostados y nocturnos que impregnan de nostalgia la película. Blaze nace para ser minoritaria, una rara avis del cine actual, pero que los amantes de la música, de las canciones populares, de los creadores de raza apreciarán sin duda como un soplo de aire en medio del desierto.

6/10
Tres anuncios en las afueras

2017 | Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Una historia impactante y devastadora, aunque también catártica, al estilo de Manchester frente al mar. Es una de esas películas de las que se agradece disponer sólo de la información justa acerca de su trama, antes de su visionado, para degustarla con la mayor intensidad posible. Mildred Hayes, una mujer de cierta edad, pasa a diario con su vehículo por una vieja carretera sin apenas tránsito automovilístico. Tres grandes vallas publicitarias destartaladas, donde nadie anuncia nada, a las afueras de Ebbing, Missuri, le sugieren una idea. Tras un acuerdo con la agencia que las gestiona, insertará en ellas tres incendiarias frases que van a revolucionar a la población, poniendo en jaque de modo especial a los agentes de la comisaría local, y en especial a su sheriff, Bill Willoughby, que padece una enfermedad terminal. El británico de origen irlandés Martin McDonagh da un paso hacia la madurez con Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri, tras su prometedor debut en el largo con Escondidos en brujas, y el cine dentro del cine que contenía Siete psicópatas, que eran una curiosa mezcla de thriller y comedia al estilo Quentin Tarantino, aunque con personalidad propia y una cierta reflexión sobre la condición humana. Aquí, de nuevo asumiendo los roles de director y guionista, mantiene su interés por indagar acerca de aquello que mueve a las personas; y aunque no renuncia en ocasiones al recurso del humor negro, lo hace con acentos más dramáticos y terribles. Porque aborda el modo en que las personas encajamos las tragedias, que más o menos grandes, no faltan en la vida de cada uno. En el caso que nos ocupa, un suceso familiar terrible ha convertido el alma de Mildred en un hervidero de odio y desconfianza, un veneno que afecta también a sus seres queridos, su hijo y su ex marido, que solía maltratarla. No falta además la enfermedad que aqueja al sheriff Bill, incomprensible humanamente, cuando la suya es una familia feliz, su esposa y sus hijitas le quieren mucho; o la rabia del racista y violento agente Jason Dixon, asfixiado por la sombra de su dominante madre anciana, a la que le toca cuidar. Hay una especie de agotamiento y desesperanza ante las decepciones que nos producen las personas, y aunque al fondo late la idea de que sólo el amor nos redime y nos da la paz, su interiorización, se nos viene a decir, supone un camino largo y tortuoso, que no siempre se llega a recorrer con acierto. Sorprende la solidez de la trama urdida por McDonagh, que huye en todo momento de lo previsible a la hora de mostrar cómo evolucionan los acontecimientos, hace gala de la rara virtud de respetar la inteligencia del espectador, no recurre a trucos malabares difíciles de aceptar, y las explosiones o cambios en el carácter de los personajes resultan razonables, aunque a veces sean tremendos. La línea argumental principal, que nunca se pierde, sirve además para presentar una amplísima galería de tipos humanos, muy bien descritos con unos pocos rasgos. Estamos ante una de esas películas que merecerían un premio al conjunto de su reparto, todos los actores, aun los que tienen papeles pequeños, están sobresalientes: Frances McDormand es la mujer que parece una roca, aunque está rota, con un carácter arisco que recuerda a su composición de la insoportable Olive Kitteridge; Woody Harrelson, un actor que mejora con el paso de los años, interpreta a un sheriff lleno de humanidad, capaz de tomar una decisión terrible; Sam Rockwell atrapa a la perfección a quien podía ser un buen detective, y está cayendo en el abismo; e igualmente bordan sus interpretaciones, aunque tengan poca presencia en pantalla, Peter Dinklage, John Hawkes, Lucas Hedges, Zeljko Ivanek, Abbie Cornish…

8/10
The Dark of Night

2017 | The Dark of Night

Corto con sofisticada fotografía en blanco y negro y aire retro, dirigido por la actriz Robin Wright, ella escogió el guión de una incubadora de proyectos propiciada por su ayudante Nini Le Huynh. Se trata de un divertimento no demasiado ingenioso, atravesado en sus escasos diez minutos por una escabechina de crímenes violentos. Todo transcurre en una noche en que una mujer entra en un solitario bar, donde un individuo maltrata a la camarera. Se establece entre ésta y la recién llegada una complicidad que va a durar poco, y no sólo porque estemos en un corto.

4/10
La mujer que camina delante

2017 | Woman Walks Ahead

Los últimos días del jefe indio Toro Sentado, cabecilla de los indios sioux. Recluido en una reserva en Dakota, los meses antes de morir asesinado se asoció con la pintora Catherine Weldon con el objetivo de obtener un retrato del mítico guerrero que había participado en la masacre de Little Big Horn, la batalla contra el séptimo de caballería del general Custer. Ambientada en los últimos años del siglo XIX, la película intenta recuperar el romanticismo de una época pretérita en que las tierras de norteamérica no tenían dueño –"son de Dios", dice Toro Sentado– y en la que la vida natural estaba reservada sólo para quienes eran capaces de soportar los rigores de la naturaleza. Hay en la película de Susanna White (Generation Kill) mucha ternura por el jefe sioux, caracterizado aquí con la esperada nobleza, pero también evita la tentación de dejarse llevar por un exagerado maniqueísmo mostrando al hombre blanco como un ser aborrecible. Simplemente los tiempos cambian, es inevitable. Y ese modo de vida salvaje ha llegado irremediablemente a su fin. Hay clasicismo en el rodaje y en la contemplativa planificación de la directora, quien sabe trasladar con oficio un guión sencillo pero interesante de Steven Knight. El reparto está bien escogido y todos hacen un correcto trabajo, aunque destacan Jessica Chastain, Michael Greyeyes y Sam Rockwell.

6/10
Poltergeist

2015 | Poltergeist

La familia Bowen acaba de mudarse de casa. Y aunque el padre, Eric, se encuentra en paro, todos están ilusionados con estrenar su nuevo hogar, una casa amplia, con varias alturas, muy luminosa, grandes habitaciones, en una zona residencial. Y sin embargo, una presencia siniestra se esconde ahí. Lo nota primero el pequeño Griffin, con el descubrimiento de una extraña colección de muñecos payasos, y luego está el encendido espontáneo de la televisión, extraños ruidos. Todas estas señales de que el lugar está encantado tienen que ver con que la casa se construyó encima de un antiguo cementerio, y los muertos no descansan en paz. Hasta el punto de que se llevan a la pequeña de la familia, Amy, con la esperanza de que les guíe hacia la luz. Remake de Poltergeist, el clásico producido por Steven Spielberg y dirigido por Tobe Hooper, en esta ocasión esos roles son asumidos por Sam Raimi y Gil Kenan, éste muy acertado en la animada Monster House –con la que Poltergeist tiene alguna clara conexión– y la fallida City of Ember, ambos títulos familiares. El que nos ocupa también lo sería en cierta medida por su tono amable, aunque por los abundantes sustos y temas paranormales no sea indicado para los espectadores más jóvenes y/o impresionables, que puede que no se atrevan a coger una taladradora en su vida. A diferencia de otras revisitaciones anodinas, la que nos ocupa está llena de energía y la disfrutarán sobre todo los que desconozcan el original, pues en tal sentido, la película no aporta muchísimas novedades, más allá de unos efectos visuales corregidos y aumentados. Quizá la principal sea mostrar de un modo gráfico, pero a la vez sugerido, el submundo de los muertos. Aunque también se podría mencionar la introducción argumental de un dron de juguete, los tiempos adelantan que es una barbaridad, piénsese que las televisiones son de plasma y existen los iPhone, incluso de color rosa para la adolescente hija mayor. Hay un gran acierto en el reparto, brillando especialmente los niños pequeños, grandes y encantadores Kyle Catlett y Kennedi Clements. También tiene su punto de gracia el "cazafantasmas" interpretado por Jared Harris, que aporta un contrapunto humorístico que se agradece.

