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Biografía

Frances McDormand

Frances McDormand

63 años

Frances McDormand

Nació el 23 de Junio de 1957 en Chicago, Illinois, EE.UU.

Premios: 2 Oscar

La mujer que siempre estuvo allí

22 Junio 2009

No es una belleza al uso, pero vaya pedazo de actriz. Sólo por su papel de sheriff embarazada rebosante de sentido común en Fargo merece un lugar destacado en el Olimpo del Séptimo Arte.

Frances McDormand nació en Chicago el 23 de junio de 1957, y fue adoptada por el pastor canadiense de los Discípulos de Cristo Vernan McDormand y su esposa Noreen, que le dieron todo su amor. A ella le gustaba actuar, así que fue acaparando títulos al efecto, en 1979 en el Bettany College, y en 1982 en la Universidad de Yale, donde coincidió con Holly Hunter, con la que compartía habitación.

La gran virtud de Frances actriz es que mantiene los pies en el suelo, sabe de lo que es capaz, actúa de un modo natural, e igual sabe hacer reír, que encarnar a una mujer en peligro, a una dama en situación límite, e incluso a una personalidad traicionera. Sobre las diferencias entre trabajar en teatro y cine, Fran me reconocía en una entrevista que mantuve con ella en 2003: “En teatro, si yo me creo una cosa, usted, como espectador, se la puedo creer. (hace un gesto de concentración) "Soy guapa", y usted cree que soy guapa. "Soy maravillosa, soy una reina", y lo soy. Me lo creo y usted también. En cine la conexión es a través de la percepción, de lo que ves, y es diferente. Lo cual es un problema, especialmente con las mujeres: hay una exigencia por la edad, la clase, la educación, que estrechan más las posibilidades de caracterización.”

1984 fue un año especialísimo para Frances, o Fran, como la llaman sus amigos. Debutó en el cine con Sangre fácil, una magnífica muestra de cine negro de los hermanos Joel y Ethan Coen, que literalmente renovaron el género con su homenaje a las novelas de James M. Cain. Y al mismo tiempo, hubo flechazo con Joel Coen, pues ambos se casaron al año siguiente, un matrimonio feliz, que además ha permitido después felices colaboraciones cinematográficas, en Arizona Baby, Fargo –que le dio un merecido Oscar, alegría que pudo compartir con su marido, pues ganó la estatuilla del mejor guión junto a su hermano–, El hombre que nunca estuvo allí y Quemar después de leer.

Tiene Fran un rostro normal, con la nariz algo prominente, y enseguida despierta la simpatía de quien la tiene enfrente. Y demostró que podía hacer estupendos papeles sin el concurso de su familia, en Arde Mississipi, de Alan Parker, su primera candidatura al Oscar, y en Agenda oculta, de Ken Loach, valiente mirada a la forma de combatir el terrorismo del IRA. Curiosamente, en ambos títulos se movía en el mundillo de los activistas pro derechos humanos, tema que se repetiría en la dramática Más allá de Rangún, donde trabajó a las órdenes de John Boorman.

McDormand se ha permitido trabajar en películas más ligeras, como Darkman, del amigo de los Coen Sam Raimi, o en Madeline, un film familiar donde era una monja. Pero siempre se ha caracterizado por escoger títulos de enjundia, como Lone Star de John Sayles, sobre la frontera, Camino al Paraíso, sobre prisionera de guerra en Singapur, o Jóvenes prodigiosos, mirada al mundo del novelista de Curtin Hanson.

Su personaje de madre de joven aspirante a periodista de Rolling Stones en Casi famosos le dio otra candidatura al Oscar. Y en En tierra de hombres logró su cuarta nominación. Sus últimas películas, Quemar después de leer, y Un gran día para ellas logran la hazaña de que parezca que hacer reír al espectador es fácil, cosa que cualquiera que se dedique a la comedia, o simplemente haya intentado contar un chiste, sabe que no lo es.

Fran es feliz con Joel Coen, y ambos adoptaron a un niño, Pedro, nacido en Paraguay en 1994. Está claro que la actriz quería devolver el amor que supieron darle sus padres.

Oscar
2018

Ganador de 1 premio

Oscar
1997

Ganador de 1 premio

Filmografía
The French Dispatch

2020 | The French Dispatch

Good Omens

2019 | Good Omens | Serie TV

Azírafel, ángel que vigila la puerta del este del Jardín del Edén, conoce al demonio Azirafel, en el Paraíso, pero éste se convierte en la serpiente que tentó a Eva. Con el paso de los años se hacen amigos, tras lo que trazan un plan para evitar la destrucción del mundo cuando llegue el Apocalipsis, tutelando al Anticristo. Cuando éste llega a la Tierra por una confusión acaba habiendo un intercambio de bebés, por lo que acaba siendo educado por una familia inglesa de lo más corriente. Adaptación televisiva en seis capítulos de la irreverente novela coescrita en 1990 entre el gurú de los comics Neil Gaiman (American Gods), que ejerce como productor y guionista, y el ya fallecido Terry Pratchett, creador de libros cómicos como la saga de “Mundodisco”, más apreciado en el mundo anglosajón, por los numerosos juegos de palabras de sus libros, aunque no le faltan seguidores en el resto del mundo. Ha habido varios intentos de llevar el volumen al cine; entre otros autores interesó a Terry Gilliam, lo que no resulta del todo sorprendente, pues su humor irreverente y surrealista remite a los Monty Python, formación a la que éste perteneció al principio de su carrera, en títulos como la polémica La vida de Brian. Esta versión audiovisual resulta bastante fiel al material original, se ha añadido algún elemento innecesario y poco más. Visualmente tiene tramos potentes, y tienen gracia algunos golpes de humor, siempre negro, y bastante británico. Pero esta parodia del apocalipsis (básicamente parece una versión cómica de La profecía, de Richard Donner) no da para tantos episodios, acaba agotando, y sus giros acaban dando lugar a situaciones demasiado disparatadas, lo que acaba desinteresando al espectador de los personajes. La voz de Dios (Frances McDormand), en función de narradora, ofrece un discurso que resulta reiterativo, o que trata de subrayar el humor de pasajes que carecen de gracia. En el apartado actoral, Michael Sheen (Aziraphale) y Andy Tennant (Crowley) sostienen la mayor parte del metraje, pero pese a su carisma y la química entre ambos, resultan sobreactuados en demasiados pasajes. Aunque brilla algún actor, sobre todo la pizpireta Adriá Arjona (la bruja Anatema), se desaprovecha no sólo a la citada McDormand (que se limita a locutar), sino también a Jon Hamm (el arcángel Gabriel), Benedict Cumberbatch (que le pone la voz a un Satán que apenas sale), Brian Cox (como Muerte, uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que ni siquiera muestra su rostro), o Miranda Richardson (la episódica casera de un veterano cazador de brujas).

4/10
La buena esposa

2017 | The Wife

Última década del siglo XX. El escritor estadounidense Joe Castleman aguarda esperanzado, en compañía de su esposa Joan, la comunicación de que le han concedido el Premio Nobel de Literatura. Cuando llega la noticia, el alborozo de ambos es grande, también en el caso de los dos hijos, ya maduros. Pero cuando preparan su marcha a Estocolmo para recibir el galardón, los resentimientos larvados durante largo tiempo se desatan. El director sueco Björn Runge traslada a la pantalla una novela de Meg Wolitzer que se la ve venir de lejos, con su denuncia a la infravaloración de la mujer y la falta de oportunidades para triunfar en un mundo dominado por hombres. No desvelaré, por supuesto, la gran "sorpresa", pero la trama es bastante tradicional, salpicada de flash-backs sobre el modo en que conocieron los esposos, cuando él era un profesor universitario, casado y padre de familia, que sedujo a su aventajada estudiante, que escribía relatos que prometían. Para alimentar la narración, conocemos a un Joe egocéntrico, que sigue siendo un mujeriego, aunque ama de veras a su mujer, y que tiene un hijo aspirante a escritor que se ve eclipsado por su sombra poderosa. Por otro lado, un periodista desea escribir una biografía sobre el autor premiado, lo que supone husmear en los puntos poco claros de la familia Castleman. Película fácil de ver, por su aire clásico, destacan los escenarios auténticos donde suelen tener lugar los actos principales de los Nobel. Los actores están bien, aunque en algún momento se antojen algo impostados, Jonathan Pryce principalmente. Invita a pensar en la famosa frase de que "detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer", que en el caso de Joan, muy bien interpretada por Glenn Close, puede ser una afirmación de más calado que el uso tópico que se le suele dar.

