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Robert Rodriguez y Rose McGowan

Asombró al mundo del cine con El mariachi, una película rodada con muy pocos medios. Ahora, muchos años después, con una carrera muy consolidada, acaba de dirigir Planet Terror, que forma parte de un proyecto doble llamado “Grindhouse”, junto a Death Proof, de Tarantino. Le entrevistamos con motivo del estreno del film.

Robert Rodriguez y Rose McGowan

Su filmografía se divide en películas familiares y películas violentas. ¿Con qué estilo de cine se identifica más?

Bueno, uno es la familia y la otra es la familia Madison (risas). Yo soy parte de las dos. Las películas para niños me han atraído siempre. Crecí en una familia de diez hermanos y deseaba hacer películas que a mí me hubiera gustado ver cuando era niño. Y siempre moviéndome en el mundo de la fantasía, en un mundo muy visual. Realmente yo no tiendo a hacer dramas porque me gusta involucrarme en todos los aspectos técnicos –fotografía, montaje, música, etc- y en cierta manera, en el género dramático sería como más fácil. Me gustan los riesgos, me divierte mucho más el cine donde lo visual es muy importante.

¿Qué es lo que más le llama la atención del cine de serie B?

Realmente el que ha visto todas las películas de ese género y compra copias y copias y las ve una y otra vez en su casa es Quentin. En los últimos diez años, cada vez que ve una buena, me llama y voy a su casa para verla con él. Él es más mayor que yo y creció en la época en la que se desarrolló este tipo de cine. Las películas con las que yo crecí eran las de serie B norteamericanas pero de los setenta y ochenta. Viniendo de una familia de diez hermanos, cuando yo pensaba alguna vez en hacer cine sabía que iba a tener que hacer ese tipo de género, de bajo presupuesto. Nunca me imaginé lo contrario. Así que, hacer cine de historias fantásticas y un poco surrealistas me permite crear lo que me dé la gana. El no tener dinero te hace ser mucho más creativo. Puedes inventare lo que quieras. Como no tienes dinero, todo vale. Nadie te pone trabas.

¿Qué consejo daría a los directores jóvenes?

Lo mismo que les llevo diciendo desde hace quince años, que utilicen los medios que tienen cerca para contar sus propias historias; que no intenten imitar a nadie, que sean ellos mismos. Si la historia es buena saldrá a flote, llegará a la gente.

Está presente en todo el proceso de la película: guión, dirección, montaje, música, fotografía... ¿Eso se debe a su mentalidad de ahorro o a un deseo de controlarlo todo?

Creo que es un poco de las dos cosas. No pienso que se puedan separar. Es posible que el hecho de vivir en una gran familia me haga pensar en bajo coste, pero lo cierto es que también hago todas esas cosas porque me encanta estar involucrado en mis proyectos. A lo largo de los años me he ido quedando con las cosas que me encanta hacer y lo demás..., pues que lo hagan otros. Pero conforme pasa el tiempo cada vez hago más, porque me gustan más todos los aspectos. Ahora, por ejemplo, me involucro más en la composición de la música que antes. Es lo que me gusta.

¿Qué se puede sacar de Planet Terror además de violencia y humor? ¿Hay algo más allá de la superficie?

Por supuesto, eso es parte de la diversión de hacer cine de esta manera. Puedes ver una película de serie B que está hecha con poco dinero, donde se nota que no han tenido muchas posibilidades, etc. Pero si ves la película con atención, llega un momento en que te olvidas de eso y te empiezas a preocupar por los personajes. Entonces te das cuenta de que el director te quiere contar algo. Y creo que eso es algo muy positivo porque no parece que le estés dando una lección a la gente, sino que pueden ver un mensaje o lo que tú les estás contando, a través de la risa o mientras están entretenidos con algo que a primera vista parece no tener hondura. Eso es algo maravilloso y genial de hacer este tipo de cine, y que lo hace valioso como género.

En Planet Terror el montaje parece tener mucha importancia. ¿Cuál es su modo de rodar? ¿Hace muchas tomas, repite secuencias? ¿Qué importancia le da la posproducción en la sala de montaje?

Empecé como montador y siempre he montado mis películas. Así que ruedo como montador. Al hacerlo así edito mientras ruedo, de tal manera que sé exactamente qué parte del plano necesito. Cuando empecé a trabajar con los estudios siempre me decían: “no vas a poner al final esta secuencia porque es muy corta, has rodado muy poco”. Luego lo editaba, veían como quedaba y me daban el ok. Esta forma de rodar también hace que mis costes sean más bajos porque hay muchos directores que ruedan cubriendo muchos ángulos, etc. El resultado se lo dan al editor para que él sea quien resuelva la secuencia. Yo no. Concretamente en esta película, el montaje era muy importante porque tenía que hacer una película de una duración muy concreta para poderla proyectar junto a Death Proof en programa doble. Lo hice super corto todo y, aún así, me pasé quince minutos. Y tuve que recortarlos. Pero me encanta editar y en esta película es verdad que tenía una gran importancia.

