El rodaje de una película puede ser una tarea muy ardua. Muchas horas en el set, condiciones climatológicas adversas, no saber qué quiere el director del actor. Aquí ponemos el foco en cómo trabajaron con Charlton Heston tres directores tan legendarios como Orson Welles, William Wyler y Anthony Mann.
Orson Welles, director y coprotagonista de Sed de mal (en entrevista con André Bazin, Charles Bitsch y Jean Domarchi)
Yo, personalmente, creo en todo lo que dice el personaje interpretado por Heston. Lo que dice Vargas lo podría decir yo mismo. Habla como persona educada según la tradición liberal clásica, que es absolutamente la mía. Entonces, lo que hay que tener siempre presente es que, diga lo que diga, Vargas es mi portavoz. Además, es mejor ver a un asesino libre que a la policía autorizada a abusar de su poder. Si se plantea la elección entre el abuso de poder policial y dejar un crimen impune, hay que elegir este último. Ese es mi punto de vista.
Anotaciones de Charlton Heston en su diario, a propósito de una conversación con William Wyler en el rodaje de Ben-Hur.
-Chuck, tienes que estar mejor en este papel.
-Vale, ¿qué tienes en la cabeza?
-No sé, pero no es lo bastante bueno.
-Bueno, es difícil trabajar con eso, Willy.
-Lo sé, pero me parecía que debía decírtelo. […] Es un papel más difícil [que el de Horizontes de grandeza]. Resulta terriblemente difícil hacer plausible a este tipo, y aún no lo has logrado.
-¿No puedes darme algún consejo específico?
-No, sólo que tienes que hacerlo mejor.
Cómo Anthony Mann logró captar la escena de Charlton Heston como caballero de reluciente armadura en El Cid, según refiere en entrevista a J.H. Fenwick y Jonathan Green-Armytage para Sight and Sound.
Eran sobre las 11:00 de la mañana. La bruma blanca envolvía toda la ciudad. Solo se distinguía el contorno de la ciudad amurallada. Le grité a Heston: “Mira, nunca volveré a captar esto. Para esta escena, ponte la armadura y cabalga sobre un caballo blanco por la arena y el mar.” Y en 10 minutos lo tuvimos. Nunca lo habría hecho de no ser que lo vi. Estaba allí. Se ve. Por ejemplo, el momento en que el Cid salía atado a su caballo con correas, con su armadura reluciente y su caballo blanco. Yo estaba tumbado en la arena y mirando hacia el gran arco y la mezquita. Levanté la vista y pasó un jinete. Ni siquiera era Heston. No era nadie en particular, solo un extra. Bueno, pasó con su armadura, y cuando pasó de la sombra, la luz, su armadura brilló. Grité a Bob Krasker [el director de fotografía]. 'Mira eso, eso es lo que queremos, eso es Dios, eso es el sol, tenemos que conseguir que el sol caiga sobre nosotros'. Y lo dejamos cabalgar, y por Dios, que así fue como brilló y no había focos ni nada. Pero era justo el momento en que el sol daba allí y era tan blanco que resultaba electrizante.