5/10
Tres anuncios en las afueras

2017 | Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Una historia impactante y devastadora, aunque también catártica, al estilo de Manchester frente al mar. Es una de esas películas de las que se agradece disponer sólo de la información justa acerca de su trama, antes de su visionado, para degustarla con la mayor intensidad posible. Mildred Hayes, una mujer de cierta edad, pasa a diario con su vehículo por una vieja carretera sin apenas tránsito automovilístico. Tres grandes vallas publicitarias destartaladas, donde nadie anuncia nada, a las afueras de Ebbing, Missuri, le sugieren una idea. Tras un acuerdo con la agencia que las gestiona, insertará en ellas tres incendiarias frases que van a revolucionar a la población, poniendo en jaque de modo especial a los agentes de la comisaría local, y en especial a su sheriff, Bill Willoughby, que padece una enfermedad terminal. El británico de origen irlandés Martin McDonagh da un paso hacia la madurez con Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri, tras su prometedor debut en el largo con Escondidos en brujas, y el cine dentro del cine que contenía Siete psicópatas, que eran una curiosa mezcla de thriller y comedia al estilo Quentin Tarantino, aunque con personalidad propia y una cierta reflexión sobre la condición humana. Aquí, de nuevo asumiendo los roles de director y guionista, mantiene su interés por indagar acerca de aquello que mueve a las personas; y aunque no renuncia en ocasiones al recurso del humor negro, lo hace con acentos más dramáticos y terribles. Porque aborda el modo en que las personas encajamos las tragedias, que más o menos grandes, no faltan en la vida de cada uno. En el caso que nos ocupa, un suceso familiar terrible ha convertido el alma de Mildred en un hervidero de odio y desconfianza, un veneno que afecta también a sus seres queridos, su hijo y su ex marido, que solía maltratarla. No falta además la enfermedad que aqueja al sheriff Bill, incomprensible humanamente, cuando la suya es una familia feliz, su esposa y sus hijitas le quieren mucho; o la rabia del racista y violento agente Jason Dixon, asfixiado por la sombra de su dominante madre anciana, a la que le toca cuidar. Hay una especie de agotamiento y desesperanza ante las decepciones que nos producen las personas, y aunque al fondo late la idea de que sólo el amor nos redime y nos da la paz, su interiorización, se nos viene a decir, supone un camino largo y tortuoso, que no siempre se llega a recorrer con acierto. Sorprende la solidez de la trama urdida por McDonagh, que huye en todo momento de lo previsible a la hora de mostrar cómo evolucionan los acontecimientos, hace gala de la rara virtud de respetar la inteligencia del espectador, no recurre a trucos malabares difíciles de aceptar, y las explosiones o cambios en el carácter de los personajes resultan razonables, aunque a veces sean tremendos. La línea argumental principal, que nunca se pierde, sirve además para presentar una amplísima galería de tipos humanos, muy bien descritos con unos pocos rasgos. Estamos ante una de esas películas que merecerían un premio al conjunto de su reparto, todos los actores, aun los que tienen papeles pequeños, están sobresalientes: Frances McDormand es la mujer que parece una roca, aunque está rota, con un carácter arisco que recuerda a su composición de la insoportable Olive Kitteridge; Woody Harrelson, un actor que mejora con el paso de los años, interpreta a un sheriff lleno de humanidad, capaz de tomar una decisión terrible; Sam Rockwell atrapa a la perfección a quien podía ser un buen detective, y está cayendo en el abismo; e igualmente bordan sus interpretaciones, aunque tengan poca presencia en pantalla, Peter Dinklage, John Hawkes, Lucas Hedges, Zeljko Ivanek, Abbie Cornish…

8/10
¡Ave, César!

2016 | Hail, Caesar!

Los hermanos Joel y Ethan Coen vuelven a transitar el terreno del cine dentro del cine que les valió la Palma de Oro en Cannes gracias a Barton Fink, pero en esta ocasión lo hacen con un tono muy diferente, detrás de la ironía amable se trasluce un auténtico homenaje al viejo sistema de los estudios de Hollywood, una fábrica de sueños que pese a sus inevitables defectos entregaba películas capaces de inspirar, entretener y conmover. No deja de tener su miga que el protagonista sea el jefe de Capitol Pictures, estupendo Josh Brolin, que duda entre seguir en la locura de producir películas o aceptar la oferta de irse a regentar otro tipo de fábrica, una de aviones, que le supondría un horario más humano y unos emolumentos bastante mayores. La excusa argumental es mínima –la estrella de una película bíblica titulada precisamente ¡Ave, César!, estilo Ben-Hur es secuestrado por un equipo de artistas con simpatías comunistas–, y sirve para ilustrar con estupendo sentido del humor la casa de locos de aquella época, los años 50. De modo que vemos cómo es el rodaje en estudio, el montaje con la moviola, el visionado de un copión... Lo que parecía un desastre mientras se rodaba, con un actor que parecía un inútil, en la pantalla cobra inesperada magia... Se nos ofrecen sentidos homenajes al musical, a las figuras caleidoscópicas en el agua de Esther Williams, al western de tono ingenuo... Se apunta la competencia de la televisión... Pululan las gacetilleras en busca de cotilleos, y hay escándalos que resulta necesario tapar... Las películas ofrecen contenidos, y hay que contentar a los representantes de los credos religiosos... Hay guionistas que, tremenda osadía, quieren ofrecer mensajes, algunos representas del peligro “rojo”... Todo eso está ahí, servido por dos cineastas que creen en las películas, aunque sepan al mismo tiempo reírse de esa influencia que ejercen sin lugar a dudas en los espectadores, lo sepan estos o no. Lo que tiene un gran mérito es la unidad que logran con personajes muy diversos y situaciones variopintas, todo casa y sirve a la idea de celebrar a la fábrica de sueños.

8/10
Olive Kitteridge

2014 | Olive Kitteridge | Serie TV

Miniserie basada en la obra homónima de Elizabeth Strout, ganadora del Pulitzter, y que en su versión televisiva tiene muchas papeletas para acaparar premios. Lo que sobre el papel consistía en un conjunto de relatos más bien independientes, con Olive Kitteridge como protagonista, en el sólido y bien estructurado guión de Jane Anderson se convierte en el amargo retrato de un matrimonio –Olive y Henry, que viven con su hijo, Christophe, en Maine–, a lo largo de 25 años. Ella es una maestra de escuela sin pelos en la lengua, siempre hiriente con los demás y que sólo ve lo negativo en las personas; lo contrario de él, farmacéutico, siempre risueño, pero que continuamente está recibiendo bofetones dialécticos de parte de su mujer. Con un reparto formidable –Frances McDormand y Richard Jenkins están sublimes–, domina un pesimismo existencial a la hora de pintar cómo determinadas actitudes vitales de las personas próximas pueden hacer un daño tremendo a cónyuges e hijos. Lo que conduce a soterradas vías de escape extramatrimoniales, a veces pura fantasía o deseos no convertidos en realidad, lo que no contribuye precisamente al equilibrio. La mirada de Strout y la directora Lisa Cholodenko –mucho mejor que en sus anteriores trabajos fílmicos –La calle de las tentaciones, Los chicos están bien– viene a ser como un puñetazo en el estómago, pues aunque en muchas actitudes pueda asistir la razón y hasta hay amor, éste se mezcla con rencores y reproches que como mínimo acaban ahogándolo, sino matándolo. La partitura musical de Carter Burwell y la fotografía de un paisaje como desangelado ayudan a crear la deseada atmósfera que invita a pensar que la vida es poco más que una broma pesada.