6/10
Mr. Right

2015 | Mr. Right

Desencantada por una ruptura amorosa, la joven Martha emprende unas vacaciones. Conocerá por casualidad a Francis, aparentemente el tipo ideal, del que se enamora. Ignora que en realidad es un asesino a sueldo, con un particular código ético, pues acaba con la vida de los tipos sin escrúpulos que le han contratado. Tras la discutible cinta española Carne de neón Paco Cabezas fue contratado para dirigir en Hollywood la cinta de acción Tokarev, que tampoco acababa de funcionar. Ahora le dan una segunda oportunidad con Mr. Right, una mezcla de comedia romántica y thriller que cuenta con un bajo presupuesto, a pesar de la presencia de rostros conocidos. Por desgracia, el realizador andaluz no es capaz de remontar la evidente falta de medios, ni las numerosas carencias del guión de Max Landis (Chronicle, American Ultra), con personajes planos y diálogos de cómic de segunda fila, y que tras el enamoramiento fulgurante de los protagonistas no avanza hasta el enfrentamiento final. Lo intenta imitando como puede el cine de Quentin Tarantino, combinando violencia con humor surrealista, pero por muy pegadizos que sean los temas musicales que añade, no logra ni por asomo la potencia del autor de Pulp Fiction. Por otro lado, el español tiene poca habilidad para dirigir a los actores. Así lo atestiguan unos Anna Kendrick y Sam Rockwell potenciales candidatos a los Razzie, y unos secundarios a la misma altura. Cabe salvar a Tim Roth, gran actor capaz de tomarse en serio incluso un despropósito como éste. Un novio perfecto, quizás, sí, pero una película totalmente equivocada.

3/10
Reencontrando el amor

2015 | Digging for Fire

Don Verdean

2015 | Don Verdean

Laggies

2014 | Laggies

Loitering with Intent

2014 | Loitering with Intent

La fórmula de la felicidad

2014 | Better Living Through Chemistry

El farmacéutico de un pequeño y aburrido pueblo encuentra la vía de escape a su ruinoso matrimonio a través de una amante. Ésta, aficionada a las drogas con receta, introducirá poco a poco al farmacéutico en ese adictivo mundo. Cuando deciden formalizar su relación, en lugar de divorciarse, optan por planear el asesinato del marido de ella.

El camino de vuelta

2013 | The Way Way Back

A Duncan, un chaval de 14 años, le toca pasar el verano con su madre Pam, el novio de su madre, Trent, y la hija de éste, en una zona playera, en una casa conlindante con la de Betty, mujer separada y de volcánica personalidad, madre de dos hijos. En plena crisis adolescente, no lleva bien la separación de sus padres y la nueva figura paterna resulta insoportable por sus nulos esfuerzos en mantener una relación normal. Encontrará un referente paterno inesperado en Owen, empleado de un parque acuático, que le ofrece trabajar como ayudante. Ese entorno en que se encuentra a gusto le irá proporcionando la suficiente confianza para moverse con más soltura en su incómodo hogar. Brillante debut en la dirección de dos actores de comedia poco conocidos, Nat Faxon y Jim Rash –ambos se reservan pequeños papeles en la película–, que ya dieron prueba de su talento como guionistas firmando el libreto de Los descendientes, que les valió el Oscar, y con la que El camino de vuelta mantiene no pocos puntos de conexión. Aquí, de nuevo, la historia es suya. Y el planteamiento alrededor de la familia es muy “indie”, hace pensar en Pequeña miss Sunshine, tal vez por compartir con ese título dos actores, Steve Carell y Toni Collette. Faxon y Rash destacan por armar bien la narración, con sus múltiples personajes, sus trabajadas escenas y sus brillantes diálogos, manteniendo el justo equilibrio entre lágrimas y risas. El dúo escribe bien y resuelve bien en la puesta en escena. Ello para describir con agudeza los problemas a los que se enfrentan tantas familias desestructuradas, cuya carga puede hacerse muy pesada para alguien que se encuentra a las puertas de ingresar en la edad adulta. En tal sentido hay que hablar del gran trabajo de Liam James, conocido sobre todo por la serie The Killing (serie), que sostiene de modo muy meritorio la película, pues siempre se nos ofrece su punto de vista adolescente. Punto de vista dominado por la zozobra y el temor a un mundo que adivina demasiado complejo, a juzgar por los errores que observa en los adultos, incapaces de imprimir un rumbo claro a sus vidas, y que a veces son más críos que sus propios hijos. Todos los personajes que se mueven alrededor de Duncan podrían ser calificados como secundarios, magníficos secundarios. Sobresale Sam Rockwell, maravilloso mentor en el parque acuático, pero también están muy bien Steve Carell y Amanda Peet, a los que le toca caer antipáticos, y Toni Collette y Allison Janney, madres separadas desorientadas, más AnnaSophia Robb la vecina, la jefa del parque acuático Maya Ruldoph, o los propios directores-actores.

7/10
Siete psicópatas

2012 | Seven Psychopaths

Martin McDonagh ya era un dramaturgo prestigioso cuando despuntó en 2008 con Escondidos en Brujas, singular y notable debut. Pero posteriormente el británico ha pasado cuatro años sin dar un golpe de claqueta, tiempo en el que únicamente ha aparecido en los títulos de crédito de un largometraje, como productor ejecutivo. Fue en El irlandés, otra meritoria ópera prima, firmada por su hermano, John Michael McDonagh. McDonagh vuelve a contar con Colin Farrell, que en esta ocasión interpreta a Marty, que intenta escribir un guión cinematográfico titulado Siete psicópatas. Le echa una mano su mejor amigo, Billy, un actor desempleado que junto con un cómplice, Hans, ha 'secuestrado' al perro de Charlie, un psicótico gángster. Los sucesos subsiguientes servirán de gran inspiración para que Marty describa a los asesinos de su obra, pero su vida correrá serio peligro... La única pequeña pega de Siete psicópatas es que ya no coge al espectador por sorpresa, pues el cineasta mantiene el tono, a medio camino entre el thriller y la comedia negra. El elemento un poco novedoso sería su carácter metacinematográfico, ya que el protagonista, Marty –que no por casualidad comparte el nombre de pila con el director– va componiendo el guión conforme transcurre el metraje, hasta que se mezclan realidad y ficción. Siguiendo el modelo del cine de Quentin Tarantino y Guy Ritchie –a ratos también recuerda a los hermanos Coen–, Siete psicópatas es un film de elaborados diálogos, y tiene un carácter muy coral. McDonagh aprovecha que ha contado con un reparto excepcional, en el que el citado Farrell está acompañado por un Sam Rockwell al que le viene al pelo un papel de desquiciado, el intachable Christopher Walken y un correcto Woody Harrelson. No desentonan en Siete psicópatas Olga Kurylenko, Harry Dean Stanton, Gabourey Sidibe –la protagonista de Precious– y el veteranísimo Tom Waits, algunos en apariciones muy breves. La secuencia inicial homenajea a la serie Boardwalk Empire, con dos de sus protagonistas, Michael Pitt y Michael Stuhlbarg, como asesinos conversando sobre trivialidades.

