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Biografía

John C. Reilly

John C. Reilly

55 años

John C. Reilly

Nació el 24 de Mayo de 1965 en Chicago, Illinois, EE.UU.

¿De qué me suena?

01 Abril 2008

Otra cosa no, pero John C. Reilly suena de maravilla como demostró en Chicago (2002). Es uno de los actores secundarios más valorados del momento. Una profesión que hace que muchos a su alrededor se pregunten: ¿de qué me suena esta cara?

Quien conozca a John C. Reilly por sus últimos trabajos cinematográficos, pensará que es el típico actor de comedia que encaja en los papeles de pardillo de risotada fácil. En esta onda están sus personajes de Pasado de vueltas (2006), junto a Will Ferrell, o las pendientes de estreno Dewey Cox: una vida larga y dura o Promotion. Esta vis cómica del actor, que parece que tiene intención de continuar en títulos como la recién rodada Step Brothers –otra vez junto a Ferrell–, no ha sido la nota dominante de su carrera, donde ha habido papeles para todos los gustos. Su buen hacer como profesional lo ha convertido en uno de los secundarios más valorados del momento. Su trabajo alejado de los focos del protagonista, no supone ningún problema para Reilly, que afirma: “Me encanta que la gente no me reconozca. No saben ni mi nombre. En este mundillo sólo puedo pensar: ‘misión cumplida”. De hecho, le resulta muy cómico que en ocasiones el público sepa que lo conoce pero no de qué, por lo que le dicen todo tipo de comentarios disparatados que no tienen que ver con él.

John C. Reilly nació el 24 de mayo de 1965 en Chicago. Con sólo ocho años comenzó su andadura como actor en la Goodman School of Drama. A partir de ese momento su vida comenzó a estar vinculada al teatro; Se graduó en Bellas Artes en 1987 en la DePaul University Goodman School of Drama. Desarrolló su carrera sobre los escenarios de distintos teatros, incluidos los de Broadway. Su entrega no ha disminuido con los años y Reilly ha sabido compaginar su labor cinematográfica con su trabajo sobre las tablas, que le proporcionaron en 2000 la nominación al Tony por “True West”. En cine debutó en 1989 en la cinta bélica de Brian De Palma Corazones de hierro. Ése mismo año fue llamado por Neil Jordan para que fuera secundario en la comedia Nunca fuimos ángeles. Y es que este tipo de papeles le dieron la oportunidad de trabajar con famosos nombres de Hollywood como Tony Scott en Días de trueno (1990) y Woody Allen en Sombras y niebla (1992). Sin embargo, todavía no había tenido la oportunidad de demostrar su verdadero talento como actor de cine. Aún así, su vida marchaba bien, se sucedían las ofertas y se había casado con la productora Alison Dickey, con la que tiene dos hijos y 16 años de vida en común.

Su capacidad interpretativa comenzó a dejarse notar en títulos como el drama ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993), donde fue el rudo amigo del personaje al que interpretaba Johnny Depp. Su faceta más oscura apareció en Río salvaje (1994), donde formó  pareja de criminales junto a Kevin Bacon. Si en este título puso en un serio aprieto a Meryl Streep, en Boogie Nights (1997) fue algo así como un mentor venido a menos para Mark Wahlberg. Su papel de estrella del porno en horas bajas dio paso a un nuevo drama bélico en La delgada línea roja (1998). Su buena composición del inculto sargento Storm, encajó como un guante en el excelente trabajo del reparto coral de la cinta.

