(Ilustración: @noazabal.art) Todas las semanas llegan a Netflix un montón de estrenos, como por arte de magia. Ayer dos grandes superproducciones, la de acción “Tyler Rake” y la animada “Los hermanos Willoughby”. Pero el cajón de las películas ya rodadas y en postproducción se está agotando, y apenas se filma estos días, más allá de grabaciones domésticas. ¿Cuándo se volverán a rodar películas y series? ¿Y cómo serán esos rodajes?
He aquí otro terreno donde reina la incertidumbre. Las nuevas películas, las nuevas temporadas de la series. De momento, casi todas las filmaciones están suspendidas. Hasta resulta complicado doblar a otros idiomas los capítulos ya rodados de series. La noticia estos días es la excepción: en Australia se ha publicitado que se reanuda la grabación de capítulos de la popular “soap opera” Neighbours. Y el modo en que se está procediendo nos puede dar pistas acerca de cómo pueden ser los rodajes en el futuro. Se trabaja en grupos separados y que mantienen la llamada distancia social. Y no hay contacto físico, nada de besos, por ejemplo. Además se ha prescindido de los extras, sólo se ven algunos personajes al fondo. Se quiere recurrir a trucajes visuales, del estilo de los usados en El Señor de los Anillos, donde se jugaba a variar la altura de los personajes superponiendo planos, no mide lo mismo un hobbit y un enano, que un humano normal o un elfo. Aquí se va a jugar con cuadrantes y fondos, para que los actores parezca que están más cerca de lo que realmente están. Por supuesto, sin mascarilla, a rostro descubierto, la magia digital tiene un límite.
De todos modos, estas no dejan de ser soluciones puntuales, para el momento, no pueden mantenerse a largo plazo. Puestos a ser drásticos, uno podría a partir de ahora hacer solo producciones animadas, y ya está, problema resuelto, pero parece una medida poco razonable, ¿no? Y aunque se ha avanzado mucho en la creación de actores digitales, “resucitando” a actores difuntos para alguna breve escena, como se ha hecho en la saga Star Wars, resulta evidente que aún queda mucho camino que recorrer, y que no se puede pretender de momento hacer una película completa con actores digitales que parezcan humanos. Además de que sería frustrante para los actores no poder hacer su trabajo al modo “clásico”, o sea, actuando y punto, sin más artificios, bastante tienen ya en la actualidad con las pantallas verdes, e interactuando con criaturas digitales en algunos planos.
Entonces, toca ahora ponerse a pensar cómo será un rodaje cuando se vuelva a una “normalidad” que, ya veis, pongo entre comillas, porque no será la que conocimos antes. Se impondrán las medidas de precaución en el plató, lavado de manos, uso de gel, desinfección del material de rodaje y de los escenarios. Quizá haya menos contacto físico. Los trucos serán más frecuentes en esos casos. Habrá menos escenas íntimas. Para los planos cercanos, los dobles harán escenas “de riesgo”, pero no porque salten desde un cuarto piso, si no porque se exponen a los virus que pueden andar sueltos.
Tal vez en los contratos de las grandes estrellas habrá cláusulas en lo referente al riesgo de contraer una enfermedad vírica, y las compañías de seguro deberán cubrir esta eventualidad, con el correspondiente incremento en el precio de sus pólizas. ¿Puede convertirse un actor que ha pasado el Covid-19 –como Tom Hanks, Rita Wilson, Idris Elba y Olga Kurylenko– en un apestado, que haya miedo a trabajar con uno u otra? Uno de los componentes del miedo es la irracionalidad, y todo dependerá de cómo evolucione la lucha contra la pandemia. Si se vence de modo contundente, se consigue una vacuna, y hay una sensación de que estamos preparados para amenazas futuras, quizá todo quede en un mal sueño. Pero mucho me temo que, durante una temporada más o menos larga, los recelos persistirán.
