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Biografía

Tim Burton

Tim Burton

62 años

Tim Burton

Nació el 25 de Agosto de 1958 en Burbank, California, EE.UU.

El cuentacuentos

01 Diciembre 2004

Los estrenos de sus películas llevan implícita siempre la misma pregunta: ¿con qué nos sorprenderá ahora? Autor de imaginación desbordante, Tim Burton es uno de los realizadores más originales y fascinantes del cine actual.

Aferrado a una mitomanía perenne por los cómics y las antiguas películas de la serie B, en su personal universo mezcla fuentes de inspiración con imaginación a raudales, para fabricar películas de impecable factura visual y fascinante historia. Como pez en el agua se siente viajando entre ficción y realidad. Y en el camino siembra antihéroes e inadaptados, que crecen con piel y corazón para reír y conmover al tiempo. Acaso es inagotable el imaginario de este contador de cuentos de aspecto desgarbado, tímido y, no pocas veces, oscuro, llamado Tim Burton (Burbank, EE.UU., 1958).

De familia media e hijo de padres divorciados, el flaco Tim no destacó en los estudios. Su talento se expresaría inicialmente en el dibujo y como animador becado en Disney. Tras convencer a la compañía, pudo rodar varios cortos (Vincent, Frankenweenie). Tenía 26 años y estaba a punto de abrir su particular caja de Pandora. La llave fue el actor Paul Reubens, que vio en el director en ciernes el idóneo para adaptar su popular personaje televisivo en La gran aventura de Pee-Wee. Este largometraje supuso el inicio de la fructífera relación con Danny Elfman, músico de todas sus películas. Luego vendría la cómica Bitelchus, con la que salió del anonimato definitivamente, cheque al portador incluido para empresas de más altos vuelos, como Batman y Batman vuelve. Las aventuras del hombre murciélago fueron una prueba de fuego: lidiaba por primera vez a estrellas consagradas (ese gran Jack 'Joker' Nicholson...), tenía un alto presupuesto y se examinaba si su pericia tras la cámara iba más allá del ejercicio de estilo. El taquillazo fue total y Burton disipó dudas. Ello le permitió plantear un proyecto más personal: Eduardo Manostijeras (1990) le salió del alma. Bajo la mirada desvalida de un muchacho mecánico, el director nos llevaba por un invertido cuento de hadas que ponía en solfa la hipocresía social. Es cuando Burton ahonda en consideraciones más amplias sobre la trama y el significado, deja traslucir la realidad tras formas fantásticas, revela en fin la quintaesencia de su cine, y hallar a su actor fetiche, Johnny Depp.

Con Pesadilla antes de Navidad, Burton volvió a sus orígenes animados produciendo y escribiendo una historia que deforma a su gusto –“es la película que siempre quise hacer”–, inyectando humor negro a una expresionista galería de inolvidables personajes. Pero para personajes, los freaks del biopic Ed Wood. Aquí Burton proyecta entrañables perfiles humanos de grandes contrastes entre el entusiasmo y su reverso grotesco; una joya en que el mago saca esplendor a los resortes de la emoción y la comedia.

Siempre a vueltas con su cinefilia, Burton homenajeará a las películas de ciencia ficción de los 50 en la descacharrante Mars Attacks!. Luego, Sleepy Hollow (1999) nos llevaría a una atmósfera de sombría apariencia gótica, aunque la narración sería menos vibrante de lo deseado. Para olvidar, la pájara mental que le dio con el innecesario remake de El planeta de los simios. Aún nos preguntamos por qué se metió en tal berenjenal. Quizás porque el encarguito le reportaba suculentos dividendos para volver a hacer una de las suyas, es decir, una fábula gigante como Big Fish (2003). Así, el hijo pródigo volvió al redil surrealista del que pronto disfrutaremos con Charlie y la fábrica de chocolate y La novia cadáver. Eso sí, necesitará el beneplácito del espectador, su aceptación de todas las licencias que su fantasía impone. Seguro que lo tendrá. La realidad es tan prosaica…

Filmografía
Dumbo

2019 | Dumbo

Revisitación del clásico animado Dumbo, basado en la obra de Helen Aberson, que parecía de difícil adaptación con actores de carne y hueso y animales creados con verdadero realismo con ordenador, pues se trata del largometraje más breve de Walt Disney, y contiene algunos pasajes surrealistas. Tim Burton, que ya participó en un reto de características similares, siguiendo la intención de la factoría de convertir sus filmes de animación en películas con actores, Alicia en el País de las Maravillas, se muestra más inspirado en este film, que conecta bien su cine poblado de criaturas inadaptadas, imaginativas y de buen corazón. Tras el final de la Primera Guerra Mundial, el jinete y adiestrador de caballos Holt Farrier vuelve al circo donde trabajaba en Estados Unidos, pero habiendo perdido un brazo, viudo, y con dos niños, Millie y Joe, a los que cuidar especialmente, pues añoran a su madre, y el progenitor, parco en palabras, se ha vuelto poco menos que un extraño. El entusiasta responsable del espectáculo itinerante, Max Medici, pone a Holt al cuidado del elefante, la señora Jumbo, que da a luz a una criatura de enormes orejas, lo que le convierte en un friki, objeto de burlas y chanzas. Bautizado azarosamente como Dumbo, los niños se hacen muy amigos del animal, y Millie, gran amante de la ciencia, está convencida de que el elefante podría volar gracias a sus grandes orejas, y a la presencia de una pluma. Cuando finalmente ocurre, el visionario V.A. Vandevere pretende llevárselo a su formidable parque temático, junto a todo el circo de los hermanos Medici, asociándose con Max, que se convertiría en vicepresidente. Piensa que Dumbo podría ser todo un éxito, montada en sus vuelos por la bella trapecista Colette. Tim Burton logra combinar la entrega de un entretenido film disfrutable por toda la familia, con la fagocitación de la trama del elefante volador en el entramado de sus intereses creativos personales. Como cabe imaginar, se le ve encantado en el ambiente circense, donde abundan los personajes marginales, el forzudo, la mujer sirena, etcétera, con el padre lisiado y, por supuesto, el más friki de todos, Dumbo, que sigue los pasos de su madre, a la que acusan de haber enloquecido por haber querido defender a su retoño; unidos por su singularidad, todos estos “diferentes”, sabrán sumar fuerzas cuando se hace necesario para ayudar al elefante que da título al film. Además, a Burton se le brinda la oportunidad de dar una visión de quien sería la alternativa oscura de un Walt Disney, Vandevere, personaje encarnado por Michael Keaton y que le emparenta con el aprovechado de las hamburguesas Macdonald en El fundador. Emprendedor y con ideas, pero egocéntrico y dispuesto a pisotear a los demás para hacer realidad sus sueños, el actor –que hizo para Burton Bitelchús, Batman y Batman vuelve– lo compone hábilmente sin apenas despeinarse. De todos modos lo anterior no quita para que Burton se encuentre más encorsetado y con menor capacidad de riesgo, siendo bastante políticamente correcto, incluido el subrayado mensaje en contra del cautiverio animal, que se apañen los circos con los seres humanos, nos viene a decir. Aunque el futuro imaginado en el parque y pasto de las llamas tiene cierta retranca abierta a las interpretaciones. En cualquier caso el balance del film es más que notable, con momentos magníficos, ya sólo la escena de apertura es un maravilloso ejemplo de cómo poner en situación al espectador de un modo exclusivamente visual, sin palabras; y tiene encanto reconocer los numerosos guiños al film animado original, incluido el número de circo en que los payasos deben rescatar al bebé Dumbo de un pavoroso incendio.

