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Biografía

Cameron Diaz

Cameron Diaz

47 años

Cameron Diaz

Nació el 30 de Agosto de 1972 en San Diego, California, EE.UU.

Algo pasa con ella

22 Noviembre 2003

Una mujer de espectacular belleza. Este hecho evidente no acaba de explicar por qué la cámara se ha enamorado locamente de Cameron Díaz. Pues su debut en La máscara fue, ciertamente, amor a primera vista.

Era una película diseñada para el lucimiento de las muecas de Jim Carrey, a lo que se sumaban unos entonces novedosos efectos especiales de morphing. Pero quizá lo que más llamó la atención en La máscara fue la presencia, ciertamente secundaria, de una mujer rubia de sonrisa encantadora que respondía al exótico nombre de Cameron Díaz. Esta chica, por cuyas venas corre una mezcla de sangre inglesa, alemana, cubana e india cherokee, se metió al público en el bolsillo en cuanto asomó el rostro a la pantalla. Al amor que por ella mostró el celuloide, siguió sin solución de continuidad, el de los espectadores. Chuck Russell, el director que la descubrió en La máscara, tiene claro el secreto del éxito de Cameron: belleza aparte, la clave es su encanto y sentido del humor. “Es atractiva para los hombres y para las mujeres”, asegura Russell. “Por la misma razón las mujeres piensan que Mel Gibson es estupendo y los hombres pueden imaginar que disfrutarían contando con su amistad.”

La carrera de Cameron Diaz (Long Beach, California, 1972) aparece como un manojo de contradicciones, o de paradojas si se quiere. La menor de dos hermanas, antes de hacer cine se dedicó a la pasarela; pero no se convirtió en una Claudia Schiffer, por poner un poner. Le gustan las bromas picantes y el lenguaje subido de tono, y su modo informal y algo desastrado de vestir, choca con la imagen de ella vestida impecablemente para una gala. El modo inteligente en que ha llevado su carrera profesional contrasta con una vida sentimental inestable (entre sus novios han estado Matt Dillon, Vincent D'Onofrio y Jared Leto). No tiene una formación académica como actriz, y sin embargo su nombre ha sonado varias veces para el Oscar. Aunque no ha tenido hasta el momento un papel de protagonista absoluta, la conocen los espectadores del mundo entero. Su aspecto de rubia angelical no le ha impedido participar en películas de intenciones decididamente gamberras. Los hermanos Farrelly supieron explotar como nadie esa faceta en Algo pasa con Mary: el ejemplo paradigmático lo constituye el célebre gag del “fijador de pelo”; el éxito del personaje de Mary consistía en que es la chica con que todo hombre soñaría, y que estaba por encima de la zafiedad del reparto masculino que la pretendía. Su dulzura y fragilidad le ayudaron a terminar en tablas su duelo actoral con Julia Roberts en La boda de mi mejor amigo; de hecho, en la escena del karaoke, en que sabemos sus nulas condiciones para la canción, se lleva todas nuestras simpatías.

Diaz se ha arriesgado a participar en películas independientes, donde ha cosechado éxitos (Ella es única, Cómo ser John Malkovich, Una historia diferente, Solamente se vive una vez, Cosas que diría con sólo mirarla) y fracasos (Luna sin miel, The Invisible Circus, La última cena). Su participación en películas con los grandes estudios abarca también un amplio rango: desde productos descaradamente comerciales y sin sustancia, como La cosa más dulce o los dos "Ángeles de Charlie", hasta títulos de mayor calado, con directores de prestigio, como Vanilla Sky (el remake de Cameron Crowe de Abre los ojos), Un domingo cualquiera (Oliver Stone) y Gangs of New York (Martin Scorsese). Sin embargo, Cameron tiene una asignatura pendiente y lo sabe: soportar el peso entero de una película. No tiene prisa por aprobarla, pero a muchos nos gustaría verla licenciada ya con “summa cum laude”.

Filmografía
No hay dos sin tres

2014 | The Other Woman

  Algo pasa con la carrera de Cameron Díaz, que anda desorientada, tras el fracaso comercial de algunas de sus películas, como The Green Hornet, y los malos resultados artísticos de El consejero, a pesar de que ahí tenía detrás al prestigioso Ridley Scott. La actriz suele decantarse por comedias muy ligeras, como Qué esperar cuando estás esperando, Bad Teacher, y ahora No hay dos sin tres. En esta ocasión, la actriz encarna a Carly Whiten, ilusionada por su reciente conquista de Mark, aparentemente el hombre ideal, al que está a punto de presentar a su padre. Pero descubre que está casado con Kate. Tras entablar una amistad que al menos les sirve para consolarse mutuamente, ambas mujeres planean vengarse por los pocos escrúpulos de Mark, pero se dan cuenta de que no son las únicas en discordia. No hay dos sin tres cuenta con un reparto atractivo, pues aparte de Díaz tiene como protagonistas a Leslie Mann, una actriz muy dotada para la comedia, esposa del especialista Judd Apatow, y con Nikolaj Coster-Waldau, en la cima de la popularidad por la serie Juego de tronos. El elenco está a las órdenes de un director tan solvente como Nick Cassavettes, responsable de films interesantes, como John Q o Alpha Dog. Por desgracia, el guión de la debutante en el largometraje Melissa Stack no acaba de funcionar, pues las acciones de los personajes no parecen naturales, tarda en arrancar y además abusa de la sal gruesa en un intento desesperado de hacer reír, que combina perlas como escenas escatológicas en el baño o diálogos en torno al vello púbico. Los protagonistas se esfuerzan por arrancar la carcajada hasta el punto de que llegan a parecer caricaturescos, especialmente Coster-Waldau en su surrealista secuencia final.  

3/10
Sex Tape: Algo pasa en la nube

2014 | Sex Tape

Desde que se conocieron en la universidad Annie y Jay vivieron un amor en donde la práctica del sexo era algo prioritario y exageradamente continuo. Cada vez que se veían, dale que dale. Pero tras la boda y el nacimiento de sus dos hijos, esos hábitos cambiaron y ahora la vida casi no les da para esas actividades sexuales. Una noche, sin embargo, para celebrar lo que puede ser un buen negocio, ambos deciden volver a tener una noche loca de sexo y para echar más salsa a la cuestión graban una peli casera. La tecnología se encargará al día siguiente de subir ella solita “el material” a la nube y ambos "protagonistas" empezarán una carrera contrarreloj para evitar que esa película se difunda. Soberana tontería llevada a cabo por el mismo equipo que entregó Bad Teacher, comedia gamberra que a todas luces era, sin embargo, muy superior a Sex Tape: Algo pasa en la nube. Bajo la dirección de Jake Kasdan, esta vez la pareja formada por Cameron Díaz y Jason Segel se pasa de rosca varias vueltas y se dedica a ofrecer durante toda la película situaciones groseras, burdas y chuscas al más puro estilo American Pie, en plan cutre y casero. Hablando mal y pronto, es ésta una película de tetas y culos (textualmente) que, salvo en algunos gags contados, carece por completo de elegancia y de chispa. La culpa la tiene un guión muy, muy plano, que lo basa todo en el planteamiento supuestamente graciosillo, en el despampanante cuerpo de Cameron Díaz y en la ineptitud del pazguato Jason Segel. Pero el desarrollo no tiene un ápice de originalidad. Por salvar algo, pueden citarse algunos momentos de la secuencia que tiene lugar en la casa del empresario, con un surrealista Rob Lowe.

