Decine21

SIN ESPECIFICAR

San Sebastián 2011: la Concha de Oro y demás premios

Sorpresa y desconcierto. Una película española gana la Concha de Oro. Pero resulta difícil alegrarse por el triunfo del trabajo de un compatriota, porque el interés de este film experimental es más que discutible, y desde luego indigno del máximo reconocimiento del Festival de San Sebastián.

Ya dije que el Jurado puede tener razones que la razón de la mayoría no entiende, pero es que estas razones no tienen razón alguna. Francamente, ni en la peor de mis pesadillas imaginé que Frances McDormand, Álex de la Iglesia, Guillermo Arriaga, Bent Hamer, Bai Ling, Sophie Maintigneux y Sophie Okonedo se atrevieran a dar la Concha de Oro a Los pasos dobles de Isaki Lacuesta. Ya dije en su día que el punto de partida del director español resulta intrigante, la búsqueda de la obra perdida del pintor François Augiéras en el desierto de Mali, no diré al más puro estilo Indiana Jones, que no es eso lo que pega, pero en fin... Sí que esperaba una indagación sobre la creación artística, o el primitivismo de la obra de Miquel Barceló, o algo más o menos coherente y consistente sobre el pueblo de Mali. En cambio me encontré con algo muy rarito y abstruso, lejos del acierto que supuso La leyenda del tiempo. Nada tengo en contra de Lacuesta, pero puestos a darle un premio, que le den uno especial de jurado, y a otra cosa, mariposa, no el premio gordo del festival. Mucho más interesante que Los pasos dobles me pareció El cuaderno de barro, donde sí veo a Barceló creando, me guste más o menos lo que hace, la parte final de su performance arcillosa es memorable, aunque también tiene escenas caprichosas, tipo “casual”, que no pegan ni con cola. Pero es que la que ha sido premiada...

Sobre el resto, decir que el galardón para el japonés Hirakazu Koreeda por el guión de Kiseki (Milagro) sabe a poco, aunque menos da una piedra, al menos este maravilloso drama sobre la familia y la infancia, los deseos y la realidad, conmueve, y no se va de vacío. La fotografía de la sueca Happy End no me parece especialmente memorable, es la típica de una película dogma. Y el Premio Especial del Jurado para la nostálgica tragicomedia francesa El Skylab de Julie Delpy lo veo excesivo, aunque es una película que se ve bien, y eso que acumula muchos, demasiados elementos, en una sola jornada veraniega en que se reúne una familia para celebrar el “cumple” de la abuelita.

Es justo que Mundo injusto se lleve algún premio, y le ha tocado el de mejor actor al lacónico griego Antonis Kafetzopoulos, bien como poli justiciero, Robin Hood a la griega kaurismakiana, y el de mejor director a Filippos Tsitos, dos mejor que uno, al menos para estos dos afortunados, pues quizá habría sido más razonable no dar más de un galardón a la misma película.

En cuanto a la maniquea película sobre la guerra civil española La voz dormida, del dormido Benito Zambrano, ya sabemos que no ha despertado mucho entusiasmo, nada que ver con su sorprendente Solas. Pero tiene una gran actriz, María León, y se ha llevado quizá el premio menos discutido de todo el palmarés junto al casi simbólico de Koreeda. Quedan pues olvidados los filmes No habrá paz para los malvados, The Deep Blue Sea y Sangre de mi sangre. Y Las razones del corazón, porque claro, el Jurado ha mostrado poco corazón y mucha sinrazón.

Lo último del mundo del cine

¡Hola, soy Hal21, tu androide experto en películas!
HAL21 Chatbot