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Biografía

Nanni Moretti

Nanni Moretti

66 años

Nanni Moretti

Nació el 19 de Agosto de 1953 en Brunico, Bolzano, Italia

Premios: 2 Festival de Cannes

El cineasta observador

18 Diciembre 2009

Actor, guionista, director. Sus películas conjugan la frescura de su naturalidad, con la indagación en las inquietudes del ser humano. Italiano hasta la médula, puede cautivar o irritar con su mucha verborrea, pero sin duda que el romano Nanni Moretti no deja a nadie indiferente.

Giovanni Moretti, más conocido como Nanni Moretti, nació en Brunico, Bolzano, Italia, el 19 de agosto de 1953. Lugar accidental de origen, sus padres, Luigi Moretti y Agata Apicella pasaban allí las vacaciones estivales cuando quiso venir al mundo. La familia se revela importante en la vida de Moretti, y de hecho su padre Luigi trabajó como actor en Bianca y Palombella rossa, mientras que la madre Agata, además de hacer de sí misma en Abril, presta su apellido al personaje 'alter ego' de Moretti en sus filmes más tempranos, Michele Apicella.

Verdaderamente su ciudad es y será siempre Roma, y de hecho será la ciudad eterna el lugar donde situará la mayor parte de su cine, al modo en que Woody Allen tiene como epicentro de su filmografía la 'gran manzana' neoyorquina. Y evidentemente citar aquí a Allen no es baladí, hay muchos puntos de conexión entre el cine de uno y otro: ambos escriben, dirigen, producen y protagonizan sus filmes, y en el capítulo actoral comparten su personal sentido del humor, los rasgos autobiográficos de sus personajes, y una capacidad interpretativa no cultivada en escuelas de arte dramático.

Si quiere uno forzar el referente alleniano con Moretti, cabe decir que si el neoyorquino es un enamorado del jazz, también el romano tiene una refrescante afición, el waterpolo, donde llegó a jugar con el S.S. Lazio y a formar parte de la selección juvenil italiana. Deporte acuático que incorporaría, ya fuera tangencialmente -la natación presente en La misa ha terminado, el submarinismo de La habitación del hijo- o con protagonismo absoluto -el amnésico jugador de Palombella rossa-, forma parte de su cine y de su vida.

Moretti vio mucho cine en su juventud, responde al prototipo del cinéfilo, quizá las citas más obvias en su filmografía sean la de Doctor Zhivago, sugerida en Bianca, y completamente explícita en Palombella rosa; y la de la vespa de Caro diarioque remite aVacaciones en Roma. Sin embargo, y a pesar de que intentó estudiar en el Centro Sperimental de Cinematografia, la carencia de estudios superiores le impidió seguir esta vía. De modo que emprendió el camino autodidacta, pertrechado de una cámara de Super 8, comprada tras desprenderse de su colección de sellos. El rodaje de películas familiares le dará oficio para emprender luego tres cortometrajes más ambiciosos, donde le apoya su compañero de escuela Fabio Traversa.

Desde el principio los temas de sus películas son los de su propia vida, los conforman sus intereses e inquietudes. Por ello es lógico su protagonismo habitual, enseguida criticado desde fuera como egocentrismo, también por la inclinación de Nanni a hablar fuerte y claro en sus declaraciones públicas, con frecuencia con tono polémico rayano en lo prepotente. Ay, estos artistas...

Su ideología izquierdista -Moretti se define como ateo y comunista- está presente en La sconfitta (1973), pero ya sale a la luz una rara honestidad que no tiene problemas en cuestionar a los suyos, señalando las cuestiones de partido que no funcionan o que no casan con la teoría. Ese mismo año, en Pâté de bourgeois, aborda los problemas de comunicación, jugando con las palabras 'pâté' y 'épater', o sea, paté y espantar, aplicadas a la burguesía. En Come parle frate? (1976), tiene la audacia de acometer de un modo personalísimo y paródico la clásica obra literaria “Los novios” de Alessandro Manzoni.

Moretti está preparado para acometer su primer largo, aunque debe hacerlo bajo la precariedad del Super 8. Sea como fuere, el cineasta romano va a sorprender con Yo soy un anarquista (1976), donde introduce a su personaje de Michele Apicella, al modo en que François Truffaut tenía también su otro yo en sus películas, Antoine Doinel, sólo que en su caso la identificación incluye su propio rostro, él lo interpreta. La trama de las tribulaciones cotidianas de un padre de familia, que trabaja en una compañía teatral, está compuesta por una serie de viñetas más o menos conexas, una forma de cohesionar sus historias que se convertirá en habitual en el cine de Moretti. Ecce bombo (1978), rodado ya en 16 mm, confirma las altas expectativas creadas en torno al director. El modo en que sigue a un grupo de amigos que trata de salir del callejón sin salida en que se encuentran sumidos, cautivó a la crítica y a un público que empezaba a contar con un núcleo duro de incondicionales. Seguramente por eso desconcertó su trabajo tres años después, Sogni d'oro, canto de amor a la cinefilia, “la noche americana morettiniana', con una película dentro de la película, la que rueda el personaje de Apicella. El film resultó demasiado cerrado y pretencioso para muchos, a pesar de su indudable interés, reconocido con un Premio del Jurado en Venecia.

Por eso Moretti se tomará un receso de tres años para entregar casi seguidas, en 1984 y 1985, dos miradas diversas pero no diferentes a la soledad y la parálisis emocional. En Bianca, más allá de una trama de asesinato, tenemos a Michele Apicella como un profesor incapacitado para el compromiso amoroso, a la vez que no perdona que los otros fallen en cuestiones de amor. Y en La misa ha terminado, don Giulio muestra a un sacerdote obligado a enfrentarse a una realidad social y familiar que ataca los principios que considera más sagrados, y que tal vez no ha sabido digerir con todas sus consecuencias. Este segundo film le daría un Oso de Plata en Berlín.

En 1987 Moretti crea su propia productora, Sacher Film, con Angelo Barbagallo. El nombre lo toma de un pastel que le agrada especialmente, y que menciona expresamente en películas como Bianca. Además de sus películas producirá títulos como Notte italiana, Domani accadràyLa voz de su amo (1991). Su papel de villano en el último film le daría un premio David de Donatello como actor. Y en 1995 produce y actúa en La segunda vez, de Mimmo Calopresti. El interés por apoyar el cine ajeno le lleva también en 1991 a abrir una sala de cine de arte y ensayo en el Trastevere romano, con el nombre de Nuovo Sacher.

Palombella rossa (1989) la rueda en un momento en que el muro de Berlín se desmorona, y la ideología comunista entra en crisis. El recurso a la amnesia de un jugador de waterpolo sirve a Moretti para mostrar los recuerdos inconexos en que su personaje defiende sus ideales izquierdistas. Se trata de una bella película, muy bien trabada alrededor de un partido de waterpolo, donde Moretti está perfecto como personaje algo 'sonado', desubicado. Al año siguiente firma el documental La cosa (1990), donde sigue la redefinición por Achille Occhetto del partido comunista.