2/10
Annie

2014 | Annie

Annie es una jovencita que vive junto a otras compañeras en una casa de acogida en Nueva York, bajo la supervisión de la señorita Hannigan, una horrible mujer que se comporta con sus pupilas como una auténtica bruja. Por cosas del destino se topará con el multimillonario Will Stacks, quien se encuentra en medio de su campaña electoral para convertirse en alcalde. Precisamente Annie será una oportunidad de crecer en popularidad y con ese fin decide acogerla en su hogar durante unas semanas. Pasan los días y mientras Annie sigue soñando con encontrar por fin a sus verdaderos padres, el señor Stacks empieza a coger mucho cariño a la chiquilla. La historia de Annie ha conocido varias versiones cinematográficas basadas en el musical estrenado en Broadway en 1977, inspirado a su vez en la tira cómica “Little Orphan Annie”, de Harold Gray. Quizá la más recordada fue la primera de ellas, de 1982, cuya dirección corrió a cargo del gran John Huston y fue protagonizada por Aileen Quinn. Mantuvo el nivel la adaptación televisiva rodada casi veinte años después por Rob Marshall, en el que fue su debut tras las cámaras tres años antes de triunfar en el cine con Chicago. Ahora, en esta versión el director Will Gluck (Rumores y mentiras), que se ocupa también del guión en colaboración con Aline Brosh McKenna, modifica ligeramente la trama urdida por el autor del libreto musical de 1977, manteniendo el espíritu pero añadiendo otros personajes e incluyendo elementos del siglo XXI. El resultado final, aunque no memorable, es correcto. Dentro de su exagerado clasicismo y su premisa de cuento de hadas al estilo Oliver!, la bonita historia de la huérfana Annie está bien contada y desborda el humor, la ñoñería y la ternura suficiente como para encandilar, especialmente a los más pequeños, y más aún si son niñas. Pero, al contrario que en otros musicales, no hay que buscar aquí grandes originalidades ni sorpresas en la puesta en escena, pues la trama se desarrolla sin estridencias e incluso los números musicales carecen de espectacularidad y las coreografías no parecen muy elaboradas. Por otra parte, aunque a veces la sincronización visual “cante” demasiado en el doblaje al castellano, sí son estupendas las pegadizas canciones originales de Charles Strouse y Martin Charnin, especialmente las celebérrimas “Tomorrow”, “It’s the Hard-Knock Life” o “I Think I’m Gonna Like It Here”. Y hay que celebrar la excelente voz de María Parrado en la versión española. La película destaca asimismo por su impresionante reparto, en donde sobresale sin duda una desfasada y malencarada Cameron Díaz en el secundario papel de la señorita Hannigan y, por supuesto, la pequeña Quvenzhané Wallis (Bestias del sur salvaje) acertadamente elegida para interpretar a la vivaracha y simpática Annie. El resto del reparto cumple y tienen su gracia los muchos cameos, algunos hilarantes, que aparecen a lo largo del film (Patricia Clarkson, Michael J. Fox, Ashton Kutcher, Mila Kunis, Rihanna).

5/10
El consejero

2013 | The Counselor

Una fábula moral con el primer guión escrito para la pantalla del novelista Cormac McCarthy, y la cámara certera de Ridley Scott. Situada en el marco habitual de la frontera de México y Estados Unidos, aunque con salidas puntuales a otros puntos geográficos, Amsterdam y Londres. Sigue a una serie de personajes cuyas existencias giran en torno a turbios negocios ligados a los cárteles y el narcotráfico, un paisaje donde la vida tiene escaso valor, en un abrir y cerrar de ojos puede llegar la muerte, de modo bastante cruel. “El consejero”, o también, “El abogado” es un tipo sofisticado, que ha ido amasando una pequeña fortuna asesorando legalmente a gente dudosa, y que ha encontrado en la preciosa Laura a la mujer de su vida. La violenta muerte del hijo de una cliente encerrada en prisión por asuntos de drogas, en una complicada partida de ajedrez, les sitúa a él y a sus compinches en el ojo del huracán. Las “casualidades” no existen en este “negociado”, y la sangre reclama más sangre. El tándem McCarthy-Scott no ofrece una historia al uso: las costuras de su thriller inscrito en el mundo criminal y los personajes pasados de rosca pueden engañar a la mirada superficial, pero lo cierto es que el film se eleva por encima de lo convencional gracias a un indudable punto de vista ético, que podría resumirse en unas pocas ideas: las acciones tienen consecuencias, la degradación moral conduce a extremos enfermizos, la elección del mal nunca compensa. Ideas presentadas con el característico tono pesimista de McCarthy acerca de la condición humana, para él incluso el dolor que va parejo a las decisiones vitales no parece tener los efectos balsámicos y purificadores que otros les conceden, se convierte en simple castigo. El consejero es una película sólida, de ritmo envidiable, con muchas escenas concebidas como intercambios dialógicos entre dos personajes con frases trabajadas y densas en contenido. Quizá, a la hora de describir el hastío vital de algunos de ellos, se carga la mano en las conversaciones de contenido sexual, desagradables aunque ilustrativas de cómo el aburrimiento, a medida que se acumula poder y riqueza, irrumpe, llega a adoptar formas aberrantes, que rozan el ridículo. Botón de muestra es lo relativo a la confesión, para Laura algo que está ahí presente en su vida más o menos anodina de creyente cristiana, para Malkina otra forma de incurrir en la frivolidad, aunque pueda latir de fondo un anhelo de no se sabe qué. El film también aborda el egocentrismo, un defecto siempre actual, pero acentuado en nuestra sociedad contemporánea, con una escena muy iustrativa donde el consejero se ve rodeado de personas que sufren por la desaparición de un ser querido. Ridley Scott tiene a sus órdenes un gran reparto, donde sobresale Michael Fassbender, a quien ya dirigió en Prometheus, y que parece un experto en mostrar los aspectos dolientes de sus personajes. Está bien el resto, desde los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, al resto de actores, Brad Pitt, Cameron Díaz, Rosie Perez, Bruno Ganz...

6/10
Un plan perfecto (Gambit)

2012 | Gambit

Joel y Ethan Coen escriben casi exclusivamente los largometrajes que ellos dirigen, con muy pocas excepciones, en concreto Ola de crímenes, ola de risas, que dirigió su amigo Sam Raimi –con libreto de ambos hermanos–, y El hombre desnudo, de J. Todd Anderson –coescrita por este realizador con Ethan–. En esta ocasión, los autores de Fargo firman para el realizador Michael Hoffman (El club de los emperadores) una revisión de Ladrona por amor, dirigida en 1966 por Ronald Neame. En Un plan perfecto (Gambit), el conservador de arte Harry Deane traza un plan para engañar a su jefe, el excéntrico magnate Lionel Shabandar. Pretende venderle un cuadro de Monet que hace juego con otro de su propiedad, y que fue robado por los nazis. Para ello, Deane y el falsificador que le pinta una convincente copia del original requieren la ayuda de una mujer texana para que convenza a Shabandar de que el lienzo está en su poder porque su abuelo lo recuperó durante la guerra. Pocas similitudes guarda este remake con el film original, salvo el esquema –ladrón recluta a una mujer para perpetrar un delito, allí el robo de la cabeza de una estatua china, aquí la venta de una pintura falsa–. También carece de su encanto, propio del cine clásico, mientras que Colin Firth y Cameron Díaz, a pesar de su calidad interpretativa –sobre todo del primero– no logran en sus secuencias compartidas ni la mitad de la química que existía entre Shirley MacLaine y Michael Caine. En Un plan perfecto (Gambit) captan más el interés algunos secundarios, sobre todo Alan Rickman y Stanley Tucci, aunque sus personajes resultan exagerados. Con algún elemento aislado que funciona, como las frases irónicas típicamente inglesas del personaje de Firth, o los títulos animados estilo La pantera rosa, Un plan perfecto (Gambit) mezcla géneros –marca de fábrica de los hermanos–, pues anda a medio camino entre la comedia y el cine de robos. Pero acaba siendo demasiado ligera, y le faltan momentos memorables.