7/10
El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares

2016 | Miss Peregrine's Home for Peculiar Children

Vuelve el mejor Tim Burton, el director entrega un cuento de calidad con una maestría que no se le veía desde Big Fish y La novia cadáver, de 2003 y 2005 respectivamente. Se trata de la adaptación de la novela juvenil homónima de Ransom Riggs, que en su estructura de un adolescente que viaja a un mundo fantástico, todo un proceso de maduración, tiene mucho en común con Alicia en el País de las Maravillas, pero aquí los logros de Burton son mayores, consigue cierto realismo en el mundo mágico que nos pinta, nos creemos lo que vemos. Jake es hijo único, en el colegio le toman el pelo, su padre tiene la cabeza literalmente llena de pájaros (es ornitólogo, o eso pretende) y no le hace mucho caso. En cambio tiene una conexión especial con su abuelo Abe, que de pequeño le contaba apasionantes cuentos. Una noche le llama por teléfono alarmado, necesita su ayuda, está siendo atacado por alguien, y le da unas pistas sobre un lugar en el que habría estado en 1943, la casa de Miss Peregrine para niños peculiares, una suerte de, nunca mejor dicho, "peculiar" orfanato. Cuando llega lo encuentra muerto, y la versión oficial es que algún animal le atacó. Pero Jake queda afectado hasta el punto de que acuden a una psicoterapeuta, que acepta la sugerencia del chico de viajar a Gales, donde estuvo ese orfanato que fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial. Allí encontrará una puerta que le lleva a un mundo fantástico, de niños peculiares, o sea, con un don, custodiados por miss Peregrine; el mismo Jake va a enterarse de que es un niño peculiar; y que sus nuevos amigos viven en un bucle, en una especie de "día de la marmota", donde en cada jornada toca protegerse de terribles enemigos, Barron, los Huecos y diversos monsturos. Lo mejor que puede decirse de la película es que nunca deja de sorprender. Llama la atención el guión sin fisuras ni caídas de ritmo urdido por Jane Goldman, acostumbrada a las lides de las tramas fantásticas y acción, pues escribió los libretos de títulos como Stardust y La mujer de negro, Kingsman y su secuela, y dos entregas de X-Men. Su alianza con Burton resulta perfecta, pues el director se encuentra muy a gusto con una amplísima galería de personajes estrambóticos e inadaptados, buenos y malos, y puede dar rienda suelta también a su sentido del humor, esos ojos que anhelan tener los Huecos, o el Barron compuesto por un delirante Samuel L. Jackson, verdaderamente genial. Además de que la narración es agilísima, visualmente el film es muy original, en decorados y diseño del aspecto de los personajes y su vestuario, con magníficos efectos especiales, donde destaca la batalla de los gigantes y los esqueletos, todo un deslumbrante homenaje nada disimulado a Ray Harryhausen.

8/10
Big Eyes

2014 | Big Eyes

Recreación del peculiar periplo de Margaret Keane, pintora emparejada con un individuo, Walter Keane, que vendía como si fueran suyos sus extravagantes retratos de niños con ojos enormes, denostados por los entendidos, pero muy apreciados por las masas. Big Eyes aborda a la artista en el momento en el que tras separarse de su marido atraviesa dificultades para mantener a su pequeña. Mientras pinta retratos por poco dinero en el parque, le aborda el seductor y en apariencia encantador Walter... Tim Burton parece haberse dado por enterado de su estancamiento en películas cómodas, muy fieles a su estilo, con sus colaboradores habituales, que no aportaban nada a su filmografía, y últimamente hacían aguas, sobre todo la totalmente fallida Sombras tenebrosas. Por eso ha escogido una historia real, que aunque mantiene elementos que remiten al universo del realizador –sobre todo porque aborda personajes marginales y vuelve a contar con los guionistas Scott Alexander y Larry Karaszewski, autores de la excepcional Ed Wood– se aparta por completo de sus historias siempre estrechamente relacionadas con la fantasía y el terror. Acierta al prescindir de sus inseparables Johnny Depp y Helena Bonham Carter, símbolos de su decadencia y escaso interés por abrir caminos nuevos, y aunque ha vuelto a recurrir como compositor a Danny Elfman, éste ha realizado un apreciable esfuerzo para parecer diferente, entregando una partitura melodramática brillante, sin sus coros de siempre. Big Eyes trata de bucear en las causas de lo ocurrido, sobre todo en el conservadurismo de la época, donde las mujeres lo tenían más difícil para salir adelante en el mundo de la pintura, pero viene a concluir que en realidad el responsable último es el embustero de Walter Keane, y cierta ingenuidad por parte de la bondadosa Margaret. Aparte, realiza una apología de la cultura popular, defendiendo el derecho del público a tener lo que le gusta, por encima de esnobismos y tendencias marcadas por los gurús de turno (el crítico encarnado por el veterano Terence Stamp es de lo mejor de la cinta). Resulta difícil no entresacar de Big Eyes una metáfora de las dificultades que atraviesa la creación artística, y si se sustituye a la pintora protagonista por un cineasta, y al embaucador Keane por un productor, es fácil darse cuenta de que Burton ha dejado mucho de sí mismo en el relato. Quien conozca a Tim Burton no encontrará extraño que sobre todo se encuentre a gusto con el villano, al que no pretende justificar, pero sí retratar con cierto equilibrio, concediéndole al menos su mérito a la hora de vender con sus dotes para el engaño. A pesar del excelente trabajo de Christoph Waltz, lo cierto es que sus rasgos estrafalarios no acaban de encajar del todo con el resto de la película, como los interpretados habitualmente por Depp (por ejemplo, el número que monta en el juzgado desentona bastante). Y finalmente ni éste, ni el personaje de la siempre brillante Amy Adams logran a pesar de sus rarezas conmover como otros ‘freaks’ anteriores del cineasta, rebosantes de humanidad. Una pena, porque en ese caso quizás Big Eyes habría figurado entre las grandes obras del responsable de Eduardo Manostijeras y Big Fish.