6/10
El canguro

2011 | The Sitter

Noah Griffith, pésimo estudiante de la universidad, se compromete a cuidar de tres traviesos niños para hacer un favor a su madre. Pero también debe llevar cocaína a la chica que quiere conquistar, por lo que no se le ocurre otra cosa que atravesar media ciudad en busca de la droga con los chavales... El antaño prometedor David Gordon Green, responsable del sensible drama romántico All the Real Girls, ha cambiado por completo de registro tras la comedia alocada Superfumados, y la fallida parodia del género fantástico Caballeros, princesas y otras bestias. Confirma su estancamiento esta zafia cinta de medio pelo que es El canguro, concebida para el lucimiento de Jonah Hill, en un registro de joven inmaduro en la línea de su trabajo en Supersalidos. Entre los secundarios destaca Sam Rockwell, con un estrafalario personaje.

4/10
Cowboys & Aliens

2011 | Cowboys & Aliens

Adaptación al cine de la novela gráfica homónima de Scott Mitchell Rosenberg. Dirige Jon Favreau, responsable de Iron Man y su secuela, que también se basaban en un cómic. Favreau cuenta con el apoyo del mismísimo Steven Spielberg, como productor ejecutivo, y de Ron Howard (Una mente maravillosa) como productor. Como promete el título, el argumento mezcla western y ciencia ficción. La acción transcurre en 1875, en Nuevo México. Jake Lonergan, amnésico que se ha despertado con un extraño brazalete en la muñeca cuyo origen es un misterio, llega a Absolution, un pequeño pueblo. Allí deja fuera de combate a Percy, hijo del cacique local, el coronel Dolarhyde, y que es un joven arrogante que abusa de los vecinos arropado por el miedo que le tienen a su padre. Percy es enviado a prisión pero el sheriff también acaba encerrando a Lonergan, en cuanto se entera de que está en busca y captura. Cuando Dolarhyde llega al lugar a ver qué ha ocurrido con su hijo, aparecen unas luces cegadoras en el cielo, que corresponden a unos vehículos volantes hostiles que sin motivación aparente disparan contra los lugareños y siembran el pánico. Secuestran a varias personas, y también al hijo de Dolarhyde, que organiza una expedición de búsqueda en la que se integra el forastero Lonergan, cuyo brazalete resulta emitir rayos que son el único arma que resulta efectiva contra los visitantes. Favreau cuenta con un presupuesto ajustado, convincentes efectos especiales y un reparto de auténtico lujo. Daniel Craig muestra una vez más su eficacia, Harrison Ford cumple como padre desesperado ante la pérdida de su vástago, y ejercen como secundarios destacados Paul Dano (el hijo de Harrison Ford) y Sam Rockwell (el dueño del ‘saloon’). Despierta el interés en su arranque, cuando parece que va a desarrollar a los personajes, con secuencias un tanto tópicas pero eficaces, como la del chico descontrolado que siembra el terror a tiros, o la de Craig y Rockwell insistiendo en dedicarle unas palabras religiosas a modo de funeral a un tipo al que acaban de enterrar, ante el escepticismo del personaje de Harrison Ford. Pero pronto, el film se estanca, y se centra en las secuencias de acción, alargadas innecesariamente, por lo que todo se reduce a un videojuego para aficionados a las consolas.

4/10
Betty Anne Waters

2010 | Conviction

Kenny y Betty Anne Waters son dos hermanos que a pesar de criarse en un hogar desestructurado, han estado siempre estrechamente unidos. Él, casado y con una hija, es un poco tarambana, y con facilidad tiene problemas con la policía. Pero nada tan fuerte como la acusación de asesinar una mujer, hecho por el que es condenado, ante la incredulidad de los dos hermanos, a cadena perpetua. Pasarán los años con distintas apelaciones que se van perdiendo. Advirtiendo que poca ayuda le cabe esperar de unos abogados que creen a Kenny culpable, Betty Anne toma la determinación de estudiar la carrera de derecho, para ocuparse personalmente de la defensa de su hermano. Casada y con dos hijos, su matrimonio se va a resentir, pero ella piensa que es su deber lograr la libertad de Kenny. El actor Tony Goldwyn se ha ido labrando poco a poco una carrera como director, que incluye la realización de muchos episodios de series televisivas. Aquí maneja un guión de Pamela Grey (Música del corazón), basado en una aleccionadora historia real, sobre el amor fraternal y la confianza mutua mantenidos a lo largo del tiempo, que lleva a la protagonista a sobreponerse con constancia a mil y un obstáculos para demostrar una inocencia en la que cree firmemente. Lo que le da pie a entregar una película de corte clásico, no demasiado innovadora, pero que funciona. Es cierto que este drama judicial tiene numerosos elementos vistos en tantas películas, aquí se puede aplicar con toda propiedad aquello de que 'no hay nada nuevo bajo el sol'. Pero el guión de Grey es sólido, y presenta una sólida galería de personajes, en la que brillan las interpretaciones de Hilary Swank, Sam Rockwell y Minnie Driver, pero también, en roles más breves, Melissa Leo, Juliette Lewis, Peter Gallagher y Clea Duvall. Y junto a momentos de genuino suspense -la búsqueda de las pruebas desaparecidas-, destacan los momentos en que se despiertan las emociones -las conversaciones entre los hermanos, la amiga leal, los hijos de Betty Anne preguntándose si harían lo mismo que su madre por el otro hermano...

