IMG-LOGO

Biografía

Luis Zahera

Luis Zahera

Luis Zahera

Premios: 1 Goya

Goya
2019

Ganador de 1 premio

Filmografía
La unidad

2020 | La unidad | Serie TV

Tras una operación coordinada de la unidad antiterrorista de la policía española en varias ciudades –Melilla, Tánger, Toulouse– se captura por casualidad al sirio Al Garheeb, uno de los terroristas más buscados del mundo. Enseguida surge la sospecha de que se está preparando un gran atentado, porque, si no, ¿qué hacía Al Garheeb sin escolta en una casa de Melilla? Las sospechas crecen cuando un terrorista suicida se inmola en Toulouse. Bajo la dirección de la comisaria Carla Torres en Madrid se desplegarán entonces varios efectivos en diferentes lugares, pero principalmente en Gerona, a donde se cree que ha podido entrar la célula terrorista que ha operado en Francia; y en Melilla, en donde Al Garheeb quizá haya contactado con uno de sus socios. Ejemplo de que una producción española puede estar a la altura de las mejores series internacionales. Creada por Dani de la Torre y Alberto Marini (ambos habían ya colaborado en El desconocido), sin lugar a dudas La unidad es una de las mejores series españolas que se recuerdan, asentada en un ritmo inmejorable y en una historia potente sobre el terrorismo yihadista de implicaciones globales. Hay que aplaudir la producción de Movistar+ en colaboración con Vaca TV, pues han sabido darse cuenta de que el mejor activo con el que cuentan es el espectador, y por tanto no hay que tratarle como si fuera lelo. En consecuencia, más allá del notable aparato técnico, la calidad de La unidad se debe sobre todo a que los responsables han primado el guión sobre el espectáculo, la seriedad frente a la ligereza de los planteamientos o la frivolidad al mostrarlos, y la verosimilitud frente al artificio. Y felizmente tales preferencias son compatibles con un thriller policiaco trepidante cuyos seis capítulos se engullen en un santiamén. Dani de la Torre presenta pronto los diferentes escenarios en donde se va a jugar la partida, localizaciones que se irán incrementando a lo largo la historia: Madrid, Melilla, Figueras, Vigo y otras ciudades extranjeras como Lagos, en Nigeria. Tal despliegue visual sirve también para ir mostrando a los diferentes personajes de uno y otro bando y para seguir los diferentes hilos en acciones paralelas: los policías Miriam, Myaz, Sergio, Nawja, y Roberto o los terroristas Kader, Al Garheeb, Hamid y Tarek. Especial tratamiento merecen la comisaria Carla Torres y Marcos, miembro destacado del equipo y además su marido, con quien tiene una hija. El matrimonio atraviesa una crisis que afectará de modo especial a Carla, la cual sufre además un serio problema personal. El reparto hace una labor coral extraordinaria aunque pueden destacarse entre todos a una inteligente Marian Álvarez, al vehemente Luis Zahera y a un vulnerable y creíble Raúl Fernández de Pablo. Aunque sin duda el mayor peso recae sobre la sobresaliente Nathalie Poza, que aporta una enorme humanidad a su límite personaje, y sobre el argentino Michel Noher, algo menos empático pero igualmente eficaz. Destaca en la serie el modo de mostrar la implicación laboral y personal de la policía y cómo afectan los fracasos, algo que no es habitual ver en las producciones policiacas, tan llenas de muertos. Resulta llamativa la responsabilidad que sienten ante cualquier persona que pueda resultar herida, ante las posibles represalias ajenas debidas a un error personal. Y el guión –en donde también ha intervenido Amèlia Mora– toca asimismo de refilón pero con contundencia la difícil connivencia de la policía con los cargos políticos, las cartas que hay que manjar e incluso la decisión de ceder la propia integridad si se quiere llegar hasta las últimas consecuencias. Nada es gratis, la cuestión es valorar lo que está en juego y qué se está dispuesto a dejar en el camino.