6/10
Sombras tenebrosas

2012 | Dark Shadows

Se diría que Tim Burton anda carente de ideas. Se abrió camino con guiones originales, pero a lo largo de la última década ha entregado entre otras cosas dos remakes –Charlie y la fábrica de chocolate, El planeta de los simios (2001)–, y una aproximación al universo de Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas). Ahora lleva a la gran pantalla Sombras en la oscuridad, culebrón televisivo con tintes sobrenaturales poco conocido fuera de Estados Unidos que se emitió entre 1966 y 1971, alcanzando la friolera de 1.225 episodios. 1752, en la ciudad de Collinsport (Maine). El rico inmigrante inglés Barnabas Collins (cuyo apellido da nombre a la localidad) rompe el corazón de Angelique, que resulta ser una bruja. Para vengarse, ésta incita a su novia a suicidarse, y a él le convierte en un vampiro al que sus vecinos acaban enterrando vivo. Pero en 1972, unos obreros le liberan accidentalmente de su tumba, por lo que vuelve a su mansión, donde residen sus descendientes: la matriarca Elizabeth Collins al frente de su disfuncional familia. Su antigua enemiga sigue viva y se ha convertido en una mujer muy poderosa. Burton mantiene en Sombras tenebrosas su potencia visual, y logra los mejores resultados en las secuencias que ilustra con clásicos de la música de los 70. El elemento nostálgico tiene gran importancia en la trama, que sigue el típico esquema de pez fuera del agua con un personaje del XVIII desfasado que se despierta en el siglo XX. La época de los hippies, cuando transcurrió la infancia del realizador, y de donde proviene la serie, se describe con amabilidad. Tampoco ha perdido el toque para caracterizar como estrambóticos seres a actores de primer orden, como Johnny Depp (en su octava colaboración juntos) y Eva Green (la otra actriz que tienen más peso), una recuperada Michelle Pfeiffer que fue la Catwoman de Batman vuelve, Jackie Earle Haley, Chloë Moretz, la prometedora Bella Heathcote (In Time) y por supuesto, unos Christopher Lee y Helena Bonham Carter, su esposa, a los que suele dar papeles siempre. Por desgracia, Burton no logra remontar el mayor punto débil, un guión muy poco inspirado de su nuevo descubrimiento, Seth Grahame-Smith, al que ha apoyado también como productor de la adaptación al cine de su novela Abraham Lincoln: Cazador de vampiros que dirige Timur Bekmambetov. Para empezar, quedan absolutamente desdibujados todos los secundarios, y aunque el original venía a ser similar a La familia Addams y La familia Monster, en Sombras tenebrosas parecen sobrar todos los descendientes del personaje de Johnny Depp. Está lleno de elementos que no encajan en el universo de Burton, como algún chiste grosero y una escena de sexo sobrenatural, que el realizador parece haber rodado con muy poca autoconvicción. Los golpes cómicos no acaban de funcionar, y el romanticismo decimonónico que pretende imprimir al vampiro protagonista acaba rompiéndose al involucrar a éste en relaciones sexuales. Debido a estos defectos, Burton no puede evitar ofrecer cierta sensación de agotamiento, pues en el fondo, al ritmo de otra partitura de Danny Elfman, ha vuelto a convertir a Depp en inadaptado que a pesar de sus buenas intenciones choca con su entorno, como el protagonista de Ed Wood, Eduardo Manostijeras, Jack Skeleton, etc.

5/10
Frankenweenie

2012 | Frankenweenie

Victor Frankenstein es un chaval apasionado por la ciencia gracias a las fantásticas clases del profesor Rzykruski, con unos padres estupendos, y un perro, Sparky, al que adora. Su afición a los experimentos le hace vivir en un mundo propio, de modo que tiene pocos amigos. Para fomentar su vida social, su padre le "sugiere" que se aficione al béisbol a cambio de darle el permiso para participar en la Feria de Ciencias, un pacto que va a tener funestas consecuencias cuando Sparky muere atropellado. El chico queda absolutamente desconsolado, hasta que inspirado por las clases de Rzykruski, Victor idea un plan para revivir a Sparky aprovechando las tormentas eléctricas habituales en su ciudad, New Holland. Tendrá éxito, pero pronto algunos compañeros querrán repetir su experimento. En 1984 Tim Burton dirigió para Disney un cortometraje que tituló Frankenweenie, el mismo título de esta película, homenaje en clave infantil a la obra de "Frankenstein o el moderno Prometeo" de Mary Shelley y las subsiguientes adaptaciones cinematográficas, rodada en blanco y negro y con actores de carne hueso. Casi tres décadas después recupera y amplia la idea para la misma compañía, manteniendo el blanco y negro, pero filmando muñecos animados fotograma a fotograma por la técnica de stop-motion que vimos en Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver. El resultado del nuevo Frankenweenie, no podía ser de otra manera, es una película muy burtoniana, con unos cuantos personajes, incluido el protagonista Victor, que cuadran con sus clásicos "patitos feos", gente creativa y diferente, a la que cuesta dar con su encaje en un mundo donde triunfa lo convencional. Se dirige, por supuesto, a un público familiar, pero el tono oscuro, los sustos y las bromas macabras acotan un poco el terreno. El film contiene un mensaje sencillo, "la ciencia no es buena ni mala, depende del uso que hagas de ella", y la apelación ha dejarse guiar por el amor a la hora de tomar decisiones, motivo noble frente a la simple satisfacción de los propios caprichos, destacar o ganar un concurso. Con el guión que le ha escrito John August –responsable del libreto de Big Fish, por ejemplo– Frankenweenie amplía su lienzo, mostrando a los compañeros de clase de Victor, ideando una masa enloquecida que quiere matar al "monstruo" muy de Frankenstein, y trufando la película de homenajes al expresionismo, a Drácula, al cine de Alfred Hitchcock –Los pájaros y De entre los muertos (Vértigo) de modo muy claro– y a las películas de criaturas tipo Godzilla. Pero no arriesga demasiado –la consigna de no alejar al público familiar tiene un peso–, lo que se nota sobre todo en el final, que tiene una primera parte muy emotiva y arriesgada, pero que, paradojas, se malogra con una pirueta que reconduce las cosas a lo convencional. De modo que una idea interesante, la de subrayar que la muerte forma parte de la vida, se tiñe de cierta falta de nitidez.

6/10
Alicia en el País de las Maravillas

2010 | Alice in Wonderland

Vibrante adaptación de las imaginativas obras de Lewis Carroll sobre el viaje de Alicia al País de las Maravillas. Tim Burton, un artista enamorado de los originales, da, a partir del guión de Linda Woolverton, su personal visión de la historia. Lo que implica el despliegue de una imaginería apabullante, que casa bien con las nuevas tecnologías del 3D, aunque sin alcanzar la altura del listón de Avatar, al fin y al cabo a James Cameron le pirran los ‘inventitos’, mientras que Burton se toma esa parte de la creación con más calma. Aunque se basa en Carroll, claro está, y se encuentran presentes sus temas y personajes, hay una mirada relativamente libre en esta incursión de Alicia, una jovencita de 18 años, al País de las Maravillas, como si fuera uno de otros tantos viajes que ha hecho antes allí, siendo niña, y que siempre ha interpretado como si fueran sueños. En esta ocasión Alicia sigue a un conejo también, pero mientras huye de la encerrona que le ha preparado su madre, para prometerla en matrimonio. Gracias a la bebida y a la comida menguará o aumentará de tamaño, para poder acceder al País de las Maravillas. Allí Alicia sabrá que se espera a una joven con su nombre, que debe enfrentarse a un tremendo monstruo, siervo de la reina de corazones. Mientras esquiva a ésta, Alicia tiene ocasión de conocer a variadas criaturas, entre ellos al excéntrico sombrerero loco. Puede ser éste uno de los títulos más comerciales de Burton, pues presenta un ritmo endiablado, y quizá huyendo del recuerdo de la versión animada de Disney, que aburría un tanto a los niños, aquí se planta hasta un duelo final, espectacular batalla climática, que retrotrae a las sagas de El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia, e incluso, por qué no mencionarla, a la reciente Avatar. Las consideraciones sobre sueño y realidad, cuál es la diferencia, o sobre las decisiones que conforman la personalidad, están ahí, pero esquemáticamente. Sobre todo Burton entrega un espectáculo visualmente brillante, donde las criaturas y escenarios digitales presentan un extraordinario fotorrealismo, de modo que los personajes ‘normales’ interaccionan con ellos perfectamente, no hay sensación de ‘engañifla’. Se juega bien al contraste entre el mundo convencional –la fiesta de pedida– y un mundo fantástico que huye de la ñoñería, de atmósfera gótica, bosques frondosos y personajes muy originales, de modo especial la reina de corazones y su ejército. Habrá que estar atentos a la protagonista, Mia Wasikowska, todo un descubrimiento, está muy natural; mientras que Johnny Depp se lo pasa en grande como el sombrerero, con un trabajo contenido lo justo.