6/10
Iron Man 2

2010 | Iron Man 2

Puesto que Iron Man superó las previsiones más optimistas de recaudación (se embolsó más de 572 millones en todo el mundo), la secuela era inevitable. Repite como director Jon Favreu, que como en la primera parte también interpreta a un personaje secundario, el guardaespaldas de Tony Stark, que aquí tiene más peso. Como se vio al final de la primera entrega, el industrial Tony Stark ha declarado públicamente en rueda de prensa que él es Iron Man, cuando se pone una sofisticada armadura de combate de alta tecnología. Poco después de inaugurar Expo Stark, donde muestra las innovaciones tecnológicas realizadas en su empresa, y sus aplicaciones humanitarias, los políticos pretenden que el empresario revele los secretos de su revolucionaria armadura al ejército, para salvaguardar la seguridad nacional. Además, el ruso Ivan Vanko, que culpa al padre de Stark de la desgracia de su familia, se ha propuesto vengarse enfrentándose a él con ayuda de sus propios inventos. El film ofrece lo que se supone que los espectadores esperan de una secuela como ésta: más efectos, más villanos y más explosiones que la primera parte. Además, cuenta con actores carismáticos que permiten pasar por alto que sus personajes sean esquemáticos, sobre todo en el caso de Robert Downey Jr., que ha pasado de ser un intérprete de películas un tanto minoritarias a una estrella que sabe captar la atención del espectador. Se luce especialmente Mickey Rourke, cuyo personaje es el típico villano caricaturesco muy desdibujado, pero que el protagonista de El luchador se empeña en interpretar como si estuviera sacado de una tragedia de Shakespeare. Sam Rockwell logra imprimirle cierto humor a su personaje, Justin Hammer, rival de Stark. El militar James ‘Rhodey’ ya no está interpretado por Terrence Howard, que ha debido ser despedido, sino por Don Cheadle, que cumple con su trabajo. Otras estrellas sin embargo, parecen un poco desaprovechadas, como Gwyneth Paltrow, cuyo personaje pasa a dirigir la empresa, pero no se le saca punta a esta subtrama. Scarlett Johansson es la Viuda Negra, sobradamente conocida por los seguidores de los cómics, pero se limita a componer a una mujer rusa tan fría como excepcional luchadora, que resulta un tanto plana. Especialmente decepcionante es la inclusión de Samuel L. Jackson, el duro Nick Furia, pues su presencia en un par de escenas sólo se justifica como promoción de la inminente película de Los vengadores, pero si se suprimieran sus apariciones, los espectadores no se darían cuenta. El guión de Justin Theroux (Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!) funciona más o menos, aunque es un tanto plano y previsible y parece pasar de largo por algunas cuestiones que plantea, sobre todo el problema del alcoholismo, sacado de una de las sagas más famosas de los cómics: “El demonio en una botella”. Pero aquí no se profundiza en el tema, ni tampoco en la relación paternofilial del protagonista con su padre fallecido, otro de los asuntos que se supone que son fundamentales en la trama. Como era de esperar, los reyes de la función son los efectos especiales. Es cierto que se echa de menos alguna escenita más, pero las que hay resultan lo suficientemente espectaculares como para justificar el dinero de la entrada, sobre todo la aparición de Iron Man en la Expo Stark, el combate en el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, y sobre todo la gran confrontación final. Todas ellas a ritmo de música de rock duro, con grupos como AC/DC.

5/10
Moon

2009 | Moon

Prometedor debut como director de Duncan Jones, hijo del celebérrimo cantante David Bowie. El guionista es otro primerizo, Nathan Parker, que se ha basado en una historia del propio Jones. Aunque sólo ha pasado por festivales menores, como el de Edimburgo y el de Seattle, lo cierto es que allí se ha llevado algún premio, y ha obtenido una buena respuesta de la crítica. Sam es un astronauta que lleva tres años en la Luna, como supervisor de unas cosechadoras que recolectan un gas que se usa como energía en la Tierra. Una avería en un satélite le impide comunicarse en directo, aunque a veces recibe mensajes en vídeo de sus superiores o de su esposa, en los que también puede ver a su hija de tres años. Pero su única compañía real es Gerty, un robot programado para ayudarle a sobrevivir. Durante una misión de rutina, Sam sufre un accidente con el vehículo lunar... Contar más del argumento sería estropear un poco la película, que dosifica muy bien la intriga. Duncan Jones le saca mucho partido al presupuesto, ya que no ha necesitado grandes excesos, y tiene los efectos especiales justos. Tampoco se ha gastado mucho en actores, ya que salvo alguna aparición puntual de algún que otro personaje, y la voz del robot –que en la versión original pertenece a Kevin Spacey–, lo cierto es Sam Rockwell aguanta el peso de la película prácticamente en solitario, y realiza un buen trabajo. Se agradece asimismo que Moon no pretenda tener los planteamientos profundos de 2001: una odisea del espacio, ni la espectacularidad de las cintas tipo La guerra de las galaxias. Se queda en una pequeña gran cinta de género, con reflexiones más que interesantes sobre los recuerdos y la ética empresarial. La única pega es que recuerda demasiado al citado film de Kubrick, a Blade Runner y a otros títulos, por lo que le falta un poco más de entidad propia.

6/10
Todos están bien

2009 | Everybody's Fine

Remake de la película homónima de Giuseppe Tornatore de 1990, cuenta con el mismo andamiaje argumental de aquélla, aunque con traslación espaciotemporal a los Estados Unidos de 2010, lo que supone paisaje y costumbres diferentes. Frank es un tipo jubilado, viudo desde hace unos meses, que contaba con reunir a sus cuatro hijos en casa durante el fin de semana. Pero cada uno ha excusado su asistencia, otra vez será. De ninguna manera, piensa Frank, que a pesar de una dolencia cardíaca, decide visitarlos en sus distintos lugares de residencia, saltando de ciudad en ciudad, con su maleta a cuestas. El planteamiento es que los hijos no han respondido a las expectativas de su progenitor, pero al ser éste muy exigente los cuatro han orquestado una telaraña de 'mentiras piadosas' acerca de su estatus, que al final acaban saliendo a la luz. Sólo la madre les ha conocido de verdad. Y Frank tendrá que aprender a aceptar, en algún caso con dolor, que sus retoños ya no son unos 'niños', y que han hecho cosas bien y cosas mal. El problema es que el film no va más allá de apuntar la importancia de la familia, de la que hay que aceptar sus imperfecciones, y no aporta nada en la dirección de que lo que marcha mal, hay que procurar arreglarlo. Por ello, las emociones brillan por su ausencia en muchos pasajes. Kirk Jones (Despertando a Ned, La niñera mágica) mantiene ideas como las de Frank asociando la visión de sus hijos con la de su 'versión infantil'. Pero el tono nostálgico se rebaja, y desaparecen ciertos pasajes 'fellinianos' de Tornatore. A cambio se introduce un metáfora algo forzada: Frank trabajó en el revestimiento de cables telefónicos, alusión al problema de comunicación padre-hijos (y esposa, si nos apuran), pero la verdad, en plena era de la telefonía móvil, tal símbolo carece de fuerza. O se varían las situaciones familiares-sentimentales-profesionales de los hijos, con novedades tan 'originales' como las dudas de una hija sobre su identidad sexual. Robert De Niro se enfrentaba a la sombra de un gigante, la de Marcello Mastroianni, y se puede decir que soporta la comparación, aunque en los últimos tiempos al actor se le ve algo desganado, como si no supiera qué dirección dar a su carrera como intérprete; y aquí asume un papel que hace prácticamente sin despeinarse. El resto de actores -los hijos interpretados por Kate Beckinsale, Drew Barrymore y Sam Rockwell, más la camionera Melissa Leo- se limitan a estar, ninguna de sus composiciones es memorable.