Diez años después de su debut cinematográfico llegó su primer papel protagonista en la comedia The Settlement, donde fue un estafador. Sin embargo, su carrera continuó por otros derroteros lejanos a la comedia y a los papeles principales. Se atrevió con el drama deportivo en Entre el amor y el juego (1999), donde fue compañero de equipo de béisbol de Kevin Costner. Uno de sus mejores trabajos llegó en Magnolia de la mano del director Paul Thomas Anderson, con quien ya había coincidido en otras ocasiones. Su papel del buenazo oficial de policía Jim Kurring que se enamora de una drogadicta, reveló la faceta más tierna de Reilly. A pesar del buen hacer con este personaje, para su siguiente proyecto cambió de registro y optó por el cine de catástrofes en La tormenta perfecta (2000). Su buen trabajo en Magnolia le abrió las puertas de grandes directores como Martin Scorsese, con quien trabajó en Gangs of New York (2002) y El aviador (2004). Si en la primera dio la vuelta a su oficial Kurring para convertirse en un policía corrupto, en la segunda volvió al papel de amigo del protagonista, interpretado por Leonardo DiCaprio. Ya antes de su segundo trabajo con Scorsese, Reilly demostró de lo que era capaz en el musical Chicago (2002) de Rob Marshall. La calidad observada en Magnolia se consolidó en su papel de Chicago (2002), donde volvió a ser un perdedor bonachón que sólo es capaz de inspirar buenos sentimientos. Reilly es Amos Hart, el marido del personaje de Renée Zellweger, a quien ésta vilipendia y utiliza a su voluntad. La bondad de su personaje queda plasmada en su interpretación del tema musical “Mr. Cellophane”, una actuación completamente conmovedora. Su buen hacer en la cinta de Marshall le valió una nominación al Oscar y el reconocimiento como gran actor. Sin embargo, a partir de ese momento fue hilando títulos de diferente valía. Los más destacables son Las horas (2002), donde fue el insípido marido de Julianne Moore y El último show (2006) de Robert Altman, donde volvió a demostrar su talento como cantante formando un dúo country con Woody Harrelson. Junto a éstos, se encuentran títulos más intrascendentes como Criminal (2004), la versión norteamericana de Nueve reinas, y la cinta de terror Dark Water (La huella) (2006). A partir de ese momento comenzó su período cómico con Pasado de vueltas. Parece que abandonará el género con su siguiente proyecto, Cirque du Freak, un título infantil donde será un vampiro.

Filmografía
Holmes & Watson

2019 | Holmes & Watson

El mítico detective literario creado por Sir Arthur Conan Doyle va camino de convertirse en alguien más interpretado en el cine que el mismísimo Hamlet. Hay muchas películas sobre el inquilino de Baker Street, algunas magníficas –recuérdese Mr. Holmes–, y sus historias criminales han tenido versiones en géneros de todo tipo, desde el misterio (Sherlock Holmes contra Moriarty) al terror (El perro de Baskervilles), hasta la aventura (El secreto de la pirámide), la animación (Sherlock Gnomes) o el puro drama (La vida privada de Sherlock Holmes), pasando más últimamente por la acción (Sherlock Holmes) o la serie original (Elementary, Sherlock). Al israelí Etan Cohen le toca en este caso entregar una comedia absolutamente descerebrada, algo que a priori estaría en las antípodas de la idea racional, equilibrada y analítica que tenemos del protagonista. Pero por eso mismo Holmes se presta a ser parodiado hasta el extremo. Dicho lo cual, más que una comedia convencional queda claro que Holmes & Watson es una completa payasada, en la línea de las más chuscas películas de Will Ferrell, a quien Cohen ya dirigió en la infumable Dale duro. Aunque haya un leve hilo conductor –Holmes y Watson tienen un plazo de dos días para salvar a la reina Victoria de un complot mortal orquestado por el profesor Moriarty– en realidad puede decirse que en el guión de Cohen no hay una trama mínimamente consistente, tan solo una sucesión de banales gags, esperpénticos y ridículos, que salvo en contadas ocasiones no logran el objetivo de hacer reír, más bien producen vergüenza ajena. Lógicamente hay algunos momentos divertidos –los comentarios ante la reina, la referencia a Billy Zane–, pero son mucho más escasos de lo esperado y desde luego el abuso del humor soez, en ocasiones bastante grosero, denota una severa falta de creatividad. Los fans del histriónico y artificioso Will Ferrell están ante una película a su medida, para bien o para mal, pero sorprende ver en semejante ‘embolao’ a intérpretes de altura, como Ralph Fiennes o Rebecca Hall, bastante perdidos, aunque quizá sí se le saca un partido adecuado a ese gran actor llamado John C. Reilly.