6/10
Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet

2007 | Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street

Inspirada adaptación burtoniana del sangriento musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, basado a su vez en una criminal leyenda urbana, de la que algunos aseguran que tiene cierta conexión con la realidad, cosa poco clara. La trama se ambienta en el Londres contemporáneo de Jack el Destripador y demás facinerosos de esa ralea. Allí Benjamin Barker llevaba una feliz vida de hombre casado y padre de una niña, pero el desalmado juez Turpin puso sus lujuriosos ojos en la esposa; de modo que se las arregló para condenar injustamente a Barker, y robarle a su familia. Pasados los años Barker, ayudado por un joven marinero, regresa a Londres bajo otro nombre, el de Sweeney Todd; la única idea que ocupa su cabeza es la de venganza, acrecentada cuando le comunican la trágica muerte de su esposa, y que su hija es la pupila de Turpin. Traza entonces el plan de poner una barbería encima del garito de empanadas asquerosas que regenta la señora Lovett; la idea es rebanar el pescuezo a su mortal enemigo, y antes irá tomando práctica con los incautos que acudan a solicitar sus servicios; para deshacerse de los cuerpos, nada mejor que incorporar nuevos y sabrosos "ingredientes" a las empanadas de la señora Lovett. Esta macabra película encaja muy bien en el cine de Tim Burton por su conjunción de elementos feístas con componentes exacerbadamente románticos. A lo largo de una trama trufada de bellas canciones, que han debido ser convenientemente adaptadas y a veces recortadas con respecto al original, hay muchas historias de amor. Por supuesto la truncada de Barker-Todd con su esposa, pero también la de la señora Lovett por Todd, la del marinero por Johanna, la hija de Todd, o esa suerte de amor maternofilial entre la señora Lovett y el niño ayudante del barbero Pirelli; por no referirnos a la degradación del amor a que apunta Turpin. Y se trata sobre todo de una nostalgia de amor, de un deseo más que de algo verdaderamente logrado. En ese sentido resulta curioso que Burton haya contado de nuevo con Johnny Depp y Helena Bonham Carter, los protagonistas animados de La novia cadáver. A pesar de que la película que nos ocupa está recorrida por un sentido más trágico, existen puntos de conexión, por las dificultades del amor, por el componente musical, e incluso por la paleta de colores, esos tonos oscuros y apagados, que sólo son negados en los pasajes en que la señora Lovett imagina una imposible vida familiar con Todd y el niño, un esquema semejante a la confrontación mundo de los vivos-mundo de los muertos del film citado. Burton cada vez tiene un mayor dominio del oficio de cineasta. Esta película se prestaba a los excesos, pero logra mantener cierto equilibrio. Parece claro que no le interesa la violencia por la violencia. Aunque desde luego, tiene un toque "gore", sobre todo en la primera "faena" de Todd, donde carga la mano tal vez para que nadie le pueda tachar de blando. Hay una magnífica dirección artística, una fotografía excelente, un cuidado vestuario y reconstrucción de Londres, también con ordenador. Los actores cantan todos, y están muy bien en sus diferentes papeles. Johnny Depp exhala todo el tiempo en su rostro la tragedia que le ha carcomido el alma, un papel en las antípodas de su Jack Sparrow, por poner un poner; Helena Bonham Carter sabe conjugar algunos momentos cómicos con su despertado deseo de maternidad, y su conciencia de prestarse a un horror. Los villanos, Alan Rickman y Timothy Spall, hacen lo que cabe esperar de ellos, con gran profesionalidad; mientras que Sacha Baron Cohen tiene un personaje que le va al pelo, de opereta.

7/10
Charlie y la fábrica de chocolate

2005 | Charlie And The Chocolat Factory

Hay historias que parecen existir para ser llevadas a la gran pantalla por Tim Burton, y eso ocurre con las aventuras de Charlie Bucket, un chaval cuya vida gris se convierte de un día para otro en algo muy, muy dulce… Y es que la familia de Charlie es tan pobre que ni siquiera tiene algo para comer. Viven en una casucha que se cae materialmente a trozos (la habitación de Charlie no tiene techo), aunque eso no quita que todos los miembros de la familia –el abuelo Joe y la abuela Josephine, el abuelo George y la abuela Giorgina, y el señor y la señora Bucket– estén muy unidos y vivan una existencia feliz. Pero todos sufren por el pequeño Charlie, y es que un chico de su edad necesita un lugar de recreo, amigos con quienes pasarlo bien y sobre todo comida abundante. Se entiende, por tanto, que la gran atracción de Charlie sea la enorme fábrica de chocolate que domina la ciudad. Para él ese lugar es como el cielo, todo lleno de caramelo, azúcar glass, chocolate con miles de sabores... Y quizá el sueño de visitar la fábrica –cerrada al público desde hace mucho tiempo– se haga realidad si le toca una de las cinco invitaciones que el extraño dueño de la fábrica, Willy Wonka, ha escondido en forma de billetes dorados entre las chocolatinas repartidas por todo el mundo. La historia de Charlie tiene el aire de cuento fantástico y algo siniestro que le gusta a Tim Burton, y eso por no hablar de Willy Wonka, uno de los personajes más genuinamente burtonianos que ha dado el cine. La fidelidad al texto hace que el film sea un alarde de imaginación, pleno de colorido y con brillantes efectos especiales en la reproducción de las estancias de la fábrica, los ríos de chocolate y los diferentes destinos de los compañeros de Charlie. Burton ha contado con dos de sus actores fetiche: Johnny Depp es el solitario y travieso Willy Wonka, y Helena Bonham Carter la Señora Bucket. Aunque quien se lleva la palma es el chico Freddie Highmore, cuya natural expresividad ya nos dejo pasmados en Descubriendo Nunca Jamás.