4/10
Asfixia

2008 | Choke

Adaptación de la novela homónima del rarito autor Chuck Palahniuk, conocido sobre todo por la obra que dio pie al film de David Fincher El club de la lucha. Intregrante del grupo de autores de la Generación X, como Bret Easton Eallis y Douglas Coupland, sus argumentos se caracterizan por sus pretensiones iconoclastas y transgresoras, con “idas de olla” sorprendentes, por así decir. En Asfixia seguimos la pista a Victor Mancini, un adicto al sexo que acude a sesiones de rehabilitación. Su mejor amigo, también con problemas sexuales, es un compañero de trabajo de un parque temático, que recrea del modo más hortera posible la vida de los antiguos colonos americanos. Victor tiene a su madre Ida (se llama así, de verdad, no es un juego de palabras, al menos, no nuestro) con demencia senil, internada en una residencia. El hombre ha tenido relaciones sexuales prácticamente con todo el personal de la residencia, pero hete aquí que ha llegado una nueva doctora, que se le resiste, razón por la cual se enamora de ella. La doctora de marras le dice que existe un nuevo tratamiento experimental para tratar a su madre con células embrionarias, y propone a Victor tener un escarceo rápico, nada serio, pues ella está dispuesta a engendrar un hijo para la ocasión; ¿y qué mejor lugar para ello que la capilla? Por otro lado, Ida revela al amigo de Victor la existencia de un diario, que podría permitirle saber quién es su padre. ¡Y atiza!, resulta que con células de una santa reliquia nació Victor, que podría ser un nuevo mesiás. Nos hemos detenido en describir con pelos y señales la trama de este film, porque hay que verlo para creerlo, es difícil encadenar más tonterías en menos tiempo. Se trata de una auténtica diarrea mental, que en fin, debe pretender ser satírica y tal, y hasta en el camino trata de sembrar buenos sentimientos, el amor, la amistad, la filiciación y la maternidad, pero que en definitiva resulta insufrible, todo consiste en una montaña rusa en que la “gracia” consiste en saber cuál será el nuevo disparate supuestamente ingenioso que viene a superar al anterior en “rizar el rizo”. Preocupan algunos de los intérpretes, que se diría se están encasillando peligrosamente en personajes enfermizos y estrambóticos, véase a Sam Rockwell (Confesiones de una mente peligrosa) y Anjelica Huston (asociada con Wes Anderson en Los Tenenbaums, Life Aquatic, Viaje a Darjeeling).

3/10
El desafío. Frost contra Nixon

2008 | Frost/Nixon

Es evidente que al guionista y autor teatral Peter Morgan le fascina sumergirse en la vida de personas reales a la hora de concebir sus obras de ficción. Logros cinematógraficos como El último rey de Escocia (el dictador ugandés Idi Amín), La Reina (Isabel II de Inglaterra, Tony Blair y compañía) y Las hermanas Bolena (Enrique VIII y las hermanas del título), donde se dan la mano autenticidad e interés dramático, son buena muestra de ello. La caída del poder del presidente Richard Nixon en 1974 por el escándalo Watergate, y las entrevistas televisivas que le hizo el británico David Frost tres años después le sirvieron de fuente de inspiración para una obra de teatro, protagonizada por Frank Langella y Michael Sheen, que triunfó en los escenarios de Londres y Broadway. Para su autor, una adaptación cinematográfica era impensable, pero los esfuerzos persuasivos de Ron Howard, director, y Brian Grazer, productor, fueron positivos, y Morgan convirtió su obra en libreto cinematográfico. El resultado en celuloide es cine político de altura, aun con las inevitables simplificaciones, en la línea de títulos como Buenas noches, y buena suerte. El planteamiento de la trama resulta apasionante, como si de un combate de boxeo se tratara, comparación que le viene al pelo al director de Cinderella Man. A la hora de pelear en el ring televisivo, tenemos a la derecha a un Richard Nixon frustrado por su retirada del poder, triste de que sus logros presidenciales se hayan visto empañados por el Watergate; es alguien que no se resigna al ostracismo, a que su mandato se reduzca, casi, a la nada, a unos hechos vergonzantes; necesitaría, y así lo ven sus asesores, un lavado de imagen cara a la opinión pública, que podría venir de una entrevista televisiva. Pero no de un entrevistador cualquiera, sino de, aspirante al título de supershowman televisivo, David Frost, exitoso por sus programas en el Reino Unido y Australia, pero con fama de frívolo y graciosete. Hay un momento en el film, en que uno tiene la sensación de estar contemplando “lo de siempre”, servido con buenos actores, estupenda reconstrucción de la época, todo el empaque que Hollywood sabe dar a las superproducciones que se toman a sí mismas en serio. O sea, una vez acordado un formato para la entrevista (horas de duración, temas a tratar, etc), vemos la preparación de los equipos de los dos contendientes, bromas, imitaciones de Nixon, declaraciones del tipo “hay que lograr que este tipo se disculpe”, la chica de Frost... Todo ello desde una óptica más próxima a la del bando liberal de Frost, que a la de los defensores de Nixon. Eso sí, con un esfuerzo de equilibrio y matización: el ex presidente carece del don de gentes, transpira demasiado, dice obscenidades, piensa mucho en el dólar, abusó de las grabaciones, admitió prácticas delictivas… pero tuvo logros políticos, ama a su país, posee convicciones, es un adversario temible; y Frost es audaz al asumir el reto de la difícil entrevista, y se lleva a las personas de calle... pero tiene la inseguridad de quien se mueve en un "show business" con frecuencia superficial, nota la desconfianza de los que le rodean, es mundano y no se esfuerza todo lo que debiera en preparar sus entrevistas. Y de pronto... Llega un momento electrizante, quizá lo mejor de la película, que anticipa de modo magistral el clímax de los pasajes reveladores de las entrevistas: la llamada teléfonica nocturna. ¿Realidad?, ¿ficción?, ¿qué más da? El caso es que sirve para establecer una inesperada conexión entre Nixon y Frost, dos personajes no tan diferentes de lo que a simple vista se diría. En ese momento, en que las interpretaciones de Langella y Sheen –que reasumen sus papeles de teatro– brillan a grandísima altura, somos conscientes de que tenemos ante nosotros a dos personas, de carne y hueso. Más o menos criticables, con virtudes y defectos, pero personas al cabo. Con esta magnífico bagaje, hasta se perdona el recurso facilón del investigador, que llega en el último momento con los documentos decisivos para encarrilar la entrevista en la dirección deseada.

7/10
El hijo del mal

2007 | Joshua

Un hermoso piso en el East Side neoyorquino. Un matrimonio con un hijo, Joshua. La llegada de una nueva hija, Lily se presupone un motivo más para colmar los corazones de todos los componentes del hogar. ¿O quizá no? Los padres empiezan a dudar de tal ecuación cuando su hijo Joshua comienza a tener un comportamiento muy extraño. Clara heredera de clásicos de terror como La profecía, o de películas llenas de niños peinaditos y perfectos como en El pueblo de los malditos, el film juega con de nuevo con la vieja premisa de “nada es lo que parece” para meter el miedo en el cuerpo del respetable. "Yo mismo era, justamente entonces, un padre primerizo y, al principio, no estaba seguro de desear hacer una película sobre un niño malvado", reconoce el director George Ratliff.  En el reparto destacan Sam Rockwell (Los impostores) y Vera Farmiga (Infiltrados).

