Este año se ha animado a producir películas de animación hasta el pato Donald. Aluvión de estrenos. Se impone la animación digital definitivamente,
Este año se ha animado a producir películas de animación hasta el pato Donald. Aluvión de estrenos. Se impone la animación digital definitivamente, salvo en el caso de la minoritaria Jorge el curioso y de La novia cadáver, rodado con la técnica artesanal conocida como ‘stop motion’. Pixar, que en enero se fusionaba con Disney, sigue liderando el mercado, pues Cars fue la más taquillera del año, y la más trabajada a nivel técnico. Le sigue de cerca DreamWorks, como es tradicional, aunque este año, sus películas Vecinos invasores, Wallace & Gromit: La maldición de las verduras y Ratónpolis, no han obtenido el éxito de Shrek. Les robaron el puesto en las taquillas los animales prehistóricos de Ice Age 2: El deshielo, a la altura de su predecesora.
Sorprendió Monster House, producida por Robert Zemeckis y Steven Spielberg. Entre tanto estreno, se han colado producciones más mediocres, como Colegas en el bosque, El corral. Una fiesta muy bestia y en cierta medida La increíble pero cierta historia de Caperucita roja. La campanada la han dado unos pingüinos, los protagonistas de Happy Feet. Rompiendo el hielo, de Warner. Por su parte, nuevos países empiezan a hacerle la competencia a Estados Unidos, pues este año hemos tenido Pérez, el ratoncito de tus sueños, coproducción más argentina que española, y la francesa Arthur y los minimoys.