5/10
Qué esperar cuando estás esperando

2012 | What to Expect When You're Expecting

En su necesidad desesperada de ideas, Hollywood recurre a los libros de autoayuda. Mientras se prepara la adaptación al cine del célebre libro sobre relaciones sentimentales "Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus", se estrena Qué esperar cuando estás esperando, basada en la obra homónima de Heidi Murkoff, que viene a ser un manual para futuros padres. Publicado en 1985, se sigue reeditando con enorme éxito. Puesto que el best-seller no tenía argumento, sino que consistía en una sucesión de consejos para el embarazo, las guionistas Shauna Cross (Roller Girls), y Heather Hach (Ponte en mi lugar) han inventado diversas historias de bebés en camino que se entrecruzan. Por ejemplo, Jules y Evan, estrellas televisivas, se dan cuenta de que su vida actual va a cambiar por completo cuando ella dé a luz, Wendy, una autora de libros sobre bebés descubre que la práctica no tiene nada que ver con sus teorías, mientras que Gary, su marido, mantiene una especie de competición con su padre, que va a tener gemelos con una mujer mucho más joven que él... Dirige Qué esperar cuando estás esperando el británico Kirk Jones (Despertando a Ned, La niñera mágica), que tiene a sus órdenes a un reparto repleto de estrellas, donde destacan los nombres de Cameron Díaz, Jennifer López, Elizabeth Banks, Chris Rock, Brooklyn Decker y Dennis Quaid, todos ellos en registros exagerados, pero más o menos eficaces. El realizador consigue darle dinamismo al film y pasar de unos personajes a otros sin que nadie se pierda. Subyace un mensaje en torno a las bondades de la maternidad, no muy novedoso pero al menos positivo. Por desgracia, todo es previsible en Qué esperar cuando estás esperando. Recurre en todo momento al humor facilón, a veces un tanto escatológico, pero a niveles moderados. Carece de secuencias realmente memorables, y sus personajes, si bien pueden ser representativos de la sociedad moderna, no tienen demasiada tridimensionalidad, sino que más bien se quedan en arquetipos.

5/10
Bad Teacher

2011 | Bad Teacher

Elizabeth es el claro antiejemplo de profesora. Le importan un bledo sus alumnos, no prepara las clases, tiene costumbres poco edificantes, las relaciones con sus compañeros profesores son completamente interesadas. Su plan de dejar la enseñanza y casarse con un ricachón que la mantenga ha fallado, de modo que debe volver a las aulas. Allí empieza a cultivar el trato con un nuevo y atractivo profesor, que parece de buena posición social. Gamberra y zafia comedia pergeñada por Jake Kasdan, director (Dewey Cox: una vida larga y dura), y los guionistas Lee Eisenberg y Gene Stupnitsky (ambos responsables de Año uno y de episodios de The Office). La idea es poner patas arriba las películas de modélicos profesores, lo que se apunta en los títulos de crédito y se remacha con los filmes que la protagonista pone a sus alumnos para ahorrarse el tener que dar una clase. Y la gran originalidad transgresora estribaría en que no se ofrece moralina, Elizabeth sigue casi igual de impresentable al final de la película que al principio. Independientemente de lo cuestionable de este planteamiento, la realidad es que la película avanza a trompicones, sin rumbo fijo, acumulando gags, algunos más inspirados que otros. La falta de una estructura digna de ese nombre se nota especialmente en la parte referente a los niños de la película, muy poco dibujados, y con bromas relativas a su iniciación al sexo poco acertadas. Probablemente lo mejor del film son los secundarios, con algún descubrimiento como el de Lucy Punch, que encarna con talento a la antipática profesora rival de Elizabeth. Pero está claro que el protagonismo absoluto es para Cameron Díaz, que vuelve a transitar terrenos de comedia en plan sexy –con escenas como el lavado del coche, o el sexo con ropa, que pretenden ser graciosas y son sencillamente lamentables–, algo que quizá debería empezar a replantearse con los años que va sumando.

4/10
The Green Hornet

2011 | The Green Hornet

Adaptación al cine de las aventuras de “El avispón verde”, personaje creado en 1930 para un serial radiofónico por George W. Trendle y Fran Striker. Uno de los grandes impulsores del proyecto es el actor Seth Rogen –protagonista, guionista y productor ejecutivo–, que se declara seguidor del personaje, popular sobre todo en los 60, cuando dio lugar a una serie televisiva con Van Williams y Bruce Lee en su primer papel estadounidense, y cuyas peripecias en algún episodio se entrecruzaron con la serie de Batman de aquel momento. De hecho, el personaje tiene bastantes similitudes con el Hombre Murciélago. Britt Reid es un rico heredero cuyo padre posee un imperio de la comunicación. A la muerte de éste, intima con Kato, empleado de su padre dotado de una asombrosa habilidad para desarrollar aparatos tecnológicos y para el combate cuerpo a cuerpo. Gracias a un vehículo sofisticado dotado de asombrosos adelantos, creado por Kato, y con éste como ayudante, Britt Reid adoptará la identidad del enmascarado Avispón Verde, y tratará de pararle los pies a Benjamin Chudnofsky, el cabecilla del hampa local. Sorprende que se haya encargado de esta cinta el iconoclasta Michel Gondry, autor de la película de culto Olvídate de mí, que se ha olvidado en cierta medida de su estilo surrealista habitual, para filmar una producción de superhéroes que salvo por su lenguaje malsonante va dirigida al público familiar, y de hecho gustará sobre todo a los más jóvenes.   Gondry hace gala de su solvente imaginación visual en las secuencias de acción, en una cinta repleta de golpes de humor en la que se agradecen algunas transgresiones de las reglas del género superheroico, tan recurrido últimamente: en esta ocasión, el sidekick o compañero del héroe es realmente el que sabe hacer las cosas, y el protagonista se presenta como villano, para librarse de las conjuras de los otros delincuentes contra él. Divertirá a los que entren predispuestos a pasarlo bien, y sepan pasar por alto que todo les sonará de otras películas, y que el reparto es desigual. Si bien Christoph Waltz se luce de nuevo en el registro de villano paródico que tanta gloria le dio en Malditos bastardos, y algunos secundarios son excelentes, como Tom Wilkinson o Edward James Olmos, Cameron Diaz se queda en mera comparsa femenina, y el protagonista, Seth Rogen, no queda tan bien aquí como en comedietas ligeras estilo Lío embarazoso.

5/10
Noche y día

2010 | Knight and Day

June acude al aeropuerto en vísperas de la boda de su hermana en Boston. Un atractivo desconocido, Roy, tropieza un par de veces con él, luego coinciden en el avión. Ella ya está pensando en ligar con él, pero no imagina que, mientras va un momento al aseo, Roy se va a enfrentar al pasaje y tripulación al completo, villanos confabulados contra él para hacerse con una pila de energía inagotable. A partir de ese momento empieza una vertiginosa montaña rusa en la que se ve enredada la pobre June, donde no cabe fiarse de los “buenos”, y si en cambio de quien parece un completo neurótico, Roy.Con el título Noche y día se quiere subrayar el contraste entre el hombre sumergido en mil conspiraciones y la mujer que hasta el momento llevaba una vida tranquila. Aunque el original hacía un juego de palabras intraducible con “Knight”, que se parece a “Night”, “Noche”, pero que significa “Caballero” y es también el apellido del protagonista, que esconde su famosa pila -elemental “mcguffin” o pretexto argumental- en una figurita de la armadura de un caballero medieval. La película de James Mangold, con guión de Patrick O'Neill, tiene como claro referente el clásico hitchcockiano Con la muerte en los talones en su cóctel de acción, comedia y romance, aunque ya se sabe, las comparaciones suelen ser odiosas. En el haber del film hay que destacar el carisma de la pareja protagonista, divertidos Tom Cruise y Cameron Díaz, el primero imperturbable en su sonrisa a lo largo de sus continuas insensateces, la segunda entonándose poco a poco en su recién estrenada vida de acción. Respaldados por un competente reparto de secundarios -que incluye al hispano Jordi Mollà, villano de la función-, sostienen un espectáculo de entretenimiento puro, de ritmo frenético, al que se habría agradecido un poco más de consistencia, y no nos referimos sólo al disparate de situar los sanfermines en Sevilla. Eso sí, las secuencias de acción en Salzburgo y Sevilla son resultonas, buscando el más difícil todavía, aunque a estas alturas parece difícil innovar.