3/10
El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

2018 | Stan & Ollie

1937. En la cima de su popularidad, Laurel y Hardy están peor pagados que otros cómicos. El primero amenaza con dejar la productora de Hal Roach, seguro de que su compañero seguirá sus pasos, pero éste no lo hace. Dieciséis años más tarde, ambos están en decadencia y sufren problemas financieros, así que aceptan una gira por Reino Unido, que les servirá para apoyar su nuevo proyecto de película, una parodia de Robin Hood. Cinco años después de la prometedora pero no del todo redonda Filth, el escocés Jon S. Baird firma un retrato crepuscular de una de las grandes parejas cómicas del cine, a partir del libro “Laurel and Hardy: The British Tours”, adaptado para la pantalla por Jeff Pope, guionista de Philomena, que contaba también con Steve Coogan como protagonista. Describe sobre todo el lado trágico de la pareja, oculto tras sus hilarantes trabajos, Laurel no le ha perdonado a su socio lo que considera una traición que les ha perjudicado gravemente, mientras que Hardy tiene problemas con el juego, y con su salud, pero ambos están unidos por una enorme amistad, que por mucho que se ponga a prueba parece subsistir siempre. También se trata la fugacidad de la fama, en el caso concreto de estos intérpretes, conocidos en España como El Gordo y el Flaco, debió resultar duro –como se comprueba en un momento clave del film– que el público les sustituyera por Abbot y Costello, que aparentemente trataban de imitar su estilo de humor, pero con mucho menos talento. El director logra un film conmovedor, al tiempo que se luce con algunos segmentos destacados, como el travelling inicial en un estudio de cine, que recuerda a El juego de Hollywood, o cuando repite alguna secuencia con pequeñas diferencias y logra dar a entender que los protagonistas se han pasado de moda o que lo que resulta hilarante en pantalla, puede resultar dramático en la vida real. Con ayuda de los diseñadores de prótesis y un excelente maquillaje, el citado Coogan –en su mejor trabajo– y el camaleónico John C. Reilly –en un nuevo acierto– se mimetizan, parecen realmente los biografiados, y son capaces de dar humanidad a dos personajes que para la mayor parte del público son iconos. Pese a su buen hacer, consiguen robarles puntualmente la función Nina Arianda y Shirley Henderson, que encarnan respectivamente a la enérgica y descarada Ida, esposa de Laurel, y a la minúscula mujer de voz chirriante Lucille, señora de Hardy. Lo describe muy bien uno de los personajes del film, en una escena en la que al verlas sentencia: “tenemos dos parejas cómicas por el precio de una”.

7/10
Los hermanos Sisters

2018 | The Sisters Brothers

Los hermanos Charlie y Eli Sisters son dos matones que ejecutan sin piedad las órdenes de su jefe, El Comodoro, siempre consistentes en liquidar a sus enemigos. Un nuevo encargo, matar a Herman Warm, se complica cuando su informante, John Morris, se asocia con su objetivo e intenta despistarlos. Deben emprender entonces un largo viaje-persecución desde Oregón hasta San Francisco, donde la fiebre del oro causa furor. Y en el camino surge el cambio de impresiones entre Eli, el mayor, que desearía abandonar su vida criminal, y Charlie, más visceral y salvaje, al que la negativa relación con su progenitor ha marcado a fuego por la senda de la violencia. Poderoso western dirigido por el francés Jacques Audiard, que escribe el guión con su colaborador habitual desde Un profeta, Thomas Bidegain, a partir de una novela de Patrick Dewitt. Sorprende su visión descarnada del salvaje oeste, donde impera con frecuencia la violencia, con muertes brutales, caciques que se creen investidos del poder para decidir sobre las vidas ajenas, y subalternos que acatan sus órdenes como mercenarios sin escrúpulos. Pero también el modo en que puede introducirse la humanidad: la búsqueda de la utopía, una sociedad democrática donde todos compartan iguales derechos, la comunión con la naturaleza, la camaradería que lleva a compartir lo que uno lleva dentro y exponer ante el amigo los propios demonios interiores. Y aquí el motivo de la fiebre del oro y la fórmula química para encontrar el dorado metal se convierten en estupendo símbolo catalizador de un formidable, brioso cambio de timón en la historia. La gran habilidad del film es el modo delicado en que se nos desliza por esta pendiente de la añoranza de algo mejor, que conduce a momentos verdaderamente entrañables. Que pueda convivir lo brutal y lo emotivo en este film es una especie de milagro, donde la transformación de los personajes nunca parece artificiosa. Los cuatro actores principales, con mención especial para John C. Reilly, están sencillamente soberbios. La última secuencia es pura mágia, con un plano muy fordiano en el umbral de la puerta, y otro en que los efectos visuales, usados sin alardes, nos conducen suavemente a la hermosa conclusión. Audiard ha contado además con un magnífico equipo técnico en apartados como el diseño de vestuario –la mítica y 4 veces oscarizada Milena Canonero–, la música –vuelve a trabajar con su compositor habitual y uno de los más talentosos del momento, Alexandre Desplat, 2 veces ganador del Oscar– y la fotografía –el no tan conocido Benoît Debie, que fuerza algunos momentos difícules de imágenes nocturnas–.