6/10
La novia cadáver

2005 | Corpse Bride

Casi a renglón seguido de Charlie y la fábrica de chocolate, Tim Burton nos regaló un nuevo film, animado prodigiosamente con la técnica de ‘stop-motion’ –muñecos movidos fotograma a fotograma, fotografiados digitalmente en decorados preparados al efecto, material luego tratado con el ordenador–, con la que ya trabajó en su corto Vincent (1982), homenaje al actor Vincent Price, y en Pesadilla antes de Navidad (1993), traviesa transgresión de los tópicos navideños. La novia cadáver es un film plenamente coherente con el ‘corpus’ burtoniano. En el aspecto argumental, vuelve a describir a criaturas tristes y desvalidas, solas contra el mundo, inmersas en una romántica e infatigable búsqueda de la felicidad. Tomando pie de viejas leyendas populares rusas, la trama pergeñada por Caroline Thompson, John August y Pamela Pettler arranca con los preparativos del matrimonio concertado entre Victor y Victoria. Él es el vástago de unos ‘nuevos ricos’, mientras que ella es hija de unos ricos venidos a menos, que apenas disimulan su disgusto por la boda, consentida sólo por razones pecuniarias. Contra todo pronóstico, los dos jóvenes se enamoran, pero el tímido Victor recita torpemente sus votos en el ensayo de la ceremonia. De modo que practica en solitario en un bosque, con la mala fortuna de que pronuncia su promesa de amor ante el cadáver de una novia difunta, que a partir de entonces se considera la esposa de Victor. No será fácil deshacer el entuerto. El diseño de los personajes de La novia cadáver, en el que ha intervenido el español Carlos Grangel, presenta un aspecto parecido al de los filmes animados citados, atractivo e inquietante a partes iguales. Y nuevamente tenemos un ritmo agilísimo, un humor de magnífica ley, música y canciones inspiradas. Estupendo resulta al respecto el dueto al piano de Victor con la novia cadáver, o la danza de los esqueletos, homenaje evidente a la clásica sinfonía tonta de Disney.

7/10
Big Fish

2003 | Big Fish

Un homenaje a los contadores de historias. Una reivindicación de la imaginación, como modo de mostrar la realidad. Si el lector nos apura, en Big Fish estamos ante una unión improbable de Tim Burton con John Ford y su apuesta por “imprimir la leyenda” a la hora de contar la historia de El hombre que mató a Liberty Valance. Todo esto subyace en el último film del director de Eduardo Manostijeras, título con el que mantiene una íntima relación; podría decirse sin exageración que Big Fish es su versión madura. Con guión de John August, a partir de una novela de Daniel Wallace, Burton entrecruza hábilmente el presente, en que Will Bloom acompaña en el lecho del dolor a su padre Ed, gravemente enfermo, con un pasado de relatos hermosos pero increíbles. Éstos, escuchados una y mil veces, se han convertido a los ojos del hijo en una impostura, que oculta una verdad que cree ignorar: en efecto, a Will le atormenta la idea de que su padre esté a punto de dejar este mundo, y que no haya llegado a conocer quién es. En manos de otro director, la película que nos ocupa sería un plato acaramelado de muy difícil digestión, sobre todo en lo que se refiere a los relatos de juventud de Ed. Pero en Burton habita un alma poética y sensible, capaz de mostrarnos un mundo pasado donde conviven lo luminoso con lo feísta, fotografiarlo con colores pastel, y lograr que no chirríe el engranaje. De nuevo, marca personalísima de su entera filmografía, asistimos a un desfile de criaturas desvalidas, auténticos “patitos feos” que buscan alguien que les entienda: además de Ed, ese tipo optimista a machamartillo, auténtico flautista de Hamelín para todos los que le conocen (magnífica a este respecto, la escena del desenlace), tenemos el gigante, el empresario circense, el escritor, las hermanas siamesas, la bruja con el ojo de cristal que muestra el futuro… También se las arregla el cineasta para que la mezcla imposible de drama (con el problema de comunicación padre-hijo), fantasía (los detalles surrealistas, divertidísimos, que salpican toda la cinta), romanticismo (la conquista por Ed de la amada) y lirismo (el pueblo idílico en medio de ninguna parte) funcione. Ha procurado además suavizar algún detalle zafio, del que podía haber prescindido, sencillamente. Magnífico el reparto, en especial los trabajos de Ewan McGregor y Albert Finney, que encarnan a Ed Bloom de joven y anciano.

8/10
El planeta de los simios (2001)

2001 | Planet Of The Apes

Tim Burton ofrece una nueva visión de la historia de "El planeta de los simios". El director, que odia que califiquen su film de remake, ha buscado una mayor fidelidad a la novela original de Pierre Boulle, y trata de no entregar un simple clon de la película original. De modo que destapa el frasco de su genio cinematográfico y logra una gran aventura. Porque ha preferido dejar un poco de lado la visión pesimista acerca de la condición humana, y centrarse en una trama trepidante. De nuevo tenemos a un astronauta (eficaz Mark Wahlberg) que, atrapado en una tormenta magnética, va a parar a un planeta donde los simios son los amos, y los humanos son tratados como poco más que animales. Aunque en la versión burtonesca los humanos hablan, por lo que su condición se asemeja más a la de los esclavos negros de hace menos de dos siglos en el continente americano. El reparto del film es de campanillas. Además de contar con Wahlberg para emular a Charlton Heston, tenemos a Tim Roth como el chimpancé general Thade, a Michael Clarke Duncan dando vida al gorila Attar, y a Paul Giamatti como el orangután Limbo. Entre las féminas, tenemos a Helena Bonham-Carter como la inteligente doctora Ari, y a la modelo de Chanel Estella Warren como la humana Daena. Burton mira con respeto su referencia clásica, y quizá los signos de reconocimiento de su particular y desbordante mundo interior están más ocultos que en otras ocasiones (hablamos, no lo olvidemos, del autor de dos entregas de Batman (1989), Eduardo Manostijerass, Ed Wood y Sleepy Hollow). De todos modos, los experimentos genéticos con monos conectan con su constante revisión de la figura de Frankenstein; y la doctora simia, defensora de los derechos humanos, no está lejos de sus clásicos personajes 'outsiders', patitos feos que no son bien comprendidos por las personas que están a su lado. Y no faltan algunos detalles de su humor delirante, como la niña simia con su mascota humana.

5/10
Sleepy Hollow

1999 | Sleepy Hollow

A lo largo de su filmografía, Tim Burton ha plasmado en la pantalla personajes increíbles... Pee Wee, Eduardo Manostijeras, Jocker, Catwoman, Pingüino, Bitelchús, Ed Wood, Jack Skellington... son algunos de ellos. Una galería de tipos estrafalarios, marginales, que configuran su muy particular mundo fantástico. Sleepy Hollow cuenta también con un personaje, el del jinete sin cabeza, que encaja a la perfección en el universo burtoniano. Burton presenta poco a poco los elementos con que arranca la inquietante e intrigante película. Ichabod Crane es un investigador policial, que ha de resolver los crímenes que acontecen en Sleepy Hollow. Las fuerzas vivas de la villa no ayudan mucho en sus primeras indagaciones. Son pasajes tranquilos, hasta que se desata la tempestad. Uno de los conflictos más interesantes del film es el que se plantea el investigador Ichabod, entre el racionalismo a ultranza al que se apuntó tras un trauma infantil, y la fe necesaria para encarar el caso que le ocupa. El guión de Andrew Kevin Walker, quien trató este mismo tema en su libreto de Seven, sabe preparar la cuestión, sin sacar desde el principio los ases que guarda en su manga. Mención aparte merece el trepidante final de la historia, que funciona con la precisión de un mecanismo de relojería. Johnny Depp –que ya había trabajado con Burton en Eduardo Manostijeras y Ed Wood– da muestras otra vez de su buen hacer interpretativo, al dotar a su personaje de variados matices. Lo exagera cuando es necesario –véanse las autopsias con instrumentos de su invención–, muestra su determinación y, al tiempo, su fragilidad; su carácter frío en apariencia, y su ternura; su apego a la razón y su creciente espíritu romántico. Todo el reparto resulta muy ajustado pero Depp es, sin duda, la estrella.