8/10
Mientras dure la guerra

2019 | Mientras dure la guerra

19 de julio de 1936. El capitán Barros anuncia el comienzo del alzamiento militar frente al Consistorio de Salamanca. Cerca de allí, Miguel de Unamuno trata de mantener su rutina, y pese a que su familia preferiría que se quedara en casa hasta que se tranquilizase el panorama, sale a tomar café con sus allegados, que debaten sobre lo que está ocurriendo, cuando él parece aún estar asimilándolo. Poco después, se entera de que el gobierno republicano le ha destituido de su cargo como rector vitalicio de la Universidad de la ciudad castellana. Mientras tanto, Millán-Astray anima a su viejo amigo, el general Francisco Franco, a imponerse a la Junta Militar para quedarse al mando del bando nacional, pero éste prefiere maniobrar sutilmente para evitar un paso en falso. La mejor de las tres películas basadas en hechos reales rodadas hasta el momento por Alejandro Amenábar, más reflexiva y madura que Mar adentro y Ágora, y superior a la media de los acercamientos del cine patrio a la Guerra Civil, casi siempre lastrados por el maniqueísmo y el afán propagandístico. Él mismo ha compuesto un guión esforzado, lleno de matices y detalles, junto a Alejandro Hernández, ganador del Goya por Todas las mujeres, y nominado por El autor. Se le puede reprochar que falta algo de frescura en algunos pasajes, como las conversaciones de Unamuno con su nieto, o cuando un soldado le pide un autógrafo, y hasta resultan un tanto grotescos los momentos oníricos en los que con el fin de sacar una lágrima al respetable se sube el volumen de la banda sonora (un trabajo aceptable del propio Amenábar, que no firmaba la partitura desde su biografía de Ramón Sampedro). Pero el realizador logra menos frialdad que en otras ocasiones en algunas secuencias, como la de Millán Astray ordenando que se cante el himno nacional para acompañar el alzamiento de la bandera rojigualda, o en el tramo final, que recrea con rigor histórico el célebre episodio del Paraninfo de la Universidad de Salamanca, del 12 de octubre de 1936, cuando el escritor pronunció la célebre frase “venceréis pero no convenceréis”. Se reivindica la independencia intelectual, defendiendo que el posicionamiento de cada uno debe ir marcado por los hechos y los resultados, no por la pasión, la adscripción incondicional a un bando contra viento y marea o el cainismo. Sobre todo, el cineasta de padre chileno y madre española ha captado la postura del emblemático autor bilbaíno –equidistante entre los radicalismos, y similar a la de muchos españoles–. Desencantado por la República, que no había traído el orden y la prosperidad esperadas, apoya un golpe militar que en principio restituiría la paz. Sin embargo, una vez que se inicia el conflicto, se cometen injusticias y actos de barbarie por ambos bandos, lo que afectó a amigos y familiares de todos los ciudadanos; además, inesperadamente Francisco Franco toma el poder absoluto del lado nacional, con planes muy distintos a los esperados. Tienen interés las conversaciones del protagonista con sus dos amigos más cercanos, donde se defienden actitudes discrepantes, pero se pone de manifiesto el valor del diálogo. En uno de ellos, Unamuno achaca a la izquierda –pese a ser éste el bando con el que simpatiza Amenábar, a tenor de sus declaraciones públicas– su supuesta superioridad moral, y su defensa apasionada de la libertad cuando después se muestra una enorme tolerancia con dictaduras terribles como la estalinista. Todo ello remite a la actualidad, cuando las posiciones siguen siendo igual de extremas; de hecho, llega a tratarse con cierta profundidad el nacionalismo, y los intentos de romper España, tema bastante contemporáneo, con una crítica a quienes atacan por este asunto a vascos y catalanes, cuando también son parte de nuestro país. A Amenábar se le dan muy bien las escenas en las que hace gala de un gran despliegue de producción, gracias a su imaginación visual, lo que deja claro desde el asalto a la Plaza Mayor de Salamanca en el arranque. Pero el film está dominado por secuencias intimistas, en las que aprovecha el talento de la totalidad del reparto. Pocas veces se ha sacado tanta tajada a Karra Elejalde, que expresa muy bien la lucha interna de Unamuno. Pero resulta encomiable la labor de los secundarios, tiene sobre todo cancha Eduard Fernández, que pinta un Millán Astray excesivo, lo que parece corresponderse con la realidad, que defiende la acción directa, frente a quienes se permiten el lujo de opinar, pero desde la distancia. Sorprende mucho la labor de Santi Prego (hasta ahora muy secundario en títulos como La sombra de la ley), un Francisco Franco de apariencia apocada, pero inteligente y maquiavélico, a quien se acusa de haber alargado innecesariamente el conflicto y hasta de agarrarse a la fe católica que profesaban su esposa y su hija conforme a sus intereses. Aunque estos tres personajes copan la mayor parte del metraje, están bien descritos algunos otros, que tienen sus propios momentos de gloria, como el general sospechoso de pertenecer a la masonería Luis Valdés Cavanilles, defendido por un magistral Tito Valverde, o Luis Zahera (el pastor protestante Atilano Coco) y hasta los femeninos, que en principio tenían menos parcela en esta historia, como Patricia López Arnaiz (María, hija de Unamuno), Nathalie Poza (esposa del alcalde de Salamanca) e incluso Mireia Rey (una Carmen Polo que ayuda a Unamuno a salir del campus).

6/10
El reino

2018 | El reino

Manuel López Vidal se dedica a la política. Vicesecretario de su innombrado partido a nivel autonómico, aspira a suceder un día, quizá, al presidente de la comunidad. Entretanto concibe su actividad no como servicio a los ciudadanos, sino al propio bolsillo y al de sus compañeros. Casado y con una hija adolescente, acostumbrado a hacer y deshacer, y a la buena vida, el escándalo estalla de la noche a la mañana, cuando la guardia civil registra la casa de un amigo y miembro prominente del partido. Los dedos acusatorios y las pruebas acaban señalando a Manuel, convertido en conveniente chivo expiatorio. Pero él no está dispuesto a caer solo, sabe demasiado, y tratará de mover las fichas del complicado tablero de la podredumbre política para salvar el pellejo, o al menos llevarse a todo el que pueda por delante. Acostumbrados a los escándalos de corrupción en la esfera política que no cesan, la película de Rodrigo Sorogoyen (Stockholm, Que Dios nos perdone) corría el peligro de sucumbir al hartazgo de la opinión pública, por entregar simplemente “más de lo mismo”. No es así, afortunadamente. Se evitan felizmente los tópicos o los partidismos –la crítica se eleva a unos y otros, a toda la cúpula del poder, que como mínimo ha tolerado el deslizamiento por la pendiente de la corrupción y la inmoralidad–, el alto nivel alcanzado por una trama ficticia inspirada en la realidad, recuerda a los logros de El hombre de las mil caras, ésta sí basada directamente en hechos auténticos. Sorogoyen y su coguionista habitual Isabel Peña componen una trama intrigante y adrenalítica, que no deja al espectador un momento de respiro, y donde brilla la composición de los personajes –Antonio de la Torre está inmenso como protagonista, pero también los secundarios, que componen una amplia y variada tipología humana de personas que han hecho de la política un “modus vivendi” lamentable– y sus afilados diálogos, las situaciones y escenas donde todos tienen mucho que ocultar. Hay muchas acusaciones y reproches, pero también destaca lo que no se dice, las miradas son más que elocuentes, por ejemplo la de la esposa de Manuel, cuando salen a relucir los gastos de la tarjeta de crédito en un club de alterne. Tampoco es complaciente el film con las nuevas generaciones, acostumbradas a una vida y cómoda y aletargada, véase a la hija de Manuel, o a la de otro de los socios con su fiesta clandestina en Andorra. Resulta modélico el final, que interpela al espectador y le obliga a reflexionar sobre la corrupción y la complicidad mayor o menor de la opinión pública con esta lacra, la distinción entre lo que está bien y lo que está mal.