5/10
The Box

2009 | The Box

Tercer largometraje de Richard Kelly, considerado un director de culto por los amantes de las excentricidades cinematográficas desde que rodó Donnie Darko, en 2001. Desde entonces sólo ha dirigido la poco difundida Southland Tales, y escribió el guión de Domino, para Tony Scott. Esta vez, Kelly –también guionista– ha tomado como punto de partida el cuento corto “Botón, botón”, del maestro del género fantástico Richard Matheson, si bien su trama está muy alargada y reinterpretada. Norma (profesora) y su marido Arthur (ingeniero de la NASA), son un matrimonio normal, padres de un niño, que un día oyen sonar el timbre de su vivienda unifamiliar. Al abrir la puerta, no hay nadie, pero les aguarda una misteriosa caja que alguien les ha dejado. Contiene un artefacto que no se sabe muy bien qué es, y anuncia la visita inminente de un tal Arlington Steward. Éste se presenta a la hora señalada, habla con Norma y le explica que si pulsa el botón de tan curioso aparato ocurrirán dos cosas: alguien a quien no conoce morirá, y ella recibirá un millón de dólares. Lógicamente, a Norma y a su marido les aterra acabar con la vida de un ser humano, pero el millón de dólares les ayudaría a pagar deudas... Como en su cine anterior, Kelly sigue fiel a su estilo, claramente deudor de David Lynch. Y es que logra momentos inquietantes con un tono surrealista similar al del director de Terciopelo azul, la secuencia del amenazador alumno que quiere ver el pie lesionado de su profesora. Varios elementos están descaradamente tomados de Carretera perdida, como la conversación terrorífica telefónica de Cameron Díaz con Frank Langella, o el paquete misterioso que los protagonistas reciben en su casa. Pero estos fragmentos de impacto no son suficientes para sostener una trama que acaba siendo demasiado críptica y poco creíble pues, ¿cómo puede aceptar el espectador que los protagonistas tienen problemas económicos –por eso se ven obligados a pulsar el botón– si viven en una casa de lujo y conducen un coche carísimo? El reparto es desigual. Mientras que Frank Langella mantiene su nivel habitual como el escalofriante y carismático Arlington Steward, la especialista en comedias románticas Cameron Díaz no acaba de resultar creíble en un thriller, y tanto ella como el otro actor principal, James Marsden, se limitan a poner una cara de circunstancias muy seria que no resulta convincente. Todos estos defectos diluyen sus críticas –procedentes del cuento de Matheson– al egoísmo humano y a la insolidaridad, pues el dilema moral al que se enfrentan los protagonistas va perdiendo interés conforme el espectador se distancia de los hechos que suceden en la pantalla.

4/10
La decisión de Anne

2009 | My Sister's Keeper

Lacrimógeno film dirigido con eficacia por Nick Cassavetes (Alpha Dog), a partir de su guión escrito en colaboración con Jeremy Leven, basado a su vez en la novela de Jodi Picoult. La historia presenta a la familia Fitzgerald, que vive en una idílico chalet cerca de la costa de California. Sin embargo, la vida de los componentes de la familia dista mucho de ser idílica puesto que la pequeña Kate enfermó de leucemia a los pocos años. Como es lógico los padres quedaron entonces desolados, al igual que su hermanito. Las esperanzas de vida de la niña no eran muchas y el matrimonio decidió entonces tener otra hija, Anne, concebida in vitro. Todo se preparó artificialmente para que el cuerpo de Anne fuera perfectamente compatible con el de Kate, de modo que su organismo pudiera suministrarle todo lo necesario a la enferma. Han pasado onces años de aquello, años de operaciones, de estancias en el hospital, de diversas enfermedades... y la salud de Kate sigue siendo precaria. Un buen día la pequeña Anne se presentará a un abogado y le pedirá que le ayude para demandar a sus padres por los derechos de su cuerpo. La desisión de Anne plantea una preguntas muy serias: ¿Cuál es el límite de la paternidad? ¿Hasta qué punto los padres pueden disponer de la vida de los hijos? ¿Cuándo el amor puede convertirse en egoísmo? Cassavetes responde a estas preguntas con claridad y hay en el fondo una sólida crítica al utilitarismo del ser humano y a la máxima de que “el fin justifica los medios”, aunque se trate incluso de casos muy especiales. También se advierte del peligro que supone para la convivencia no aceptar el dolor y rebelarse contra la realidad. El director acierta al no desarrollar los hechos cronológicamente, pues correría el riesgo de aburrir y contristar demasiado; en su lugar, introduce las reflexiones de cada miembro de la familia acerca de la situación de Kate y de cómo su enfermedad ha influido terriblemente en sus vidas. Esto da un poco de aire a la opresiva historia, a la vez que permite introducir oportunos 'flash backs'. De todas maneras es innegable que se trata de una película de estilo “americano”, es decir muy triste y forzadamente emotiva, de modo que el director no evita introducir las consabidas escenas hiper dramáticas, algunos momentos sentimentales un poquito rebuscados (como el de la playa) o ciertos diálogos tan literarios que resultan difícilmente extrapolables a una niña. En cuanto al reparto, la jovencita Abigail Breslin (Pequeña Miss Sunshine) prosigue con mucho talento su meteórica carrera de actriz infantil y Alec Baldwin borda su pequeño papel de abogado. Pero es Cameron Díaz quien más sorprende en su poco agraciado rol de madre. Su trabajo es de una sobria madurez interpretativa, equilibrado y convincente.

6/10
Algo pasa en Las Vegas

2008 | What Happens in Vegas...

Joy y Jack no pueden ser más diferentes. La primera es "broker" en una empresa, ordenada y eficiente, siempre planificándolo todo... Lo que conduce a que su novio le dé calabazas. Por contra Jack es un joven caótico, que ignora el significado de la palabra compromiso en el amor, y que en la empresa de carpintería de su padre no es capaz de hacer un mueble en condiciones; hasta el punto de que su progenitor le pone de patitas en la calle. Ambos viven en Nueva York, y no se conocen de nada... Pero tras confiar sus cuitas a su mejor amiga y a su mejor amigo respectivamente, se marchan a Las Vegas de juerga, una forma como otra cualquiera de olvidar las penas. Allí se conocen, mucha risa, jijijí, jajajá, alcohol y... se casan. Sí, se casan. A la mañana siguiente, casi ni se acuerdan de las circunstancias: los dos piensan que el enlace ha sido un disparate y piensan en divorciarse. Pero el juez que les toca considera que el matrimonio es algo muy serio, y les pone un período de seis meses para ver si pueden superar sus diferencias. Además, hay otro detallito... la "feliz" pareja ganó 3 millones de dólares en el juego, un botín de reparto no claro si se separan. Comedia romántica que sigue los cánones del género sin despeinarse, o sea, sin riesgo alguno. Las bromas se basan en la diferencia de caracteres de los dos protagonistas, los bien escogidos Cameron Díaz y Ashton Kutcher. Así tenemos abundante guerra de sexos, planes para hacer la vida imposible al otro, los consejos de los amigos, la entrada en escena de los padres de él, alguna que otra broma zafieta... La cosa podía ser más o menos resultona, pero el desconocido Tom Vaughan ofrece una realización bastante plana y de ritmo absolutamente caótico (tan pronto se pone frenético en la noche de Las Vegas, como se ralentiza y acumula gags que pueden funcionar en solitario –y no todos–, pero que en conjunto agotan), lo que perjudica el resultado final. Falta unidad a los distintos tramos, poco parecen tener que ver las sesiones de la terapeuta con la competencia en el trabajo de Joy, por señalar dos escenarios muy distintos, de escenas que bien podían pertenecer a películas diferentes. Añoramos los clásicos. Y por si no ha quedado claro, lo diremos otra vez: añoramos los clásicos.