La consagración de Moretti llega en 1993 en Cannes, cuando es reconocido como mejor director por la memorable Caro diario, donde lleva a la cima su formar de narrar fílmicamente, a través de tres episodios, que van desde los paseos romanos en moto al miedo a la enfermedad. Cinco años después, Abril seguiría una estructura parecida, en lo que casi se asemeja a una secuela. Aunque, claro está, la coronación en Cannes llegaría en 2001 con La habitación del hijo, una mirada a la muerte inesperada y la dificultad de su aceptación, más aún cuando el horizonte está cerrado a la trascendencia. Moretti afrontaba un fantasma que está ahí para cualquier padre, pues en 1996 había tenido un hijo, Pietro, con su esposa Silvia Nono.

A pesar de lo fácilmente que atrae los focos mediáticos, Moretti mezcla un aparente carácter extrovertido, trufado de declaraciones iconoclastas, con una cierta timidez. A veces parece como obligado a representar un papel, como cuando dirige El caimán (2006), ataque indisimulado a la figura de Silvio Berlusconi, y presentado en plena campaña electoral. Pero desde luego, Moretti no es, para entendernos, Michael Moore. Tras protagonizar Caos calmo (2008), se espera con interés su nuevo film Habemus papam, donde describirá la relación de un Papa recién elegido y abrumado por la responsabilidad de pastorear la Iglesia, con su psiquiatra. Michel Piccoli y el propio Moretti serán los protagonistas. Aunque el cineasta ha hecho a veces declaraciones explosivas acerca de la Iglesia, y concretamente sobre Benedicto XVI, conviene dar un voto de confianza al rigor del responsable de La misa ha terminado, quien aceptó la invitación del mentado Papa para asistir a un encuentro con artistas en la Capilla Sixtina el 21 de noviembre de 2009.

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Mia madre

2015 | Mia madre

Nanni Moretti es un cineasta muy humano, que sabe atrapar con su cámara las pequeñas tragedias con las que está entretejida la existencia, y a la vez, gran virtud, sabe guardar cierta distancia para descubrir en ellas su punto humorístico, que parmite sobrellevarlas, no dejarse hundir por ellas. Es lo que ocurre en Mia madre, donde el personaje de la  protagonista, Margherita, una directora de cine, bien podría ser su "alter ego"; aunque él mismo, interpretando a su hermano Giovanni, no deja de reflejar a su propia persona en ese profesor ya de edad madura, que ha pedido una excedencia, sí, para cuidar a su madre, pero también con un deseo de encontrarse a sí mismo. El film sigue a Margherita, mujer cineasta que se encuentra en pleno rodaje de un drama social con la crisis económica y el modo en que afecta a las personas, trabajadores y patronos, como tema principal. Tal hecho coincide con la estancia hospitalaria de su anciana madre, a la que los médicos han pronosticado una enfermedad terminal. Giovanni, el otro hijo, tiene asumida la noticia, y se empeña en cuidar a la madre, al mismo tiempo que procura que su hermana también acepte lo que hay. Pero ella, separada, con una hija adolescente, y tensa por la filmación de su película, tiene dificultades para llevar las cosas serenamente. A esto se suma el difícil trato con el actor estadounidense Barry, con maneras de divo, y al que le cuesta aprenderse sus frases en italiano. La sólida estructura dramática sólida de Moretti y sus coguionistas permite explorar ideas como el cuidado de los ancianos y los enfermos, junto a la consideración de que tenemos los días contados y hay que aprovechar el tiempo. Conviven en la narración tres generaciones, todas con su peso específico, pero dando preponderancia a la intermedia; y se incide en la importancia del autoconocimiento y el control del propio carácter, la aceptación de las correcciones hechas con espíritu constructivo, e incluso el estudio y el aprendizaje de las lenguas clásicas, algo subrayado por el personaje de la enferma. Junto al amor al trabajo del cineasta, algo parecido a un canto a la profesión educativa emerge casi al final, y es que la buena educación en su sentido más amplio late al fondo de toda la trama, se detecta que es la que nos permite tomar decisiones libremente y comprender a los demás, haciendo posible la convivencia. La cinta es muy rica antropológicamente, con comportamientos creíbles de unos y otros, muy bien están Giulia Lazzarini y, sobre todo, Margherita Buy. Y para que no todo sea tragedia, tenemos el personaje de John Turturro, que permite la entrada del humor sin caer en lo grotesco.

8/10
Habemus Papam

2011 | Habemus Papam

Tras la muerte del Papa, el colegio cardenalicio se reúne en cónclave para elegir a su sucesor. Aunque en las “quinielas” suenan varios nombres como favoritos, resulta escogido alguien inesperado, un cardenal francés que acepta su nueva responsabilidad abrumado. Hasta el punto de que cuando llega la hora de asomarse al balcón para dar su primera bendición papel, sucumbe a un ataque de pánico. La situación no es desvelada a los fieles y a la opinión pública, la explicación oficial es que el nuevo Papa se ha retirado a rezar. Mientras, se requiere la presencia de un afamado psicoanalista no creyente, para que ayude al Pontífice a seguir adelante con su pesada carga. Como es habitual en su cine, Nanni Moretti escribe, dirige, produce e interpreta esta mirada a lo que no puede dejar de definirse como una situación insólita, el Papa sufriendo un auténtico bloqueo mental, lo que supone un sugerente punto de partida. No es la primera vez que el cineasta italiano, ateo confeso, pinta personajes eclesiásticos, existe el precedente de su interesante La misa ha terminado (1985); también ha planteado el tema de cómo afrontar la muerte, y si hay algo después, en La habitación del hijo (2001), que le valió la Palma de Oro en Cannes. El film que nos ocupa va en la misma dirección respetuosa, con un punto de vista tragicómico. Ciertamente se nota que Moretti no es creyente, se echa en falta en su historia una presencia más trabajada de las convicciones de los cardenales y el Papa, aunque él no las comparta. Que prácticamente su oración en el cónclave se limite a pedir a Dios que no recaiga personalmente sobre ellos el duro oficio del papado resulta humorístico, y humaniza a estos príncipes de la Iglesia, que no se mueven por ambición, pero no deja de ser una visión algo limitada. También la reacción angustiosa del Papa electo se nos antoja un tanto exagerada, Michael Piccoli debe hacer muchos equilibrios a lo largo del metraje para sostener a su mentalmente frágil personaje. Pero es cierto que esta ligereza forma parte de la película, y que también Moretti lanza disimulados dardos no sólo a la Iglesia –de la que se dice que necesita cambios, aunque no cuáles–, sino al psicoanálisis, del que también se hace broma. Moretti tiene el mérito de que suspendamos la incredulidad ante lo que nos cuenta. Maneja un humor suave, a veces de tintes surrealistas, en la pantomima que se mantiene en el Vaticano en el ínterin para resolver la crisis, resulta muy divertido y no hay maldad en el modo en que se muestra a los cardenales y al psicoanalista ocupando su tiempo de espera más o menos tensa, incluidos esos partidos de balonvolea que sirven para constatar que, dentro de las sotanas rojas, hay seres humanos normales y corrientes. Resultaba difícil concluir la película, y el desenlace escogido por el director deja posos de insatisfacción, aunque seguramente expresa la angustia vital del artista, que es la de tantos.

