Qué fácil es teorizar sobre cualquier cosa. Las últimas semanas hemos vivido una racha de películas más o menos sombrías, como son En el valle de
Qué fácil es teorizar sobre cualquier cosa. Las últimas semanas hemos vivido una racha de películas más o menos sombrías, como son En el valle de Elah, No es país para viejos, Expiación, Pozos de ambición, Cometas en el cielo… Y los expertos, siempre al acecho, sentencian que ello se debe a la guerra en Irak, a la recesión económica, al terrorismo internacional, al cambio climático… Pero ahora de pronto, se acerca una verdadera avalancha de comedias. Y claro está, hay que cambiar el chip, y desarrollar una nueva teoría. Ahora la idea es que los chicos de Hollywood se han dado cuenta de que las pelis depresivas no interesan al público, que disfruta más soltando la carcajada que le permite olvidarse de las preocupaciones diarias.
Sea como fuere, hay en efecto muchos títulos para echar risas a la vista de pocos meses. A las ya rodadas y estrenadas en Estados Unidos Casi 300, Dewey Cox: una vida larga y dura y Locos por el oro, hay que sumar Algo pasa en Las Vegas (con Cameron Díaz, Ashton Kutcher y Queen Latifah, y un guiño nada sutil en el título español a Algo pasa con Mary), Baby Mama (de actrices desconocidas, que interpretan a madres de alquiler), Ella es el partido (comedia de enredo a la vieja usanza en el mundo del fútbol americano, protagonizada y dirigida por un George Clooney que desea emular a Cary Grant). No faltan las raciones de Judd Apatow en Forgetting Sarah Marshall, las gansadas de Will Ferrell junto a John C. Reilly en Hermanastros, las de Mike Myers en El gurú del amor, o a Steve Carell incorporando a cierto agente secreto en Superagente 86 de película.