7/10
Tierra prometida (Promised Land)

2013 | Promised Land

McKinley, un pequeño pueblo de Pensilvania. Tierras verdes, pastos frescos, casitas y granjas desperdigadas a lo largo y ancho de un bucólico panorama. Hasta allí llegan Steve y Sue, trabajadores de Global Crosspower Solutions, una enorme compañía energética que desea extraer gas en aquellas tierras. Steve es un experto vendedor, conoce la psicología de las personas, y sabe usar los argumentos precisos para convencer. Su misión es comprar acres de terreno a sus diversos propietarios con la promesa de llevarse un porcentaje de las ganancias de la empresa. Económicamente muchos lugareños ven rentable la llegada del gas a su pueblo, pues traería dinero y prosperidad; otros, sin embargo, comprenden que si ceden su terruño –tal como es–, desaparecerá para siempre. La llegada de un activo ecologista pondrá las cosas aún más difíciles a Steve y Sue. Gus Van Sant, uno de los grandes adalides del cine independiente estadounidense, filma la que es sin duda su película más clásica, más convencional incluso, tanto desde el punto de vista del planteamiento como del estilo formal. Tierra prometida (Promised Land) responde al viejo tema de la propiedad de la tierra, tan característico de la colonización del medio oeste norteamericano, cuando unos pocos acres de terreno se convertían en el tesoro más preciado de cualquier pionero. Ahora, sin embargo, en pleno siglo XXI, el dinero y la generación de la riqueza funcionan de modo distinto y los rendimientos que antaño daban de comer a las familias pueden ya ser insuficientes para el mundo moderno. La vida del campo está en extinción, sobrevivir es una hazaña. Y aquí es justo donde entran los usos capitalistas de las grandes corporaciones industriales, empresas que operan a miles de kilómetros pero que tienen el poder de acabar de un plumazo con la tradición y el trabajo de generaciones rurales. El guión de Tierra prometida (Promised Land) está escrito por Matt Damon –en colaboración con John Krasinski–, quien ganó el Oscar al mejor guión en 1997 precisamente con otro libreto propio que dirigió también Gus Van Sant, El indomable Will Hunting. En este caso los dos guionistas –que se reservan también los papeles principales– plantean la cuestión de la tierra, de la propiedad, del futuro del campo, etc., de modo realista, pues el quid de la cuestión es que, por mucho que uno lo niegue, el mundo ha cambiado. En este sentido, el film no intenta dar gato por liebre. Sin embargo, este “no vender la moto” es compatible con que Van Sant descuide un poquito la mesura a la hora de retratar el pueblo en cuestión, un lugar tan absolutamente idílico que la más mínima injerencia industrial resultaría un crimen hasta para el más urbanita. A nadie se les escapa que no todos los pueblos son así... Tampoco resultan muy sutiles, aunque sean muy reales, las manipulaciones y mentiras que pergeñan las empresas cuando lo único que importa es el dinero. De cualquier forma, el guión interesa y en general Tierra prometida (Promised Land) ofrece una valiosa visión del trabajo, de la herencia familiar, del cuidado de la naturaleza, valores que no se pueden comprar porque no tienen precio. Queda entonces la libertad del hombre para decidir si el dinero es la única razón de sus decisiones. Dentro del clásico planteamiento, muy ceñido a posturas y decisiones personales de los personajes, el trabajo de los actores es ajustado, verosímil, especialmente el doble enfrentamiento –en el trabajo y en el amor–, entre Matt Damon y John Krasinski, así como su relación laboral con la estupenda Frances McDormand. Pero hay también un gran acierto al prestar atención a los personajes secundarios, con mención especial para el veterano Hal Holbrook y la risueña Rosemarie DeWitt. Por lo demás Tierra prometida (Promised Land) desprende una sencillez en la historia y en la planificación que recuerda al último Clint Eastwood, mientras que el desarrollo de la trama es sobrio y sereno, agradablemente predecible.

6/10
Moonrise Kingdom

2012 | Moonrise Kingdom

Tras debutar en el campo de los dibujos animados con Fantástico Sr. Fox, Wes Anderson vuelve a la imagen real con Moonrise Kingdom, elegida para inaugurar el Festival de Cine de Cannes. Como es habitual, el propio Anderson ha escrito el guión, con la ayuda de Roman Coppola, con el que ya había elaborado el libreto de Viaje a Darjeeling. Años 60, en una isla de Nueva Inglaterra. Sam, un preadolescente, huye del campamento de scouts para reunirse con Suzy, la chica de la que se ha enamorado, y emprender un viaje hacia territorio selvático. Trata de encontrarles el capitán Sharp, de la policía local, mientras que el jefe de scouts Ward también ha emprendido la búsqueda por su cuenta con los otros chicos a su cargo. Como cabía esperar, Anderson se mantiene dentro de su particular mundo personal, marcado por un tono surrealista, personajes estrafalarios, frescos golpes de humor y abundancia de imágenes coloridas. En suma, vuelve a realizar una apología de la excentricidad, con otro joven protagonista con gafas como el de Academia Rushmore, su debut, que a pesar de su apariencia chocante parece tener dotes excepcionales. Una vez más vuelve a estar muy presente la reivindicación de la necesidad de la unidad familiar. A diferencia de otros de sus títulos, como Life Aquatic, que parecía concebido únicamente para sus incondicionales más acérrimos, Moonrise Kingdom tiene un ritmo dinámico, se sigue con interés y logra conmover a través de su exploración del descubrimiento del amor. La huida juvenil de los protagonistas no oculta estar inspirada en "El guardián entre el centeno", el célebre libro de J.D. Salinger. Como es habitual, el realizador ha seducido a conocidos actores. como Edward Norton, Frances McDormand y Bruce Willis, en registros sorprendentes. No puede evitar Anderson ofrecer una vez más la sensación de que en Moonrise Kingdom ha desaprovechado a parte del reparto, como en el caso de la gran Tilda Swinton, que tiene un mínimo papel como asistente social, o el de Harvey Keitel, eficaz, pero breve. Tampoco tienen una enorme presencia esta vez Bill Murray y Jason Schwartzman, sus actores fetiche. Los auténticos reyes de la función son los jóvenes debutantes Jared Gilman y Kara Hayward, así como el resto del reparto juvenil, que logra personajes muy mimetizados con el universo de Anderson.

