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Zona friki

¿Cómo puede gustar “La gran familia española”?

¿En serio La gran familia española es la gran favorita entre las tres preseleccionadas para representarnos en los Oscar?

¿Cómo puede gustar “La gran familia española”?

¿En serio La gran familia española es la gran favorita entre las tres preseleccionadas para representarnos en los Oscar? ¿Estáis de coña, no? Venga chicos, ya vale, contadnos cuál es la de verdad.

Espero que finalmente escojan Caníbal. Porque si es cierto que La gran españolada acaba siendo la candidata patria ante la Academia de Hollywood, lo veo negro, no Azul oscuro casi negro, no, sino negro, negrísimo como el carbón.

Quizás se le pueden reconocer algunos aciertos, cierta reflexión sobre la desorientación del individuo contemporáneo, la imaginativa secuencia de la doble explicación de los novios, la del triunfo de España y poco más. Entiendo incluso al crítico que hizo la reseña para mi propia web, decine21.com, que le brinda dos estrellas y media regalándole generosamente alguna que otra, pues se percibe cierto esfuerzo y también una apuesta por el amor romántico a pesar de las dificultades y el desconcierto actual. Dice textualmente que “Daniel Sánchez Arévalo estrena su cinta más conseguida”, en lo que estoy totalmente de acuerdo, claro que opino que las otras no son tampoco como para tirar cohetes.

-¡Se va a casar sin haber f...! Ése es el nivel de las gracietas de comedia española de medio pelo que destila el film. La verdad es que empieza bastante mal, con una secuencia de los protagonistas en versión niños repelentes que hasta los más entusiastas de la película reconocen que produce enorme grima. Pero luego, Daniel Sánchez Arévalo tiene la osadía de ponernos a Raúl Arévalo a imitar torpemente al tronchante camarero borracho de El guateque, y bueno, las comparaciones son para odiar al realizador hasta la muerte.

Vale, bueno, reconozco que a partir de ese momento ya estaba un poco cabreado, con la película atravesada. Y también que nunca me han entrado las interpretaciones forzadas, y que detesto a Roberto Álamo desde que tuvo la gallardía de hacer el papel de Marlon Brando en una reciente revisión teatral de Un tranvía llamado Deseo. Pero a pesar de que a algunos cronistas, entre ellos el de decine21.com, parece haberles gustado su interpretación del hermano menos favorecido intelectualmente, a mí no me ha apasionado tanto.

Para tratar de expresarme a la perfección, confieso que a Roberto Álamo yo le estrangularía. Cada vez que sale poniendo voz de tonto, el film adquiere el nivel de un gag poco inspirado de Los Morancos de Triana. Y además, me produce dolor de cabeza su tonillo de tonto de chiste de Arévalo, no de Daniel Sánchez, sino del otro Arévalo.

Si los académicos que votan lo que mandamos al otro lado del charco siguen así, sólo puedo decir que sí, que ganaremos los mundiales de fútbol, como recuerda La gran familia española, pero que el Oscar a la mejor película extranjera lo llevamos clarísimo. Antes de que eso suceda veo a Madrid como sede olímpica.

Sí, está bien, reconozco que quizás debería acudir a un curso de crítica constructiva. Pero es que ya fui a uno y era una puñetera mierda...

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