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Steven Spielberg & Peter Jackson presentan su Tintín

"Hemos querido ser fieles al original". Yo aún diría más, "Hemos querido ser fieles al original de Hergé". Este intercambio a lo Hernández y Fernández bien podrían haberlo mantenido Steven Spielberg y Peter Jackson a la hora de abordar su versión fílmica de las aventuras de Tintín.

Steven Spielberg & Peter Jackson presentan su Tintín

Steven Spielberg reconoce que nunca había oído hablar de Tintín, el mítico personaje de cómic creado por Hergé, hasta que dirigió En busca del arca perdida. Alguien comparó el espíritu aventurero de Indiana Jones con el del periodista del eterno flequillo, y Spielberg se apresuró a conocer los álbumes de Hergé: “En cuanto leí mi primer libro de la serie, Tintín jamás se alejó de mis pensamientos y mi corazón. Supe que Tintín y yo estábamos destinados a colaborar de alguna forma... en un viaje de descubrimiento”, afirma Spielberg, que se hizo con los derechos del personaje en los ya lejanos años 80, pero los perdió sin haber abordado a Tintín, hasta que finalmente lo ha hecho ahora en colaboración con Peter Jackson. De modo que Spielberg ha dirigido el primer film, Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio, y se espera que el neozelandés firme la segunda parte, Las aventuras de Tintín: El tesoro de Rackham el Rojo.

A diferencia de Spielberg, Jackson conoció a Tintín siendo un niño: “Cuando eres un chiquillo, fácilmente te puedes imaginar a ti mismo en las aventuras en las que Tintín se ve envuelto, porque apelan al primitivo sentido de la aventura que todos llevamos dentro”. La ventaja de Spielberg sin duda es que nunca ha dejado de ser un niño, no en vano toda la vida ha estado cautivado por Peter Pan, la historia del chiquillo que se niega a crecer, que desea mantener su alma infantil. De Tintín le encanta que “es un periodista entusiasta, a la caza de pequeñas pistas y claves que súbitamente estallan y se transforman en esas increíbles aventuras alrededor del mundo. Lo que le hace tan interesante es su inagotable búsqueda de la verdad, aunque ello siempre lo lleva a algunos caminos traicioneros. Con frecuencia se ve atrapado en situaciones muy complicadas, pero de alguna manera encuentra la salida”.

A Peter Jackson le llama la atención que “Steven se parece bastante al personaje de Tintín. Tiene un corazón joven. Es muy curioso. Es un amante de la aventura y su sentido del humor es similar al que Hergé dio a las aventuras de Tintín”.

Fidelidad a Hergé

Clave del previsible éxito del film es la fidelidad al espíritu de Hergé. Spielberg lo explica con rotundidad: “Lo más importante era honrar a Hergé y acercarnos todo lo posible a su sentido de la tonalidad y a sus retratos. Cada una de sus piezas cuenta una historia en términos cinematográficos. Había una gran energía de movimiento en cada pose y cada acción, casi parecía que había tratado de comprimir 24 fotogramas en uno solo, y que lo había conseguido. Creo que esa era, en mi opinión, la genialidad de Hergé.  Cada una de las historias tiene la esencia de una película”.

Una posible tentación de “poner al día” a Tintín podría haber consistido en dar más protagonismo a los personajes femeninos. Pero aparte de la Castafiore no hay muchas mujeres en el mundo tintinero y Spielberg no ha querido cambiar eso: “No creo que los niños vayan a juzgarlo o a elucubrar sobre su desinterés por las mujeres. Es un joven ocupado en detener a los malos, no tiene tiempo para más”, comentó al periodista Fernando Goitia. También se moja Spielberg en esa entrevista cuando se le pregunta sobre la artificial polémica sobre “Tintín en el Congo” al decir: “Solo le diré que, de haberlo elegido para la película, no lo habríamos corregido”.

Tampoco ha caído Spielberg en el error de situar a Tintín en el mundo contemporáneo: “Estas historias podrían haber transcurrido en los años 30, los 50, los 80 o ahora mismo, y esa es parte de la belleza que queríamos conservar. Lo que no queríamos en nuestra película eran teléfonos móviles, aparatos de televisión o coches modernos. Las indicaciones acerca del diseño provenían en primer lugar de Hergé, y no de ninguna presumible época o lugar”. Lo que corrobora Jackson: “Queríamos que la película diera la sensación un poco retro y de tensión de un drama policial. Ese no es Tintín, pero sí el mundo en el que Tintín habita. Había tanto suspense en la historia que vimos que podíamos incorporar personas con largas gabardinas, sombreros bajo la lluvia, faroles nocturnos que arrojaran sombras en el asfalto mojado; ese es el mundo que creamos para que Tintín viviera en él”.

Da idea del afán de no traicionar el espíritu de Hergé las vueltas y revueltas que Spielberg dio al diseño de personajes creados a partir de actores cuyos movimientos eran capturados por las cámaras y digitalizados: “Miramos a cada uno de los personajes desde todos los ángulos posibles para asegurarnos de que tenían el facsímil de Hergég. Nunca tuvimos miedo de decir: ‘este molde en especial del rostro del capitán Haddock no parece estar en la clave del arte de Hergé’”. En cualquier caso, el director no deja de alabar el trabajo de los actores: “Cada uno (...) ha realizado una interpretación total, que resplandece a través del maquillaje digital.

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