Los padres cada vez son más tolerantes con la violencia y el sexo en las películas que ven sus hijos. Así lo corrobora un análisis realizado por el Centro de Política Pública de Annenberg, que ha contado con un millar de padres para sus sondeos.
Los participantes en el estudio demostraron estar insensibilizados en cuanto a escenas de violencia y sexo se refiere. A medida que se les iban mostrando secuencias cada vez más duras, sacadas de títulos populares como 007 Casino Royale o Jungla de cristal, las veían progresivamente más aptas para sus hijos.
Los resultados de este estudio se publicarán en la revista Pediatrics. Según las conclusiones del mismo, la violencia en las películas no recomendadas para menores de 13 años se ha triplicado en tres décadas. De esta forma, las películas hoy toleradas son mucho más explícitas que las restringidas para mayores de 18 años de entonces.
"Este aumento de la violencia en las películas para menores de 13 años resulta bastante significativo", comenta Dan Romer, director asociado del Centro Annenberg. "Hoy muchos niños pueden entrar a los cines y ver violencia explícita. Queríamos saber por qué los padres no mostraron más preocupación y el porqué de este retroceso".
Sin embargo, los grandes estudios siguen utilizando el sexo y la violencia como gancho para atraer al público. Los autores del análisis deducen que al igual que los espectadores de cine se van acostumbrando progresivamente a este tipo de contenidos, también les ocurre esto mismo a los miembros de la Junta de Calificación de la Motion Picture Association of America (MPAA), organismo encargado de clasificar las películas, por lo que cada vez se relajan inevitablemente sus criterios.