8/10
The Little Hours

2017 | The Little Hours

Kong: La Isla Calavera

2017 | Kong: Skull Island

1971, cuando Nixon anuncia que las tropas estadounidenses se repliegan de Vietnam. El científico Bill Randa convence a un senador con el que mantiene amistad de que le financie una expedición a una isla inexplorada del Pacífico, donde han desaparecido aviones y barcos. Contará con el respaldo del coronel Preston Packard, al mando de un pelotón del ejército. Al grupo también se unen James Conrad, ex militar británico reconvertido en rastreador, y Mason Waer, fotógrafa pacifista. Reinicio de la franquicia del monstruo gigante más popular. El proyecto nació como una precuela de King Kong, pero no se sabe muy bien de cuál; no puede serlo del film de 1933, ni de la versión de Peter Jackson, que también transcurre en los años 30. En todo caso, de la versión rodada por John Guillermin en 1976. En busca de frescura, las productoras Warner y Legendary, han puesto al frente de este proyecto a Jordan Vogt-Roberts, que debutó en 2013 con The Kings of Summer, sobre adolescentes que huyen de casa. Logra un montaje dinámico, momentos memorables, como la contraposición entre las figuras de Kong y Packard a contraluz, y utiliza con inteligencia los efectos especiales, que dan pie a secuencias de acción no demasiado convencionales, entre las que destaca el enfrentamiento final. Hasta llama la atención sobre la importancia del equilibrio de los ecosistemas. Gracias a todo esto el espectador pasará por alto los numerosos defectos de Kong: La isla calavera, por ejemplo que no se sabe a dónde quiere ir. En su arranque abundan los homenajes a Apocalypse Now, con helicópteros equipados de altavoces, pues todo indica que se busca la denuncia de la violencia de este film, y de la novela en la que se inspira, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, hasta el punto de que uno de los protagonistas se llama Conrad. Luego se convierte en un film de aventuras de monstruos prehistóricos en la línea de La tierra olvidada por el tiempo y Parque Jurásico. El guión ha sido revisado por cuatro profesionales, entre ellos Dan Gilroy (Nightcrawler). Pero tras la llegada a la isla, se estanca por completo, mientras que las motivaciones de los personajes dejan de estar claras, por lo que se acaba metiendo con calzador una historia de obsesión por la venganza a lo Moby Dick. Lo peor, su indefinición de los personajes, que no pasan de arquetipos. De ahí que se desaproveche a dos actores de primera, Tom Hiddleston, y Brie Larson, sobre todo a esta última, mera comparsa. Tampoco acaba de convencer Samuel L. Jackson, que imprime a su militar un aire de cómic, propio de film de Quentin Tarantino. En todo caso, se salva John C. Reilly, que se lleva a su personaje, un náufrago, al terreno del humor.