6/10
Caos calmo

2008 | Caos calmo

Pietro y Carlo son dos hermanos en torno a los cuarenta, que un día en la playa se lanzan al mar para salvar a dos mujeres de morir ahogadas. A su vuelta a casa, el mayor de ellos, Pietro, se encuentra con la noticia traumática de que su mujer se ha caído por la ventana y ha muerto. Cruel ironía del destino: una vida se salva y otra se pierde. Pietro queda solo con su hija Claudia, pero su estado en días posteriores es extrañamente tranquilo, no ha explotado a llorar y el dolor parece no aflorar como se supondría. Sin embargo, los hábitos de Pietro sí cambian, pues tras llevar a su hija al colegio decide quedarse cada día en el jardín de enfrente, viendo pasar las horas, esperando el fin de la jornada. Allí hace su vida y le irán a ver sus compañeros de trabajo –en plena crisis por una fusión empresarial–, que le pedirán consejos y le hablarán de sus crisis, y también recibirá otras visitas: la cuñada, la chica del perro, el hermano, etc. Calma caótica, caótica calma, caos calmo. Qué más da. El film muestra cómo el shock que recibe el protagonista le sitúa en otro plano de la realidad, y las cosas que antaño importaban parecen ahora no tener sentido. La escala de valores cambia radicalmente. Ésa es la idea que anima este drama basado en una novela de éxito de Sandro Veronesi y que sabe transmitir con eficacia el director Antonio Luigi Grimaldi, hasta ahora especializado casi prácticamente en series televisivas. Ese estado externo de dominio y serenidad que se apodera de Pietro –apenas roto en alguna ocasión– es captada por los demás personajes, que contrariamente a lo que pudiera ser lógico, son los que acuden a él y le hacen confidencias, charlan, discuten y se abrazan. Estamos ante un film con gran profusión de diálogos, exteriores e interiores, rodado con elegancia y sobriedad, y en muy pocas localizaciones. Hay muy buenos sentimientos en el film, encarnados sobre todo en el protagonista, pero también se desprende de la historia una visión limitada del ser humano, incapaz de acudir a la trascendencia, como no sea por motivo de chanza. En este sentido, el film es muy 'italiano' y recuerda mucho a la excelente La habitación del hijo, en la que también el protagonista, interpretado de nuevo por Nanni Moretti, debía de enfrentarse a una dolorosa e inesperada muerte familiar, sin asomo de esperanza. Aquí, de todas maneras, el conjunto es más amable y menos triste, pues hay muchos momentos de sentida humanidad que endulzan la situación –la complicidad con la hija, la alocada hermana, el encuentro con Yolanda, el tierno juego con el niño con síndrome de Down, la relación con el hermano, etc.–, e incluso hay cabida para algunos contrapuntos tragicómicos. En este contexto, no se entiende mucho la explícita escena del desahogo sexual, metida con calzador y que rompe completamente con toda la línea narrativa anterior. Entre el reparto destacan Valeria Golino y la chiquita Blu Di Martino. Aunque todo el peso recae lógicamente en Nanni Moretti, quien compone a un Pietro perfecto y conmovedor. Se ve que ese estado de perpetua calma insatisfecha, de impaciencia serena ante lo incomprensible de la vida, es una tipología de persona que le va al cineasta, pues está presente en muchos personajes de sus películas, como en Caro Diario o Abril. Por último, hay que destacar la bella banda sonora, repleta de canciones perfectamente escogidas.

6/10
El caimán

2006 | Il caimano

Bruno, un conocido productor de películas de serie B, atraviesa una mala racha. Tiene problemas económicos para sacar adelante un nuevo film, y se está separando de su esposa Paola, lo que no se atreve a comunicar a sus hijos pequeños. En tal tesitura llega a sus manos un guión titulado “El caimán”, que parece más fácil de producir que su anterior proyecto sobre Colón, de modo que comunica a la novata autora del libreto su disposición a respaldarla, incluso con una entrevista con capitostes de la Radiotelevisión Italiana. En realidad ha leído muy superficialmente el guión, pues se trata de una sátira sobre el presidente Silvio Berlusconi, lo que supone perder ciertos apoyos para a cambio obtener otros inesperados. Irregular cinta de Nanni Moretti, una mirada al cine dentro del cine, que al tiempo quiere ser muy crítico con la política de Berlusconi, quien al entender del cineasta estaría velando exclusivamente por sus propios intereses, comportándose como un bufón ante Europa, y hablar de las crisis que sacuden a las familias. Demasiados temas que no logra conciliar demasiado bien, y eso que Moretti toma la decisión de permanecer fuera de la cámara casi todo el tiempo, esta vez su papel de actor es muy pequeño. Resulta arriesgado el cuestionamiento del todopoderoso Berlusconi, y no faltan pasajes de fino humor, y otros paródicos sobre el cine de género, pero el estilo Moretti de divagar un tanto juega una mala pasada a la película en algunos momentos, por ejemplo con la idea de convertir a un personaje en lesbiana sin que venga demasiado a cuento ni aporte argumentalmente nada a la película. Sí resulta sincero y conmueve la impotencia del protagonista por mantener a flote su matrimonio, con los pasajes con los hijos, y la dificultad para explicar y admitir el estado de las cosas entre marido y mujer. Y es que el propio cineasta sabe en propia carne lo que es una separación.

5/10
La habitación del hijo

2001 | La stanza del figlio

Una familia feliz. El padre, la madre, los dos hijos adolescentes, chico y chica. Se llevan bien. Apenas hay conflictos. Hasta que un día… el padre, que es psicoanalista, debe acudir a ver a un paciente. No podrá salir con su hijo Andrea, que aprovechar para ir a bucear con sus amigos. Será su última inmersión. El chaval muere, y todos se derrumban. ¿Hay un sentido en esa muerte? ¿Es posible superarla? ¿Por qué tanto dolor? Surgen mil y una dudas: “si no hubiera ido a ver a ese tipo, que encima no quería nada”, “debería haber estado más tiempo con él”, “hablar más”… El italiano Nanni Moretti ganó la Palma de Oro en Cannes con este drama que habla del vacío que puede dejar la muerte. Sentimientos de culpa, dificultad para reanudar la vida ordinaria, e incluso el silencio de Dios, forman parte de una película que llega a todo espectador, y que provoca un nudo en la garganta. Hasta el desenlace, un prodigio en su simplicidad, que nos permite tomar aire tras pasar casi cien minutos con la respiración contenida.

7/10
Abril

1998 | Aprile

El director, guionista y actor italiano Nanni Moretti realiza un experimento cinematográfico en la línea de Caro Diario con esta curiosa mezcla de comedia y documental sobre sí mismo. El cineasta analiza su forma de ser, su relación con sus amigos y familiares así como sus dudas, pensamientos y miedos, y su visión particular del cine. Destaca la ironía que impregna cada fotograma y la crítica social y política que el director vislumbra a lo largo del metraje. Tres años después Moretti rodaría La habitación del hijo, un drama con el que obtuvo muy buenas críticas y varios galardones.

4/10
Caro diario

1994 | Caro diario

Sencilla y personalísima cinta del intelectual italiano Nanni Moretti, director de La habitación del hijo. Narra, con su particular sentido del humor, historias basadas en su propia experiencia, como los relajantes paseos en Vespa por la ciudad de Roma.

6/10
La voz de su amo (1991)

1991 | Il Portaborse

Cesare es un político joven que contrata a Luciano, un profesor de literatura, culto y algo atolondrado para que le escriba los discursos que después va a pronunciar. Poco a poco Luciano irá descubriendo los secretos, los asuntos y la corrupción que puede rodear al poder. Daniele Luchetti realiza una crítica del mundo político y la falsedad que puede disimularse con regalos y promesas. En tono tragicómico y con un ritmo ágil, la historia entretiene. El mérito se debe también a la elección de actores, todos correctos; Silvio Orlando (Fuera del mundo), Nanni Moretti (La habitación del hijo), inclusive, la parte femenina con Anne Roussel y Angela Finocchiaro.