5/10
Snow Angels

2007 | Snow Angels

El joven Arthur trabaja de camarero y toca el trombón en una banda. Y sobre todo está enamorado de la pizpireta Lila, una jovencita del instituto bastante graciosa y díscola. Lo bueno es que a Lila también le hace tilín Arthur. Sin embargo, cuando Arthur decide emprender su primera relación amorosa, el mundo de los adultos y sus problemas irrumpirá con fuerza en su vida, haciendo añicos sus idílicos planes. Sentida película, entre el drama y el romance, con sus porciones de secretos y sus momentos logrados. Destacan entre el reparto las caras conocidas de Kate Beckinsale (Underworld) y Sam Rockwell (Bienvenidos a Collinwood).

4/10
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford

2007 | The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford

El forajido Jesse James es uno de los personajes más célebres de la historia del Oeste en Estados Unidos. Comparte ese aire legendario que también tienen tipos como, por ejemplo, Billy el niño, Dave Crockett, Wyatt Earp, el general Custer, Toro sentado, Buffalo Hill o Daniel Boone, claro está que en el caso de los dos primeros se trataba de asesinos. James (1847-1882) se hizo famoso robando trenes y bancos después dela GuerraCivilAmericana, en la que había servido como sudista. Decepcionado ante la victoria de sus enemigos, formó diferentes bandas de ladrones a lo largo de veinte años, junto a su hermano Frank, y se calcula que asesinó a cerca de veinte personas. En la última etapa de su vida vivió con nombre falso en Saint Joseph, un pueblo de Missouri, con su mujer y sus hijos, y guardando todavía cierta relación con los últimos hombres de su banda, especialmente con su primo Wood Hite, Ed Miller, Dick Liddil y con los hermanos Charley y Robert Ford. El film es una atípica crónica de lo que ocurrió en los últimos años de la vida de Jesse James, desde que comete su último robo hasta su asesinato el 3 de abril de 1882. Es atípico porque apenas suceden hechos reseñables a lo largo de casi tres horas de metraje, aunque los hay, sino que más bien se quiere explorar lo que acontecía en el interior de los diferentes personajes, especialmente de Jesse James y de Bob Ford. Este último, un verdadero don nadie, vivía obsesionado con la figura del forajido, deseaba tener su arrojo, su valor, y participar en sus correrías, parecerse a él, identificarse con él. Sin embargo, pese a la estrecha relación de vida que tenía con sus hombres y sobre todo con los hermanos Ford, James no era fácil conocer. Tenía una mentalidad desconcertante, inaccesible, desequilibrada. El film es sobre todo un retrato –por momentos también algo confuso– de un tipo con una personalidad muy dominante, que ejercía un poder absoluto sobre sus hombres –con una aguda perspicacia para percibir la mentira y el engaño–, aunque también caía presa de reacciones contradictorias, y tan pronto era irascible hasta el espanto como chistoso y ocurrente, se convertía en asesino compulsivo o caía en altibajos depresivos con tendencia suicida. Y si algo queda claro es que nada de lo que hace en la película engrandece su persona. El guionista y director Andrew Dominik (Chopper) ha escrito esta historia a partir de la novela de Ron Hansen, del mismo título. Y se nota que se ha tomado el trabajo con verdadero interés, con un cuidadoso esmero por plasmar una atmósfera determinada, contemplativa, e imprimir un marcado toque literario al film. El ritmo es lento, algo premioso, con muchos instantes para el silencio, y desde el principio la voz en off tiene una fuerza enorme, ofrece ideas hondas y sitúa al espectador ante una visión romántica, mitificada de la historia. Pero esto, por otra parte, es compatible con una absoluta falta de idealización del héroe, pues aquí ningún personaje es ejemplar, más bien todo lo contrario, y además Dominik se esfuerza por transmitir al espectador la total soledad que invade sus corazones. Quizá éste sea el punto clave del film, y también el más destacable desde el punto de vista de su plasmación estética. Porque Dominik incide en una puesta en escena muy sobria y realista (la poca violencia que hay es brutal), y establece un claro paralelismo entre las desoladas tierras del Oeste, con sus grandiosos espacios, vastos, invernales, desérticos, y el vacío que carcome la vida patética de los forajidos, seres tristes, errantes, sin esperanza. Tan es así –y aquí esta el quid de la cuestión– que toda la película desprende un excesivo desasosiego, un fatalismo buscado que provoca en el espectador un distanciamiento y una frialdad que a la postre restan emoción a lo que ve. Por lo demás, a la perfección técnica del film, rodado con primor, se une la excepcional fotografía de Roger Deakins, con planos de tremenda belleza, como en el asalto nocturno al tren, y una preciosísima partitura musical, obra de Nick Cave y Warren Ellis. Y en el terreno interpretativo es necesario elogiar tanto a Brad Pitt como a Casey Affleck. La imponente presencia del primero es ya conocida y en esta película no hace más que confirmar su maestría, pero Casey Affleck es todo un descubrimiento. Su doliente composición de Robert Ford es sencillamente perfecta.

6/10
Guía del autoestopista galáctico

2005 | The Hitchhiker's Guide To The Galaxy

Arthur Dent está desesperado. Su casa va a ser demolida porque entorpece la construcción de una carretera. Pero Ford Prefect, su mejor amigo, le quita hierro al asunto. ¿Qué importancia tiene quedarse sin casa si la Tierra entera va a ser también demolida por culpa de la construcción de una autopista espacial? Tras explicarle que en realidad es un extraterrestre, Ford echa mano de un teletransportador para escapar de la debacle del planeta Tierra, materializandose con Arthur en una nave que pasaba por allí. Fiel adaptación de la obra de Douglas Adams, que creó esta parodia de la ciencia-ficción para un programa radiofónico de la BBC, posteriormente adaptado a una saga de novelas. Muy popular en Gran Bretaña, Adams, prematuramente fallecido, utiliza humor absurdo, a veces bastante ingenioso, muy alejado del estilo facilón y las groserías predominantes en muchas comedias. De presupuesto limitado, los actores son completamente desconocidos, salvo en el caso de Sam Rockwell, y de John Malkovich, que realiza un pequeño cameo. Destacan las criaturas, creadas por el equipo de Jim Henson, y las pequeñas sátiras de la política y la burocracia.

4/10
Piccadilly Jim

2004 | Piccadilly Jim

Adaptación de una alocada novela del escritor inglés, P.G. Wodehouse, uno de los grandes clásicos de la comedia británica. Jim Crocker es un joven de Nueva York, heredero de una enorme fortuna, que vive en Londres. Allí se dedica a pasárselo en grande y a conocer a multitud de mujeres. Sin embargo, las cosas cambiarán para él cuando entre en su vida una aristócrata llamada Ann Chester. Él se enamorará perdidamente, pero le costará mucho conquistarla. Comedia romántica donde resulta asombroso el fantástico reparto encabezado por Sam Rockwell (Los impostores) y Frances O'Connor (Mansfield Park).

