De no hablar casi nunca se arrepiente uno, a veces vale la pena guardar un prudente silencio. Pero otros han largado tanto contra David Ellison, que ahora si pudieran borrarían todos sus posts y proclamas en que denunciaban una lamentable situación de monopolio, la supresión apocalíptica de muchos puestos de trabajos, las alianzas peligrosas con el presidente Trump y otras mil zarandajas.
Bueno, pues ya está hecho, es oficial, Skydance engloba bajo su paraguas los míticos nombres de los estudios Paramount y Warner Bros., más los de otras marcas tan reconocibles como las de CBS, HBO Max, Paramount+, DC, CNN y Nickelodeon, con una valoración del conglomerado en torno a los 81.000 millones de dólares. El CEO es sí, David Ellison, que preside Skydance desde el principio, y ahora acoge todas estas divisiones. Tras una larga espera y superados los últimos obstáculos judiciales, ahora le toca no perder un segundo y ponerse las pilas, porque en su órdago a la grande hay mucho en riesgo: «El verdadero trabajo comienza ahora, vamos allá», ha asegurado. Y todos en el “show business” desean que la cosa funcione, porque si no aquello sería un desastre.
Los nostálgicos ya se tiran de los pelos con que la empresa ahora sea Skydance, y que Warner y Paramount queden un poco “enterradillos”, pero es ley de vida, lo mismo ocurrió con la dama de la antorcha de Columbia, un poquillo oculta bajo el sello de Sony, o con la fanfarria de 20th Century Fox, reconvertida a 20th Century Studios para que no lo asociaran con Rupert Murdoch, y también “apagadilla” en el castillo encantado de Walt Disney. De todas maneras, lo que de verdad desea el público es que la nueva compañía sea capaz de entregar películas y series de calidad, entretenidas, inspiradoras, que rocen la perfección propia de las obras de arte. Y el potencial existente en esta “constelación”, con lo que hay detrás y recoge el vídeo oficial de la fusión, resulta muy prometedor de lo que podemos tener por delante.
Pero toca hablar en estas líneas de rentabilidad, beneficios, reestructuración, nombramientos de nuevos capos, ceses. Hay temblores de alta intensidad, como corresponde a unos cambios de gran envergadura, pero la idea es que el edificio aguante. Por ejemplo, los espectadores no se paran a pensar en cómo ha afectado la subida de los tipos de interés del 0,25% ordenada por la Reserva Federal el pasado 16 de septiembre y la primera en tres años en Estados Unidos. En efecto Paramount, la compradora de Warner, tuvo que asegurar la financiación de la operación completada el 30 de septiembre vendiendo deuda por un valor de 52.000 millones de dólares, una operación estratosférica por la que tiene que pagar ahora un interés mayor. Si ciertos fiscales generales no hubieran frenado la operación con su preocupación por la situación de posible monopolio y de pérdida de puestos de trabajo –o porque la empresa fuera “conservadora” o amiga de Trump en los informativos de CNN, cada uno entienda lo que quiera–, el precio a desembolsar habría sido más bajo, es lo que tiene la economía de mercado y la actuación de las autoridades reguladoras.
De modo que hay muchas ganas, pero también deseo de lograr una integración en el nuevo “monstruo” Skydance lo más eficiente posible, que permita recortar gastos y manejar bien una deuda muy considerable. Se trata de evitar solapamientos y duplicidades, eliminar trabajos pero con el deseo de que esto no se traduzca en despidos, crear películas y series capaces de atraer al público, que en lo que a streaming se refiere se mueve mayoritariamente por Netflix, y luego por las plataformas de Disney, Amazon y, en menor medida, a pesar de su músculo financiero y ambición, Apple; y además están Universal y Sony, aunque se muevan en otras coordenadas, de momento.
A David Ellison le encanta el cine, y ha prometido unas cifras de producción de 30 películas anuales que esperamos que logre ejecutar. Gerry Cardinale, socio e inversor de Paramount citado por The Wall Street Journal, sostiene que “no te gastas 40.000 millones en un año haciendo películas pensando que la premisa de plan de negocios es despedir a todo el mundo en Hollywood”. Entre los nuevos fichajes de Ellison destaca el nombre de Ynon Kreiz procedente de Mattel como coCEO, lo que apunta a pensar que la explotación de juguetes y merchandising se harán muy presentes en el futuro, y desde luego con marcas como Harry Potter, Barbie, Superman y demás superhéroes o los Transformers con los que va a volver a bailar Spielberg como productor darán, nunca mejor dicho, juego. Dos de los jefazos de Warner, Michael De Luca y Pamela Abdy dejan su puesto en el estudio, con la sombra del reciente batacazo de Digger de Tom Cruise, que en Paramount con Misión Imposible, Top Gun y previsiblemente el nuevo Días de trueno, ha dado bastantes alegrías, aunque el actor que apostó por Iñarritu no sabemos muy bien qué planes “artísticos” de futuro tendrá, además de ponerse en modo “alta velocidad”, imagino que hará malabares para combinar lo comercial con lo de autor, que el chico es muy listo, un “maverick” en toda regla, pero con los pies en el suelo.
Otro movimiento interesante en HBO Max con la apuesta de Casey Bloys como jefe de contenido, parece que se echa a un lado Cindy Holland, que se hizo un nombre en los comienzos de Netflix en el streaming, pero que va a dejar su actual puesto en Paramount+. Habrá más movimientos que se irán clarificando en breve, la sensación es que David Ellison ha tenido bastante tiempo para pensar su estrategia, y que ahora lo que sigue es su ejecución sin traumas ni complejos.
Mi sensación es que David Ellison es sin duda alguien sabe “bailar en el cielo” con unos y otros. Está claro que en la cena de gala que Donald Trump ofreció al presidente chino Xi Jinping, él era uno de los invitados de postín. Y que entre los medios que vetó la Casa Blanca, uno era la crítica CNN, de la que ahora es propietario. Pero el empresario de 43 años sabe que hay que lidiar con unos y otros, y se le avezado a la hora de torear. Recientemente ha declarado que «tenemos una buena relación con esta administración. También tuvimos una buena relación con la administración Biden» y «con el gobernador Gavin Newsom». «Es importante hablar con todo el mundo a ambos lados del espectro político», afirmó. «No queremos politizar». Chico listo, esperemos que lo sea en todos los ámbitos. Dudo que haya tomado nota de los Mark Ruffalo, Javier Bardem, Pedro Pascal y compañía que se manifestaron en contra de la compra de Warner por Paramount, agua pasada no mueve molino, hay que mirar hacia delante. El mismo Spielberg no estaba muy a favor, pero business es business, el espectáculo debe continuar.
