Empieza a resultar un poco cansina la actitud de Quentin Tarantino, al que le gusta “epatar” al personal con sus opiniones disruptivas e iconoclastas, y que en muchos casos llegan con décadas de retraso. Más le valdría ponerse a dirigir, aunque ya sabemos que es muy cansado.
Cada día Quentin Tarantino es noticia. Y los medios, entre los que se cuenta Decine21, le replicamos su comentarios, porque suelen ser hipertremendos y un poco a contracorriente, y claro, estamos hablando de Tarantino, cómo no le vamos a hacer eco. Pero la verdad, entre la travesura y la actitud un poquito gamberra de vez en cuando, y el lanzar mandobles a diestro y siniestro todos los días, media un trecho que el director de Malditos bastardos ha cruzado sin demasiados miramientos.
Además de sacudir a películas como Los juegos del hambre, acusándola a estas alturas de plagio de la cinta japonesa Battle Royale, ha pasado a meterse con un actor concreto, Paul Dano, de quien dice que “es el actor más flojo del SAG”, el Sindicato de Directores estadounidense. Lo dice a propósito de su interpretación junto a Daniel Day-Lewis en Pozos de ambición, de 2007, y con ocasión de una lista que ha publicado el cineasta sobre la que en su opinión son las 20 mejores películas del siglo XXI. Curiosamente Tarantino considera esta película la quinta mejor del siglo XXI, lo que da idea de su estilo hiperbólico y desmesurado, pues si la interpretación de Dano fuera tan mala, la película no podría ser tan buena, pues la habría echado a perder. El caso es que considera que el trabajo de Dano es la gran lacra de la película. La verdad es que seguro que el actor no se esperaba esta especie de bullying de parte de Tarantino.
Es cierto que los comentarios de Tarantino los ha vertido en The Bret Easton Ellis Podcast, para los que ha elaborado su personalísima lista, que encabeza Black Hawk derribado, y está claro que se le calienta la boca con palabras que seguramente hagan las delicias de sus fans más acérrimos, pero a los que les falta como mínimo mesura. Por ejemplo, a propósito de Owen Wilson y su película favorita número 10, Midnight in Paris, dice que “no lo soporto” y que la segunda vez que vio la película “no era tan capullo” ni “tan malo”, y así hasta la tercera vez en que se veía a sí mismo en él. Me pregunto cómo se habrá tomado el actor una observación tan alimbacada.
También es bizarro el comentario sobre la película 15, La Pasión de Cristo, de la que comenta que “me reí un montón durante la película. No por ser un pervertido, riéndome de que a Jesús lo destrozaran a palos —la violencia extrema simplemente me parece graciosa— y cuando te pasas tanto de la raya, se vuelve cada vez más y más divertida. […] Mel hizo un trabajo de dirección tremendo. Me metió de lleno en esa época. Hablé con Mel Gibson sobre esto y me miró como si estuviera completamente chiflado.” La verdad, no nos extraña, y eso que Mel no es el cineasta más normal de la galaxia, los artistas, ya se sabe.
Entretanto, a Tarantino le cuesta rodar. Se dijo que haría la secuela de Érase una vez en... Hollywood, pero al final ha dejado la dirección de The Adventures of Cliff Booth en manos de David Fincher, de que quien ha puesto en la lista Zodiac como su película favorita número 6. Y este viernes estrena en Estados Unidos Kill Bill: The Whole Bloody Affair con una duración de 248 minutos, y que remonta lo que en 2003 y 2004 estrenó como Kill Bill Vol. 1 y Kill Bill Vol. 2. Además abandonó su proyecto de El crítico, por lo que podemos decir que Tarantino director está un poco en el dique seco, pues Érase se remonta al 2019.