6/10
Transformers: El lado oscuro de la Luna

2011 | Transformers: Dark of the Moon

Tercera superproducción sobre los alienígenas de metal, creados por la factoría de juguetes Hasbro y convertidos desde 2007 en protagonistas del celuloide gracias a Paramount Pictures. Al margen de la historia, mucho se ha hablado de esta parte debido a la ausencia de la estrella Megan Fox, quien se dio conocer al mundo como la despampanante compañera de Shia LaBeouf en Transformers y Transformers: La venganza de los caídos. Al parecer la morena actriz fue despedida por desavenencias con Michael Bay, quien para sustituirla ha contratado a Rosie Huntington-Whiteley, otra explosiva jovencita, esta vez rubia, que ha llenado desde entonces portadas y noticias rosas del mundo hollywoodiense. Y en el film luce palmito hasta la exageración. El film comienza presentando a Sam Witwicky en apuros laborales, haciendo entrevistas y no encontrando su lugar en la vida normal, al contrario que su nueva novia, Carly, quien es la mano derecha de un poderoso empresario. Entretanto los autobots (robots buenos) viven aliados con los humanos, manteniendo el planeta en paz. Sin embargo, un secreto relacionado con la llegada del hombre a la Luna en 1969 volverá a traer la guerra entre los autobots y los decepticons (robots malos), los cuales pretenden reconstruir en la Tierra su desaparecido planeta Cibertron. Ni que decir tiene que Witwicky volverá a la carga y luchará con sus amigos Optimus Prime y Bee para detener a los transformers malvados. Acción, acción y acción. Quienes deseen disfrutar de más de una hora apabullantes escenas de luchas, explosiones y atronador sonido, entre enormes máquinas en medio de una megalópolis como Chicago, aquí tiene su película. Pero quien busque algo más, quedará sin duda defraudado, porque aquí, más que en ningún otro film de los gigantes de metal, Michael Bay elude cualquier hondura y se decanta por la total planicie de planteamientos: cualquier subtrama levemente recogida en el pobre guión de Ehren Kruger es sólo es una excusa para guiarnos hasta la madre de todas las batallas. En ese sentido, la acción no da tregua desde la mitad de la película hasta el final, en donde destacan las variadas escenas del rascacielos que se tambalea entre explosiones, cristales y toneladas de hierro en movimiento, con los humanos que ruedan como croquetas en su interior. Por lo demás, claro, hay tantos momentos inverosímiles que sería absurdo enumerarlos todos (aunque se lleva la palma el modo en que la rubia Carly decide salvar al mundo hablando con Megatron, de una ridiculez pasmosa). Pero aquí da igual, todo es espectacular, comiquero, blandito y absolutamente predecible. Al equipo humano habitual de la saga, con el coronel Josh Duhamel, el soldado Tyrese Gibson y el excéntrico ex agente John Turturro, se unen en esta tercera parte dos intérpretes, Frances McDormand y John Malkovich, en papeles muy limitaditos que desdicen un poco de sus prestigiosas carreras. Quien sí logra un personaje algo diferente y con algo de presencia es Patrick Dempsey, conocido por su protagonismo en la serie Anatomía de Grey.

4/10
Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place)

2011 | This Must Be the Place

La vida de la antigua estrella de rock Cheyenne es triste y aburrida. Aunque tiene una fantástica y enamorada esposa desde hace muchos años y posee una fortuna suficiente como para vivir toda la vida, aún no repuesto de un trágico suceso, y se arrastra cada día como alma en pena, con su maquillaje a cuestas, sus cueros y sus botas negras y una melancolía de elefante que invade cada uno de sus movimientos. Cheyenne un cincuentón con alma un adolescente. Sin embargo, al recibir la noticia de la muerte de su padre, al que no ve desde hace décadas, acabará de rebote por emprender un periplo por todo Estados Unidos, en busca de una persona que su padre buscó durante 50 años y que no pudo encontrar... El director Paolo Sorrentino (Il Divo, Las consecuencias del amor) escribe y dirige Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place), una película bastante original, con personajes marginales y un protagonista rarito, muy rarito. Estructura el film en dos partes diferenciadas y las muestra con su parsimonia característa: la primera retrata el modo de vida de la antigua estrella de rock, con sus rutinas aburridas, su no hacer nada constantemente, con ese arrastrar los pies como un zombi por la vida, con su dicción temblorosa y ese tono de voz a punto de extinguirse, con su amistad con la joven fan Mary (Eve Hewson, hija del cantante Bono) y también con su estrecha unión conyugal con su vitalista y simpática mujer, Jane. Pero en una segunda parte, el film cambia de repente cuando Cheyenne realiza un viaje para visitar a su padre en el lecho de muerte. A partir de ese momento la historia se convierte en una 'road-movie' en toda regla, en donde el ex rockero demuestra que su cabeza todavía funciona a la perfección y que su corazón tiene mucha más vida, más amor, más generosidad de lo que parece a simple vista. El espectador se sentirá sin duda exigido por el lánguido “tempo” del film y más de una vez tendrá unas ganas impresionantes de zarandear y abofetear al protagonista, que siempre parece un pelele empastillado hasta las trancas, como un muerto viviente. Pero si tiene paciencia, verá cómo la historia va ganando enteros a cada minuto, cómo una galería de personajes ricos van entrando en escena y cómo el guión ofrece poco a poco unas cuantas lecciones de humanidad que acaban por conceder al conjunto un calado poco previsible. Y frente a temas de trágico realismo, como el del Holocausto y sus consecuencias, el del amor y desamor paterno-filial, el de las consecuencias de la fama, el del perdón y la culpa, el del silencio de Dios y el de la difícil aceptación, se introducen logrados momentos de humor –alguno tronchante– que vienen como anillo al dedo. Además de la meritoria interpretación de Sean Penn, hay que destacar el contrapunto alegre que desprende Frances McDormand con su maravilloso personaje, así como el buen trabajo de otros secundarios, como Harry Dean Stanton o Kerry Condon. Capítulo aparte merece la música de Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place), escasa aunque muy bien elegida, y memorable en algunos momentos, como en esa escena donde el cantante David Byrne interpreta la canción que da título al film, de composición propia.

6/10
Un gran día para ellas

2008 | Miss Pettigrew Lives for a Day

Londres, vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Miss Guinevere Pettigrew es una institutriz sin empleo, en plena recesión. Además, se diría que la mala suerte se ceba con ella todo el tiempo. En una ocasión en que está en la oficina de empleo, escucha que una conocida actriz está buscando una secretaria; sin que la encargada lo advierta, birla la tarjeta y se presenta en casa de la famosa Delyssia Laffosse. Ésta es una mujer tremendamente superficial, que simultanea relaciones con tres hombres: el hijo de un empresario teatral que le podría conseguir un importante papel en un musical; el dueño de un club nocturno, que la mantiene; y un joven pianista, que es realmente el hombre al que ama. Miss Pettigrew va a demostrar una gran habilidad para sacar a Delyssia de situaciones embarazosas, gracias a lo cual consigue el empleo. Esto le supone abandonar sus vestidos harapientos para introducirse en un estilo de vida sofisticado y frívolo; ella seguirá manteniendo los pies en el suelo, procurando enderezar a la despistada Delyssia. Al tiempo va a conocer a un famoso modisto, del que podría enamorarse, aunque éste a su vez acaba de romper su compromiso con una experta en moda algo arpía. Una sorprendente y divertida comedia, que se inscribe en la tradición del cine de Frank Capra y de la “screwball comedy” de Howard Hawks, Preston Sturges y compañía; lo que no impide que su clasicismo conviva con bromas sexuales más “actuales”. Se basa en una novela de Winifred Watson, escrita en 1938, o sea, muy cercana a los hechos narrados. La acción abarca apenas 24 horas en que los encuentros y desencuentros entre personajes se suceden a velocidad de vértigo, con diálogos ingeniosos y muy acelerados. Su desconocido director Bharat Nalluri, de origen indio, define el film como “un cuento de hadas para adultos”. Y en efecto, en dicho cuento hay toques a lo Cenicienta, y además a miss Pettigrew le toca ejercer de “ángel de la guarda” (una idea subrayada con los ángeles ornamentales del apartamento de Delyssia) o “hada madrina”, templando gaitas con los tres hombres que hay en la vida de su jefa. Hay un gran acierto en la película en lo referente al reparto, sobre todo femenino: Frances McDormand y Amy Adams demuestran dotes excepcionales para la comedia, mientras que entre sus compañeros masculinos hay que destacar la clase que Ciarán Hinds imprime a su personaje, y la presencia de un Mark Strong que bien podría decir que el 2008 está siendo su año, véasele también en Rocknrolla y Red de mentiras.