4/10
The Holiday (Vacaciones)

2006 | The Holiday

Excelente comedia romántica, la mejor película hasta el momento de la directora y guionista Nancy Meyers, quien, sin prescindir del cierto “toque modernillo” que ya ofreció en Cuando menos te lo esperas, hace alarde esta vez de un definitivo gusto por los clásicos del género, imprimiendo al conjunto un incomparable aire inocente, lleno de la frescura y el encanto de las grandes comedias del cine de Hollywood de los años treinta y cuarenta, un homenaje presente a lo largo de todo el metraje. El planteamiento es tan sencillo como el de ese tipo de historias que no pasarán nunca de moda. Dos mujeres desconocidas, a ambos lados del Atlántico, se ponen en contacto casualmente y deciden intercambiar sus casas durante las vacaciones de Navidad. ¿La razón? Las dos han sufrido serios reveses amorosos y desean un cambio de aires. Una, Amanda (Cameron Díaz), llegará a una casita de cuento de hadas, ubicada en un idílico pueblecito de Surrey lleno de encanto; la otra, Iris (Kate Winslet), tomará posesión de una esplendorosa mansión en un barrio residencial de Los Ángeles. La película narra las peripecias de cada una a modo de historias paralelas, con simpáticas y estudiadas transiciones de racord, un charco, una puerta que se abre, etc. El espectador poco a poco conoce más íntimamente a los personajes y éstos acaban calando a fondo gracias a una lograda definición de caracteres, apoyada en detalles muy pequeños, pero también muy efectivos y cinematográficos. Mientras que en Inglaterra el asunto de las lágrimas entre Amanda y Graham resulta ocurrente y divertido, en Los Ángeles será la influencia del viento –“cuando sopla el Santa Ana puede pasar cualquier cosa”– o la cuestión de dominar la propia vida las claves del avance de la trama. En este sentido, hay que elogiar la magnífica composición del entrañable personaje de Arthur Abbott (verdaderamente memorable Eli Wallach), el cual ofrece a Iris la ocasión de salir de sí misma y de ese modo poder encontrarse. Por el contrario, quizá no acaba de cuajar completamente la inclusión de Miles en la vida de Iris, que, aunque ofrece momentos divertidos muy al estilo Jack Black, no resulta demasiado creíble. También llama un poco la atención que no haya ni una sola referencia religiosa tratándose de una película ambientada por entero en las fiestas de Navidad. De cualquier forma, el conjunto es muy estimable, con un guión muy sólido, que aporta momentos para el llanto y la risa, para la pasión, la emoción y la ternura. Y hay una decidida intención de hablar del amor de manera, digamos, más seria y familiar, con algunas frases y réplicas memorables –“en las películas está la protagonista y la mejor amiga. Veo que eres la protagonista, pero por alguna razón te portas como la mejor amiga”–, y todo está equilibradamente acompañado por la inspirada partitura de Hans Zimmer. Además, el trabajo de Cameron Díaz es realmente espléndido, uno de sus mejores papeles hasta la fecha.

7/10
En sus zapatos

2005 | In Her Shoes

Maggie y Rose son hermanas, pero al margen de ese pequeño detalle no tienen absolutamente nada en común, a no ser, quizá, el número de calzado. Maggie, que es casi una analfabeta, está acostumbrada a vivir de su aspecto físico y explota su sexualidad de modo irresponsable e ingenuo. Además es incapaz de mantener un trabajo más allá de unos días. Su hermana Rose, por el contrario, se graduó en Princeton y trabaja como abogada de éxito en un importante bufete, aunque en temas del corazón es un completo desastre y siente que su vida es en realidad más deprimente de lo que parece. Un día, a raíz de una burda traición amorosa, Rose echa en cara a Maggie la inutilidad de su vida arrastrada y holgazana, y ambas hermanas terminan por decirse adiós bruscamente. Sus vidas transcurrirán entonces por caminos diversos: mientras Rose sigue en la gran ciudad, Maggie se traslada a la costa para visitar a su abuela. Curtis Hanson ha demostrado con películas como L.A. Confidential o Jóvenes prodigiosos de lo que es capaz cuando llega a sus manos un buen guión. Y en esta adaptación de la novela de Jennifer Weirner, despliega también su sobrado oficio: atención a los personajes, manejo del ritmo narrativo, sabiduría al equilibrar el drama y la comedia…, y además adereza esos aspectos con una especial frescura que impregna toda la cinta y que se agradece de veras. Quizá cargue algo la mano al mostrar los frívolos encantos de Cameron Díaz, quien por otro lado deja claro que es mucho más que un cuerpo bonito. Toni Collette borda su personaje de hermana responsable con un punto depresivo (un tipo de papeles que conoce a la perfección desde Un niño grande y El sexto sentido) y la veterana Shirley MacLaine está estupenda como abuela sabihonda. En definitiva, una simpática historia de mujeres desorientadas que buscan la felicidad, y cuyo clásico desarrollo no esconde sus buenas intenciones.

6/10
Los ángeles de Charlie. Al límite

2003 | Charlie's Angels: Full Throttle

Tres mujeres muy hermosas, en una película de acción. Tomando como gancho una vieja serie de televisión. Sin importar excesivamente la línea argumental. Ése es el concepto que había detrás de Los ángeles de Charlie, que tuvo tal éxito que enseguida las tres actrices principales se pusieron de acuerdo para protagonizar la secuela. En esta ocasión las chiquillas tienen que recuperar unos anillos que contienen información sobre el programa de protección de testigos del FBI: la vida de miles de personas que cambiaron de identidad tras testificar podría estar en peligro. ¿Cuáles son las novedades de esta entrega? Que la mala es una ángel caída, a la que da vida una recuperada Demi Moore. Que el padre de Lucy Liu es, ¡sorpresa!, John Cleese, que protagoniza los mejores gags del film. Que John Bosley tiene un hermano, ¡sorpresa!, negro, al que da vida Bernie Mac (Bill Murray no quiso repetir su papel). Que aparece en un breve cameo una antigua ángel de la serie de TV, Jaclyn Smith (parece que el resto de ángeles de la serie no quisieron o no sintieron que fueran a ser suficientemente recompensada por reasumir sus personajes). Lo demás son muchas escenas de acción, un humor asumidamente tontorrón, y la voz cantarina y jovial de Charlie dando instrucciones a sus angelitos.

3/10
Very Bad Things

2002 | Very Bad Things

Comedia macabra a más no poder. Resulta que Fisher está a punto de casarse con una mujer maravillosa. De modo que tiene la ocurrencia de preparar una gran despedida de solteros con un grupo de amigotes. En plena juerga con prostituta incluida, ésta muere accidentalmente, pero de un modo inequívocamente violento. Es la primera muerte de una larga cadena: pues cada vez hay un nuevo cadáver para ocultar el anterior, y así poder celebrar la boda "tranquilamente". Este film desmadrado y salvaje tiene un reparto de buenos y jóvenes actores, entre los que destacan Christian Slater y Cameron Díaz. El humor negro salpica toda la cinta.

