Dicen los periodistas del corazón que la incombustible Isabel Espantoja utiliza sus conciertos para mandar mensajes a través de sus
Dicen los periodistas del corazón que la incombustible Isabel Espantoja utiliza sus conciertos para mandar mensajes a través de sus temas musicales. "Piensan que soy cobarde pero nadie me va a hundir", canta la tonadillera por lo visto dirigiéndose ufana a su ex y a los que la critican en la prensa rosa. ¡Toma ya! Nunca me ha quedado claro si esto es verdad o pura casualidad.
Pero lo cierto es que me ha parecido escuchar a veces a diversos cineastas mandando de igual forma comunicaciones ocultas en las imágenes de sus películas. Un ejemplo, hace unos años Sam Raimi estaba en horas bajas antes de dirigir Spider-Man y secuelas. Aceptó rodar Entre el amor y el juego, un film de béisbol con Kevin Costner que no le pegaba nada al cineasta, especializado casi exclusivamente hasta entonces en cine fantástico. En una secuencia del film le preguntan a un jugador qué razones tenía para traicionar a su equipo de toda la vida y fichar por otro equipo por dinero. Responde "Tengo dos razones" y mira a sus hijos. Y es que pagar las letras y llegar a fin de mes a veces resulta difícil.
"Ha perdido velocidad, pero su técnica es impecable", dice uno de los protagonistas de la reciente Monstruos University, para referirse a un veterano asustador. Inevitable interpretar la frase como una autocrítica del estudio Pixar, consciente de que el film está muy bien hecho, tiene cierta gracia a ratos, pero ay, se ha perdido la originalidad de antaño, y el film está muy alejado de aquéllos de cuando la factoría estrenaba una obra maestra tras otra.
De la misma forma, también remite al director y coguionista de la película la palabra 'fantasmarse', concepto que tiene gran importancia en After Earth, la fantasmada con la que se ha estrellado (como los protagonistas) M. Night Shyamalan, antaño considerado un 'autor' por películas como El sexto sentido. El neologismo (o debería decir 'shyamalanismo') viene a significar 'perder por completo el miedo para pasar completamente desapercibido frente al enemigo'.
Tras el (merecido) descalabro de Airbender: El último guerrero el realizador se ha visto obligado (para comer) a aceptar un encargo de Will Smith, que a través de su compañía, Overbrook, le ha pagado una película a su hijo Jaden Smith, de la misma forma que otros padres le ponen un disco bar a su vástago para que sus colegas le tengan envidia y poco más. Así las cosas, parece que Shyamalan se ha 'fantasmado', tratando de olvidar sus constantes autorales, y su personalidad fílmica, para convertirse en un 'mandao', que cumple con lo que se le pide y poco más. De hecho, After Earth no se ha vendido como 'de Shyamalan', sino por el baile televisivo con el que El príncipe de Bel-Air se reencontraba con Carlton, su antiguo compañero de la serie que le lanzó a la fama.
¿Seguirá fantasmeándose para siempre el bueno de M. Night? Algunos piensan que en realidad está muerto, como Bruce Willis, también fantasmado sin saberlo en el film que lanzó a la fama al antaño interesante realizador. El desfantasmeador que desfantasmice a Shyamalan, buen desfantasmizador será.
