La crisis también afecta a la industria del entretenimiento. El audiovisual se ha visto afectado especialmente por el cambio de hábitos en el consumo de los espectadores en la era digital, y las cifras resultan tan preocupantes que se puede decir que Hollywood está en estado de emergencia.
Los números hablan por sí solos. Este verano, las recaudaciones de taquilla de los estrenos han sido las más bajas desde 1992. Ha habido un descenso del 15% con respecto al año anterior. Para añadirle dramatismo, algunas publicaciones publican que si se le añaden los porcentajes de la inflación, las pérdidas serían de un 17.
Sólo Guardianes de la Galaxia y Transformers: La era de la extinción han conseguido vender las entradas esperadas, mientras que Ninja Turtles ha sido una sorpresa, triunfando más de lo esperado. "Demasiadas películas de superhéroes similares", apunta como explicación Michael Lynton, máximo ejecutivo de Sony, después de que The Amazing Spiderman 2: El poder de Electro no lograra los objetivos previstos.
Según Bureau of Labor Statistics, el principal organismo encargado de elaborar estadísticas de Estados Unidos, la industria cinematográfica y la musical han perdido un 19% de empleos en sólo dos años. En agosto de 2012 contaba con 366.300 trabajadores, que han pasado a ser 298.000 en agosto de este año. En resumen, 68.300 personas se han quedado en el paro.
Como consecuencia de estos datos, ha habido recortes en las principales productoras estadounidenses. La mayor, Warner, reducirá el 10 por ciento de su plantilla a nivel mundial, según acaba de publicar en exclusiva Variety. Los despidos de 1000 trabajadores tendrán lugar en octubre o noviembre. Ya el director ejecutivo de la compañía, Kevin Tsuhijara, había advertido el 4 de septiembre de que iba a tener que tomar esta medida, y por entonces temía que afectaría a 8000 de sus empleados.
La compañía pretende centrar los despidos en los departamentos de marketing, distribución y administración, en lugar de reducir trabajadores en producción de cine y televisión. Warner pretende reducir costes, después de que su propietaria, Time Warner, rechazar la oferta de compra de Fox, propiedad de Rupert Murdoch. Ya en 2009 el estudio prescindió de 800 trabajadores.
Por su parte, Paramount redujo 110 empleados, en 2014, tras los batacazos de títulos como Dolor y dinero y Hansel y Gretel: Cazadores de brujas. En su caso, la mayor parte procedían de la división legal, y también de marketing. La citada Sony vivió un año de pesadilla en 2013 (con los fracasos estrepitosos de Asalto al poder y After Earth), y en marzo de 2014 iniciaba su reestructuración con el despido de 216 trabajadores.