6/10
Quemar después de leer

2008 | Burn After Reading

Farsa menor de Joel y Ethan Coen, tras su triunfo en los Oscar con No es país para viejos. Los hermanos se toman a broma el mundo del espionaje al situar su trama en Washington. La acción se inicia en el cuartel general de la CIA en Langley, donde el analista Osborne (John Malkovich) es puesto de patitas en la calle. Su esposa Katie (Tilda Swinton) no parece demasiado amargada por el tema, pues desprecia al marido, quien opta por holgazanear todo el día mientras escribe sus memorias e ingiere cantidades desmesuradas de alcohol; además le engaña con Harry (George Clooney), un agente del tesoro casado con una autora de libros infantiles, que a su vez sale con mujeres variadas. Una será Linda (Frances McDormand), que trabaja en un gimnasio, y está obsesionada por someterse a cirugía para mejorar su físico; el hallazgo casual de un cedé con las memorias de Osborne, de supuesto contenido sensible, anima a Linda y a Chad (Brad Pitt) a ofrecer su devolución a cambio de una importante suma de dinero. Las descripción del enredo urdido por los traviesos cineastas podría alargarse más, pero lo dicho en el párrafo anterior debería bastar. Los Coen retratan a un grupo de mediocres perdedores, con vidas amorosas insatisfactorias, obsesionados por el aspecto físico y el dinero, cierto bienestar o felicidad que ignoran cómo alcanzar. Lo que sirve para entregar un buen puñado de situaciones divertidas -la llamada telefónica a Osborne, la incursión en la embajada rusa, las surrealistas conversaciones en Langley...-, pero también algún pasaje zafio, de humor facilón. El reparto es estupendo, y los actores parecen habérselo pasado en grande haciendo el ganso, en una película sin demasiadas pretensiones, donde su crítica a ciertas actitudes contemporáneas, que miran demasiado a ras de suelo, resulta limitada por el propio planteamiento del film.

6/10
Amigos con dinero

2006 | Friends with Money

Frankie, Jane y Christine, tres mujeres casadas de buena posición, se sienten preocupadas por Olivia, amiga suya desde la infancia, que atraviesa graves dificultades económicas, trabaja como asistenta, y no encuentra pareja. La directora y guionista Nicole Holofcener, forjada en teleseries como A dos metros bajo tierra y Sexo en Nueva York, describe muy bien a los personajes, sobre todo a las protagonistas, todas ellas mujeres insatisfechas un tanto extremas e irreales. Si resultan convincentes es porque las interpretan actrices de primera. Destaca Frances McDormand, como una diseñadora fácilmente irritable. Aunque el conjunto sabe a poco, y los personajes apenas evolucionan, resulta interesante su análisis de las modernas relaciones sociales, y da que pensar sobre las apariencias y el egoísmo.

5/10
Aeon Flux

2005 | Aeon Flux

Año 2400. Los únicos humanos que han sobrevivido a un virus devastador son los cinco millones de habitantes de Bregna, una amurallada ciudad-estado. Multitud de cámaras vigilan a sus habitantes, que tienen completamente prohibido salir de allí. El lugar está regentado por Trevor Goodchild, el despótico líder de la comunidad científica. Intentan derrocarle los monicanos, una organización clandestina a la que pertenece Aeon Flux, una asesina profesional. Tras el asesinato de toda su familia, la heroína recibe la misión de acabar con Goodchild. La directora Karyn Kusama se dio a conocer con la producción independiente Girlfight, sobre una neoyorquina que aspiraba a convertirse en campeona de boxeo. Aunque su segundo trabajo también está protagonizado por otra chica luchadora, lo cierto es que supone un cambio absoluto de registro, al tratarse de una historia de ciencia ficción apocalíptica, con muchos puntos en común con la reciente La isla. La directora parece preocupada sobre todo porque luzca palmito la atractiva actriz sudafricana Charlize Theron. La protagonista de Monster abusa de modelitos sensuales, pero por otra parte vuelve a demostrar que por encima de todo es una magnífica actriz. Karyn Kusama compone espectaculares secuencias de acción. Pero lo más interesante son sus reflexiones entre líneas, que advierten por enésima vez sobre los peligros de la clonación y la deshumanización a la que pueden llevar los avances científicos descontrolados. El guión se muestra bastante positivo, pues de él se deduce que la capacidad del ser humano de tener sentimientos sobrevivirá a cualquier intento científico de anularlos.

5/10
En tierra de hombres

2005 | North Country

Hasta su pueblo de origen, una localidad minera de Minnesota, llega la treintañera Josey Aimes, tras dejar atrás un matrimonio fracasado. Con dos hijos a su cargo no es fácil comenzar de nuevo, pero sus padres y sus antiguas amistades del pueblo, sobre todo la de Glory, ayudan a Josey a pasar el trance del mejor modo. Precisamente, animada por Glory, consigue un trabajo de minera en una de las canteras que surte al pueblo de trabajo. Pero el mundo de la perforación de la tierra y la extracción de minerales es cruel, duro y muy hostil, pues está tomado por hombres que no ven con buenos ojos la “intromisión” de las mujeres en su ámbito laboral. Pero el rechazo de Josey llega a un punto tal que hasta es acosada sexualmente e incluso amenazada de muerte. Humillada y atemorizada, Josey ha aprendido, sin embargo, a afrontar los golpes más duros de la vida y no está dispuesta a claudicar en la defensa de sus derechos, aunque eso suponga enfrentarse incluso a su propia familia. Primer trabajo para Hollywood de la directora neozelandesa Niki Caro, quien demostró su buen hacer con la bella y magnífica película Whale Rider (2002). En este caso se inspira en una historia real, aunque el pleito recreado en la película tuvo lugar en 1998, más de 20 años después del comienzo de los sucesos. El guión de Michael Seitzman ofrece temas importantes de reflexión, como los prejuicios sociales, los límites entre la discreción y la injusticia, la maternidad y, por supuesto, la igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres. La película no esconde su didactismo reivindicativo, pero lo hace sin pesadez ni tópicos feministas, gracias a un desarrollo argumental fluido y verosímil, y a una labor interpretativa de primer orden, donde brillan fantásticamente Charlize Theron (una actriz que va a más con cada nuevo trabajo) y la señora Coen, Frances McDormand, ambas nominadas al Oscar merecidamente.

6/10
Cuando menos te lo esperas

2003 | Something's Gotta Give

El film se inicia con ritmo delirante de enredos encadenados. Harry (Nicholson), auténtico soltero de oro ya cincuentón, que cambia de pareja con la misma facilidad con que se bebe un vaso de agua, mantiene una relación con Marin (Amanda Peet), una jovencita. Creyendo que la residencia de fin de semana de Erica (Diane Keaton) –la madre de ella, una célebre escritora– estará desocupada, se presentan ambos allí. Pero se encuentran con Erica y su hermana Zoe (Frances McDormand). Están dispuestos a convivir, pero Harry sufre un infarto. Las circunstancias obligan a que Erica y el convaleciente Harry deban vivir solos. Así las cosas, Julian (Keanu Reeves), el doctor que atiende a Harry, queda prendado de Erica, mientras que entre el enfermo y ella se desata una animadversion que termina en mutua atracción. La directora Nancy Meyers, a pesar de las buenas cartas con que juega, tiene dificultades para sostener la narración y se estanca, contagiada quizá por las dudas sentimentales de sus personajes, en un film largo (más de dos horas) y de torpe desenlace. Eso sí, tiene momentos muy divertidos, y la suerte de contar con un reparto excelente (Keaton ha sido nominada al Oscar). Se diría que ha pretendido hacer una screwball comedy de las de antaño, pero con las referencias amorosas del desconcierto que prima hoy en día día. De ese modo se entiende la inicial atmósfera libertina, donde domina la idea de vida “amorosa” sin compromisos, que acaba derivando en moralina en el tramo final (el ejemplo de la hija, el amor, al fin, de todos los personajes).