7/10
La zona

2017 | La zona | Serie TV

"La zona" es una zona de exclusión con altos niveles de radiactividad, situada en el norte de España, el acceso está restringido tras el accidente ocurrido años atrás en una central nuclear. Aunque se trabaja en la reconstrucción, y sería deseable que los antiguos vecinos pudieran regresar a sus casas, la posible vuelta a la normalidad es lenta, muy lenta, y las víctimas se sienten desatendidas... Todo ello propicia que haya saqueadores que trafican con los objetos que quedaron abandonados en las casas, tiendas y almacenes. Para colmo, empiezan a producirse terribles asesinatos, tipos descuartizados cruelmente en algo que convierte a los salvajes torturadores de los cárteles de las drogas en poco menos que hermanitas de la caridad. Héctor, avezado policía que tuvo un comportamiento heroico cuando ocurrió la tragedia, pero que ha estado apartado del servicio, comienza a investigar los terribles crímenes. Ambiciosa serie televisiva de Movistar+, creada por los hermanos Sánchez-Cabezudo, Jorge y Alberto. El primero debutó con gran fuerza en el cine con la lograda La noche de los girasoles, también un thriller policial, pero luego se ha decantado por el mundo de las series, donde destacó su trabajo con Alberto en Crematorio, una mirada al mundo de la corrupción política, pues su intervención en Gran Hotel y Víctor Ros es menos personal. Aunque la valoración tras ver sólo el primer episodio puede ser prematura, se puede señalar que la apuesta es grande, y que la idea de presentar una especie de escenario apocalíptico realista y desencantado a partir de un accidente nuclear es ingeniosa, y conecta con la sensibilidad actual de las personas corrientes tristes que se sienten desatendidas por sus gobernantes, e inmersas en el pozo sin fondo del desconcierto vital. Acorde con este planteamiento, se ha creado una atmósfera desasosegante, con una paleta de colores grises, y una partitura que imita el ruido de los contadores geiser medidores de la radioactividad, bastante efectiva. Donde al menos de momento no está claro si habrá acierto es en la creación de personajes y conflictos. El policía que ha perdido a su familia y ha tocado fondo, los trapicheos y los crímenes tremebundos, el trabajo de los científicos, tienen un aire de "déjà vu", y no permiten a los actores un excesivo lucimiento. Y la pareja de ancianos que vuelve a su casa y el tipo al que acogen, hace pensar en películas de zombis demasiado al uso. De todos modos el diseño de producción, los trajes y máscaras de protección, dan al conjunto un aire sofisticado que sería de desear que se plasmara en los siguientes episodios en un desarrollo mejor y más ocurrente.

5/10
Que Dios nos perdone

2016 | Que Dios nos perdone

Las historias policíacas de corte existencialista y deprimente han creado escuela, la sombra de Nic Pizzolatto y Cary Fukunaga con True Detective es alargada, y alcanza a España. Lo prueba el film con el expresivo título Que Dios nos perdone, que bien podría ir acompañado del colorario “que buena falta nos hace”. La historia que nos cuenta Rodrigo Sorogoyen, respaldado en el guión premiado en San Sebastián por Isabel Peña, como ya ocurriera en Stockholm, es terrible desde el minuto uno. En el centro de Madrid está operando un violador y asesino de ancianas, y los detectives Velarde y Alfaro se ocupan de investigar un caso al que no se desea dar mucha publicidad, de hecho los medios lo ignoran. Como telón de fondo de crímenes tan retorcidos, estamos en el verano de 2011, se encuentra la visita de Benedicto XVI a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, subtexto que quiere marcar con fuerte contraste el horror que está teniendo lugar. La degradación relativa al “serial killer” nos es la única que recoge el pesimista y deprimente film de Sorogoyen, Velarde y Alfaro también arrastran sus personales problemas. El primero es solitario y tartamudo, con dificultades para tratar a las mujeres, por algún trauma del pasado. El otro ha estado suspendido por agredir a un compañero, su temperamento violento salta con frecuencia, y no cuida a su familia demasiado. Ambos, no obstante, son buenos en su trabajo, frente a la chapucería o el politiqueo reinantes de otros colegas. La película tiene buen ritmo, hay algunos diálogos muy naturales, y un humor negro algo castizo que despeja de vez en cuando la asfixiante atmósfera. Pero también hay defectos, el más llamativo lo exagerados que están los rasgos de los personajes, esa forense pasada de rosca es un caso extremo, a ratos parecen verdaderos deshechos humanos, la bondad apenas aflora, y las fronteras del bien y el mal se diluyen, cualquiera sería carne de cañón para el perfil psicológico de un criminal psicópata. Y esa parte algo de manual de las motivaciones de un asesino se antoja algo simplista; en cambio se desaprovecha la idea de esos peregrinos que han venido motivados por algo a Madrid, ni siquiera, por ejemplo, se plantea la idea de que la hija de Velarde pudiera tener algún interés en acudir al encuentro del Papa: son como fantasmas que viven en otro mundo. La pareja protagonista, Antonio de la Torre y Roberto Álamo, están muy bien.

6/10
El padre de Caín

2016 | El padre de Caín | Serie TV

loy, un teniente de la Guardia Civil obsesionado con acabar con el terrorismo en la España de los 80. Destinado de forma voluntaria a Itxaurrondo, se encuentra con un entorno hostil en el que solo Begoña le ayuda a combatir la soledad tras separarse de su esposa, Mercedes.

A cambio de nada

2015 | A cambio de nada

Daniel Guzmán, actor de series como Aquí no hay quien viva y largometrajes como Mía Sarah, ganó como director un Goya en 2003, al mejor corto, por Sueños. Debuta en la realización de un largometraje con A cambio de nada, donde también ha escrito el guión, que incluye algunos elementos autobiográficos. Darío, adolescente de un humilde barrio madrileño, no logra encajar demasiado bien la dura separación de sus padres, por lo que se está echando a perder. No sólo saca cada vez peores calificaciones, sino que empuja a su inseparable amigo y vecino Luismi por el mal camino, pues ambos roban artículos en grandes almacenes, y piezas de moto que venden al propietario de un taller de reparaciones sin muchos escrúpulos. No le faltan buenas intenciones a Guzmán, que habla de los terribles efectos de la desestructuración familiar, y de la tensa situación que se produce cuando los hijos quedan atrapados en medio de dos progenitores que se guardan rencor. Su film tiene también interés social, al hablar de chicos desfavorecidos, en un tono que trae a la mente títulos como Deprisa, deprisa, Barrio, El Bola, y en algunas secuencias los exitosos filmes del cine quinqui de los 80, como Perros callejeros, con sus delincuentes juveniles. Ha captado muy bien determinados ambientes, que Guzmán parece conocer a fondo, y personajes representativos a los que sabe encontrar aspectos positivos sin ocultar sus miserias. Le ayudan los espontáneos jóvenes Miguel Herrán y Antonio Bachiller, cuyos personajes parecen bastante naturales, sacados de la calle. Igual ocurre con Antonia Guzmán, la nonagenaria abuela del cineasta, que en un personaje que debe ser muy similar a sí misma transmite gran serenidad y resulta entrañable. Les arropan los actores de primera fila Luis Tosar, Felipe Vélez y María Miguel, con su fuerza habitual, pero a los que posiblemente por respeto, Guzmán no se ha atrevido a contener. También peca de defectos de principiante, alargándose demasiado en ocasiones, o con reiteraciones que dan al traste con algún hallazgo, por ejemplo la inexplicable pasión del dueño del taller por las canciones de Julio Iglesias, que al principio resulta hilarante, pero acaba agotando. Su principal defecto reside en que le falta sutilidad a la puesta en escena, y también cuando en la secuencia del juicio se empeña en reiterar el mensaje del film, por si alguien no lo ha captado.