4/10
La cosa más dulce

2002 | The Sweetest Thing

La sombra de los hermanos Farrelly es alargada. Cameron Díaz, protagonista de la comedia más popular de los cineastas, Algo pasa con Mary, protagoniza una cinta en la misma línea, dirigida por Roger Kumble (Crueles intenciones), que curiosamente aparecía en los agradecimientos de esa comedia. También aquí, se parte de un argumento que podría funcionar como comedia romántica, salpicado hasta la saciedad del humor más soez y alocado posible que se le ha ocurrido a la guionista, Nancy Pimental, curtida en la gamberra serie televisiva South Park. Como Mary, Christina Walters, el personaje de Cameron Díaz, es la chica más deseada por los varones que tiene alrededor. Pero ella, en vez de comprometerse, prefiere una vida frívola y salir cada noche con sus dos compañeras de piso, en busca de nuevas emociones y romances pasajeros de una noche. Hasta que da con la horma de su zapato, un chico a quien conoce fugazmente en una discoteca, que no sucumbe enseguida a sus encantos, lo que la saca completamente de quicio. De hecho, Christina decide acudir a la boda de su hermano, a la que ha sido invitada, para descubrir si está enamorada de él. Pero allí descubre que ha cometido un error, pues su objetivo es el que realmente va a contraer matrimonio. Acompaña a la protagonista la célebre Christina Applegate, protagonista de la serie televisiva Matrimonio con hijos.

3/10
Gangs of New York

2002 | Gangs of New York

Año 1847. Nueva York, que a principios de siglo contaba con 60.000 habitantes, ha alcanzado una cifra cercana a las 800.000 almas. La hambruna desatada en Irlanda ha forzado a la gente a emigrar, y el puerto de la ciudad recibe a diario a muchas personas que creen haber llegado al fin a la tierra de las oportunidades. Pero las cosas no son tan sencillas. Sobre todo porque los neoyorquinos de origen protestante, que ya llevan un tiempo establecidos en el lugar y se autodenominan “nativos”, odian a los irlandeses. Lo que despierta el mismo sentimiento en los recién desembarcados. Las reyertas callejeras no son raras, y en una de éstas que enfrenta a los nativos con los “Conejos muertos”, una banda irlandesa, el cura Vallon, su líder, muere a manos de Bill “El carnicero”, el jefe del otro bando. Su único hijo, Amsterdam, entonces un niño, es testigo de la muerte, y se jura vengar la memoria de su padre. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, de modo que dieciséis años de estancia en un orfanato no es demasiado tiempo para Amsterdam, que al salir está listo para infiltrarse en la banda de Bill y ganarse así su confianza. Ha llegado la hora del desquite. El proyecto de Gangs of New York se remonta a 1970, cuando Martin Scorsese descubrió el libro del mismo título de Herbert Asbury, escrito en 1928. Allí se contaban historias de los bajos fondos neoyorquinos del siglo XIX. Para alguien como Scorsese, siempre interesado por el mundo gangsteril y los repliegues más oscuros y atormentados del ser humano (la prueba está en títulos como Malas calles, Taxi Driver, Uno de los nuestros o Casino), era material de primera. De modo que con el guionista Jay Cocks empezaron a pergeñar un guión. La cosa era compleja y el despliegue de medios impensable en aquel momento. Así que pasaron los años, nuevos guionistas (Steven Zaillian y Kenneth Lonergan) se sumaron a la tarea… y así hasta hoy, en que el film es una realidad. En la trama de la película se pueden observar claramente dos niveles. Por un lado está el trasfondo histórico, que Scorsese interpreta en clave ideológica con su tesis “América está construida sobre la violencia”, en una línea muy a lo Hobbes y su célebre aforismo “El hombre es un lobo para el hombre”. Y, en un esfuerzo por abarcarlo todo, se suceden hechos como la llegada masiva de inmigrantes irlandeses, los disturbios en Five Points, el estallido de la guerra de secesión con el consiguiente reclutamiento forzoso de soldados. Lo que convierte las calles de Nueva York en una enorme olla a presión a punto de explotar. A todos estos elementos se suman los enfrentamientos étnicos (donde el origen y la religión se convierten en señas de identidad), sociales (los pobres no tienen más remedio que alistarse, los ricos pueden evitarlo pagando una alta suma de dinero) y políticos (va a haber elecciones en la ciudad). El esfuerzo de Scorsese por ofrecer un fresco del Nueva York del siglo XIX necesita, obviamente, de una historia con unos personajes. Y Scorsese y su equipo de guionistas han imaginado una que pivota alrededor de Amsterdan y sus planes de venganza. El joven, un tipo habilidoso, se las apaña para entrar en el círculo más próximo de Bill “el carnicero” (Daniel Day-Lewis). Pero no puede prever que entre ambos va a surgir una curiosa relación paternofilial, donde Bill ve en Amsterdam algo más que un secuaz competente. Esto conduce a conductas muy, muy inesperadas, por parte de Amsterdam. Por supuesto que si Amsterdam tiene la cara de Leonardo DiCaprio, éste necesita con urgencia un motivo amoroso para seguir adelante. Y se lo da Jenny Everdeane (Cameron Díaz), una raterilla que consigue robar dinero y corazones con gran facilidad; el personaje, que desea reunir pasta para poder marchar al oeste, oculta un lado oscuro, y una relación especial con Bill.

6/10
Vanilla Sky

2001 | Vanilla Sky

David es un joven editor, rico, con una novia preciosa llamada Julie. Pero no le basta. No tiene escrúpulos en birlarle la chica al que llama “su mejor amigo”. Sin embargo Julie, debido a los celos, provoca un fatal accidente, donde ella muere y él queda con el rostro desfigurado. Un tiempo después, David está recluido en un manicomio, charlando con su psiquiatra. El millonario, que se cubre la cara con una máscara, ha advertido lo pasajero del aspecto físico, y de la vida misma. Pero se encuentra confuso: aunque recuerda lo desesperado que estaba por arreglar su cara a toda costa, las tribulaciones para lograrlo son en su cabeza como una enorme nebulosa. Remake del film de Alejandro Amenábar Abre los ojos, coescrito con Mateo Gil. Penélope Cruz repite su papel, pero los demás actores son celebérrimos intérpretes americanos. Cameron Crowe, que hasta ahora había escrito siempre sus propias historias, y que se declara fan absoluto del film original, confiesa haber hecho caso omiso de los puristas que decían que no debía hacer el film; y ha procurado mejorar el original, aclarar las partes más confusas, para hacer una variación sobre el mismo tema. Para ello ha puesto el acento en la música y en los aspectos visuales. El título del film, hace referencia a cómo era el cielo en un cuadro de Monet: “Quizá era algo real, quizá no, quizá era sólo la imaginación de cómo es el cielo.”

5/10
Los ángeles de Charlie (2000)

2000 | Charlie's Angels

Tres chicas detective. Son inteligentes, dinámicas, resueltas... e increíblemente guapas. Se llaman Natalie, Dylan y Alex, y las tres trabajan para Charlie, un misterioso jefe al que nunca han visto el rostro. Les ayuda en sus andanzas Bosley, un tipo torpe y simpático. En esta ocasión las habilidades de los ángeles con las artes marciales y los disfraces son requeridas para un caso muy especial: dar con Knox, un genio de la informática que ha sido secuestrado, autor de un sofisticado programa informático de identificación por medio de la voz. Si tal programa cayera en las manos equivocadas, aquello podría ser una auténtica catástrofe. No nos engañemos. El guión de Los ángeles de Charlie no es exactamente el propio de una película “de tesis”. Esto es entrenimiento puro y duro, para disfrutar devorando palomitas. Estamos ante un argumento mínimo que sirve de excusa perfecta para ver a las tres actrices protagonistas, Cameron Díaz, Drew Barrymore (ésta también productora de la película) y Lucy Liu, mostrando su belleza, sentido del humor y habilidad en las escenas de acción. La película supone el debut de su director, experto en publicidad y videoclips, que oculta su nombre completo, Joseph McGinty Nichol, bajo el más misterioso de McG. Estamos ante una adaptación de la vieja serie televisiva, que renueva el concepto totalmente: tenemos tres mujeres del siglo XXI, que recurren a modernas tecnologías, sexys a tope, y que se lo pasan en grande repartiendo estopa con artes marciales, al más puro estilo Matrix.