6/10
El cuento de los cuentos

2015 | Il racconto dei racconti

Los reyes de Longtrellis desean tener descendencia, por lo que siguen los consejos de una especie de mago que recomienda la captura de una bestia marina, y que la reina se coma su corazón, cocinado por una virgen. El rey de Strongcliff, mujeriego sin escrúpulos, conoce el amor cuando queda deslumbrado por el canto de quien él cree que es una bella dama. Y el monarca de Highhills organiza una competición para conceder la mano de su hija a quien adivine de qué animal es una extraña piel, que en realidad pertenece a su querida mascota, recién fallecida, una extraña pulga gigante. Matteo Garrone, director de las crudas Gomorra y Reality, se evade de la 'reality' con este film, en que da un giro de 180 grados con respecto a su trayectoria anterior, también porque rueda por primera vez en inglés. Adapta libremente tres relatos cortos del siglo XVII del napolitano Giambattista Basile, entrecruzando las historias, sin conexión aparente entre ellas, salvo porque parece que ocurren en reinos vecinos. El realizador, que hasta ahora trabajaba con actores no profesionales, recurre por primera vez a figuras conocidas, como Salma Hayek, Vincent Cassel, Toby Jones y John C. Reilly, que sacan mucho partido a sus personajes. Partiendo de elementos de los cuentos clásicos, el realizador desarrolla historias un tanto sórdidas y sombrías, quizás con algunos puntos excesivamente grotescos. Que nadie piense que estamos ante un film para el público infantil, ni mucho menos, pues aquí nadie come perdices. Aparecen ogros y princesas, pero no existe una línea clara que separe a los héroes de los villanos, como en la vida misma. Todo resulta increíblemente real, pues Matteo Garrone dirige con su habitual estilo cercano al neorrealismo. Aún así se trata de un film de enorme potencia visual, por su cuidado diseño de producción, lleno de secuencias de altura, y que desarrolla cuestiones que ya estaban en el texto original, y que nunca se quedarán obsoletas, como sus críticas a la obsesión por la belleza eterna y el sexo.

6/10
Langosta

2015 | The Lobster

El griego Giorgos Lanthimos es un cineasta singular e inclasificable, al que hay que reconocer la originalidad en sus historias, una crítica social incómoda y extrema que no transita por caminos trillados. Tras Canino y Alps, la principal novedad es que la cinta está rodada en inglés, con actores conocidos –Colin Farrell, Rachel Weisz, John C. Reilly, Léa Seydoux…–, y que su enfoque de ciencia ficción distópica, aunque sigue siendo rarito, puede llegar a más público. Por ejemplo gustó a los Coen, pues bajo su presidencia en Cannes ganó el Premio del Jurado. En un futuro no demasiado lejano, es obligatorio vivir en pareja. Quien está soltero debe acudir a un hotel, donde debe encontrar su media naranja en un plazo de 45 días, ampliable si logran cazar a otros solteros que no aceptan las reglas y viven clandestinamente en el bosque. Pasado ese tiempo, en caso de no haber terminado con su soltería, cada persona será transformada en un animal, el que prefieran. En esta tesitura, llega David, recién divorciado, al hotel, en compañía de un perro, que es su hermano. Comenzará a relacionarse con los otros huéspedes, en busca de una pareja que le convenga, antes de que le llegue el turno de convertirse en... langosta. Con sus típicas perversiones violentas y sexuales, y actitudes ridículas próximas al surrealismo buñuelesco, Lanthimos crea con ayuda de su coguionista Efthymis Filippou una atmósfera malsana, subrayada por una banda sonora simple, de chirriantes notas de violines, que viene a poner en solfa la deshumanización de la sociedad, su adocenamiento y aceptación de reglas y costumbres que van contra la dignidad de las personas. Tiene fuerza su propuesta, pero también produce repulsión, aunque se quiera hacer una apuesta por el amor, que como no podía ser menos en el griego, es bastante radical en su manifestación final, por no decir, disparatada, aunque pueda considerarse simbólica acerca de los riesgos que hay que tomar en la vida para ser fiel a uno mismo.