6/10
Palombella rossa

1989 | Palombella rossa

Original y fresca película de Nanni Moretti. Arranca con un pequeño accidente de tráfico de Michele, que le produce una amnesia parcial. De modo que tiene vagos recuerdos de su condición de miembro del partido comunista, y de jugador de waterpolo. Sólo a través de algunos sueños recuerda su etapa infantil, en la que tenía un miedo mortal al agua, su juventud de activista político, o su intervención en un programa de televisión. Moretti entrega una película inclasificable, muy bella formalmente, con un uso excelente de la partitura musical de Nicola Piovani, e imágenes para el recuerdo como la surrealista piscina con flotantes anuncios publicitarios. Hay elementos del subgénero deportivo en la emoción por el resultado de un partido, muy bien controlados y manejados con inteligencia, lo que incluye el hábil recurso de utilizar la película Doctor Zhivago, que están dando por televisión. Esto sirve para insistir en el tema de las ideas políticas -tratado de modo amable, al igual que los personajes católicos que tratan de persuadir a Michele de que no les separa tanta distancia-, y para entregar un pasaje netamente costumbrista, muy italiano, el de la reacción de la gente a la trágica escena del tranvía de Doctor Zhivago.

8/10
La misa ha terminado

1985 | La messa è finita

Singular película de Nanni Moretti, protagonizada por él mismo, que sigue la andadura de un joven y pánfilo sacerdote, don Giulio. Le toca salir de la comodidad de un destino en una isla tranquila para volver a la gran urbe, donde reside su familia. Allí vive su ministerio con una piedad razonable, ocupándose de su 'pequeño rebaño', pero a la vez se ve confrontado con situaciones que ponen a prueba su fe, y que suponen un verdadero 'baño de realidad'. No es que tenga dudas, pero se descubre no escuchando a las almas que le cuentan sus problemas, sino dando vueltas a las situaciones que le desconciertan: el vecino de enfrente, antiguo párroco de su iglesia, ahora secularizado, casado y con un niño; la infidelidad de su padre, que se ha ido a vivir con una mujer más joven; la hermana embarazada que se plantea abortar; la injusticia en forma de brutal agresión contra su persona. El cineasta pinta esta situación de crisis con tono agridulce, de modo respetuoso, transmitiendo al espectador cierta desazón. No se cuestiona que el protagonista se mueve por ciertos ideales, y que en medio de la dificultad y el desconcierto, manifestados a veces vehementemente, mantiene la alegría. De algún modo Moretti viene a decir que don Giulio está metido en un callejón sin salida, la misa podrá terminar, pero sus problemas persisten.

6/10
Bianca

1984 | Bianca

Michele (Nanni Moretti) es un tipo solitario y desubicado, con mucha labia y bastante maniático, que exige mucho de las personas con las que traba amistad, su comportamiento raya lo obsesivo. Recién mudado a su nueva casa, se acaba de estrenar como profesor de matemáticas en un instituto. El asesinato de algunos conocidos suyos le pone en el punto de mira de la policía. Mientras, entabla relación con la recién llegada profesora de francés Bianca (Laura Morante), mujer hermosa y fascinante, pero con la que es capaz de comprometerse por miedo al fracaso.Interesante film de Nanni Moretti, coescrito con Sandro Petraglia, y protagonizado por él mismo. Resulta muy representativo de sus intereses -las contradicciones del ser humano, las ansias de felicidad frustradas por uno mismo, las decepciones causadas por el otro...- y opciones estéticas -mezcla de géneros, elementos surrealistas...-. Aunque hay un claro hilo narrativo, a veces uno tiene la sensación de estar contemplando pequeñas viñetas de la vida, incluido el recurso 'voyeurístico', el punto de vista de Michele contemplado a sus semejantes desde su 'ventana indiscreta'.

6/10
Padre Padrone

1977 | Padre Padrone

Biografía de Gabino Ledda, obligado por su padre a dejar la escuela para trabajar como pastor, y que continuó siendo analfabeto hasta que realizó el servicio militar. Después consigue un título universitario y regresa al pueblo, donde se reencuentra con su padre. Uno de los más interesantes trabajos de los hermanos Taviani (Good Morning, Babilonia), que consiguieron captar los sonidos y las imágenes típicas del ambiente rural. El guión adapta la autobiografía de Ledda.

7/10
Santiago, Italia

2018 | Santiago, Italia

El 11 de septiembre de 1973, el Presidente del Gobierno de Chile, Salvador Allende, sufrió un golpe de estado por parte de los altos mandos del ejército de su país apoyado por unos Estados Unidos ansiosos de finiquitar con la vía chilena hacia el socialismo. Cuarenta y cinco años después de ese crimen, el director italiano Nanni Moretti viaja a Chile para, al igual que hacía en Caro diario o Aprile, contar, en primera persona y desde su perspectiva más política, unos hechos apenas conocidos o que iluminan aquellos días de traición y tragedia.

Mia madre

2015 | Mia madre

Nanni Moretti es un cineasta muy humano, que sabe atrapar con su cámara las pequeñas tragedias con las que está entretejida la existencia, y a la vez, gran virtud, sabe guardar cierta distancia para descubrir en ellas su punto humorístico, que parmite sobrellevarlas, no dejarse hundir por ellas. Es lo que ocurre en Mia madre, donde el personaje de la  protagonista, Margherita, una directora de cine, bien podría ser su "alter ego"; aunque él mismo, interpretando a su hermano Giovanni, no deja de reflejar a su propia persona en ese profesor ya de edad madura, que ha pedido una excedencia, sí, para cuidar a su madre, pero también con un deseo de encontrarse a sí mismo. El film sigue a Margherita, mujer cineasta que se encuentra en pleno rodaje de un drama social con la crisis económica y el modo en que afecta a las personas, trabajadores y patronos, como tema principal. Tal hecho coincide con la estancia hospitalaria de su anciana madre, a la que los médicos han pronosticado una enfermedad terminal. Giovanni, el otro hijo, tiene asumida la noticia, y se empeña en cuidar a la madre, al mismo tiempo que procura que su hermana también acepte lo que hay. Pero ella, separada, con una hija adolescente, y tensa por la filmación de su película, tiene dificultades para llevar las cosas serenamente. A esto se suma el difícil trato con el actor estadounidense Barry, con maneras de divo, y al que le cuesta aprenderse sus frases en italiano. La sólida estructura dramática sólida de Moretti y sus coguionistas permite explorar ideas como el cuidado de los ancianos y los enfermos, junto a la consideración de que tenemos los días contados y hay que aprovechar el tiempo. Conviven en la narración tres generaciones, todas con su peso específico, pero dando preponderancia a la intermedia; y se incide en la importancia del autoconocimiento y el control del propio carácter, la aceptación de las correcciones hechas con espíritu constructivo, e incluso el estudio y el aprendizaje de las lenguas clásicas, algo subrayado por el personaje de la enferma. Junto al amor al trabajo del cineasta, algo parecido a un canto a la profesión educativa emerge casi al final, y es que la buena educación en su sentido más amplio late al fondo de toda la trama, se detecta que es la que nos permite tomar decisiones libremente y comprender a los demás, haciendo posible la convivencia. La cinta es muy rica antropológicamente, con comportamientos creíbles de unos y otros, muy bien están Giulia Lazzarini y, sobre todo, Margherita Buy. Y para que no todo sea tragedia, tenemos el personaje de John Turturro, que permite la entrada del humor sin caer en lo grotesco.

