Una de las novedades editoriales más importantes en el ámbito cinematográfico en Estados Unidos esta temporada es la recopilación “The Selected Letters of Elia Kazan”, publicación de una importante serie de cartas privadas del gran director de cine y teatro Elia Kazan.
La edición de la correspondencia privada de Elia Kazan en Alfred A. Knopf corre a cargo de Albert J. Devlin y Marlene J. Devlin, y da a conocer la faceta más íntima del director de Un tranvía llamado Deseo y Al este del edén. A la venta a partir del 22 de abril, The Hollywood Reporter reproduce el contenido de algunas de las cartas.
Debido a su carácter privado, las misivas son muy reveladoras porque Kazan expresa sin cortapisas su pensamiento y la consideración en que tenía a actores y cineastas. De un modo claro y descarnado, aunque sin duda reflexivo y con un cuidado estilo literario, se refiere también a cuestiones artísticas o al modo en que tuvo que lidiar con la censura. Entre sus opiniones, escribe que Paul Newman no alcanzará la talla actoral de Marlon Brando. En carta a Budd Schulberg a finales de julio de 1953 asevera que “es tan atractivo como Brando, y su masculinidad, fuerte, es también más actual. No es todavía tan buen actor como Brando, y probablemente nunca lo será. Pero es un actor condenadamente bueno con mucha potencia, interioridad y sexo.”
Entre lo consignado en su correspondencia, llama la atención su infidelidad matrimonial con Marilyn Monroe, de la que se siente “avergonzado”, aunque al mismo tiempo se muestra desafiante con su esposa Molly Day Thacher, a la escribe con fecha 29 de noviembre de 1955 diciendo que no le gusta “que me hagan sentir culpable y minusvalorado”. Kazan insiste en que en un sentido “no significó nada”, para añadir seguidamente que “fue una experiencia humana”. De Marilyn dice Kazan que “era como todas las heroínas de Charlie Chaplin en una sola”.
Está claro que los sentimientos de Kazan son algo contradictorios, pues dice “no sentirme avergonzado, ni un poco, de haberme sentido atraido por ella”. En cualquier caso dice a Molly que “Te amo y sólo quiero ayudarte. Siento terriblemente haberte hecho daño”. Y aunque quiere seguir con ella, le ofrece la opción del divorcio, si lo ve como una salida. Los dos permanecieron juntos hasta la muerte de ella en 1963. Elia, que le sobrevivió hasta 2003, se casó en otras dos ocasiones, donde la muerte de la segunda esposa dio paso al tercer matrimonio.
