Cuando casi estamos todavía digiriendo El lobo, qué gran turrón, llega a las carteleras "El lobo de Wall Street", de Martin Scorsese.
Se ve que el hombre lo había pasado realmente mal durante el rodaje de La invención de Hugo, su primera y única película de ficción en todo lo que llevamos del siglo XXI sin Leonardo DiCaprio, así que se ha apresurado a recuperarle nuevamente. Yo creo que un día de estos deberían practicar un intercambio de parejas con Tim Burton y Johnny Depp, a ver qué sale de ahí.
A pesar de sus excesos, sobre todo de duración (3 horas para lo que cuenta viene a ser demasiado), Scorsese viene a contar con convicción otra fábula –muy similar a la que ya se ha visto en sus películas de gangsters– en torno al peligro de la ambición desmedida. Mucha gente debería ver la película, por ejemplo, los responsables de la cadena CINESA, que no la proyectan en sus cines, ni nada que distribuya Universal, porque quieren un mayor porcentaje de la tarta de beneficios.
Como están cayendo chuzos de punta, este grupo se ha convertido en uno de los pocos que queda en pie, así que posee un amplio porcentaje de las pantallas españolas. Desde una situación que tiende terriblemente al monopolio, Cinesa empieza a imponer normas.... Pero esto, amigos míos, no creo que sea un buen camino.
Me encantan las reflexiones de El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese sobre la revista Forbes, que publica artículos negativos sobre el protagonista, pero éstos acaban de encumbrarle definitivamente. Me encanta esta publicación, auténtico buque insignia de los corredores de bolsa estadounidenses. Publicó en 2012 un artículo en el que nombraban al dragón Smaug el personaje de cine más rico de la historia, pero este año ha visto disminuidos sus ingresos, así que le ha superado nada menos que el tío Gilito. Lo realmente curioso de todo esto, es que los muy capullos deben haberse inventado un método... ¡para calcular la fortuna del pato de marras, y del dragón de El hobbit: La desolación de Smaug! ¿Les pondrán también en la lista de los más ricos por delante de Amancio Ortega o Bill Gates?
De todas formas, El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese me reafirma en mi sensación de que para triunfar realmente lo que se debe hacer es trabajar con constancia. Se puede comprobar en el caso de Matthew McConaughey, uno de los actores que más he odiado tradicionalmente, pero que este año se ha propuesto currar duramente, así que además de bordar sus papeles en Mud y Dallas Buyers Club también tiene una pequeña aparición al principio del film de Scorsese realmente memorable. Quién habría dicho que el protagonista de Como locos... a por el oro, era capaz de actuar. Vivir para ver.