8/10
Habemus Papam

2011 | Habemus Papam

Tras la muerte del Papa, el colegio cardenalicio se reúne en cónclave para elegir a su sucesor. Aunque en las “quinielas” suenan varios nombres como favoritos, resulta escogido alguien inesperado, un cardenal francés que acepta su nueva responsabilidad abrumado. Hasta el punto de que cuando llega la hora de asomarse al balcón para dar su primera bendición papel, sucumbe a un ataque de pánico. La situación no es desvelada a los fieles y a la opinión pública, la explicación oficial es que el nuevo Papa se ha retirado a rezar. Mientras, se requiere la presencia de un afamado psicoanalista no creyente, para que ayude al Pontífice a seguir adelante con su pesada carga. Como es habitual en su cine, Nanni Moretti escribe, dirige, produce e interpreta esta mirada a lo que no puede dejar de definirse como una situación insólita, el Papa sufriendo un auténtico bloqueo mental, lo que supone un sugerente punto de partida. No es la primera vez que el cineasta italiano, ateo confeso, pinta personajes eclesiásticos, existe el precedente de su interesante La misa ha terminado (1985); también ha planteado el tema de cómo afrontar la muerte, y si hay algo después, en La habitación del hijo (2001), que le valió la Palma de Oro en Cannes. El film que nos ocupa va en la misma dirección respetuosa, con un punto de vista tragicómico. Ciertamente se nota que Moretti no es creyente, se echa en falta en su historia una presencia más trabajada de las convicciones de los cardenales y el Papa, aunque él no las comparta. Que prácticamente su oración en el cónclave se limite a pedir a Dios que no recaiga personalmente sobre ellos el duro oficio del papado resulta humorístico, y humaniza a estos príncipes de la Iglesia, que no se mueven por ambición, pero no deja de ser una visión algo limitada. También la reacción angustiosa del Papa electo se nos antoja un tanto exagerada, Michael Piccoli debe hacer muchos equilibrios a lo largo del metraje para sostener a su mentalmente frágil personaje. Pero es cierto que esta ligereza forma parte de la película, y que también Moretti lanza disimulados dardos no sólo a la Iglesia –de la que se dice que necesita cambios, aunque no cuáles–, sino al psicoanálisis, del que también se hace broma. Moretti tiene el mérito de que suspendamos la incredulidad ante lo que nos cuenta. Maneja un humor suave, a veces de tintes surrealistas, en la pantomima que se mantiene en el Vaticano en el ínterin para resolver la crisis, resulta muy divertido y no hay maldad en el modo en que se muestra a los cardenales y al psicoanalista ocupando su tiempo de espera más o menos tensa, incluidos esos partidos de balonvolea que sirven para constatar que, dentro de las sotanas rojas, hay seres humanos normales y corrientes. Resultaba difícil concluir la película, y el desenlace escogido por el director deja posos de insatisfacción, aunque seguramente expresa la angustia vital del artista, que es la de tantos.

6/10
A cada uno su cine

2007 | Chacun son cinéma

El caimán

2006 | Il caimano

Bruno, un conocido productor de películas de serie B, atraviesa una mala racha. Tiene problemas económicos para sacar adelante un nuevo film, y se está separando de su esposa Paola, lo que no se atreve a comunicar a sus hijos pequeños. En tal tesitura llega a sus manos un guión titulado “El caimán”, que parece más fácil de producir que su anterior proyecto sobre Colón, de modo que comunica a la novata autora del libreto su disposición a respaldarla, incluso con una entrevista con capitostes de la Radiotelevisión Italiana. En realidad ha leído muy superficialmente el guión, pues se trata de una sátira sobre el presidente Silvio Berlusconi, lo que supone perder ciertos apoyos para a cambio obtener otros inesperados. Irregular cinta de Nanni Moretti, una mirada al cine dentro del cine, que al tiempo quiere ser muy crítico con la política de Berlusconi, quien al entender del cineasta estaría velando exclusivamente por sus propios intereses, comportándose como un bufón ante Europa, y hablar de las crisis que sacuden a las familias. Demasiados temas que no logra conciliar demasiado bien, y eso que Moretti toma la decisión de permanecer fuera de la cámara casi todo el tiempo, esta vez su papel de actor es muy pequeño. Resulta arriesgado el cuestionamiento del todopoderoso Berlusconi, y no faltan pasajes de fino humor, y otros paródicos sobre el cine de género, pero el estilo Moretti de divagar un tanto juega una mala pasada a la película en algunos momentos, por ejemplo con la idea de convertir a un personaje en lesbiana sin que venga demasiado a cuento ni aporte argumentalmente nada a la película. Sí resulta sincero y conmueve la impotencia del protagonista por mantener a flote su matrimonio, con los pasajes con los hijos, y la dificultad para explicar y admitir el estado de las cosas entre marido y mujer. Y es que el propio cineasta sabe en propia carne lo que es una separación.

5/10
La habitación del hijo

2001 | La stanza del figlio

Una familia feliz. El padre, la madre, los dos hijos adolescentes, chico y chica. Se llevan bien. Apenas hay conflictos. Hasta que un día… el padre, que es psicoanalista, debe acudir a ver a un paciente. No podrá salir con su hijo Andrea, que aprovechar para ir a bucear con sus amigos. Será su última inmersión. El chaval muere, y todos se derrumban. ¿Hay un sentido en esa muerte? ¿Es posible superarla? ¿Por qué tanto dolor? Surgen mil y una dudas: “si no hubiera ido a ver a ese tipo, que encima no quería nada”, “debería haber estado más tiempo con él”, “hablar más”… El italiano Nanni Moretti ganó la Palma de Oro en Cannes con este drama que habla del vacío que puede dejar la muerte. Sentimientos de culpa, dificultad para reanudar la vida ordinaria, e incluso el silencio de Dios, forman parte de una película que llega a todo espectador, y que provoca un nudo en la garganta. Hasta el desenlace, un prodigio en su simplicidad, que nos permite tomar aire tras pasar casi cien minutos con la respiración contenida.

7/10
Abril

1998 | Aprile

El director, guionista y actor italiano Nanni Moretti realiza un experimento cinematográfico en la línea de Caro Diario con esta curiosa mezcla de comedia y documental sobre sí mismo. El cineasta analiza su forma de ser, su relación con sus amigos y familiares así como sus dudas, pensamientos y miedos, y su visión particular del cine. Destaca la ironía que impregna cada fotograma y la crítica social y política que el director vislumbra a lo largo del metraje. Tres años después Moretti rodaría La habitación del hijo, un drama con el que obtuvo muy buenas críticas y varios galardones.

4/10
Caro diario

1994 | Caro diario

Sencilla y personalísima cinta del intelectual italiano Nanni Moretti, director de La habitación del hijo. Narra, con su particular sentido del humor, historias basadas en su propia experiencia, como los relajantes paseos en Vespa por la ciudad de Roma.

