Decine21

SIN ESPECIFICAR

Cannes 2011, día 20

Mientras el Festival de Cannes sigue agitándose con los últimos acontecimientos de la política nacional o los avatares del escándalo producido por la declaración de “persona non grata” de Lars von Trier por sus declaraciones sobre Hitler e Israel, la selección oficial reúne, casi simbólicamente, a dos directores europeos que ruedan en los Estados unidos, en inglés y con actores americanos.

Se insistía este año en la escasa representación americana en el Festival. Nicolas Winding Refn y Paolo Sorrentino la compensan en cierta manera, con dos actores de esa procedencia, Ryan Gosling y Sean Penn.

Nicolas Winding Refn, o la fuerza de las nuevas generaciones

El nombre del director danés Nicolas Winding Refn se ha impuesto de forma acelerada en el mundo del cine, quizá por el impacto de la trilogía de Pusher, descubierta por la crítica en los primeros años de este siglo. Sus películas no llegaban aun al gran público, pero su reputación se afirmaba con Fear X, Bronson y en 2009 con Valhalla Rising, que marcaba un cambio temático importante. Pero en todas sus películas, Nicolas Winding Refn denotaba un estilo de cine personal y renovador, utilizando temas conocidos, a los que sometía a una indudable transformación.

Su prestigio le ha llevado esta vez del otro lado del Atlántico, para acometer Drive a partir de una novela de género policiaco de James Sallis, que transcurre enteramente en Los Angeles y entronca con una mitología bien americana de personajes rodeados de misterio, embarcados en aventuras insólitas. El recuerdo de ciertas películas de Steve McQueen o Clint Eastwood se impone con los personajes de Drive.

Drive (Ryan Gosling) es un joven solitario que trabaja en un garaje, excelente conductor. Su tiempo se divide entre números de acrobacia con los coches, que realiza para el cine, y su ayuda a gángsteres, únicamente como chófer. Su participación en robos es puramente técnica, conduce los autos que facilitan la huida, y se diría que lo hace más por el gusto del riesgo que por el dinero que este trabajo le proporciona. Su jefe en el garaje le embarca en un entrenamiento para transformarse en corredor profesional.

En esta ambigua situación, Drive conoce a su vecina de inmueble, Irene (Carey Mulligan), que tiene un hijo de 10 años, y el marido en la cárcel. Cuando éste queda en libertad, Driver se expondrá para ayudarle a saldar una deuda que amenaza a toda la familia. El desenlace sabe conceder a la película una dimensión humana muy intensa.

Nicolas Winding Refn se afirma en Drive como una de las figuras de la nueva generación. Seguramente se deja seducir por un exceso de violencia durante la última media hora de la película, pero en su conjunto se muestra no solo como un maestro en las escenas de acción, sino también como un excelente director de actores. Ryan Gosling adquiere aquí la dimensión de un gran actor dispuesto al relevo de las grandes figuras.

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