4/10
Cosas que diría con sólo mirarla

2000 | Things You Can Tell Just By Looking At Her

Rodrigo García, hijo del escritor Gabriel García Márquez, Premio Nobel de literatura, firma un debut extraordinario con un encadenado de pequeñas historias con protagonistas femeninas y un aura de realismo mágico. La doctora que busca al hombre ideal, la detective que vive con su hermana ciega, la madre soltera sorprendida por su nuevo vecino, la ejecutiva de un banco que descubre que está embarazada, la mujer enferma… Todos estos pequeños fragmentos de vida cotidiana, impregnados de elementos románticos y trágicos, se funden en el film con pasmosa facilidad. El reparto es de primera división.

7/10
Cómo ser John Malkovich

1999 | Being John Malkovich

Craig Schwartz es un titiritero, cuyo arte no está reconocido. Tampoco por su esposa Lotte, con la que lleva diez años casado, y que dedica sus esfuerzos a una tienda de animales. Con los bolsillos vacíos, decide aceptar un empleo como archivero. Cuando sube a la planta siete y media donde está situada su nueva oficina, se encuentra un paisaje surrealista: los techos son bajos, uno tiene que andar encorvado. Pero más sorprendente es el descubrimiento de una portezuela, oculta por un archivador, que conduce a… ¡la cabeza del actor John Malkovich! Original. Al fin un argumento diferente. Ésta es la gran baza de Cómo ser John Malkovich, una comedia de tintes surrealistas, con un buen puñado de situaciones divertidas. Kafka se sentiría identificado con las andanzas de Craig en su alucinante oficina. Se entiende que llamaran la atención el guión de Charlie Kaufman y la dirección de Spike Jonze, ambos nominados a los Oscar. Uno de los terrenos que el film abona para el disparate es el afectivo. Los personajes se enredan en sus anhelos amorosos. Craig se enamora de Maxine, una compañera de oficina, con la que decide explotar comercialmente las visitas a la cabeza de John Malkovich. Lotte también se enamora de Maxine, y para satisfacer sus deseos sexuales no se le ocurre otra cosa que meterse dentro de John Malkovich, mientras el actor alterna con Maxine. Esta serie de aventuras inmorales perjudican a la historia, le hacen perder algo del fuelle del sorprendente inicio. En el aspecto visual hay que señalar las escenas con marionetas, muy cuidadas, y las entradas y salidas a Malkovich, mostradas con gracia y brillantez.

6/10
The Invisible Circus

1999 | The Invisible Circus

Phoebe, una adolescente marcada por el suicidio de su hermana mayor, desea averiguar por qué se quitó la vida. Emprende un viaje que le lleva a Europa, y allí encuentra al que fuera novio de su hermana, con quien inicia una relación. Adaptación de una novela de Jennifer Egan, aunque tiene un juvenil y atractivo reparto, no acaba de enganchar, quizá por las idas y venidas temporales y los sositos personajes.

4/10
Un domingo cualquiera

1999 | Any Given Sunday

Liga profesional de fútbol americano. Quedan lejos las dos temporadas consecutivas en que el entrenador Tony D’Amato logró el campeonato para el equipo Miami Sharks. Las derrotas se acumulan y la joven presidenta del club, heredera del cargo de su difunto padre, trata de que el equipo recupere su antiguo pulso. La oportunidad surge cuando el legendario quaterback Jack ‘Cap’ Rooney sufre una lesión. Le sustituye Willie Beamen, un quaterback de segunda fila que, ante la sorpresa general, hace un partido extraordinario. Oliver Stone se zambulle en el mundo del deporte profesional, cada vez más mercantilizado, donde sólo cuenta la victoria a cualquier precio, para obtener ingresos millonarios en publicidad, derechos de retransmisión, merchandising, etc. Las frases con que D’Amato arenga a su equipo –"En un domingo cualquiera vas a ganar o perder. La cuestión es, ¿puedes ganar o perder como un hombre?"– pierden su sentido ante unos hombres que desean brillar individualmente, y no como equipo. Ésta es la novedad de una película encuadrable en el subgénero deportivo. No faltan emocionantes partidos de resultado incierto y jugadas espectaculares, con imágenes impecables, que parecen sacadas de un campo de batalla. O momentos de la vida amorosa de los personajes. Pero lo que distingue este film de otros es que mete el dedo en una dolorosa llaga: el deporte profesional ha perdido gran parte de su romanticismo, los jugadores, el entrenador, los directivos, ya no sienten tanto los colores de su equipo como antaño.

6/10
Miedo y asco en Las Vegas

1998 | Fear and Loathing in Las Vegas

Años 70. Por una carretera cercana a las Vegas viajan dos individuos en un coche rojo lleno de todo tipo de drogas. Su labor es hacer un reportaje de la carrera de motos que tiene lugar en el desierto, pero ni siquiera acuden al encuentro. El reportero Raoul Duke y su abogado, el Dr. Gonzo, que así se llaman, dedican el tiempo a consumir pastillas, hierbas alucinógenas y marihuana, y a meterse en todo tipo de embrollos, mientras se cruzan con otros variopintos personajes. Terry Gilliam, el niño travieso de Hollywood, y autor de Los caballeros de la mesa cuadrada o El sentido de la vida, dirige este inclasificable film. Su estilo es inconfundible y la mezcla de personajes estrambóticos dentro de situaciones inverosímiles es su sello de identidad. Los protagonistas son dos tipos, drogados hasta las patillas, convencidos de vivir su auténtico sueño americano, y que ven su realidad según la percepción que les causa las drogas. Las escenas ilógicas y las alucinaciones encadenan las secuencias del film, y tan solo se interrumpen con la intervención de los demás personajes. Los frenéticos Johnny Depp y Benicio del Toro encabezan el reparto, pero también Tobey Maguire, Gary Busey o Christina Ricci se van encontrando con ellos a lo largo de la cinta. La película es una historia transgresora y delirante, y una crítica, al fin y al cabo, de ese mundo tramposo que engancha y mata a la vez.

5/10
Algo pasa con Mary

1998 | There's Something About Mary

Ted se enamoró de Mary en el instituto. Un singular percance le alejó de ella, pero nunca la ha olvidado. Hasta el punto de que 13 años después contrata a un detective privado para encontrarla. El problema es que el detective también se enamora. Como casi todo el mundo que se topa con chica tan mona y dulce. Los hermanos Farrelly debutaron con Dos tontos muy tontos, una comedia con cierta gracia, y algo de sal gruesa. La crítica se cebó con ella. Ahora llega Algo pasa con Mary, de enfoque parecido, y se califica de audaz comedia. ¿Quién tiene razón? Pues todos y ninguno. La historia es divertida, en su estilo paródico del romanticismo. Cameron Díaz da chispa al film como chica ingenua un poco a lo Marilyn Monroe. Las canciones están bien seleccionadas y los gags del perrito son desternillantes. Pero es cierto que el tono de algunos de los chistes... Sin duda que el del fijador para el pelo ya ha hecho historia.

6/10
La boda de mi mejor amigo

1997 | My Best Friend's Wedding

Julianne y Michael, amigos desde niños, hicieron un curioso pacto: que se casarían, si antes de los 28 años no habían encontrado a su otra media naranja. Al llegar ese momento, Julianne recibe una llamada de Michael, en la que le anuncia su compromiso con Kimmy. Julianne queda destrozada por la noticia, pues ahora comprende que el amor de su vida es Michael, y que tal amor se le va a escapar ante sus propias narices. No obstante Julianne no se da por vencida, y hará todo lo posible para evitar esa boda. Divertida y alocada comedia dirigida por el australiano P.J. Hogan (La boda de Muriel), llena de enredos y situaciones equivocas que homenajea a los grandes clásicos al estilo Historias de Filadelfia. Una elaborada puesta en escena y unas soberbias interpretaciones hacen que el film no decaiga en ningún momento. Julia Roberts da vida a Julianne, mientras que Cameron Díaz interpreta a Kimmy, la angelical y cursi novia de Michael. Pese a que se trata de un papel en principio ingrato, Cameron sale airosa del reto, llegando a eclipsar a la entonces ya consagrada Julia Roberts. Genial la secuencia del "Karaoke".