6/10
Palombella rossa

1989 | Palombella rossa

Original y fresca película de Nanni Moretti. Arranca con un pequeño accidente de tráfico de Michele, que le produce una amnesia parcial. De modo que tiene vagos recuerdos de su condición de miembro del partido comunista, y de jugador de waterpolo. Sólo a través de algunos sueños recuerda su etapa infantil, en la que tenía un miedo mortal al agua, su juventud de activista político, o su intervención en un programa de televisión. Moretti entrega una película inclasificable, muy bella formalmente, con un uso excelente de la partitura musical de Nicola Piovani, e imágenes para el recuerdo como la surrealista piscina con flotantes anuncios publicitarios. Hay elementos del subgénero deportivo en la emoción por el resultado de un partido, muy bien controlados y manejados con inteligencia, lo que incluye el hábil recurso de utilizar la película Doctor Zhivago, que están dando por televisión. Esto sirve para insistir en el tema de las ideas políticas -tratado de modo amable, al igual que los personajes católicos que tratan de persuadir a Michele de que no les separa tanta distancia-, y para entregar un pasaje netamente costumbrista, muy italiano, el de la reacción de la gente a la trágica escena del tranvía de Doctor Zhivago.

8/10
La misa ha terminado

1985 | La messa è finita

Singular película de Nanni Moretti, protagonizada por él mismo, que sigue la andadura de un joven y pánfilo sacerdote, don Giulio. Le toca salir de la comodidad de un destino en una isla tranquila para volver a la gran urbe, donde reside su familia. Allí vive su ministerio con una piedad razonable, ocupándose de su 'pequeño rebaño', pero a la vez se ve confrontado con situaciones que ponen a prueba su fe, y que suponen un verdadero 'baño de realidad'. No es que tenga dudas, pero se descubre no escuchando a las almas que le cuentan sus problemas, sino dando vueltas a las situaciones que le desconciertan: el vecino de enfrente, antiguo párroco de su iglesia, ahora secularizado, casado y con un niño; la infidelidad de su padre, que se ha ido a vivir con una mujer más joven; la hermana embarazada que se plantea abortar; la injusticia en forma de brutal agresión contra su persona. El cineasta pinta esta situación de crisis con tono agridulce, de modo respetuoso, transmitiendo al espectador cierta desazón. No se cuestiona que el protagonista se mueve por ciertos ideales, y que en medio de la dificultad y el desconcierto, manifestados a veces vehementemente, mantiene la alegría. De algún modo Moretti viene a decir que don Giulio está metido en un callejón sin salida, la misa podrá terminar, pero sus problemas persisten.

6/10
Bianca

1984 | Bianca

Michele (Nanni Moretti) es un tipo solitario y desubicado, con mucha labia y bastante maniático, que exige mucho de las personas con las que traba amistad, su comportamiento raya lo obsesivo. Recién mudado a su nueva casa, se acaba de estrenar como profesor de matemáticas en un instituto. El asesinato de algunos conocidos suyos le pone en el punto de mira de la policía. Mientras, entabla relación con la recién llegada profesora de francés Bianca (Laura Morante), mujer hermosa y fascinante, pero con la que es capaz de comprometerse por miedo al fracaso.Interesante film de Nanni Moretti, coescrito con Sandro Petraglia, y protagonizado por él mismo. Resulta muy representativo de sus intereses -las contradicciones del ser humano, las ansias de felicidad frustradas por uno mismo, las decepciones causadas por el otro...- y opciones estéticas -mezcla de géneros, elementos surrealistas...-. Aunque hay un claro hilo narrativo, a veces uno tiene la sensación de estar contemplando pequeñas viñetas de la vida, incluido el recurso 'voyeurístico', el punto de vista de Michele contemplado a sus semejantes desde su 'ventana indiscreta'.

6/10
Santiago, Italia

2018 | Santiago, Italia

El 11 de septiembre de 1973, el Presidente del Gobierno de Chile, Salvador Allende, sufrió un golpe de estado por parte de los altos mandos del ejército de su país apoyado por unos Estados Unidos ansiosos de finiquitar con la vía chilena hacia el socialismo. Cuarenta y cinco años después de ese crimen, el director italiano Nanni Moretti viaja a Chile para, al igual que hacía en Caro diario o Aprile, contar, en primera persona y desde su perspectiva más política, unos hechos apenas conocidos o que iluminan aquellos días de traición y tragedia.

Mia madre

2015 | Mia madre

Nanni Moretti es un cineasta muy humano, que sabe atrapar con su cámara las pequeñas tragedias con las que está entretejida la existencia, y a la vez, gran virtud, sabe guardar cierta distancia para descubrir en ellas su punto humorístico, que parmite sobrellevarlas, no dejarse hundir por ellas. Es lo que ocurre en Mia madre, donde el personaje de la  protagonista, Margherita, una directora de cine, bien podría ser su "alter ego"; aunque él mismo, interpretando a su hermano Giovanni, no deja de reflejar a su propia persona en ese profesor ya de edad madura, que ha pedido una excedencia, sí, para cuidar a su madre, pero también con un deseo de encontrarse a sí mismo. El film sigue a Margherita, mujer cineasta que se encuentra en pleno rodaje de un drama social con la crisis económica y el modo en que afecta a las personas, trabajadores y patronos, como tema principal. Tal hecho coincide con la estancia hospitalaria de su anciana madre, a la que los médicos han pronosticado una enfermedad terminal. Giovanni, el otro hijo, tiene asumida la noticia, y se empeña en cuidar a la madre, al mismo tiempo que procura que su hermana también acepte lo que hay. Pero ella, separada, con una hija adolescente, y tensa por la filmación de su película, tiene dificultades para llevar las cosas serenamente. A esto se suma el difícil trato con el actor estadounidense Barry, con maneras de divo, y al que le cuesta aprenderse sus frases en italiano. La sólida estructura dramática sólida de Moretti y sus coguionistas permite explorar ideas como el cuidado de los ancianos y los enfermos, junto a la consideración de que tenemos los días contados y hay que aprovechar el tiempo. Conviven en la narración tres generaciones, todas con su peso específico, pero dando preponderancia a la intermedia; y se incide en la importancia del autoconocimiento y el control del propio carácter, la aceptación de las correcciones hechas con espíritu constructivo, e incluso el estudio y el aprendizaje de las lenguas clásicas, algo subrayado por el personaje de la enferma. Junto al amor al trabajo del cineasta, algo parecido a un canto a la profesión educativa emerge casi al final, y es que la buena educación en su sentido más amplio late al fondo de toda la trama, se detecta que es la que nos permite tomar decisiones libremente y comprender a los demás, haciendo posible la convivencia. La cinta es muy rica antropológicamente, con comportamientos creíbles de unos y otros, muy bien están Giulia Lazzarini y, sobre todo, Margherita Buy. Y para que no todo sea tragedia, tenemos el personaje de John Turturro, que permite la entrada del humor sin caer en lo grotesco.

