Roland Emmerich ha regresado para montar otra hecatombe a lo grande. El director alemán afincado en Hollywood no se devana mucho los sesos a la hora de abordar nuevos proyectos:
El día de mañana: El cambio climático provoca una oleada de destrucción. ¡Boom! ¡Boom! ¡Crash! ¡Edificios a la porra!
Godzilla: Un monstruo gigante provoca una oleada de destrucción. ¡Boom! ¡Boom! ¡Crash! ¡Edificios a la porra!
2012: No se sabe muy bien qué (algo de manchas solares) provoca una oleada de destrucción. ¡Boom! ¡Boom! ¡Crash! ¡Edificios a la porra!
Su próximo film será Moon Fall: la Luna se sale de su órbita y provoca una oleada de destrucción. ¡Boom! ¡Boom! ¡Crash! ¡Edificios a la porra!
El cineasta estrena esta semana Independence Day: Contraataque, secuela de aquel film que nos conquistó hace dos décadas sobre unos extraterrestes… ¡que provocan una oleada de destrucción! ¡Boom! ¡Boom! ¡Crash! ¡Edificios a la porra! Los muy pendencieros regresan en busca de una segunda oportunidad, para aniquilarnos, pues al parecer necesitan el núcleo de la Tierra para repostar, lo usan como combustible para sus naves, así que nos ven como una especie de gasolinera. Y uno piensa mientras ve el film, ¿por qué no se llevan el de Júpiter, por ejemplo, que está vacío y nadie les va a poner pegas? ¡El caso es incordiar!
Esta vez Will Smith pidió una burrada de dinero, así que los guionistas han matado a su personaje, que sólo aparece en un póster gigante. Su novia, aquella bailarina exótica de poca monta interpretada por Vivica A. Fox, ahora se ha convertido… ¡en una importante doctora con enorme influencia en el gobierno! ¡Todo un ejemplo de superación personal! Lo más impactante, la aparición de Bill Pullman, ahora todo un abuelete, con una barba larguísima. Debe ser que hace mucho que no le vemos en pantalla, así que impresiona un poco.
Tras dirigir la vilipendiada por la crítica Stonewall, en torno a una tragedia que incidió en el movimiento homosexual, el realizador proclamó a los cuatro vientos que en esta superproducción metería a una pareja gay. Al final todo se ha quedado en guiños, en la alocada relación entre un soldado negro y un contable friki, que no deja muy bien al colectivo.
Por lo demás, Independence Day: Contraataque no decepcionará a nadie, es decir que a quien conozca el cine de Emmerich no le sorprenderá que se reduzca a mera acumulación de explosiones, que si la Casa Blanca vuela, que si el Puente de Londres explota, etc.
Pero yo echo de menos ese humor tan genial que acumulaba la primera entrega, una de mis comedias favoritas de todos los tiempos.
Los cuatro momentos más hilarantes de la comedia Independence Day:
1. El presidente de Estados Unidos, Thomas Whitmore, encarnado por Bill Pullman, lideraba sus tropas al frente de un caza de combate, al estilo de Ricardo III. “¡Mi reino por un F-14!” habría dicho si le hubieran derribado.
2. Para arengar a sus tropas, el hombre pronuncia un discursito apabullante en el que explica que el 4 de julio pasará a ser el Día de la Independencia… ¡para toda la humanidad! Tremendo. Se nota que el director es alemán, por lo que tiene que parecer más patriota que nadie, un poco en la línea de los conversos.
"Y si vencemos hoy, el 4 de julio ya no será sólo una fiesta norteamericana sino el día en que el mundo declaró al unísono no desapareceremos en silencio en la oscuridad, no nos desvaneceremos sin luchar, vamos a vivir, vamos a sobrevivir, hoy celebramos nuestro día de la independendencia".
3. En una secuencia, su esposa, Marilyn (Mary McDonnell), está a punto de morir. Cuando entra Whitmore, le pregunta qué le ha dicho el médico. “Que te vas a poner bien”. Y ella responde “nunca has sabido mentir”. Claro, ¡el presidente de la nación no puede ser un embustero!
4. Al final, vencen a los alienígenas, conectándose con el portátil a la red de su nave y… ¡propagando un virus con Windows 95! Para ello, tendrían que tener en sus naves el mismo sistema operativo. ¡Bill Gates es muy grande a la hora de efectuar ventas!