5/10
Los impostores

2003 | Matchstick Men

Roy y Frank forman una pareja perfecta de timadores. Tienen una empresa de ventas y gracias a su mucha labia engatusan a los clientes más ingenuos para que compren productos por un precio exagerado, con promesas de premios fantásticos. Lógicamente los regalos nunca llegan. Negocio fácil, dinero fácil. Sin embargo, las vidas de ambos distan de ser perfectas. Roy, el jefe del tinglado, es un tipo materialmente disminuido por una inmensa colección de manías patológicas: siente pánico por los lugares abiertos, es un obseso de la limpieza y el orden y presenta una galería de tics a cual más compulsivo. Un dechado de equilibrio, vamos. Además, tras su divorcio vive una existencia de lo más solitaria y triste, sólo aligerada por la compañía de su socio Frank, un completo caradura que parece disfrutar con los problemas de su amigo. Pero algo va a cambiar la vida de Roy. La aparición de Ángela, una hija que nunca estuvo seguro de tener, le va a dar la oportunidad de salir un poco de sí mismo y a esa reciente paternidad sumará pequeños avances personales gracias a su visita periódica al psiquiatra. Por el contrario, Roy comprueba que su hija ha heredado sus “talentos” y que le encantaría formar parte de su equipo. La comedia, el drama y la intriga suave se solapan a partes iguales en Los impostores, de guión bien hilvanado y convincentes interpretaciones. Nicolas Cage, con clara herencia del Nicholson de Mejor... imposible, aporta un verdadero recital de gestos paranoicos, exteriorización de sus tensiones interiores, de su vida vacía. La encantadora Alison Lohman, por su parte, logra transmitir una frescura capaz no sólo de encandilar a Cage sino también al espectador. Ridley Scott filma con oficio el guión de los hermanos Ted y Nicholas Griffin, que ofrece numerosos puntos de interés. Porque, mientras juegan al ratón y al gato con las entendederas del espectador, son la soledad, el egoísmo, la culpa y la paternidad los temas que se revelan esenciales en la trama.

6/10
Bienvenidos a Collinwood

2002 | Welcome to Collinwood

Mientras cumple condena, un delincuente recibe un soplo que le permitirá ejecutar un “bellini”, que en el dialecto local significa “robo perfecto”. Para ponerse manos a la obra necesita salir de prisión, por lo que pide a su novia que busque a alguien que se declare autor del crimen por el que está detenido, a cambio de una jugosa cantidad de dinero. No encuentra a nadie que quiera ir a la cárcel, pero sí a un grupo de fracasados dispuestos a cometer el delito. El director de Traffic, Steven Soderbergh, descubrió en Collinwood, un barrio humilde de las proximidades de Cleveland, a los dos prometedores cineastas que firman esta cinta, los hermanos Russo. Cuando se dio cuenta de su talento, decidió financiarles este proyecto con su productora, Section Eight, en la que también participa George Clooney, que tiene un breve papel. Está inspirada sin duda en la comedia italiana Rufufu, aunque sitúa la trama en Estados Unidos.

6/10
Confesiones de una mente peligrosa

2002 | Confessions of a Dangerous Mind

Chuck Barris es un reputado productor televisivo que también se dedica a ser un asesino a sueldo de la CIA, ni más ni menos. Entre trabajo y trabajo tendrá que decidirse entre el amor de la buena Penny o de la ambiciosa Patricia Watson. George Clooney hizo su primera incursión como director en esta biografía del sicario y productor Barris, que obtuvo buenas críticas. Con un buen plantel de actores aparte de Clonney, donde destacan Sam Rockwell (Dos torpes en apuros), Drew Barrymore, Maggie Gyllenhaal o Julia Roberts, el film mezcla peligrosamente humor y thriller y cuenta con una cuidada realización y fotografía en cada plano. Destaca el excelente guión de Charlie Kaufman (¡Olvídate de mí!). Interesante.

5/10
El último golpe (2001)

2001 | Heist

Diálogo entre los personajes de Gene Hackman y Delroy Lindo. El primero, cuando recoge el cambio de una consumición, lo mira y comenta: “Esto es lo que hace girar al mundo”. “¿El qué?”, pregunta el otro. “El dinero”. “Algunos dicen que es el amor”. “Tienen razón también. Es el amor. El amor al dinero“. Este cínico intercambio de palabras da la medida de un argumento sobre la avaricia, tema omnipresente en la obra de David Mamet. De modo incisivo en sus obras teatrales, críticas con el capitalismo, como American Buffalo y Glengarry Glen Ross; con mayor aire de divertimento en Casa de juegos y, sobre todo, en La trama (1997). El último golpe presenta una trama ligera, en torno a una sofisticada banda de ladrones, acostumbrados a que sus robos sean perfectos. Pero el último no ha salido muy bien. Quizá es hora de que Joe, líder del grupo, se retire con su novia a un idílico paisaje caribeño. Pero, como no puede ser menos, antes deberá dar el golpe final al que alude el título. El director y guionista construye un guión con pliegues y repliegues sorprendentes, aunque acaba pecando de artificioso: el continuo juego de los engaños, perpetrado por unos personajes de escasa moralidad, obliga al espectador a establecer cierta complicidad, a entrar en un juego de las adivinanzas, que consiste en anticiparse al próximo truco del ilusionista Mamet. Fiel a su estilo, las frases y las consiguientes réplicas siguen siendo secas, ingeniosas, impactantes. El reparto, fantástico. Estamos ante un buen Mamet, aunque no sea el mejor Mamet.

6/10
Los ángeles de Charlie (2000)

2000 | Charlie's Angels

Tres chicas detective. Son inteligentes, dinámicas, resueltas... e increíblemente guapas. Se llaman Natalie, Dylan y Alex, y las tres trabajan para Charlie, un misterioso jefe al que nunca han visto el rostro. Les ayuda en sus andanzas Bosley, un tipo torpe y simpático. En esta ocasión las habilidades de los ángeles con las artes marciales y los disfraces son requeridas para un caso muy especial: dar con Knox, un genio de la informática que ha sido secuestrado, autor de un sofisticado programa informático de identificación por medio de la voz. Si tal programa cayera en las manos equivocadas, aquello podría ser una auténtica catástrofe. No nos engañemos. El guión de Los ángeles de Charlie no es exactamente el propio de una película “de tesis”. Esto es entrenimiento puro y duro, para disfrutar devorando palomitas. Estamos ante un argumento mínimo que sirve de excusa perfecta para ver a las tres actrices protagonistas, Cameron Díaz, Drew Barrymore (ésta también productora de la película) y Lucy Liu, mostrando su belleza, sentido del humor y habilidad en las escenas de acción. La película supone el debut de su director, experto en publicidad y videoclips, que oculta su nombre completo, Joseph McGinty Nichol, bajo el más misterioso de McG. Estamos ante una adaptación de la vieja serie televisiva, que renueva el concepto totalmente: tenemos tres mujeres del siglo XXI, que recurren a modernas tecnologías, sexys a tope, y que se lo pasan en grande repartiendo estopa con artes marciales, al más puro estilo Matrix.