6/10
La calle de las tentaciones

2002 | Laurel Canyon

Una joven pareja de estudiantes de medicina se traslada a Los Ángeles. Él acabará su especialidad y ella su tesis doctoral. Como tienen poco dinero, se hospedan en casa de la madre de Sam, productora  musical que está grabando un disco y mantiene un romance con el joven que canta. Entre la madre, su joven novio y Alex se establece un triángulo amoroso. Tras Casi famosos, Frances McDormand interpreta otra cinta sobre la frivolidad del mundo del rock. Al contrario que en aquélla, ahora es la madre la frívola, apasionada por el sexo, drogas y rock and roll, ante la desesperación de su hijo. La directora independiente Lisa Cholodenko no juzga a sus personajes, sino que muestra sus vidas de forma descarnada.

3/10
Condenado

2002 | City By The Sea

Vincent LaMarca. Un detective de homicidios de la policía neoyorquina. En el pasado, su padre fue ejecutado por su participación en el secuestro y muerte de un niño: de modo que con su trabajo pretende dejar atrás tan traumática herencia. Divorciado, tiene un hijo, Joey, del que no se ocupa, y que anda metido en el mundo de la droga. Incapaz de asumir sus responsabilidades familiares, mantiene una relación con una vecina, en la no se compromete. Pero profesionalidad de policía y dejadez en la vida familiar van a colisionar en un caso de asesinato que le corresponde investigar, donde su vástago resulta ser el principal sospechoso. Michael Caton-Jones, un artesano competente (Memphis Belle, Vida de este chico), combina bien la intriga policial con el tratamiento de las dificultades en las relaciones padre-hijo. No es superoriginal, pero está bien narrada, y perfila bien a los personajes. El cariz fatalista de la trama tiene interés: sabiendo Vincent que su padre fue un criminal, llega a creer que su hijo está condenado a repetir los mismos errores; y esta idea pugna con el deseo del padre de creer en su hijo.

5/10
El hombre que nunca estuvo allí

2001 | The Man Who Wasn't There

La palabra mágica es "chantaje". Una carta anónima dirigida al amante y jefe de su esposa, reclamando una importante suma de dinero a cambio de su silencio, puede cambiar su suerte. Con las pasta conseguida través de este procedimiento, Ed piensa invertir en un negocio importante que acaba de pasar ante sus narices. Los hermanos Coen pergeñan una película pequeña en apariencia, pero que funciona con ejemplar perfección. La construcción del personaje de Ed, patético náufrago existencial, está perfectamente sostenida por la interpretación del camaleónico Billy Bob Thornton, y por el recurso a una voz en off que nunca llega a cargar. Joel imprime un adecuado ritmo, acorde con la anodina vida de Ed. La elección de un glorioso blanco y negro para las imágenes y el acopañamiento musical de las sonatas de piano de Benethoven ayudan a componer una atmósfera de agotamiento vital, teñida de fatalismo. Las cosas no acaban de salir como uno quiere, vienen a decir los hermanos de Minnesota. Los Coen se inspiran con toda claridad en la novela negra, sobre todo en James M. Cain, cuyos relatos más célebres, El cartero siempre llama dos veces y Perdición, juegan con elementos como el chantaje, la avaricia y la indidelidad.

6/10
Casi famosos

2000 | Almost Famous

Años 70. William, un adolescente, lo sabe todo sobre música. Su ilusión es escribir en una revista especializada. Una carambola de coincidencias (sus reportajes en una revista local, el seguimiento de un grupo, el Stillwater), posibilita un encargo de la mítica revista Rolling Stone: cubrirá una gira del grupo. Comienza, entonces, su rito de iniciación a la vida: el vértigo de la fama, las rencillas del grupo, el primer romance... Su madre, viuda, ha dado su consentimiento a la marcha del chico. Pero no puede evitar preocuparse por él. El sólido guión, ganador del Oscar, evita con inteligencia las simplificaciones. Igual se muestran los peligros de la fama (promiscuidad, drogas, vanidad tonta), que se da una visión equilibrada de la madre (sus hijos son lo que más quiere en el mundo, y no permitirá que nadie los eche a perder). Cameron Crowe apuesta por la mirada nostálgica y luminosa al mundo del rock and roll, y evita sumergirse en el lado oscuro que, desgraciadamente, existe. No lo oculta, y describe un ambiente donde el sexo sin compromiso y las drogas parecen lo normal; pero prefiere resaltar lo luminoso e ilusionante. La historia interesa también por la definición de los personajes, mimados en cada uno de sus rasgos. El joven y desconocido Patrick Fugit, con su aspecto inocente y a la vez espabilado, sostiene la historia (el punto de vista de la película es el suyo) sin complejos. Frances McDormand da vida a una madre protectora pero sensata, reconocible y creíble; Kate Hudson (Globo de Oro a la mejor actriz secundaria, un descubrimiento) es una chica fantasiosa, sin histrionismos; y Billy Crudup acierta en su composición de líder de la banda algo pasado de rosca y que empieza a ser consciente de que lo está.

7/10
Jóvenes prodigiosos

2000 | Wonder Boys

Grady es un profesor cincuentón que hace años publicó una novela que fue muy bien recibida por la crítica. Desde entonces, nada de nada. Se supone que está preparando un gran libro, pero la cosa no está muy clara. Sumido en una profunda crisis –su esposa le ha abandonado, su novia está embarazada, sufre bloqueo creativo, se refugia en el alcohol y las drogas...–, su relación con James, un alumno joven prodigio, va a alterar las cosas. La definición que James hace de él –“aquel corazón que había inspirado a tantos, ahora era incapaz de inspirarse a sí mismo”– no puede ser más exacta. ¿Habrá llegado el momento de cambiar? El director de L.A. Confidential, Curtis Hanson, cambia el tercio del cine negro por la historia de aprendizaje, con una relación profesor-discípulo en la que ambos aprenden del otro. En ese sentido, el film –basado en una novela de Michael Chabon– conecta con títulos como El indomable Will Hunting y El club de los poetas muertos. Hanson explica que el film trata también “sobre el viaje hacia la madurez, pero el proceso hacia la madurez de un tipo que tiene cincuenta años”. Sobre los personajes, explica que “son distintos pero todos se parecen de alguna forma: están intentando dar sentido a sus vidas”.

7/10
Pasiones rotas

1998 | Talk of Angels

Mary, una joven irlandesa, viaja a España para trabajar como institutriz en una casa de la alta burguesía, y escapar de una familia que le pone pegas para que se case con un activista político de su país. Corre el año 1936, y en España se respiran aires de inminente estallido de la guerra civil. La atmósfera es igualmente irrespirables por las dificultades políticas, y por los avances amorosos de los que es objeto Mary por parte de un hombre casado, también metido en política. Aunque la mirada a España suena un poquito tópica, en el reparto hay una nutrida presencia de actores de este país, desde el veteranísimo Paco Rabal, a valores entonces en alza, como Penélope Cruz y Ariadna Gil.

5/10
Madeline

1998 | Madeline

Entretenida película para los más chicos, adaptación de la clásica obra infantil de Ludwig Bemelmans. El film relata las aventuras de las niñas residentes en un internado parisino, regentado por una simpática monja: miss Clavel. Debido a algunas dificultades económicas, el egoísta Lord Covington hace planes para cerrarlo. Las chiquillas, lideradas por la carismática Madeline, defienden su "cole" con uñas y dientes. El film es un encantador cuento familiar, con actores de la talla de Frances McDormand (que ganó el Oscar por Fargo) y Nigel Hawthorne (candidato al premio por La locura del Rey Jorge). Hay gags graciosos, y un retrato algo folclórico (resulta inevitable el sonreirse al verlo) de los embajadores españoles en París, y de su travieso hijo.

5/10
Fotografía mortal

1998 | Johnny Skidmarks

Intriga en torno a un tipo que se dedica a tomar fotos comprometidas en moteles a ricachones incautos. Sus clientes usan tales imágenes para hacer chantaje. Las cosas se complican cuando una de las víctimas resulta ser menos dócil de lo previsto. La cinta tiene buen reparto, pero resulta bastante previsible.