5/10
El desconocido

2015 | El desconocido

Por regla general, la esposa de Carlos, ejecutivo bancario, se ocupa de llevar a sus dos hijos al colegio. Un día decide acercarles en su coche, pero poco después de emprender el camino, recibe la llamada anónima de un tipo que parece conocerle a fondo, y que le avisa de que le ha colocado una bomba bajo los asientos que se activará si alguien se levanta. También podría detonar él mismo los explosivos, si no le transfiere una elevada cantidad de dinero, en poco tiempo... Sorprendente debut en el largometraje de Dani de la Torre, hasta ahora cortometrajista, que compone un thriller frenético de ritmo 'in crescendo', que por momentos parece estar a punto de ahogar al espectador. En cierta forma, el realizador parece haber heredado el espíritu del ameno y trepidante cine de Tony Scott, al que no por casualidad le dedica el film en los títulos finales, pero sin recurrir a los frenéticos montajes del fallecido británico, lo que funciona bastante bien. De hecho, el español se luce precisamente cuando se distancia, por ejemplo en un largo (y brillante) plano secuencia que presenta a la jefa de artificieros, un personaje que tendrá mucho peso en el desenlace. Parte de un guión de Alberto Marini muy superior a otros trabajos suyos, como Extinction o Mientras duermes, que integra muy bien los giros y está lleno de situaciones estremecedoras, a pesar de que todo transcurre casi al completo en un coche. Pero sobre todo, el texto logra dotar de enorme humanidad a todos los personajes, incluso a los que toman una posición equivocada. Esto último posibilita impecables trabajos de un reparto que cuenta con el todoterreno Luis Tosar, de nuevo a su nivel habitual en un film que se estrena muy poco después de Ma ma, donde se le nota un poco perdido. Le respaldan dos modélicos niños actores, Paula del Río (con más papel) y el jovencísimo Marco Sanz, y excelentes secundarios, como Javier Gutiérrez, que demuestra que no ganó el Goya por La isla mínima porque le sonó la flauta. Algunos logran mantener el tipo a pesar de que su personaje sobre el papel resulta un tanto simple, como Fernando Cayo, responsable de las fuerzas policiales, y Goya Toledo, la madre. Quizás destaque sobre todos ellos la veterana Elvira Mínguez, en un papel distinto a los que ha interpretado hasta ahora, una jefa de artificieros que refleja la mirada de quienes tienen vocación de servicio público en situaciones extremas. En la temporada de premios tendrá mucho que decir. Quizás se note la condición primeriza del realizador en el tramo final, que se alarga un poco más de lo necesario, quizás con algún diálogo un tanto reiterativo o innecesario. Pero este defecto no hace naufragar el conjunto, ni ensombrece el mérito de que El desconocido introduce equilibradas críticas al sector bancario, en relación con la actualidad, tratando de defender todas las posturas, y advierte de los riesgos de descuidar a la familia. En suma, cuenta con todas las papeletas para seducir al gran público.

6/10
La playa de los ahogados

2015 | La playa de los ahogados

Tercer thriller consecutivo de Gerardo Herrero con Carmelo Gómez como protagonista, tras Silencio en la nieve y Crimen con vistas al mar, inédita en España tras las malas críticas recibidas en Colombia. En esta ocasión, el realizador adapta la novela homónima de Domingo Villar. Galicia. El inspector de policía Leo Caldas, con ayuda de su nuevo ayudante, el aragonés recién trasladado Rafael Estévez, investiga la muerte de Julio Castelo, un marinero cuyo cuerpo ha aparecido en la orilla de la playa, con las manos atadas. Como es habitual, Herrero no naufraga, su realización academicista funciona. La playa de los ahogados logra interesar en su arranque, y como los mejores exponentes del género negro usa de excusa la trama policial para describir la sociedad pesquera en un pueblecito gallego, lo más interesante del libro original. Buen trabajo del citado Gómez y Antonio Garrido, que sacan mucha tajada a base de sugerencias, pues les han tocado personajes apenas esbozados por el guión. Navegan a su alrededor destacados actores, como Celia Freijeiro, Celso Bugallo o Luis Zahera, que resultan más o menos convincentes a pesar de que tienden a sobreactuar. Pero le faltan giros sorprendentes, y la trama acaba ahogándose, por falta de secuencias destacadas, que vayan a recordarse cuando finalice la proyección, como aquellas persecuciones de La isla mínima o El niño. Avanza muy lentamente porque acumula diálogos y poca acción, ya que básicamente se limita a recoger las conversaciones de los investigadores con los testigos.

5/10
Schimbare

2014 | Schimbare

Un matrimonio acomodado de médicos, interpretado por Candela Peña y Luís Zahera, viajan a Rumanía tras contactar con una organización criminal de Europa del Este. En su viaje deben cambiar de ruta para recoger a un pasajero: una niña de ocho años.

Faraday

2013 | Faraday

Faraday es un supuesto telépata frustrado, que está empezando a perder su fe en lo paranormal. Su novia, Diana, es una bloguera cuya máxima aspiración es ser una famosa de internet. Una amiga les pasa el contacto de un piso barato para que puedan independizarse, pero una vez allí descubren que está encantado...