7/10
Mars Attacks!

1996 | Mars Attacks!

Tim Burton dirige esta comedia de ciencia ficción, que constituye una parodia a la vez que un homenaje a las viejas películas de ciencia ficción de serie B. Burton imprime a toda la película una estética kitsch, inspirada en una colección de cromos de los años sesenta editada por Topps, un fabricante de chicles. Mars attacks! narra la invasión de la tierra por unos extraños marcianos, que no dudan en hacer fosfatina a todo ser viviente que se les pone por delante. Para hacer frente a esta situación, la humanidad cuenta con un disparatado presidente de los Estados Unidos, interpretado por Jack Nicholson, al que acompaña una cursi primera dama a la que da vida la siempre genial Glenn Close. Con este pretexto argumental Burton, aprovecha para criticar la política, el mundo de la televión, la familia tradiciónal americana., el ejército... y lo hace con un humor mordaz y corrosivo. Cuenta para ello con un reparto amplísimo de estrellas: así, a las mencionadas anteriormente hay que añadir un Michael J. Fox, Pierce Brosnan, Danny DeVito entre los actores principales.

6/10
Ed Wood

1994 | Ed Wood

El peor director de cine de la historia tiene un estusiasmo contagioso, tipo Orson Welles. Sus historias son espantosas, y rueda chapuceramente. Por no hablar de las limitaciones de presupuesto. Pero tiene un don: ama el cine, y ningún obstáculo le detiene. Lo que explica que Ed Wood lograra filmar un buen puñado de películas, involucrando en su aventura al mismísimo Bela Lugosi. Tim Burton aplica con acierto un filtro romántico al empeño de Ed Wood, y crea una relación conmovedora entre el director y Bela Lugosi. No tienen sólo un trato profesional, sino que llegan a ser auténticos amigos, que se ayudan el uno al otro dejándose el pellejo. Son magníficas las composiciones de Johnny Depp y Martin Landau (que se llevó el Oscar). El blanco y negro de Stefan Czapsky y la música inquietante de Howard Shore se revelan perfectas para un film ya mítico.

8/10
Batman vuelve

1992 | Batman Returns

La ciudad de Gotham se ve amenazada por un nuevo enemigo: el pingüino (Danny DeVito), un siniestro y deforme personaje traumatizado por haber sido abandonado por sus padres al nacer. Crecido en las cloacas sin otra compañía que un ejercito de pingüinos, planea su terrible venganza sobre la humanidad. Batman (Michael Keaton) deberá enfrentarse no solo a él sino también a un industrial de pocos escrúpulos (Christopher Walken) y a una atractiva pero peligrosa Catwoman (Michelle Pfeiffer). Tim Burton vuelve a dirigir las aventuras del hombre murciélago, enriqueciendo la saga con la aparición de nuevos personajes. Burton mantiene la estética oscura y gótica de la primera parte, aunque como curiosidad señalemos que no pudieron volver a utilizarse los mismos decorados, ya que éstos desaparecieron en un incendio de los estudios. Aventuras, acción, magníficos efectos especiales, y una excelente banda sonora acompañan a esta superproducción puesta al servicio de nuestro héroe.

7/10
Eduardo Manostijeras

1990 | Edward Scissorhands

Una mujer mayor cuenta a sus nietos una historia. Ellos piensan que se trata de un cuento, pero en realidad está basado en una historia real. Un inventor vivía en un castillo en la cima de una colina y había creado un ser vivo llamado Eduardo. Era un joven atractivo, pero tenía un grave defecto, en lugar de manos tenía unas tijeras de metal. Tras la muerte de su creador, Eduardo se queda solo en el castillo, hasta que una vendedora a domicilio se lo lleva a su casa a vivir con su familia. Uno de los títulos esenciales del ecléctico Tim Burton (Batman, Ed Wood). Se trata de una especie de versión moderna de Frankenstein, de Mary Shelley, pues un extrafalario inventor da vida a un ser sensible y bondadoso, que en lugar de dedos tiene tijeras, lo que conducirá su vida hasta la tragedia. Se da la paradoja de que el científico muere poco antes de poder ponerle las manos de verdad que le había construido. Sus características principales son una surrealista puesta en escena, espléndidas interpretaciones y cierta crítica a la frivolidad de la sociedad moderna. Lo mejor es el tono, que recuerda al de los cuentos infantiles y la bella banda sonora de Danny Elfman, colaborador habitual de Tim Burton en títulos como Batman, Mars Attacks o Pesadilla antes de Navidad. Con este filme el realizador de Bitelchus se consagró como el más imaginativo, sobre todo en el aspecto visual, de los directores del Hollywood de los 90. Del reparto destaca el joven Johnny Deep, en uno de sus primeros éxitos y la secundaria habitual del cine de Woody Allen Diane Wiest, ganadora de dos Oscar.

6/10
Batman (1989)

1989 | Batman

Tim Burton dirige esta primera película de las aventuras del hombre murciélago, creado por Bob Kane para el mundo del cómic en 1939. Tras ser testigo del asesinato de sus padres cuando era un muchacho, Bruce Wayne decide embarcarse en una particular cruzada contra todo tipo de criminales y malhechores. Vestido como un murciélago y pertrechado con toda clase de artilugios (Batmovil, Batbarco, etc), vela por la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos de Gotham. No obstante esta situación cambiará con la aparición en la ciudad de un siniestro personaje: el Jocker, un antiguo bandido con el rostro desfigurado y una eterna sonrisa en su cara. Burton acentúa los caracteres oscuros y góticos del cómic (magnífica la recreación de la ciudad de Gotham) e imprime su sello personal a esta maravillosa película que cuenta con un reparto de lujo. A Michael Keaton le corresponde el papel del héroe, el de villano es para un histriónico Jack Nicholson, y Kim Basinger hace de una bonita periodista dispuesta a descubrir quien es en realidad Batman. Obligado es destacar la excelente banda sonora y las canciones del excentrico cantante Prince.

7/10
Bitelchus

1988 | Beetle Juice

Adam y Barbara han muerto, y convertidos en fantasmas vagan por su mansión de Nueva Inglaterra hasta que un día reciben la inoportuna visita de unos nuevos inquilinos que piensan instalarse en el hogar. La recién llegada familia está compuesta por dos excéntricos padres y su hija Lydia, una adolescente bastante rarita. Adam y Barbara deciden contratar los servicios de Bitelchus, un desagradable tipejo que se dedica a espantar a los mortales. Oscar al mejor maquillaje y un premio de la Sociedad Nacional de Críticos para Michael Keaton fue lo que recibió esta cinta fantástica de Tim Burton. El director empezaba a plasmar su estilo oscuro y estrafalario donde mezclaba el terror y el humor, y el éxito del film comenzó a reunir a miles de seguidores. Entre el reparto, además de Keaton, destaca la presencia de Geena Davis, Alec Baldwin, Jeffrey Jones y una joven Winona Ryder en su tercera aparición en el cine.