4/10
Camino al paraíso

1997 | Paradise Road

Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de mujeres occidentales que residen en Singapur son recluidas en un campo de concentración. A pesar de los malos momentos que viven, intentan afrontar su existencia de una forma positiva en espera de que la guerra termine. Únicamente sobrevivirán gracias a la amistad que surge entre ellas y a su solidaridad, a pesar de que son de diversas nacionalidades. Su tesón superará todas las dificultades, sobre todo el hecho de que hablan lenguas diferentes. El realizador de la oscarizada Paseando a Miss Daisy, Bruce Beresford, dirigió y escribió el guión de este filme, sobre el que él mismo declaró que se trataba de su proyecto más personal y que llevaba varios años intentando llevarlo a la gran pantalla. Basado en hechos reales y con una cuidada fotografía de Peter James, quizá lo más impresionante son las excelentes interpretaciones de las actrices protagonistas, entre las que destaca, como es habitual, la polivalente Glenn Close (Las amistades peligrosas, Atracción fatal), pero también Frances McDormand, ganadora del Oscar a la mejor actriz por su papel de policía embarazada en Fargo. La actriz televisiva Julianna Margulies, conocida por la serie Urgencias también realiza un soberbio papel.

6/10
Las dos caras de la verdad

1996 | Primal Fear

Martin Vail (Richard Gere) es un prestigioso abogado criminalista, que no se cuestiona la verdadera culpabilidad o inocencia de sus clientes. En ese sentido, peca de una falta de escrúpulos, que hasta ahora no le ha causado ningún problema. Su vida cambia cuando un joven llamado Aaron Stampler (Edward Norton), que no puede pagar sus honorarios, le ruega que le defienda en su caso. Aaron está acusado del oscuro asesinato de un arzobispo. Vail acepta el caso, esperando de esta manera aumentar su prestigio. Pero según avanza en sus investigaciones, descubre que detrás del asesinato se esconde una profunda trama de corrupción, que puede poner en la cuerda floja su carrera profesional. Vail entra en un duro conflicto interno, en el que debe elegir entre su cómoda posición de abogado frío, o poner en juego toda su astucia y su honestidad en favor de la justicia. Un truculento thriller que cuestiona la posición ética de las personas que se dedican a las leyes. Mezcla con audacia la acción y la intriga, con cierto fondo moral, que pretende dar al personaje interpretado por Richard Gere una carga que no tiene. El film dio a conocer al actor Edward Norton, que fue candidato al Oscar.

6/10
Fargo

1996 | Fargo

Si algo puede salir mal, saldrá mal. Que se lo digan a un torpe vendedor de coches, que monta el secuestreo de su propia esposa. Ocurre en Minnesota en pleno invierno, y todo lo hace para sacar pasta a su suegro. Lo malo es que acude a dos matones tan torpes como él. Lo contrario que la sheriff Marge, esposa perfecta, embarazada, y que investigando resulta ser más lista que el hambre. Formidable e inclasificable film de los Coen, que mezcla el thriller con el humor negro y el dibujo costumbrista de la América profunda del Medio Oste. Si patético resulta el vendedor de coches interpretado por William H. Macy, el contrapunto lo da el matrimonio de la sheriff y su esposo, aparentemente anodino, pero que disfruta con su vida ordinaria, y con el encargo que él logra de diseñar un sello de 3 centavos, remate final del film. Para el recuerdo queda el plano de la trituradora, marca de la casa. Tuvo dos merecidos Oscar (guión y actriz, Frances McDormand) y premio al mejor director en Cannes. La fotografía blanquecina del film es prodigiosa.Y los extras, muy completitos.

8/10
Lone Star

1996 | Lone Star

El estado de Tejas es conocido como “Lone Star”: la estrella solitaria. Allí, en un terreno propiedad del ejército, se descubre otra estrella, polvorienta y herrumbosa; y junto a ella, el esqueleto del hombre a que perteneció: un sheriff corrupto al que, según la leyenda local, obligó a abandonar el estado su ayudante Buddy, que le sucedió en el puesto transformado en héroe. Ahora Sam, hijo de Buddy y actual sheriff, tiene en su mano datos más que pausibles para cuestionar la historia tal y como ha sido popularmente conocida. John Sayles, autor Passion Fish y El secreto de la isla de las focas, escribe, monta y dirige este film de un modo que roza –si no toca claramente– la perfección. Dota a su historia de un magnífico hilo conductor –la investigación policial– y alrededor de él trenza los avatares de un puñado de personajes de raíces anglosajonas, hispanas y africanas, plenos de humanidad. El resultado es un rico tapiz, como la imagen detenida de un momento de la historia tejana, donde se dibujan algunas de sus constantes que miran a pasado, presente y futuro: la leyenda omnipresente y su relación con la historia –recordemos que Tejas nace en El Álamo–, la mezcla de razas y su difícil convivencia, los inmigrantes ilegales del otro lado del río Grande, la, hasta hace poco habitual, “ley del más fuerte”. Todo ello se aborda no de modo pesadamente didáctico, sino con personas de carne y hueso, vulnerables, de cuyas relaciones –padres-hijos, hombre-mujer, patrón-empleado, amigos– emergen, con naturalidad, estas cuestiones. Sayles sabe guardar sus cartas para mostrarlas sólo en el momento preciso, aunque en una ocasión marca una de ambigua inmoralidad teñida de fatalismo. Si el guión es modélico, lo mismo cabe decir de la puesta en escena, que en ningún momento embarulla la narración. Las transiciones del presente al pasado, resueltas en el mismo plano, traslucen una elegancia pocas veces vista en el flash-back. Las idas y venidas a uno y otro personaje nunca pecan de artificiosas. El reparto, plagado de magníficos actores, poco conocidos la mayoría, ninguno “primer espada”, ayuda a dar a la historia un adecuado tono de normalidad que, asombrosamente, casa bien, con el extraordinario hallazgo que la desencadena. Chris Cooper está muy bien como el investigador impasible, y hasta Kris Kristofferson, como un sheriff bravucón que podía haber dado lugar a excesos, resulta ajustado.

8/10
Más allá de Rangún

1995 | Beyond Rangoon

Tras perder a su marido e hijo, Laura, una joven mujer, viaja con su hermana Andy a Birmania. En ese momento, el país está pasando por un cruento conflicto político que vivirá en sus propias carnes. Drama protagonizado por Patricia Arquette (Medium), que se pone en la piel de una mujer que huye de su propio dolor para involucrarse de lleno en un dolor mayor. Dura crítica a la despreocupación humana ante los problemas mundiales. Le acompaña en el reparto Frances McDormand. La épica banda sonora de Hans Zimmer es excelente.

6/10
Viejos muchachos

1995 | The Good Old Boys

Hewey Calloway es un vaquero que siempre ha llevado una vida errante. Sin embargo, el país está cambiando a marchas agigantadas, y Calloway se siente necesitado del amor de una familia. Esta producción televisiva supuso el debut como director de Tommy Lee Jones, que ya llevaba 25 años como actor, y acababa de consagrarse un par de años antes, con El fugitivo. Adapta la novela de Elmer Kelton 'The Good Old Boys'.

6/10
Vidas cruzadas

1993 | Short Cuts

Basada en ocho historias y un poema de Raymond Carver, nos cuenta la historia de diferentes hombres y mujeres que tratan de incoporarse y adaptarse al mundo laboral. Se trata de un auténtico mosaico de diversas historias entrelazadas que dan lugar a diferentes argumentos, en algunos predomina el humor, en otros el romance e incluso el terror. Robert Altman (Prêt-à-Porter, El juego de Hollywood) dirige este film que fue galardonado con el Leon de Oro en la Mostra Internacional Cinematográfica de Venecia y que obtuvo la nominacion al Oscar en la categoría de mejor director. Destaca un elaborado montaje, a la hora de mezclar y entrelazar las diferentes historias, y un extraordinario y largo reparto de lujo: Andie MacDowell, Bruce Davison, Julianne Moore, Tim Robbins, Jack Lemmon, son algunas de las estrellas de este original film.