Blockbuster

2013 | Blockbuster

Paco fue en su tiempo un gran actor. Ahora es un veterano que ya no accede a las grandes producciones. Sigue manteniendo a sus amigos de siempre, como a su representante Jumilla o al también actor Fermín, al que visita en su residencia para mayores. Un buen día Paco decide aceptar un papel en un cortometraje de un director novel, un chaval buenazo e inocentón, enamorado del cine y que trabaja en un videoclub. ¿El título? Nada más y nada menos que “La invasión de los alienígenas del espacio interior”. Peculiar comedia, segundo largometraje de Tirso Calero, quien pergeña su personal homenaje al mundo del cine. Rodada en blanco y negro, con un llamativo clasicismo y buen gusto en el manejo de la cámara, rica en planos-contraplanos y encuadres fijos, con un cuidadísima fotografía (hay algún plano primoroso) todo en este film rezuma amor por el séptimo arte, y no sólo porque cuente una historia de cine dentro del cine, sino por la indecible inocencia con que el guionista y director se enfrenta a ella. Hay una continua nostalgia por los actores de otros tiempos, por los rodajes de otros tiempos, por el cine de otros tiempos. Para empezar, el personaje del director novel Miguel Ferrer (convincente Adam Jeziersky) está claramente inspirado en Quentin Tarantino, pero, sobre todo, la lista de homenajes a viejas glorias del cine español es enorme, empezando por un carismático Manuel Zarzo en el sentido papel protagonista, y siguiendo por Fernando Esteso, María José Alfonso, Jesús Guzmán, Mirta Miller o Luis Varela. Es cierto que a la película le cuesta avanzar, que se excede en los diálogos, a veces muy discursivos, y que seguramente le sobren bastantes minutos. Pero es que en general Blockbuster no deja de ser un producto ligero, y durante muchos minutos puede dar la sensación de que estamos ante un inmenso prólogo donde la trama no acaba de definirse. De cualquier forma, el resultado mejora hacia la segunda parte, es muy entrañable en su personal declaración de amor al cine, con variados personajes frikis que tienen su punto, gags que harán sonreírse al respetable y algunos momentos emotivos. Una apuesta diferente, tierna, que respira nostalgia cinéfila.

5/10
Invasor

2012 | Invasor

2004. Pablo, casado y con una hija pequeña, realiza labores en la unidad médica del ejército español en Irak. Cuando se trasladan tras ayudar a las víctimas de un ataque, el convoy donde viajan él y su amigo Diego, es atacado por terroristas. Conseguirán huir, pero cuando llegan a un pequeño poblado, Pablo se verá obligado a luchar contra dos hombres. Días después despertará en un hospital de La Coruña. Tiene vacíos de memoria, pero poco a poco las imágenes se aclaran y lo que ve no le gusta nada. Cuando recibe la visita de un enviado del Ministerio que le pide que firme un informe de confidencialidad sobre su misión en Irak, Pablo se niega y decide investigar los hechos por su cuenta. Tras discretas incursiones en miniseries de televisión como La ira o Inocentes, Daniel Calparsoro vuelve al largometraje y firma la que es sin duda alguna su mejor película. Si ya destacó con Guerreros, ambientada en el conflicto bosnio, con Invasor regresa al escenario bélico, esta vez en la Guerra de Irak, y demuestra que es en ese género donde mejor se desenvuelve. Ya desde las primeras imágenes el espectador se da cuenta de que está ante una producción de altura, con panorámicas y planos exteriores de gran factura, que nos trasladan al desierto oriental, en donde tendrán lugar los acontecimientos centrales que darán sentido al film. Tanto en estas secuencias, como en las que tienen lugar en La Coruña (magnífica la persecución automovilística), Calparsoro convence detrás de la cámara, sin grandes alardes, pero sin trucos que escondan la limitaciones de producción. Y cuando es necesario sabe llegar al espectador con intensos primeros planos, con insertos y flashbacks llenos de enjundia. Es cierto que hay alguna escena peor lograda, menos verosímil, como la de la pelea en la playa o la histeria violenta en el bar protagonizada por uno de los soldados. Pero son detalles que no empañan para nada la buena impresión del conjunto, muy equilibrado. Pero Invasor funciona principalmente por dos motivos, y el primero de ellos es el de que toda la trama bascula sobre la decisión moral que debe afrontar el protagonista. Las guerras llevan consigo situaciones trágicas, injustas, nada fáciles, y Calparsoro no frivoliza con eso. Ya se sabe, lo correcto no es lo más fácil, y huir de la verdad por salvar los muebles puede llevar consigo una vida entera de amargura. En este sentido el argumento trae a la memoria filmes como En el valle de Elah. Hay mucho realismo en las decisiones del protagonista y en sus consecuencias, y la película no endulza el desenlace para regocijo del respetable, pero también evita caer en la trampa del fatalismo, típica del cine español. Por otra parte, el estamento militar no queda muy bien parado en el film (véase el último plano), así como la clase política, centro a menudo de críticas por sus irresponsables decisiones. El otro aspecto por el que Invasor es una buena película es por el retrato de personajes. Es excelente la presentación del protagonista Pablo, un tipo con fondo, con personalidad propia, dispuesto a no seguir protocolos cuando ha de realizar su trabajo, que es salvar vidas en el campo de batalla. Igualmente logrado está el dibujo de su amigo Diego, leal y valiente, aunque no tenga asideros tan sólidos como su colega. Y por último destaca el contrapunto de Baza, un agente sin escrúpulos que, aunque a veces parezca salido de una película yanqui de los años 40, resulta también creíble, por su naturalidad y cierto aire chapucero muy a la española. Por supuesto, nada de esto hubiera sido posible sin un trío de actores soberbio. Alberto Ammann hace un magnífico trabajo, en la línea del que realizó en Celda 211; Antonio de la Torre está como siempre, mimetizado; y Karra Elejalde se lo pasa pipa con su agente malote, algo que él hace a la perfección. Inma Cuesta, por su parte, está convincente y sobria en su sentido papel, aunque su personaje no tenga tanto peso en la trama.