6/10
La gran aventura de Pee-Wee

1985 | Pee-Wee's Big Adventure

Pee Wee Herman busca su bicicleta robada por todo el territorio estadounidense, hasta que se entera de que está en manos de una estrella de cine. Opera prima de Tim Burton, que se puso al servicio del histriónico Pee Wee Herman, personaje humorístico de éxito en los 80, interpretado por Paul Reubens. Empieza a notarse la imaginación visual de Burton, que ya contaba con la música de Danny Elfman.

5/10
Vincent

1982 | Vincent

Corto de Tim Burton realizado en su etapa de animador de Disney, con la técnica de 'stop-motion'. Sin duda tiene elementos autobiográficos, al contar con divertidos versos recitados por Vincent Price, la niñez de un chaval, Vincent Malloy, al que le gustaría ser, oh, sorpresa, como su admirado actor Vincent Price. En el breve metraje se nos muestra la desbordante imaginación del chico, influido por las películas del actor y los textos de Edgar Allan Poe, todo ello con un divertido y contenido humor macabro.

8/10
Frankenweenie

2012 | Frankenweenie

Victor Frankenstein es un chaval apasionado por la ciencia gracias a las fantásticas clases del profesor Rzykruski, con unos padres estupendos, y un perro, Sparky, al que adora. Su afición a los experimentos le hace vivir en un mundo propio, de modo que tiene pocos amigos. Para fomentar su vida social, su padre le "sugiere" que se aficione al béisbol a cambio de darle el permiso para participar en la Feria de Ciencias, un pacto que va a tener funestas consecuencias cuando Sparky muere atropellado. El chico queda absolutamente desconsolado, hasta que inspirado por las clases de Rzykruski, Victor idea un plan para revivir a Sparky aprovechando las tormentas eléctricas habituales en su ciudad, New Holland. Tendrá éxito, pero pronto algunos compañeros querrán repetir su experimento. En 1984 Tim Burton dirigió para Disney un cortometraje que tituló Frankenweenie, el mismo título de esta película, homenaje en clave infantil a la obra de "Frankenstein o el moderno Prometeo" de Mary Shelley y las subsiguientes adaptaciones cinematográficas, rodada en blanco y negro y con actores de carne hueso. Casi tres décadas después recupera y amplia la idea para la misma compañía, manteniendo el blanco y negro, pero filmando muñecos animados fotograma a fotograma por la técnica de stop-motion que vimos en Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver. El resultado del nuevo Frankenweenie, no podía ser de otra manera, es una película muy burtoniana, con unos cuantos personajes, incluido el protagonista Victor, que cuadran con sus clásicos "patitos feos", gente creativa y diferente, a la que cuesta dar con su encaje en un mundo donde triunfa lo convencional. Se dirige, por supuesto, a un público familiar, pero el tono oscuro, los sustos y las bromas macabras acotan un poco el terreno. El film contiene un mensaje sencillo, "la ciencia no es buena ni mala, depende del uso que hagas de ella", y la apelación ha dejarse guiar por el amor a la hora de tomar decisiones, motivo noble frente a la simple satisfacción de los propios caprichos, destacar o ganar un concurso. Con el guión que le ha escrito John August –responsable del libreto de Big Fish, por ejemplo– Frankenweenie amplía su lienzo, mostrando a los compañeros de clase de Victor, ideando una masa enloquecida que quiere matar al "monstruo" muy de Frankenstein, y trufando la película de homenajes al expresionismo, a Drácula, al cine de Alfred Hitchcock –Los pájaros y De entre los muertos (Vértigo) de modo muy claro– y a las películas de criaturas tipo Godzilla. Pero no arriesga demasiado –la consigna de no alejar al público familiar tiene un peso–, lo que se nota sobre todo en el final, que tiene una primera parte muy emotiva y arriesgada, pero que, paradojas, se malogra con una pirueta que reconduce las cosas a lo convencional. De modo que una idea interesante, la de subrayar que la muerte forma parte de la vida, se tiñe de cierta falta de nitidez.

6/10
Pesadilla antes de Navidad 3D

2006 | The Nightmare Before Christmas

Pesadilla antes de Navidad llega a los cines convertida en una película de 3D. En unos tiempos donde se vive un ligero frenesí por estrenar en este formato, Disney es uno de los estudios que más interés ha puesto en este tipo de películas. Trabaja en varios proyectos nuevos, lo que no le ha impedido rescatar clásicos como ésta. Es la primera vez que una película antes análoga es convertida totalmente en digital 3D. En teoría, todas las cintas en tres dimensiones funcionan proyectando una imagen doble, una para el ojo derecho y otra para el izquierdo. En el caso de Pesadilla antes... no sólo había que conseguir este efecto, sino también digitalizar la película original, proceso que se hizo cuadro por cuadro por profesionales de la industria Light & Magic. Terminado el proceso, se han usado ambas películas y el público no se dará cuenta de que estará viendo la original con su ojo izquierdo y su recreación digital con su ojo derecho, dando como resultado el efecto tridimensional. En cuanto al argumento, nada ha cambiado. Jack Skeleton es el rey de la ciudad de Halloween, donde viven todo tipo de espectrales criaturas. Un día decide que una fiesta llamada Navidad es mucho más interesante que el Halloween, que ellos se encargan de celebrar, por lo que deciden secuestrar a Santa Claus para reemplazarle. El padre de la criatura, Tim Burton, se encargó de diseñar a los personajes y de inventarse la historia. Por si esto fuera poco, la película tiene una espectacular banda sonora original del compositor Danny Elfman, una de las mejores de la historia del cine, con temas irrepetibles como "This is Halloween" o "Making Christmas", en la línea del musical clásico americano.

7/10
La novia cadáver

2005 | Corpse Bride

Casi a renglón seguido de Charlie y la fábrica de chocolate, Tim Burton nos regaló un nuevo film, animado prodigiosamente con la técnica de ‘stop-motion’ –muñecos movidos fotograma a fotograma, fotografiados digitalmente en decorados preparados al efecto, material luego tratado con el ordenador–, con la que ya trabajó en su corto Vincent (1982), homenaje al actor Vincent Price, y en Pesadilla antes de Navidad (1993), traviesa transgresión de los tópicos navideños. La novia cadáver es un film plenamente coherente con el ‘corpus’ burtoniano. En el aspecto argumental, vuelve a describir a criaturas tristes y desvalidas, solas contra el mundo, inmersas en una romántica e infatigable búsqueda de la felicidad. Tomando pie de viejas leyendas populares rusas, la trama pergeñada por Caroline Thompson, John August y Pamela Pettler arranca con los preparativos del matrimonio concertado entre Victor y Victoria. Él es el vástago de unos ‘nuevos ricos’, mientras que ella es hija de unos ricos venidos a menos, que apenas disimulan su disgusto por la boda, consentida sólo por razones pecuniarias. Contra todo pronóstico, los dos jóvenes se enamoran, pero el tímido Victor recita torpemente sus votos en el ensayo de la ceremonia. De modo que practica en solitario en un bosque, con la mala fortuna de que pronuncia su promesa de amor ante el cadáver de una novia difunta, que a partir de entonces se considera la esposa de Victor. No será fácil deshacer el entuerto. El diseño de los personajes de La novia cadáver, en el que ha intervenido el español Carlos Grangel, presenta un aspecto parecido al de los filmes animados citados, atractivo e inquietante a partes iguales. Y nuevamente tenemos un ritmo agilísimo, un humor de magnífica ley, música y canciones inspiradas. Estupendo resulta al respecto el dueto al piano de Victor con la novia cadáver, o la danza de los esqueletos, homenaje evidente a la clásica sinfonía tonta de Disney.