8/10
Habemus Papam

2011 | Habemus Papam

Tras la muerte del Papa, el colegio cardenalicio se reúne en cónclave para elegir a su sucesor. Aunque en las “quinielas” suenan varios nombres como favoritos, resulta escogido alguien inesperado, un cardenal francés que acepta su nueva responsabilidad abrumado. Hasta el punto de que cuando llega la hora de asomarse al balcón para dar su primera bendición papel, sucumbe a un ataque de pánico. La situación no es desvelada a los fieles y a la opinión pública, la explicación oficial es que el nuevo Papa se ha retirado a rezar. Mientras, se requiere la presencia de un afamado psicoanalista no creyente, para que ayude al Pontífice a seguir adelante con su pesada carga. Como es habitual en su cine, Nanni Moretti escribe, dirige, produce e interpreta esta mirada a lo que no puede dejar de definirse como una situación insólita, el Papa sufriendo un auténtico bloqueo mental, lo que supone un sugerente punto de partida. No es la primera vez que el cineasta italiano, ateo confeso, pinta personajes eclesiásticos, existe el precedente de su interesante La misa ha terminado (1985); también ha planteado el tema de cómo afrontar la muerte, y si hay algo después, en La habitación del hijo (2001), que le valió la Palma de Oro en Cannes. El film que nos ocupa va en la misma dirección respetuosa, con un punto de vista tragicómico. Ciertamente se nota que Moretti no es creyente, se echa en falta en su historia una presencia más trabajada de las convicciones de los cardenales y el Papa, aunque él no las comparta. Que prácticamente su oración en el cónclave se limite a pedir a Dios que no recaiga personalmente sobre ellos el duro oficio del papado resulta humorístico, y humaniza a estos príncipes de la Iglesia, que no se mueven por ambición, pero no deja de ser una visión algo limitada. También la reacción angustiosa del Papa electo se nos antoja un tanto exagerada, Michael Piccoli debe hacer muchos equilibrios a lo largo del metraje para sostener a su mentalmente frágil personaje. Pero es cierto que esta ligereza forma parte de la película, y que también Moretti lanza disimulados dardos no sólo a la Iglesia –de la que se dice que necesita cambios, aunque no cuáles–, sino al psicoanálisis, del que también se hace broma. Moretti tiene el mérito de que suspendamos la incredulidad ante lo que nos cuenta. Maneja un humor suave, a veces de tintes surrealistas, en la pantomima que se mantiene en el Vaticano en el ínterin para resolver la crisis, resulta muy divertido y no hay maldad en el modo en que se muestra a los cardenales y al psicoanalista ocupando su tiempo de espera más o menos tensa, incluidos esos partidos de balonvolea que sirven para constatar que, dentro de las sotanas rojas, hay seres humanos normales y corrientes. Resultaba difícil concluir la película, y el desenlace escogido por el director deja posos de insatisfacción, aunque seguramente expresa la angustia vital del artista, que es la de tantos.

6/10
Caos calmo

2008 | Caos calmo

Pietro y Carlo son dos hermanos en torno a los cuarenta, que un día en la playa se lanzan al mar para salvar a dos mujeres de morir ahogadas. A su vuelta a casa, el mayor de ellos, Pietro, se encuentra con la noticia traumática de que su mujer se ha caído por la ventana y ha muerto. Cruel ironía del destino: una vida se salva y otra se pierde. Pietro queda solo con su hija Claudia, pero su estado en días posteriores es extrañamente tranquilo, no ha explotado a llorar y el dolor parece no aflorar como se supondría. Sin embargo, los hábitos de Pietro sí cambian, pues tras llevar a su hija al colegio decide quedarse cada día en el jardín de enfrente, viendo pasar las horas, esperando el fin de la jornada. Allí hace su vida y le irán a ver sus compañeros de trabajo –en plena crisis por una fusión empresarial–, que le pedirán consejos y le hablarán de sus crisis, y también recibirá otras visitas: la cuñada, la chica del perro, el hermano, etc. Calma caótica, caótica calma, caos calmo. Qué más da. El film muestra cómo el shock que recibe el protagonista le sitúa en otro plano de la realidad, y las cosas que antaño importaban parecen ahora no tener sentido. La escala de valores cambia radicalmente. Ésa es la idea que anima este drama basado en una novela de éxito de Sandro Veronesi y que sabe transmitir con eficacia el director Antonio Luigi Grimaldi, hasta ahora especializado casi prácticamente en series televisivas. Ese estado externo de dominio y serenidad que se apodera de Pietro –apenas roto en alguna ocasión– es captada por los demás personajes, que contrariamente a lo que pudiera ser lógico, son los que acuden a él y le hacen confidencias, charlan, discuten y se abrazan. Estamos ante un film con gran profusión de diálogos, exteriores e interiores, rodado con elegancia y sobriedad, y en muy pocas localizaciones. Hay muy buenos sentimientos en el film, encarnados sobre todo en el protagonista, pero también se desprende de la historia una visión limitada del ser humano, incapaz de acudir a la trascendencia, como no sea por motivo de chanza. En este sentido, el film es muy 'italiano' y recuerda mucho a la excelente La habitación del hijo, en la que también el protagonista, interpretado de nuevo por Nanni Moretti, debía de enfrentarse a una dolorosa e inesperada muerte familiar, sin asomo de esperanza. Aquí, de todas maneras, el conjunto es más amable y menos triste, pues hay muchos momentos de sentida humanidad que endulzan la situación –la complicidad con la hija, la alocada hermana, el encuentro con Yolanda, el tierno juego con el niño con síndrome de Down, la relación con el hermano, etc.–, e incluso hay cabida para algunos contrapuntos tragicómicos. En este contexto, no se entiende mucho la explícita escena del desahogo sexual, metida con calzador y que rompe completamente con toda la línea narrativa anterior. Entre el reparto destacan Valeria Golino y la chiquita Blu Di Martino. Aunque todo el peso recae lógicamente en Nanni Moretti, quien compone a un Pietro perfecto y conmovedor. Se ve que ese estado de perpetua calma insatisfecha, de impaciencia serena ante lo incomprensible de la vida, es una tipología de persona que le va al cineasta, pues está presente en muchos personajes de sus películas, como en Caro Diario o Abril. Por último, hay que destacar la bella banda sonora, repleta de canciones perfectamente escogidas.

6/10
El caimán

2006 | Il caimano

Bruno, un conocido productor de películas de serie B, atraviesa una mala racha. Tiene problemas económicos para sacar adelante un nuevo film, y se está separando de su esposa Paola, lo que no se atreve a comunicar a sus hijos pequeños. En tal tesitura llega a sus manos un guión titulado “El caimán”, que parece más fácil de producir que su anterior proyecto sobre Colón, de modo que comunica a la novata autora del libreto su disposición a respaldarla, incluso con una entrevista con capitostes de la Radiotelevisión Italiana. En realidad ha leído muy superficialmente el guión, pues se trata de una sátira sobre el presidente Silvio Berlusconi, lo que supone perder ciertos apoyos para a cambio obtener otros inesperados. Irregular cinta de Nanni Moretti, una mirada al cine dentro del cine, que al tiempo quiere ser muy crítico con la política de Berlusconi, quien al entender del cineasta estaría velando exclusivamente por sus propios intereses, comportándose como un bufón ante Europa, y hablar de las crisis que sacuden a las familias. Demasiados temas que no logra conciliar demasiado bien, y eso que Moretti toma la decisión de permanecer fuera de la cámara casi todo el tiempo, esta vez su papel de actor es muy pequeño. Resulta arriesgado el cuestionamiento del todopoderoso Berlusconi, y no faltan pasajes de fino humor, y otros paródicos sobre el cine de género, pero el estilo Moretti de divagar un tanto juega una mala pasada a la película en algunos momentos, por ejemplo con la idea de convertir a un personaje en lesbiana sin que venga demasiado a cuento ni aporte argumentalmente nada a la película. Sí resulta sincero y conmueve la impotencia del protagonista por mantener a flote su matrimonio, con los pasajes con los hijos, y la dificultad para explicar y admitir el estado de las cosas entre marido y mujer. Y es que el propio cineasta sabe en propia carne lo que es una separación.