6/10
Una historia diferente

1997 | A Life Less Ordinary

El éxito de Trainspotting lanzó al trío británico Danny Boyle (director), John Hodge (guionista), Andrew Macdonald (productor) a filmar su primera película americana, una historia romántica y optimista, abierta a la trascendencia. Y que, sin embargo, conecta con la visión desencantada del mundo de los otros films de Boyle. A su manera, los dos protagonistas responden al perfil de jóvenes con pobres horizontes vitales. Robert, un perdedor, trabaja en una empresa de limpieza, pero su ilusión sería escribir guiones de cine. Su despido y sustitución por un robot, es un shock. Desesperado, amenaza a su jefe y se lleva a su hija Celine, con intención de pedir un rescate. En cuanto a Celine, rica y mimada, tiene caprichos tan peligrosos como el tiro a la manzana con un sufrido criado debajo. Tras muchos novios que no le han satisfecho, decide añadir algo de emoción a su vida facilitando a Robert su secuestro. Si perdedores son en el film los seres humanos, lo mismo cabría aplicar a los ángeles Jackson y O’Reilly, y a su jefe, el arcángel Gabriel; en su concepción antropomórfica, en clave humorística, es visible su cansancio de ayudar a los humanos en sus continuas crisis matrimoniales. En su nueva tarea, lograr que Robert y Celine se enamoren, las dificultades les llevan a considerar la paciencia de Dios con los hombres, y a pensar que quizá los tiene demasiado descontrolados. Pues la ayuda celestial a los protagonistas no impide su libertad. Aunque aventuras y desventuras sean alocadas, y recurran a la violencia paródica, las domina un tono que tiende a ser amable, y que posibilita la declaración final –sobre un fondo en que se retroproyectan diversos sucesos acontecidos en el film–, en que los protagonistas hablan explícitamente de su confianza en la providencia divina. Sin ser sesuda –tiene un tono ligero, a veces algo frívolo y sensual, siempre con sentido del humor–, la película habla de que es alcanzable la felicidad entre un hombre y una mujer, y de las ayudas insospechadas que uno puede recibir. Boyle menciona dos referencias para su film: A vida o muerte (Michael Powell, 1946) en el tratamiento celestial, y Sucedió una noche (Frank Capra, 1934) en la relación de él y ella. No está mal para alguien a quien se relaciona siempre con directores modernos (Quentin Tarantino, Stanley Kubrick, Martin Scorsese, David Lynch). Para presentar el cielo se opta por una óptica moderna –los ángeles podrían ser ejecutivos de una empresa moderna–, con presentación visual en que domina el color blanco, en vestuario, mobiliario y luz. La relación de Robert y Celine, aun dentro de esa visión contemporánea, remite a los clásicos. Se juega bien con el contraste de personalidades que caracterizan Ewan McGregor y Cameron Díaz: él algo tímido y poco decidido, ingenuo, con escasa imaginación, víctima del capitalismo; ella resuelta e ingeniosa, cansada de su vida de niña consentida. Existe la tan manida química entre los dos actores, y los momentos de humor –y drama– funcionan perfectamente. Las llamadas para pedir el rescate, o el modo en que esquivan a un vecino curioso, son modélicos.

6/10
Ella es única

1996 | She's the One

Mickey (Edward Burns) es un joven taxista que se gana la vida conduciendo por las calles de Nueva York. Mantiene unas buenas relaciones con su hermano Francis (Mike McGlone), un materialista corredor de bolsa de Wall Street cuyo carácter es completamente opuesto. Ambos mantienen una discusión sobre las relaciones con el sexo opuesto, un tema en el que se sienten muy confusos, sobre todo Mickey, como resultado de la influencia de su padre. Entonces aparece un nuevo motivo de enfrentamiento, cuando descubren que hay una mujer común en sus vidas. La ex-prometida de Mickey, Heather (Cameron Díaz) es la amante secreta de Francis. Este hecho provoca una rivalidad inusitada entre los dos hermanos al introducirse demasiado Heather en sus vidas. Tras el éxito de Los hermanos McMullen, su director y protagonista Edward Burns volvió a dar en el clavo con otra inteligente historia fraternal llena de personajes muy reales, con los que cualquier joven se identificaría. Edward Burns vuelve a dirigir, escribir el guión original e interpretar uno de los papeles principales y, además, supo rodearse de grandes intérpretes, en especial dos actrices emergentes. Cameron Diaz había obtenido un gran éxito con La máscara y poco después se consagraría con películas como La boda de mi mejor amigo. Jennifer Aniston era la intérprete de moda en la televisión gracias al éxito de la serie Friends.

6/10
Solamente se vive una vez

1996 | Head Above Water

George sale de pesca con su amigo Lance, dejando en casa a su esposa, a quien va a visitar un antiguo novio al que no ve desde hace muchos años. El recién llegado le hace revivir varias experiencias del pasado. Al despertarse al día siguiente, la mujer se encuentra al joven muerto y desnudo en su dormitorio. Decide esconder el cadáver en la bodega para que no lo encuentre su marido, y hacer desaparecer todas las huellas de su paso por allí. Curiosa mezcla de humor negro y thriller que cuenta con una excelente actuación de Harvey Keitel (Los duelistas, El piano, Smoke) en un registro mucho menos serio que al que nos tiene acostumbrados.

4/10
Luna sin miel

1996 | Feeling Minnesota

Dos de los actores más famosos del momento demuestran tener en esta película una química muy especial. Fredie (Cameron Díaz) es obligada a casarse con Sam (Vincent D'Onofrio), al que desprecia profundamente. A la boda acudirá el ex presidiario Jacks (Keanu Reeves), hermano del novio. Como era de preveer, entre él y Fredie surge un flechazo tan definitivo que deciden fugarse juntos de la ceremonia. Sin embargo, esta acción les reportará numerosos problemas: se verán envueltos en una frenética persecución que vendrá sembrada de crimen, violencia y corrupción. Dirigida con aplomo por Steve Baigelman, es sin embargo el gran carisma de los dos actores principales, Keanu Reeves (Speed, Matrix) y Cameron Díaz (La máscara, Una historia diferente), lo que eleva esta película y la sitúa muy por encima de lo que se podía esperar. Para amantes de los amores difíciles.

4/10
La última cena

1995 | The Last Supper

Un grupo de jóvenes amigos de ideas liberales se dan cuenta de que sus vidas han caído en la rutina. Más o menos todos han ido consiguiendo lo que se han propuesto en la vida. Han completado con éxito sus estudios universitarios y tienen ganas de hacer algo diferente que se salga de la norma. Un día se les ocurre organizar una peculiar reunión, lo que llaman sus cenas semanales, en las que hablan sobre un tema político o cultural, discuten y ríen. Estas reuniones les mantiene unidos, y deciden llevarlas a su extremo cuando se les ocurre cometer un crimen.  Una retorcida comedia que lleva a sus últimas consecuencias un humor negro y juvenil. Protagonizada por un grupo de jóvenes actores, entre los que destaca Cameron Díaz. Es entretenida y tiene algunos buenos golpes.

3/10
La máscara

1994 | The Mask

Stanley es un empleado de banca de quien todos se aprovechan. La explosiva Tina Carlyle entra en el banco para hablar con Stanley, y cuando éste se distraiga, fotografiar la caja fuerte. Un día, Stanley encuentra una ancestral máscara, que otorga extraños poderes a su poseedor, y le desinhibe, quitándole la timidez. Uno de los grandes éxitos de Jim Carrey, que gracias a los sofisticados efectos especiales de morphing parece un personaje de dibujos animados. Además, el film permitió descubrir a una actriz, Cameron Díaz, que no sólo era hermosa sino que la pantalla, sencillamente, la amaba. Tuvo una secuela muy inferior al original.

6/10

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