Los festivales tienen una tendencia a programar las películas buscando algún nexo de unión. Y en la jornada que cierra la proyección de títulos a concurso, ese elemento común es de las agresiones sexuales sufridas por la mujer.
El cine iraní es de los más pujantes, algunos de los directores más interesantes en la actualidad son de esa nacionalidad. Asghar Farhadi entregó una verdadera joya con Nadir y Simin, una separación, y ahora en Forushande vuelve a explorar las grietas que pueden asomar en un matrimonio, en el momento más inesperado. Su nuevo film sigue a una pareja casada, que se ve obligada a abandonar su casa, porque corre peligro de derrumbarse, de modo que ocupan temporalmente la casa de un amigo. El intento de violación que sufre ella desatará una catarata de sentimientos inesperados en lo que hasta entonces parecía una relación feliz. El director repite con dos actores con los que ya había trabajado previamente, Shahab Hosseini y Taraneh Alidoosti, y convence. He aquí pues una película con serias aspiraciones a alzarse con la Palma de Oro.
Que el holandés Paul Verhoeven incluya agresiones sexuales o alto contenido erótico y morboso en su cine no puede sorprender a nadie. El director acaba de declarar, con ocasión de la presentación de Elle, que “los humanos no deberíamos tomarnos por algo distinto a un caballo, porque no hay nada que nos distinga de él”. Para él sólo cabe mirar al mundo con cinismo, “si nos tomamos demasiado en serio las cosas, la única solución es el suicidio”.
Con esta visión del mundo, no puede extrañar que la historia de una mujer, dueña de una empresa de videojuegos, y muy suya como madre y amante, sea profundamente turbadora, con una antropología de escaso calado. En Elle la protagonista lleva a cuestas el pasado de un padre asesino en serie de niños, y encima un violador enmascarado la agrede sin miramientos. Con su habitual y agresiva potencia visual, el holandés vuelve a entregar cine desesperado y enfermizo, con Isabelle Huppert de protagonista, una actriz a la que le gustan los personajes extremos, como ya demostrara en La pianista.