5/10
La habitación del hijo

2001 | La stanza del figlio

Una familia feliz. El padre, la madre, los dos hijos adolescentes, chico y chica. Se llevan bien. Apenas hay conflictos. Hasta que un día… el padre, que es psicoanalista, debe acudir a ver a un paciente. No podrá salir con su hijo Andrea, que aprovechar para ir a bucear con sus amigos. Será su última inmersión. El chaval muere, y todos se derrumban. ¿Hay un sentido en esa muerte? ¿Es posible superarla? ¿Por qué tanto dolor? Surgen mil y una dudas: “si no hubiera ido a ver a ese tipo, que encima no quería nada”, “debería haber estado más tiempo con él”, “hablar más”… El italiano Nanni Moretti ganó la Palma de Oro en Cannes con este drama que habla del vacío que puede dejar la muerte. Sentimientos de culpa, dificultad para reanudar la vida ordinaria, e incluso el silencio de Dios, forman parte de una película que llega a todo espectador, y que provoca un nudo en la garganta. Hasta el desenlace, un prodigio en su simplicidad, que nos permite tomar aire tras pasar casi cien minutos con la respiración contenida.

7/10
Abril

1998 | Aprile

El director, guionista y actor italiano Nanni Moretti realiza un experimento cinematográfico en la línea de Caro Diario con esta curiosa mezcla de comedia y documental sobre sí mismo. El cineasta analiza su forma de ser, su relación con sus amigos y familiares así como sus dudas, pensamientos y miedos, y su visión particular del cine. Destaca la ironía que impregna cada fotograma y la crítica social y política que el director vislumbra a lo largo del metraje. Tres años después Moretti rodaría La habitación del hijo, un drama con el que obtuvo muy buenas críticas y varios galardones.

4/10
Caro diario

1994 | Caro diario

Sencilla y personalísima cinta del intelectual italiano Nanni Moretti, director de La habitación del hijo. Narra, con su particular sentido del humor, historias basadas en su propia experiencia, como los relajantes paseos en Vespa por la ciudad de Roma.

6/10
Palombella rossa

1989 | Palombella rossa

Original y fresca película de Nanni Moretti. Arranca con un pequeño accidente de tráfico de Michele, que le produce una amnesia parcial. De modo que tiene vagos recuerdos de su condición de miembro del partido comunista, y de jugador de waterpolo. Sólo a través de algunos sueños recuerda su etapa infantil, en la que tenía un miedo mortal al agua, su juventud de activista político, o su intervención en un programa de televisión. Moretti entrega una película inclasificable, muy bella formalmente, con un uso excelente de la partitura musical de Nicola Piovani, e imágenes para el recuerdo como la surrealista piscina con flotantes anuncios publicitarios. Hay elementos del subgénero deportivo en la emoción por el resultado de un partido, muy bien controlados y manejados con inteligencia, lo que incluye el hábil recurso de utilizar la película Doctor Zhivago, que están dando por televisión. Esto sirve para insistir en el tema de las ideas políticas -tratado de modo amable, al igual que los personajes católicos que tratan de persuadir a Michele de que no les separa tanta distancia-, y para entregar un pasaje netamente costumbrista, muy italiano, el de la reacción de la gente a la trágica escena del tranvía de Doctor Zhivago.

8/10
La misa ha terminado

1985 | La messa è finita

Singular película de Nanni Moretti, protagonizada por él mismo, que sigue la andadura de un joven y pánfilo sacerdote, don Giulio. Le toca salir de la comodidad de un destino en una isla tranquila para volver a la gran urbe, donde reside su familia. Allí vive su ministerio con una piedad razonable, ocupándose de su 'pequeño rebaño', pero a la vez se ve confrontado con situaciones que ponen a prueba su fe, y que suponen un verdadero 'baño de realidad'. No es que tenga dudas, pero se descubre no escuchando a las almas que le cuentan sus problemas, sino dando vueltas a las situaciones que le desconciertan: el vecino de enfrente, antiguo párroco de su iglesia, ahora secularizado, casado y con un niño; la infidelidad de su padre, que se ha ido a vivir con una mujer más joven; la hermana embarazada que se plantea abortar; la injusticia en forma de brutal agresión contra su persona. El cineasta pinta esta situación de crisis con tono agridulce, de modo respetuoso, transmitiendo al espectador cierta desazón. No se cuestiona que el protagonista se mueve por ciertos ideales, y que en medio de la dificultad y el desconcierto, manifestados a veces vehementemente, mantiene la alegría. De algún modo Moretti viene a decir que don Giulio está metido en un callejón sin salida, la misa podrá terminar, pero sus problemas persisten.

6/10
Bianca

1984 | Bianca

Michele (Nanni Moretti) es un tipo solitario y desubicado, con mucha labia y bastante maniático, que exige mucho de las personas con las que traba amistad, su comportamiento raya lo obsesivo. Recién mudado a su nueva casa, se acaba de estrenar como profesor de matemáticas en un instituto. El asesinato de algunos conocidos suyos le pone en el punto de mira de la policía. Mientras, entabla relación con la recién llegada profesora de francés Bianca (Laura Morante), mujer hermosa y fascinante, pero con la que es capaz de comprometerse por miedo al fracaso.Interesante film de Nanni Moretti, coescrito con Sandro Petraglia, y protagonizado por él mismo. Resulta muy representativo de sus intereses -las contradicciones del ser humano, las ansias de felicidad frustradas por uno mismo, las decepciones causadas por el otro...- y opciones estéticas -mezcla de géneros, elementos surrealistas...-. Aunque hay un claro hilo narrativo, a veces uno tiene la sensación de estar contemplando pequeñas viñetas de la vida, incluido el recurso 'voyeurístico', el punto de vista de Michele contemplado a sus semejantes desde su 'ventana indiscreta'.

6/10
La habitación del hijo

2001 | La stanza del figlio

Una familia feliz. El padre, la madre, los dos hijos adolescentes, chico y chica. Se llevan bien. Apenas hay conflictos. Hasta que un día… el padre, que es psicoanalista, debe acudir a ver a un paciente. No podrá salir con su hijo Andrea, que aprovechar para ir a bucear con sus amigos. Será su última inmersión. El chaval muere, y todos se derrumban. ¿Hay un sentido en esa muerte? ¿Es posible superarla? ¿Por qué tanto dolor? Surgen mil y una dudas: “si no hubiera ido a ver a ese tipo, que encima no quería nada”, “debería haber estado más tiempo con él”, “hablar más”… El italiano Nanni Moretti ganó la Palma de Oro en Cannes con este drama que habla del vacío que puede dejar la muerte. Sentimientos de culpa, dificultad para reanudar la vida ordinaria, e incluso el silencio de Dios, forman parte de una película que llega a todo espectador, y que provoca un nudo en la garganta. Hasta el desenlace, un prodigio en su simplicidad, que nos permite tomar aire tras pasar casi cien minutos con la respiración contenida.

7/10

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