En España no se va a programar la película en sesión doble como en Estados Unidos. ¿Qué ocurrirá con los tráilers que se hicieron para esta doble sesión?

El hecho de que en España se proyecten separadas hace que hayamos cambiado el conjunto. El tráiler de “Machete” está en Planet Terror porque lo dirigí yo, aunque realmente, la experiencia de Grindhouse estaba pensada para ser tráiler, película, tráiler y película... Ésa era la idea. Cuando lo estrenamos a la gente le encantó. Pero claro, la experiencia completa es todo ese viaje. Cuando se haga el DVD de Planet Terror sólo se va a quedar “Machete” por el mero hecho de que lo hice yo. El que quiera tener la experiencia de Grindhouse va a tener que comprarse los dos DVDs, el de Quentin y el mío. El proyecto en sí era todo completo, tráilers y películas.

¿Qué importancia tiene para usted la promoción en una película?

Me parece una parte muy importante. Para mí es como unas vacaciones. Me involucro tanto en las películas, que los días de promoción son la época en que menos trabajo. Además, cuando llega el momento de hablar con los periodistas, usamos el pasado, y entonces me doy cuenta de que, efectivamente, ya se ha terminado. Pero me gusta porque me hace revisitar lo que he hecho, pensar sobre ello.

¿Es capaz de dejar el “mundo Rodríguez” cuando llega a casa?

El proceso de rodaje es la parte más laboriosa y cansada del proceso de producción, porque es cuando más gente está trabajando al mismo tiempo. Cuando compongo o monto en la sala de edición estoy solo. Así que mientras dura el rodaje es como ir a la guerra todos los días. Tengo que intentar hacerlo todo en la menor cantidad de tiempo posible. Por tanto, durante esos días es muy normal que no vaya a casa para estar con mis hijos hasta el fin de semana. Me quedo en el hotel. Mi presencia en el rodaje es importante y tengo que estar continuamente pendiente de todo lo que tengo que hacer y cuanto con poco tiempo para hacerlo.

¿Es usted más Robert o más Rodríguez, más mexicano o más norteamericano?

Es una decisión muy difícil. Yo soy de origen mexicano, pero soy texano de nacimiento. Tengo deje de los dos sitios, así que cuando estoy en Texas me dicen que no soy de allí por el deje mexicano. Y si estoy en México tampoco paso por uno de verdad. Con lo cual, me manejo entre estas dos aguas. A mí me gusta pensar que cojo lo mejor de los dos mundos. Por ejemplo la heroína de Planet Terror, Cherry Darling, es muy americana, sexy y tal, y su chico sin embargo es totalmente mexicano. También en toda la serie de Spy Kids, el esquema de la película, su planteamiento y la historia son muy americanos, sin embargo, los personajes son latinos. Me gusta jugar con los dos elementos.

Rose McGowan:

La actriz protagonista de Planet Terror es muy divertida y risueña. Nos recibió con motivo de su papel de Cherry Darling.

¿Qué aficiones tiene?

Aparte del cine... Deportes nada, porque mi familia nunca nos animó. Ahora me doy cuenta de que mis padres eran muy vagos y no querían llevarnos a actividades deportivas... Mi gran pasión ha sido la lectura. Nunca me he preparado para la interpretación, caí por casualidad en Los Ángeles, pero siempre he sido una gran lectora. Cada novela que leía hacía que me convirtiera en el personaje protagonista. De alguna manera, eso pudo ser una especie de preparación para ser actriz. También adoro cantar, me encanta, me hace muy feliz. Ah!, y también adoro a mis perros. Tengo una vida muy completa.

Cuando una lee un guión en el que pone que una de sus fantásticas piernas va a ser una ametralladora, ¿cómo se lo toma?

Es algo normal en mi vida (risas). Acostumbrada a leer libros, a mí lo que me gustaba eran las historias. Cuando leía los guiones en su totalidad pensaba: “esto es fantástico!”. Pero luego llegaba al rodaje y me daba cuenta de que mi papel era el de la chica –muchas veces más rollo- y que el personaje mejor y más atractivo era el del chico. Hasta que comprendí que tenía que fijarme en los diferentes personajes por separado. Y en este caso, el papel es un regalo porque es la chica protagonista, la que salva a la gente. Muchísimas mujeres se me han acercado para felicitarme, porque les ha inspirado la fuerza que tiene mi personaje.

