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SIN ESPECIFICAR

En busca de un equilibrio

Cannes desea seguir siendo el baluarte del “cine de autor”, concepto a veces equívoco y que produce reacciones diversas. A veces se confunde con el cine de arte y ensayo, otras con el cine personal, otras con el rechazo de los modelos comerciales, para otros, en fin, se tratará de cine intelectual, pretencioso, que puede caer en un ridículo insoportable y consagrar como un valor el aburrimiento. Naturalmente, Cannes tiene una alta consideración del cine de autor, lo que permite meter en esta categoría a todos los grandes cineastas. Pero con todo, se ha dicho tanto, y pienso haber sido uno de los primeros en emplear la expresión, que Cannes estaba hecho para los “abonados”, que Thierry Frémaux insiste en la idea de equilibrio. Ciertamente los “abonados” representan casi la mitad de la selección competitiva que deberá valorar el Jurado presidido por Robert De Niro. Encontramos así a Pedro Almodovar (La piel que habito), con su primera película de terror, Lars Von Traer (Melancolía), Nanni Moretti (Habemus Papam), Aki Kaurismäki (Le Havre), Alain Chavalier (Pater), los hermanos Dardenne, dos veces Palma de Oro (El niño de la bicicleta), Naomi Kawase (Hanezu) y junto a ellos otros que han ganado el titulo de abonados más recientemente como Paolo Sorrentino (This Must Be the Place) o Nuri Bilge Ceylan (Érase una vez en Anatolia). Y no cabe olvidar el nombre prestigioso ya citado de Woody Allen, que abrirá el Festival fuera de concurso con Midnight in Paris, de la que Thierry Frémaux ha dicho que es una “declaración de amor a París”. Junto a todos estos nombres consagrados el Festival recuerda que hay en la selección oficial dos primeras películas, la de Markus Schleinzer (Michael) y la de Julia Leigh (Sleeping Beauty) Esta última es una de las cuatro mujeres en competición con Maiween, Lynne Ramsay y la ya citada Naomi Kawase.

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