4/10
La milla verde

1999 | The Green Mile

Impactante film que te atrapa desde el minuto uno. La historia la enmarcan los recuerdos de un anciano que, en los años de la depresión americana, fue guardián de los condenados a muerte en una prisión. Paul Edgecomb se esfuerza en hacer bien su trabajo: trata a los presos con humanidad, resuelve los conflictos que se le presentan, congenia con sus compañeros. La llegada al pabellón de la muerte de John Coffey, un negro grandote condenado por el asesinato de dos niñas, le deja pronto perplejo. Este hombre simple muestra una rara inocencia, le envuelve un halo de bondad. Posee además una gracia especial para curar, que hace pensar a Paul que “Dios no ha podido poner un don como éste en manos de un asesino”. Darabont demuestra una gran habilidad al urdir su guión, rico en situaciones. Sabe hacer avanzar la historia, dar a las situaciones de alto contenido dramático su contrapunto humorístico. Cierto que se toma su tiempo –más de tres horas–, pero, reconozcámoslo, lo aprovecha. Nos mete en ambiente. Conocemos la rutina diaria de la galería de los condenados. Somos testigos de cómo se prepara una ejecución. Asistimos a varias. E intimamos con los personajes. El estupendo reparto tiene la suerte de que la historia les proporciona apetitosos papeles. Cada uno está dibujado con vigorosos trazos, permiten la composición, eso que se llama ‘lucirse’. Es verdad que hay en la trama un maniqueísmo algo evidente: a un lado están los “buenos” (cuatro de los guardianes, el alcaide, las esposas, tres de los condenados a muerte), al otro los “malos” (un sádico guardián, y un no menos sádico condenado). Pero es un punto de partida que Darabont asume conscientemente y que merece todo el respeto. En el reparto, fantástico, destaca, cómo no, Tom Hanks, en uno de esos papeles de hombre normal con problemas que bien podría haber encarnado, años ha, James Stewart. El film obtuvo 4 nominaciones a los Oscar en los apartados de mejor pelÌcula, guión adaptado, actor de reparto (Michael Clarke Duncan) y sonido. Pero se quedó sin estatuillas.

7/10
Héroes fuera de órbita

1999 | Galaxy Quest

El comandante Peter Quincy, la teniente Tawny, el doctor Lazarus... Ellos son los protagonistas de una serie mítica de ciencia ficción, al estilo de Star Trek, que reúne a fans de medio planeta en convenciones anuales. La pena es que la serie ha sido cancelada. Pero no les va a faltar trabajo a estos actores. Pues unos extraterrestres un poco despistados han seguido la serie con pasión, creyendo que la misiones espaciales allí relatadas eran reales. Y como resulta que el universo está en grave peligro, recurren a la “heroica” tripulación. Parodia descacharrante en torno a los fans de series de culto de ciencia ficción. Podía haber sido más disparatada (en ese aspecto, Mars Attacks! de Tim Burton se lleva la palma), pero el film ofrece unos cuantos gags resultones en torno a la supuesta bravura de los personajes de ficción y a la ingenuidad de los alienígenas. El diseño de las criaturas marcianas corre a cargo del especialista Stan Winston.

5/10
Dos torpes en apuros

1998 | Safe Men

Dos torpes cantantes de bareto son confundidos por un mafioso con unos célebres desvalijadores de cajas fuertes. Y bajo amenaza, les obliga a dar un golpe para él. La chapuza será inevitable. La película hila una serie de situaciones disparatadas, que en algunos momentos consiguen arrancar del espectador la ansiada carcajada.

3/10
Louis & Frank

1998 | Louis & Frank

Alexandre Rockwell dirige un spin-off, de In the Soup, que sigue los pasos de dos de sus personajes, los cantantes Louis Di Buffoni (Steven Randazzo) y Frank (Francesco Messina). Tras adaptarse a otras dedicaciones profesionales, deciden volver a la música. Destaca el trabajo del veterano Tony Curtis, como manager fracasado. El film incluye un homenaje a su inolvidable cinta Con faldas y a lo loco. También incluye un cameo de Steve Buscemi, protagonista de In the Soup, que encarna a un travesti.

5/10
Inocencia rebelde

1997 | Lawn Dogs

Trent Burns es un joven, solitario y taciturno, que trabaja como cortador de césped en el acaudalado barrio de Louisville, en el que vive la familia de Denvon, una niña de diez años, introvertida y sensible. Denvon querrá convertirse en amiga de Trent, aunque éste al principio se mostrará receloso. Pero la niña a base de esfuerzo y paciencia consigue ganarse su amistad. A partir de entonces Denvon tiene un amigo con quien jugar y compartir sus confidencias. John Duigan dirige este excelente melodrama que ha obtenido diversos galardones en distintos festivales cinematográficos internacionales: Sitges, Montreal y Stockolm. Excelente es el trabajo de los dos principales protagonistas, Sam Rockwell y Kathleen Quinlan. Representa un buen film que toca temas tales como la inocencia y la amistad, todo ello presentado con una impecable fotografía y una buena banda sonora a cargo de Trevor Jones.

7/10
Box of Moonlight (Caja de luz de luna)

1996 | Box of Moonlight

La vida del ingeniero eléctrico Al Fountain es una perfecta cuadrícula. La obsesión por el detalle, por hacer en cada instante lo previsto, dificulta la relación con su mujer y su hijo, y con sus subordinados. La interrupción de una obra, que dirige a varios cientos de kilómetros de su hogar, le ofrece unas inesperadas vacaciones que decide aprovechar para visitar antiguos paisajes de su infancia, y para reflexionar sobre su trayectoria vital. Tom DiCillo sorprendió con Vivir rodando, sobre el rodaje de una película. Aquí vuelve a demostrar su talento narrativo con una historia sencilla, contada con agilidad, que aborda en tono de comedia los ajetreos y tensiones de la vida moderna, que impiden disfrutar de los placeres más simples. Al, el protagonista —un inspirado John Turturro—, que tiene unas extrañas visiones donde las cosas parecen marchar hacia atrás, cree ver en ellas la necesidad de liberarse de las manías que le impiden ser el que fue en otro tiempo. Le ayuda Kid, al que conoce casualmente; ambos desarrollan una amistad en que el uno se ocupa del otro. Kid, un joven algo alocado, que viste como David Crockett y vive en plena naturaleza, imprimirá algo de alegría a la vida anodina del ingeniero. Y Al, que deseaba volver a casa, prolongará sus vacaciones por ahogar la soledad de su nuevo amigo. La película es algo larga para la historia que desarrolla. Hay buenas dosis de humor, pero también mal gusto en los diálogos y un tonto exhibicionismo sexual. La principal cuestión que plantea es interesante: hay que disfrutar de la existencia, vivirla con intensidad; aprovechar el tiempo en sentido amplio, no cuantificarlo hasta el ridículo. Pero se aborda de modo superficial, el alcance es corto. Algunas de las diversiones que Kid propone —hacer el gamberro en un campo de tomates, echar una cana al aire con dos chicas de buen ver— parecen un modo algo simplista de simbolizar qué significa la verdadera libertad.

6/10
Días de gloria (1996)

1996 | Glory Daze

Jack vive tan bien en la universidad, siempre de juerga, que cuando llega el momento de licenciarse decide quedarse más tiempo, aunque sus amigos empiezan a pensar en el mundo laboral. Ben Affleck rodó esta descerebrada comedia, estilo American Pie, un año antes de despuntar con El indomable Will Hunting. Le acompañan otros jóvenes que posteriormente han triunfado, como Matthew McConaughey y Sam Rockwell.

3/10
In the Soup

1992 | In the Soup

5/10
Última salida Brooklyn

1989 | Last Exit to Brooklyn

5/10

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