Usted ha trabajado con Brian De Palma. ¿Qué diferencia hay entre trabajar con él y trabajar con Robert Rodríguez?

Son muy parecidos en que los dos son muy callados. No dicen nada durante el rodaje, y te quedas sin saber si ha gustado lo que has hecho o no. Los dos son muy innovadores y aman el cine. Yo soy muy aficionada al cine clásico y con De Palma tuve la oportunidad de hablar mucho sobre el tema. En cuanto al rodaje de La dalia negra se retrasó un año, y para cuando empezó yo estaba comprometida con la serie de televisión Embrujadas. Aún así De Palma se acordó de mí y guardó mi papel, que era muy pequeñito. Así que, un día después de rodar la serie durante 17 horas, cogí un avión y fui al rodaje de La dalia negra para grabar mi papelito.

¿Cómo era tu relación con el cine de terror de serie B antes de Planet Terror?

La verdad es que no las conocía apenas. Soy aficionada al cine clásico y este tipo de cine es más propio de los años setenta y ochenta. Pero Quentin lo solucionó. Él nos invitaba a casa, donde tiene un mini cine, y nos pasaba una película tras otra. Yo me quedaba alucinada por la cantidad de violencia que veía y en especial, contra las mujeres. Y en cada escena de ésas, Quentin se moría de risa. Es un “freak”. Pero de la extrañeza pasé poco a poco a apreciar lo que veía. Y me di cuenta de que muchos directores habían aprendido de ese género. Además me gustó que en la película de Rodríguez la violencia no estuviera tan focalizada en las mujeres.

¿Cómo se involucró en el proyecto?

A mí Robert me encanta. Lo conocí en Cannes hace dos años y charlamos. Como él no ve nada de televisión, no sabía quién era yo. Me preguntó por qué no había hecho el casting para Sin City. Yo, la verdad, es que cuando trabajaba en televisión no quería saber nada de los castings que había, porque me habría vuelto loca. Estaba comprometida con la serie y era en lo que me centraba. La conversación continuó entre risas y yo también le pregunté que por qué nunca había papeles fuertes para mujeres, papeles tipo Bruce Willis en La jungla de cristal. Son personajes que se llevan los hombres y las mujeres suelen quedar como objeto de deseo sexual. En aquel momento él ya tenía el guión de Planet Terror muy avanzado. Inicialmente estaba previsto que mi personaje lo interpretara un hombre, y luego lo acabó cambiando. Incluso algunas frases que le dije a él durante aquella conversación vi después que formaban parte de los diálogos. También tenía parte de un guión en donde aparecía un grupo de chicas que se llamaban Cherry y las Bombas, y hablando de eso le comenté de pasada que sí yo tuviera una hija me gustaría llamarla Cherry Darling, y así nació el personaje que al final yo iba a interpretar.

¿Cómo lleva las escenas de amor?

Cuando era muy jovencita hice una con un amigo, pensando que sería mucho mejor porque nos conocíamos, pero no fue así. Acabé de rodarla y me puse a llorar. Con los años te vas acostumbrando, aunque en cierta manera, también es peor porque eres más consciente. Yo no lo paso bien rodando estas tomas. Grabar la escena de amor de esta película fue divertido porque me dijo Robert que no me preocupara porque luego él me arreglaría para quedar muy sexy. De hecho, en la película se me ve varias veces la cara tapada por el pelo, y en esos momentos, la verdad, es que me estaba riendo mucho. Cuando vi el resultado me quedé alucinada de lo sexy que había quedado, porque al grabarlo no fue así. ¡Robert es un genio!

¿Tiene en cuenta que su personaje sea una heroína, incluso un poco feminista, a la hora de aceptarlo?

En Death Proof no soy la heroína. Pero la verdad, es que sí que prefiero ser la que salva el mundo. Es una pregunta muy buena, porque nunca me he parado a pensar eso que dices... Pero es cierto, quizás los elijo porque yo no me veo a mí misma haciendo otro tipo de papeles, del tipo “si bwana” a todo lo que dice el chico. Con eso me pongo mala.

¿Cómo es la relación de amistad entre Quentin y Robert? Usted ha sido testigo directo.

Es muy bonita. Se conocieron en un festival cuando Robert estaba con El mariachi y Quentin con Reservoir Dogs. Desde entonces se llevan estupendamente. En este proyecto era muy bonito verlos a los dos juntos. La pasión de dirigir suele ser bastante solitaria y en Grindhouse los veías a los dos detrás de las cámaras y riéndose entre ellos. Robert me ha comentado alguna vez que el momento de rodaje es lo que menos le gusta, pero creo que estando los dos juntos le habrá resultado mucho más llevadero.

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