6/10
Lobos de Arga

2011 | Lobos de Arga

Juan Martínez Moreno debutó con Dos tipos duros, intento de parodia de las cintas de asesinos a sueldo y del cine de Quentin Tarantino. Pasó al thriller unos años después con la esforzada pero fallida Un buen hombre. Vuelve a las risas con Lobos de Arga, su tercer trabajo, una comedia que saca punta a las películas de terror. Tomás, escritor de medio pelo, viaja en coche con el perro de su ex novia a Arga, el pueblo del que proviene su familia, donde va a ser nombrado 'hijo adoptivo' de la localidad. Allí se le unirá Mario, un sinvergüenza que fue su editor literario, y se reencontrará con Calisto, su amigo de la infancia. Pero Tomás ignora que los lugareños han urdido su supuesto nombramiento para atraerle, pues piensan que sacrificándolo pondrán punto y final a una antigua maldición. El propio Martínez Moreno ha escrito el guión de Lobos de Arga, inspirado según dice por Un hombre lobo americano en Londres, de John Landis, que también combinaba licantropía y humor. Quizás funcionan un poco mejor las partes cómicas, por el talento de Carlos Areces (Balada triste de trompeta), con el que resulta imposible no reírse, y que está bien secundado por unos eficaces Gorka Otxoa (Pagafantas) y Secun de la Rosa (No controles). Por desgracia, se recurre demasiado a la grosería, por lo que acaba agotando. Por otro lado, da la impresión de que el realizador de Lobos de Arga, como Landis en la película que le ha servido de modelo, no sólo aspira a la risa, sino que también quería crear tensión en las secuencias de los hombres lobo. Desgraciadamente, no sólo carece de la habilidad para rodar convincentes momentos de suspense, sino que además los efectos especiales son tan cutres, que sus monstruos con disfraces peludos corriendo sobre dos patas producen vergüenza ajena.

4/10
Todo es silencio

2011 | Todo es silencio

El veterano José Luis Cuerda vuelve a adaptar una novela de Manuel Rivas, 13 años después de La lengua de las mariposas. El escritor y periodista coruñés se ha encargado personalmente del guión adaptado. Todo es silencio transcurre en dos tiempos. Comienza en 1969, cuando Fins y Brinco, dos niños de Noitía, un pueblo costero, rivalizan por atraer la atención de Leda. Los tres preadolescentes ayudan ocasionalmente a algunos de sus vecinos a descargar la carga de Mariscal, cabecilla de una red de contrabandistas y cacique local, que tiene comprada hasta a la pareja de la Guardia Civil que vigila la zona. El segundo segmento transcurre 20 años después, cuando Fins regresa al lugar convertido en agente de narcóticos, y se encuentra que Brinco ha tenido un hijo con Leda y se ha convertido en uno de los más destacados componentes de la cuadrilla de Mariscal. Un personaje cinéfilo de Todo es silencio, que a ratos intenta recuperar el tono de los westerns clásicos, comenta en un momento dado que sólo hace falta John Wayne y un caballo para rodar una película. Se podría decir metafóricamente que José Luis Cuerda cuenta con su John Wayne –un reparto plagado de eficaces actores como Juan Diego, Chete Lera y Miguel Ángel Silvestre– y hasta dispone de caballo, tal y como se conoce popularmente a la heroina, droga que le proporciona al realizador una temática –el narcotráfico en Galicia– de enorme interés. Y sin embargo, con estos elementos, Cuerda no hilvana una película, o al menos no una demasiado redonda. Uno de los principales problemas son los diálogos que le proporciona Manuel Rivas, con frecuencia larguísimos, más literarios que cinematográficos. Por regla general los actores no parecen conversar entre sí, sino que cada uno suelta una especie de monólogo que le hace parecer desconectado del resto del elenco. Mientras que algunos de los actores salen al paso, como los anteriormente citados, a otros como Quim Gutiérrez o Celia Freijeiro se les atragantan sus textos. Aunque en Todo es silencio José Luis Cuerda describe lugares y ambientes con encanto que despiertan la nostalgia, como la escuela abandonada de los indianos o la cantina local, fracasa por completo con los estallidos repentinos de violencia que tratan de imitar lejanamente la fórmula de El padrino. ¿Por qué se ha metido en camisa de once varas el responsable de El bosque animado al pretender narrar una historia que incluye un tiroteo y por momentos debería tener tono de thriller? El salto temporal no está conseguido, porque se supone que apenas ha cambiado nada en el escenario de la acción, pero es que efectivamente, no parece que hayan transcurrido dos décadas, sobre todo porque la ambientación viene a ser más o menos la misma, y varios personajes siguen estando exactamente igual. Además, algunos fragmentos son tan tópicos que rompen el dramatismo, como los hippies descubiertos por los niños bañándose desnudos y dando rienda suelta a sus pasiones en la playa, o el sacerdote que en sus contadas apariciones sólo parece preocuparse por aquellos que le donan dinero, aunque éste proceda de la delincuencia. Pero el principal escollo de Todo es silencio viene a ser su falta de intensidad dramática. Pese a que se toma mucho tiempo para describir que Fins, Brinco y Leda han estado unidos desde su infancia, no parece que les afecte demasiado lo que les ocurre de adultos.

4/10
Piratas (serie)

2010 | Piratas | Serie TV

Siglo XVIII. Álvaro Mondego, mujeriego y embaucador, es enviado a su pesar a cumplir una misión para la Corona. Por el camino es capturado por un pirata, el capitán Bocanegra, y sus hombres. Bocanegra busca con su hija Carmen, y algunos compinches, un tesoro escondido durante décadas, al tiempo que escapa de los efectivos de un destacamento militar, con base en un lugar conocido como La Fortaleza, que intenta capturarle. El presupuesto es un tanto alto, en relación al promedio de las series españolas. La ambientación no es demasiado rigurosa pero sí efectiva, y sobresalen las secuencias de acción, que están bien rodadas. Lo cierto es que logra su objetivo de entretener, y mantener el interés, al menos en su arranque (el autor de esta crónica sólo ha podido ver los dos episodios emitidos en el momento de escribir estas líneas). Premeditadamente ligera, todo suena a visto en otras ocasiones, pues por ejemplo, recuerda muchísimo a la serie "Águila Roja", también de acción y aventuras. Resulta llamativo que el reparto sea un tanto desigual. Algunos miembros del reparto, como Silvia Abascal, resultan convincentes, pero contra pronóstico no parece que el gran Óscar Jaenada ("Camarón") se encuentre muy a gusto en esta producción (también tiene un pequeño papel en la superproducción del mismo género "Piratas del Caribe. En mareas misteriosas"). Desentona en un papel destacado Pilar Rubio, que a pesar de su tirón comercial carece de dotes interpretativas.. Esta actriz ha sido escogida para protagonizar las secuencias más subidas de tono. Y es que aunque se trata de una producción de aventuras que interesa sobre todo al público infantil, se juega con el erotismo en busca del público adulto, lo que resulta cuanto menos desconcertante. Aunque se autocontrolan, llaman la atención las apariciones sexys de esta atriz, bañándose y posteriormente combatiendo con un camisón mojado.