8/10
Hasta que tu muerte nos una

1992 | Passed Away

Alocada pero irregular comedia fúnebre, en torno a los preparativos para enterrar al patriarca de un clan. Todos son muy distintos y tienen secretos que ocultar al resto.

4/10
Una bruja en Nueva York

1991 | The Butcher's Wife

Una mujer que goza del don de la clarividencia, se casa con el que cree es el hombre de sus sueños, un carnicero. Pero puede que no haya visto tan bien en esta ocasión. Comedieta de embrujo claramente fallida, y en la que el pelo rubio no le pega ni con cola a Demi Moore. Para pasar el rato si uno no exige demasiado.

4/10
Darkman

1990 | Darkman

Un científico ve truncada toda su vida y esperanzas de matrimonio cuando unos criminales cometen un atentado en su laboratorio. Aunque todos creen que ha muerto, en realidad ha conseguido sobrevivir aunque con el rostro deformado. En un lugar oculto organiza un centro de operaciones mediante el cual logra crear piel sintética con la que puede modelar cualquier rostro. Convertido en un tenebroso maestro del disfraz, llevará a cabo su venganza. Homenaje de Sam Raimi al cine de serie B, sin abandonar su peculiar estilo narrativo repleto de imposibles movimientos de cámara, efectos visuales, estética de comic y sentido del humor. Contrariamente a sus películas anteriores (Ola de crímenes, ola de risas, Terroríficamente muertos) esta vez contó con un gran presupuesto a cargo de la Universal, además de un competente reparto con Liam Neeson y Frances McDormand al frente.

6/10
Agenda oculta

1990 | Hidden Agenda

Una activista pro derechos humanos es asesinado. ¿Qué hay detrás? Algo muy turbio, como van a descubrir la novia del asesinado y un honrado policía. Con el telón de fondo del terrorismo del IRA, el combativo Ken Loach cargó una vez más contra la política de Margaret Thatcher. En esta ocasión, su dedo acusatorio hablaba de terrorismo de estado. El film presenta una atmósfera inquietante, que contrasta muy efectivamente con el temperamento "tranquilo" de Frances McDormand y Brian Cox, que están sencillamente perfectos.

7/10
Héroes de papel

1989 | Chattahoochee

Un combatiente de la guerra de Corea acaba en una institución psiquiátrica. Pero allí, lejos de cuidar de los enfermos, abusan de ellos con un tratamiento inhumano. Se trata de un film agobiante, con excelente reparto.

5/10
Arde Mississippi

1988 | Mississippi Burning

La acción nos sitúa en el sur de los Estados Unidos, en 1964. Una época de convulsiones sociales y conflictos raciales en la Norteamérica más profunda. El terror ha renacido en los márgenes del Mississippi de la mano del Ku Klux Klan. Dos hombres blancos y uno negro, defensores de los derechos civiles de la población negra, han desaparecido misteriosamente. Dos agentes del F.B.I. con unas personalidades muy dispares, interpretados por Gene Hackman y Willem Dafoe, son los encargados del caso. Pero la violencia no ha hecho más que empezar, y tendrán que poner en juego sus vidas si quieren solucionar la situación. El caso trasciende a todo el país, y enseguida se organizan movilizaciones y protestas. Arde Mississippi está basada en unos sucesos reales, que tuvieron lugar durante el llamado "Verano de la libertad". Las voces de los líderes negros comenzaban a sobresalir en Estados Unidos, pidiendo justicia e igualdad de derechos con los ciudadanos blancos. Dirigida con sobriedad por el prestigioso Alan Parker, artífice de El expreso de medianoche, la película mantiene la tensión en todo momento y consigue implicar al espectador en la acción. La interpretación de Gene Hackman es soberbia.

8/10
Arizona Baby

1987 | Raising Arizona

Un atracador de tiendas es detenido por una policía. Cuando ésta le lleva a comisaría para ficharle, ambos se enamoran, por lo que ella deja el cuerpo para compartir su vida. Poco después descubren que no pueden tener hijos, por lo que no se les ocurre otra cosa que el disparatado plan de secuestrar a un bebé. Eligen para ello a un quintillizo, pues piensan que cuando los padres se den cuenta, podrán consolarse con los otros cuatro. Ya desde sus primeros trabajos, los hermanos Coen pusieron en práctica su particular mezcla de géneros, que ha dado películas como (Fargo, El gran salto o El gran Lebowski). Joel aparece como director mientras que Ethan lo hace como productor, si bien en realidad, ambos escriben el guión y se reparten las tareas de realización. Para esta divertida historia contaron con un reparto privilegiado y los papeles protagonistas estuvieron interpretados por dos actores que, poco a poco, se convirtieron en dos celebridades de Hollywood: Holly Hunter (El piano) y Nicolas Cage (Leaving Las Vegas).

7/10
Sangre fácil

1984 | Blood Simple

Abby no soporta a su aburrido marido Marty, dueño de un bar de Texas. Así que busca consuelo en los brazos de un amante: Ray, un camarero empleado en el bar. Cuando Marty se entera de la aventura que se traen entre manos, contrata a un detective, matoncillo y de muy baja estofa, para que asesine a ambos. La película con la que debutaron los hermanísimos Joel y Ethan Coen en 1984 es ya un clásico por derecho del cine negro. Está protagonizada por Frances McDormand, que pronto se convertiría en la esposa de Joel y que en el futuro colaboraría en muchas de sus películas. La enorme fuerza visual de sus planos (el director de fotografía es Barry Sonnenfeld) ya apuntaba lo que vendría después con títulos como Muerte entre las flores o Fargo. El guión es primoroso, tremendamente original, con personajes inolvidables, aunque lo que más llama la atención es el modo en que los Coen transforman la historia en imágenes. Los hermanos de Minnesota dan muestra de ese humor gamberro y bruto que se convertiría con los años en marca de fábrica. Y también se adivinan los temas que se repetirán en otros muchos de sus filmes: ambientes opresivos de la América profunda; tipos patéticos y perdedores; mentiras y engaños a tutiplén; y una ácida y algo cínica visión del matrimonio, fuente de traiciones y punto de partida de historias sangrientas. Todo ello mostrado con un sentido envidiable del ritmo y un estilo visual muy atractivo, heredero del cine y la novela negra de los años 40, lleno de detalles significativos. En este film, queda para el recuerdo la escena surrealista en que, desde la tumba donde va a ser enterrado vivo, un moribundo levanta su pistola y aprieta el gatillo, aprieta el gatillo, aprieta el gatillo...

7/10
Canción triste de Hill Street

1981 | Hill Street Blues | Serie TV

Una de las series míticas de la televisión en los 80. Prácticamente revolucionó el panorama de la pequeña pantalla, al convertirse en referencia de aquellas series que querían pintar un pequeño microcosmos en torno a una profesión –en este caso, una comisaría de policía–, donde cobraba protagonismo la cotidaneidad, los pequeños problemas domésticos de cada personajes, lo que se entrelazaba con los desafíos en el trabajo. En la comisaría de Hill Street circulan cantidad de caracteres, de modo que los creadores Steven Bochco y Michael Kozoll pudieron imaginar numerosas subtramas, que en muchas ocasiones se prolongaban a lo largo de varios episodios, con dilemas morales y antagonismos varios. La serie se prolongó a lo largo de siete temporadas, y las andanzas del capitán Furillo y su gente de la comisaría son clara referencia de series en las que acompañamos a múltiples personajes de un lado para otro, no necesariamente policiacas, como El ala oeste de la Casa Blanca.

8/10

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