"Iron Man 3", la coproducción chinoamericana más cara hasta la fecha podría marcar un punto de inflexión en las hasta ahora problemáticas relaciones comerciales entre ambos países en lo que a cine se refiere. En el momento actual crecen cada vez más las producciones conjuntas entre China –necesitada de ampliar las perspectivas de su cine– y Hollywood –ansioso de vender sus productos en el mercado del gigante asiático–.
Walt Disney ha llegado a un acuerdo con DMG Entertainment, una compañía china, para coproducir la tercera entrega de Iron Man. Se ha podido llegar a este acuerdo porque DMG tiene como ejecutivo en jefe a Dan Mintz, ciudadano americano que lleva operando en Asia desde hace años.
"Allí tienes que ser muy bueno a la hora de seducir al público pero también al gobierno", explica Mintz, que anuncia que Iron Man 3 será la primera gran superproducción chinoamericana. En cualquier caso, será la coproducción más cara hasta la fecha entre ambos, pues aunque no se ha especificado exactamente el presupuesto, se estima que supere los 200 millones de euros que costó la entrega anterior. Iron Man y Iron Man 2 se han colgado la medalla de "franquicia del billón (anglosajón) de dólares", pues entre las dos recaudaron casi mil millones (992 millones exactamente).
El rodaje empezará al final del verano en el país más poblado del planeta. Esto se ha interpretado por los fans como una señal de que el villano de esta entrega podría ser el Mandarín, el rival más apreciado por los aficionados a las aventuras de Tony Stark. Sin embargo, no está tan claro, pues aún no existen comunicados oficiales al respecto, y además, la censura china, muy meticulosa y arbitraria, podría poner pegas a que en su país se apoye un film de estas características con malvado autóctono.
El drama del guionista David Franzoni
Como ejemplo de lo complicado que resulta trabajar allí, a pesar de la buena disposición de los últimos meses, Wall Street Journal cita en un artículo al respecto el caso de David Franzoni, reputado guionista de Gladiator y Amistad, que trabaja en otra coproducción de corte histórico, un drama romántico, aún sin título, que se desarrolla en el siglo VIII, sobre la historia de amor entre el emperador Xuanzong y la concubina Yang Guifei. Está previsto que dirija Antoine Fuqua, responsable de Training Day (Día de entrenamiento).
Pero antes de que se inicie el rodaje, Franzoni tiene que lograr el visto bueno de la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión, que supervisa todo lo que se estrena o emite allí. Obtener su aprobación no parece ni mucho menos una tarea fácil. Para empezar le pidieron a Franzoni 10 páginas de sinopsis, un ejercicio que el escritor jamás había tenido que hacer hasta ahora.
La idea del especialista en cine histórico era utilizar como protagonista a un general nacido en el extranjero, An Lushan, como un arquetipo familiar para la audiencia occidental, que les hiciera a estos espectadores más asequible el film. Lushan, de origen centroasiático, impresionó con sus cualidades al emperador Xuanzong y a su concubina, aunque al final les traicionó, pues instigó la llamada rebelión de An Lushan, que marcó el final de la dinastía Tang.
La Administración le negó su aval, pues entienden que al principio An Lushan parece un héroe, y el público chino jamás aceptará tal cosa. De nada han servido las protestas de Franzoni, que alega que los grandes villanos de la historia del cine y la literatura tienen que tener rasgos humanos para que parezcan realistas. Cita como ejemplo a Yago, de "Otelo", de William Shakespeare, pero ni por esas le han hecho caso, así que está trabajando en un nuevo enfoque de la historia.
Un horizonte prometedor
Las compañías americanas llevan décadas lidiando con las severas restricciones que imponen las autoridades locales, que hasta ahora permitían el estreno de 20 títulos extranjeros cuidadosamente escogidos según criterios opacos e interesados del gobierno. Los ejecutivos de Hollywood sueñan con una liberación del mercado, que les permitiría aumentar significativamente la recaudación mundial de sus grandes títulos. Por ahora, sólo se puede decir que la situación mejora, pero a paso lento.
En febrero, China cedió, y permitirá a partir de ahora que lleguen al interior de sus fronteras 34 filmes. 14 de ellos pueden ser en 3D o formato Imax. Además, las majors americanas han incrementado en número de títulos y volumen de inversión las coproducciones, que se consideran producciones nacionales, y pueden estrenarse sin problemas.
En 2011, el cine americano recaudó en China la cifra de 2.900 millones de dólares (2,9 billones anglosajones). Con todas estas novedades, se espera llegar a los 5.000 millones en 2015. No parece imposible, vistos los recientes récords de taquilla de Titanic 3D.