4/10
23-F

2010 | 23-F

Recreación de los hechos históricos que tuvieron lugar en España el 23 de febrero de 1981. Aquel día por la tarde tuvo lugar un intento fallido de Golpe de Estado militar cuando un destacamento de la Guardia Civil, encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero, irrumpió pistola en mano en el Congreso de los Diputados, en Madrid, y tomó como rehenes a todos los políticos reunidos en él con motivo de la votación del candidato a la presidencia del gobierno Leopoldo Calvo Sotelo. Los golpistas esperaron en vano durante la noche y la madrugada siguientes a que las capitanías militares de toda España secundaran el golpe, cosa que al final no sucedió, presumiblemente gracias al mensaje de repulsa que el rey difundió por la televisión. La película, estrenada con motivo del 30 aniversario de aquellos sucesos, se ve al modo de un documental y ésa es su mayor virtud pero también su peor defecto. Por un lado, hay un esfuerzo por trasladar objetivamente los hechos a la pantalla, hechos que quedan apuntalados gracias a varias grabaciones de archivo reales que aportan credibilidad a las imágenes de ficción, que contrastan con las anteriores por ser en color. Sin embargo, la puesta en escena tiene algo de montaje teatral, muchos diálogos suenan poco verosímiles y el conjunto resulta opresivo, acartonado. Quizá esto se deba a que el guión únicamente se centra en los responsables del golpe y en las reacciones de los presentes en el Palacio de la Zarzuela, todos situados en localizaciones cerradas, siempre iluminadas con luz artificial. Ese aire apolillado, recargado, por otra parte tan propio de la época, se traslada asimismo a las actuaciones, las cuales resultan a veces tremendamente tópicas en cuanto a varios personajes golpistas (especialmente Tejero y su acompañante), militares y guardias civiles que parecen tener la inteligencia de un mosquito. Salen muy bien parados, por otra parte, Adolfo Suárez y Su Majestad el Rey, heroicos y serenos a su modo. Entre los actores destacan Juan Diego, que da vida al contemporizador, dubitativo y oportunista general Alfonso Armada (entonces hombre de confianza del rey); Mariano Venancio, muy convincente como Sabino Fernández Campo; y Fernando Cayo, quien lidia bien con su difícil personaje del rey y logra resultar creíble.

4/10
Celda 211

2009 | Celda 211

Intenso film carcelario dirigido por Daniel Monzón (El corazón del guerrero, La caja Kovak) a partir de la novela homónima de F.P. Gandul. Monzón demuestra que es uno de los directores españoles más en forma, capaz de crear imágenes poderosas, aunque le falte un puntito para que sus películas sean redondas. Celda 211 obtuvo muy buena acogida en el Festival de Venecia, lo cual es mucho para tratarse de una producción española. Juan es un joven casado que pronto va a ser padre. Es funcionario de prisiones y está a punto de entrar a trabajar en una cárcel. Para echar un vistazo al lugar hace una primera visita de reconocimiento un día antes del día fijado. Le acompañan algunos de sus futuros compañeros. Y mientras está dentro se produce un violento motín liderado por un psicópata llamado 'Malamadre'. Por mala suerte Juan queda atrapado en el interior de la celda 211 y pronto se da cuenta de que la cárcel ha quedado en manos de los presos. Para salvar la vida sólo le queda convertirse en uno de ellos y ganar tiempo para poder escapar. Celda 211 es seguramente la mejor película de Daniel Monzón, quien ha contado para el guión con su colaborador habitual, Jorge Guerricaechevarría. La historia, de corte fatalista, critica la escasa calidad de vida de los presos y pone el dedo en la lacra de la inmoralidad de los métodos empleados por las autoridades cuando deciden que el fin justifica los medios. Pero es en la puesta en escena carcelaria en donde el fin destaca dentro del panorama del cine español. Hay buen ojo y mucho sentido del ritmo y del encuadre. Ya desde las primeras imágenes, de un realismo impresionante, el espectador queda avisado de que va a ver un drama sólido, con altas dosis de violencia. Aunque en algunos casos los caracteres están sólo esbozados, hay que reconocer un trabajado esfuerzo por definir a los diferentes personajes (Tachuela, Apache, el funcionario de interior) y, sí que funciona, y muy bien, la singular relación que se establece entre Juan y 'Malamadre'. Por contra 'cantan' un poco los tópicos del poli psicópata (un Antonio Resines muy poco inspirado) o de la inoperancia de los funcionarios (hay momentos en que su tranquila actitud resulta totalmente inverosímil), así como se echa en falta más sutileza y menos aturullamiento en la fase final de la película. De todas formas la historia atrapa y funciona. El talento de Luis Tosar, aquí algo sobreactuado, es conocido, pero es una sorpresa mayúscula el joven Alberto Ammann, quien compone un personaje perfecto. Y Roque Baños vuelve a hacer que su música influya en el resultado positivamente.

6/10
Los años desnudos. Clasificada "S"

2008 | Los años desnudos. Clasificada "S"