7/10
Pesadilla antes de Navidad

1993 | The Nightmare Before Christmas

Jack Skeleton es el rey de la ciudad de Halloween, donde viven todo tipo de espectrales criaturas. Un día decide que una fiesta llamada Navidad es mucho más interesante que el Halloween, que ellos se encargan de celebrar, por lo que deciden secuestrar a Santa Claus para reemplazarle. A pesar del poco tiempo transcurrido desde su estreno, este filme es ya un clásico de la animación de muñecos. El realizador Tim Burton diseñó a los personajes y se inventó la historia. El filme fue dirigido por Henry Selick, con una espectacular banda sonora original del compositor Danny Elfman, una de las mejores de la historia del cine, con temas irrepetibles como "This is Halloween" o "Making Christmas", en la línea del musical clásico americano.

7/10
Bitelchus

1988 | Beetle Juice

Adam y Barbara han muerto, y convertidos en fantasmas vagan por su mansión de Nueva Inglaterra hasta que un día reciben la inoportuna visita de unos nuevos inquilinos que piensan instalarse en el hogar. La recién llegada familia está compuesta por dos excéntricos padres y su hija Lydia, una adolescente bastante rarita. Adam y Barbara deciden contratar los servicios de Bitelchus, un desagradable tipejo que se dedica a espantar a los mortales. Oscar al mejor maquillaje y un premio de la Sociedad Nacional de Críticos para Michael Keaton fue lo que recibió esta cinta fantástica de Tim Burton. El director empezaba a plasmar su estilo oscuro y estrafalario donde mezclaba el terror y el humor, y el éxito del film comenzó a reunir a miles de seguidores. Entre el reparto, además de Keaton, destaca la presencia de Geena Davis, Alec Baldwin, Jeffrey Jones y una joven Winona Ryder en su tercera aparición en el cine.

6/10
Eduardo Manostijeras

1990 | Edward Scissorhands

Una mujer mayor cuenta a sus nietos una historia. Ellos piensan que se trata de un cuento, pero en realidad está basado en una historia real. Un inventor vivía en un castillo en la cima de una colina y había creado un ser vivo llamado Eduardo. Era un joven atractivo, pero tenía un grave defecto, en lugar de manos tenía unas tijeras de metal. Tras la muerte de su creador, Eduardo se queda solo en el castillo, hasta que una vendedora a domicilio se lo lleva a su casa a vivir con su familia. Uno de los títulos esenciales del ecléctico Tim Burton (Batman, Ed Wood). Se trata de una especie de versión moderna de Frankenstein, de Mary Shelley, pues un extrafalario inventor da vida a un ser sensible y bondadoso, que en lugar de dedos tiene tijeras, lo que conducirá su vida hasta la tragedia. Se da la paradoja de que el científico muere poco antes de poder ponerle las manos de verdad que le había construido. Sus características principales son una surrealista puesta en escena, espléndidas interpretaciones y cierta crítica a la frivolidad de la sociedad moderna. Lo mejor es el tono, que recuerda al de los cuentos infantiles y la bella banda sonora de Danny Elfman, colaborador habitual de Tim Burton en títulos como Batman, Mars Attacks o Pesadilla antes de Navidad. Con este filme el realizador de Bitelchus se consagró como el más imaginativo, sobre todo en el aspecto visual, de los directores del Hollywood de los 90. Del reparto destaca el joven Johnny Deep, en uno de sus primeros éxitos y la secundaria habitual del cine de Woody Allen Diane Wiest, ganadora de dos Oscar.

6/10
Vincent

1982 | Vincent

Corto de Tim Burton realizado en su etapa de animador de Disney, con la técnica de 'stop-motion'. Sin duda tiene elementos autobiográficos, al contar con divertidos versos recitados por Vincent Price, la niñez de un chaval, Vincent Malloy, al que le gustaría ser, oh, sorpresa, como su admirado actor Vincent Price. En el breve metraje se nos muestra la desbordante imaginación del chico, influido por las películas del actor y los textos de Edgar Allan Poe, todo ello con un divertido y contenido humor macabro.

8/10
Solteros

1992 | Singles

El interés de Solteros radica no tanto en su calidad fílmica como en la radiografía social que realiza de un grupo de jóvenes que reside en un bloque de pisos para solteros en Seattle. Crowe, guionista y director, muestra las inquietudes de sus personajes, sin juzgar sus virtudes y defectos. El film está estructurado en pequeños episodios, enunciados como si se trataran de títulos de canciones. A través de ellos se conoce a Linda (Kyra Sedgwick) –una activa ecologista– y a Steve (Campbell Scott) –un brillante ingeniero de trenes enamorado de Linda–, a Cliff (Matt Dillon) –una ascendente estrella de rock– y a Janet (Bridget Fonda) –una soñadora que ha interrumpido sus estudios con la sola idea de conquistar a Cliff–. También está Debbie (Sheila Kelley), que para encontrar pareja recurre a un moderno sistema: grabar un videoclip e intercambiarlo con los posibles candidatos. En el film tiene un importante protagonismo la música: gran parte de las canciones son de Paul Westerberg y Pearl Jam, aunque hay una gran variedad perteneciente al movimiento musical de Seattle. Las canciones o las conversaciones tienen a veces un contenido superficial, consecuencia de identificar amor y sexo. A la efectiva realización técnica, hay que añadir unas buenas interpretaciones. Especialmente Bridget Fonda y Campbell Scott llevan a cabo dos grandes trabajos. Los personajes retratados son unos jóvenes creíbles. Gozan de una buena posición económica; les gusta vestir bien, con un descuido estudiado; disfrutan con la música y el baile; viven en un permanente estado de confusión; y, sobre todo, están necesitados de afecto: de amar y de ser correspondidos, aunque no sepan bien cómo. Algunas de las contradicciones que se dan en ellos tienen su gracia: la joven ecologista prefiere usar su coche y echar una buena cantidad de humo a pensar en recurrir en el futuro al fantástico tren que está diseñando Steve. Janet, para gustar más a Cliff, está dispuesta a someterse a una absurda operación de cirugía estética: sin embargo, lo que más valora son las cosas sencillas, como que le digan "Jesús" cuando estornuda.

6/10

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