Los directores Félix Sabroso y Dunia Ayaso han ganado algo de interés, desde la fallida Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí, que a pesar de su falta de calidad es su título más conocido. Sin duda es muy superior esta tragicomedia, que supone su quinto largometraje conjunto, y que describe los años del destape, cuando el cine de la transición española estaba marcado por los desnudos y las secuencias subidas de tono –hasta entonces prohibidas–, y nacieron las películas clasificadas S, de alto contenido erótico, pero sin llegar a la calificación de pornografía. Sabroso y Ayaso se han encargado personalmente del guión, que sigue a tres mujeres, Lina, Sandra y Eva, que acaban trabajando en las películas S. Las tres se conocen en el rodaje de una morbosa cinta lésbica dirigida por Marcos, director en boga del momento. Sandra es la única que aspira a continuar su carrera a lo largo del tiempo en películas más serias. No tiene ningún escrúpulo en acostarse con Tino, un importante productor, que sin embargo se ha fijado más en Eva, con quien se plantea una relación seria. Lina será la que sufra más las consecuencias de que pase de moda este tipo de cine. Su falta de elegancia en las secuencias de sexo, la abundancia de desnudos y otros detalles gruesos ofrecen la sensación de que no ha cambiado tanto el cine español desde el momento histórico que describen. Por otro lado, no acaba de estar bien hilada la transición entre el primer tramo –en el que priman los elementos cómicos–, con el segundo –mucho más dramático–. Es difícil equilibrar risas y lágrimas como han hecho tan bien Charles Chaplin o Woody Allen, y muchos espectadores que empiecen creyendo que ven una comedia disparatada, se sentirán completamente frustrados con el cambio de tono. A pesar de todo, no es una cinta tan fallida como su título permite presagiar. Cuenta con buenos trabajos de los actores, especialmente por parte de Candela Peña (Sandra), que es la que tiene el personaje mejor construido, mientras que Goya Toledo (Lina) sale airosa a pesar del cambio radical que sufre la actriz que interpreta. Y aunque su papel es el más sencillo, resulta más o menos creíble Mar Flores (Eva), que es la que a priori podría desentonar más, ya que su experiencia en el cine hasta el momento era bastante pobre. Tampoco desentonan los intérpretes masculinos del reparto, como Antonio de la Torre (Una palabra tuya), últimamente muy activo. La pareja de directores acierta al plantear conflictos de gran interés, a pesar de que no siempre saben desarrollarlos. Destaca la deteriorada relación de Lina con sus padres, que no pueden aceptar que su hija se haya popular en el ámbito del erotismo. Presenta a unas mujeres sin grandes referentes morales que son utilizadas, que en la mayor parte de los casos compensaban con el desnudo su falta de talento, y que no tenían muchos reparos a la hora de practicar el sexo con admiradores a cambio de dinero, o con productores que puedieran incluirlas en próxima película. Es bastante acertado el momento en el que una periodista pregunta a Marcos, el director, sobre la supuesta ‘libertad’ con la que se justificaban los excesos eróticos. La entrevistadora cuestiona que una actriz tenga libertad para ‘no desnudarse’ –lo que en esos años supondría prácticamente no trabajar–. Una pena que los directores de la cinta no se apliquen el cuento.

4/10
Sin tetas no hay paraíso (2ª temporada)

2008 | Sin tetas no hay paraíso | Serie TV

Catalina cree que el Duque es el causante de sus males. Sus sentimientos hacia él son contradictorios. Por un lado quiere vengarse de él, pero también se da cuenta de que sigue enamorada de él. Por su parte, el Duque intenta reconquistar a Catalina, y entiende que el verdadero obstáculo que les separa es que está inmerso en el submundo del narcotráfico. Segunda entrega de la versión española de la serie colombiana. Adaptada a la realidad española, ha sido uno de los grandes hitos de la televisión en España.

4/10
Concursante

2007 | Concursante

Más que interesante debut en el largo de Rodrigo Cortés (Orense, 1973), con amplia experiencia en videoclips y en cortometrajes. A partir de una idea no del todo original, aunque sí atractiva, como es la de que ganar muchos millones en un concurso televisivo puede no ser una ventaja, sino más bien un cúmulo de sufrimientos, Cortés entrega una tragicomedia muy apañada, bajo el amparo de ese excelente actor que es Leonardo Sbaraglia. El intérprete argentino, protagonista absoluto de la función, da vida a Martín, un pobre tipo que lleva una vida no muy reconfortante: es profesor asociado de Historia de la Economía, tiene una novia y un amigo simplones, una madre y unos hermanos en la Argentina y muy pocos recursos monetarios. Pero su existencia cambia al ganar 500 millones de las antiguas pesetas en premios, en lo que se convierte en el mayor galardón concedido en la historia de la televisión. Sin embargo, mantener sus posesiones es muy caro y Martín se ve obligado a pedir un préstamo bancario por valor de 100 millones. Después, hacienda le reclama casi la mitad del premio en dinero, una liquidez que Martín no tiene… La trama, sencilla a primera vista, se convierte poco a poco en una lección muy discursiva acerca de los peligros y los engaños del capitalismo –un poco en la línea de El método–, una trampa mortal en la que es fácil quedar atrapado y en la que la única presa posible es el ciudadano y no el sistema bancario. Para mostrar eso al espectador, Cortés da entrada a dos peculiares personajes: Pizarro (Luis Zahera), un pintoresco consultor económico al que acude Martín para recibir consejo, que parece un personaje de “Mortadelo y Filemón” y regala la escena más divertida del film; y Edmundo (Chete Lera), una especie de gurú anticapitalismo que hará de mentor del desconsolado protagonista. La crítica del film al sistema actual es clara y las razones abogadas sugerentes, todo como un contrapunto a esas palabras de Martín en clase, sobre que “este mundo no es perfecto, pero sí es el mejor de los posibles”. Consciente quizá del riesgo de tratar en un film un tema tan, digamos, inmóvil y abstracto como es la economía, y al sentido pedagógico del film, Cortés imprime mucho ritmo a su narración, desbordándose en un ejercicio de estilo que, pese a lograr su fin, también llega a agotar y que acaba pasando factura (excesivos resultan los últimos diez minutos de película). A una narración abrupta, con un montaje deliberadamente desordenado, el joven realizador añade una multitud innumerable de recursos visuales: tonos azules y fríos, cámara nerviosa en mano, película con grano, preferencia por los primeros planos, ralentizaciones, cambios de color, pasos fotograma a fotograma… Destacan en este sentido algunas imágenes oníricas o surrealistas, muy logradas, como la del acantilado o la de la aparición del caballo blanco.

6/10
La silla

2006 | La silla

Dos tipos, aparentemente policías, vigilan a un hombre de cuarenta años, en el exterior de su residencia. Por lo visto no ha cometido ningún delito, pero uno de los dos está convencido de que lo cometerá. El hombre al que observan se obsesiona con una silla que encuentra en un anticuario. Pero cuando consigue el dinero para comprarla, se le ha adelantado otro, que no está dispuesta a desprenderse de ella. Decide arrebatársela y salir corriendo. Primer largometraje en solitario de Julio Wallovits, codirector de la sorprendente Smoking Room con Roger Gual, que también emprendió su carrera en solitario con Remake. La premisa argumental es muy sencilla, pues sólo narra el citado robo de una silla, que John Ford habría contado en 25 segundos. Pero Wallovits se pierde en secuencias surrealistas sin ningún interés, repletas de un sentido del humor trasnochado, y una voz en off agotadora en la que un protagonista sin carisma ninguno expresa sus opiniones sobre temas que podían haber dado su jugo, como la felicidad, el materialismo y la soledad. Aparentemente, intenta ser una crítica a la sociedad de consumo, pero se nota que no tiene ningún interés nada más empezar.

1/10

Últimos tráilers y vídeos