6/10
Mi hija, mi hermana

2015 | Les cowboys

Alain acude a un festival de música country en el este de Francia, con su esposa y sus dos retoños. Poco después de bailar con la hija, Kelly, la mayor, ésta desaparece sin dejar rastro. Tras descubrir que la desaparecida ha seguido los pasos de un fundamentalista islámico que la ha seducido, y puesto que la policía no hace nada, él mismo emprenderá con el apoyo del hijo, Kid, un intenso rastreo que le llevará años, desplazándose por varios países… Enésimo guionista con inquietudes de pasarse a la realización, en este caso uno de los más sólidos del cine francés, pues de la pluma de Thomas Bidegain han salido nada menos que títulos como Un profeta, De óxido y hueso, Dheepan (Palma de Oro en Cannes) y hasta La familia Bélier. Un todoterreno. De hecho, cuenta con el protagonista de esta última, el belga François Damiens, que realiza un gran trabajo, al igual que el resto del reparto. La ópera prima de Bidegain actualiza los códigos del western clásico, pues recuerda sobre todo a Centauros del desierto. Aquí los vaqueros son los ciudadanos franceses, mientras que el choque cultural se produce con los musulmanes, aunque en concreto se pretende abordar el fenómeno yihadista. No faltan los continuos homenajes, pues una persecución en Amberes por los tejados recuerda mucho al cine del oeste, el hijo fuma la pipa de la paz con unos talibanes, etc.  En ese sentido, el original galo Les cowboys  queda empobrecido con la insulsa españolización del título, Mi hija, mi hermana. Las diferencias entre el caso de los pioneros americanos y el mundo moderno son evidentes: ahora se utiliza sin piedad la táctica del terrorismo (el film recorre los años del 11-S, en 2001, y de los atentados de Madrid, 2004, y Londres, 2005), la chica protagonista no ha sido secuestrada exactamente… Pero la tensión étnica produce los mismos efectos, es decir, miedo del ciudadano ante el estallido de violencia, perplejidad por la incapacidad de entender lo que ocurre, el nacimiento de suspicacias racistas… Se trata de un film valiente, pues su tratamiento de la parte oscura de la multiculturalidad no pretende resultar agradable ni políticamente correcto. Tampoco se sabe aportar soluciones, como se puede imaginar. Por otro lado, aparece la misma obsesión que deriva de la incertidumbre por el destino de seres queridos, de la magistral obra de John Ford. Se nota cierto aire de realismo, se entiende la presencia como productores de los hermanos Dardenne. La elaborada banda sonora, que cambia para subrayar los diferentes tonos del film, tiene como autor a Raphaël, nombre artístico de Raphaël Haroche, que no tiene nada que ver con el intérprete de “El tamborilero”.

6/10
Guardianes de la galaxia

2014 | Guardians of the Galaxy

Mucho menos conocidos que otros personajes de la factoría Marvel, como Spider-Man o Capitán América, los Guardianes de la galaxia originales fueron creados en 1969, si bien la adaptación cinematográfica se basa en la revisión realizada en 2008, cuando nació un nuevo equipo protagonista. En Guardianes de la galaxia, al niño Peter Quill le abducen los extraterrestres justo después de la muerte de su madre. Años después se ha convertido en un buscavidas galáctico de medio pelo que se hace llamar Star-Lord. Deberá unir sus fuerzas con la enigmática alienígena Gamora, el duro mapache Rocket, el humanoide con forma de árbol Groot y el vengativo Drax el destructor para hacerse con una misteriosa esfera que se puede vender por una fortuna. Pero el objeto también es codiciado por Ronan, un ambicioso villano que enviará a todos sus sicarios contra ellos. A pesar de adaptar un cómic de Marvel, no se trata de un film de superhéroes como se podría esperar de la compañía. Discurre más por la senda de La guerra de las galaxias, por sus planetas extraños, las numerosas razas alienígenas, y el hecho de que algunos de sus personajes recuerdan a aquella saga, especialmente Star-Lord, una especie de Han Solo, y el árbol Groot, que viene a ser una réplica de Chewbacca. Casualmente la escena de propina tras los títulos de crédito también tiene relación con George Lucas. James Gunn, que ya homenajeó al terror de serie B en Slither, acierta al primar en el conjunto el humor, con golpes tan eficaces como inteligentes. Además, Guardianes de la galaxia apela a la nostalgia de los años 70 y 80, sobre todo a través de su banda sonora, compuesta por temas musicales de esa época. En el reparto figuran conocidas estrellas que o bien salen poco (Glenn Close), se limitan a prestar su voz a personajes digitales (Vin Diesel y Bradley Cooper) o están tan maquilladas que ni se las conoce (Zoe Saldana, Benicio del Toro). Lleva el peso protagonista el televisivo Chris Pratt, eficaz aunque muy alejado del carisma de los héroes interpretados por Harrison Ford o Errol Flynn que le sirven de reverencia. Digno producto veraniego, se puede disculpar la intrascendencia absoluta de la trama, que el metraje se extienda más de la cuenta, y de que a pesar de que resulta tan trepidante y vistoso como se puede esperar, todo suena un tanto rutinario. De hecho, los más apasionados de la televisión y el cine tendrán en mente todo el tiempo la serie Firefly y su adaptación al cine, Serenity, cuyo director, Joss Whedon, recomendó a Gunn para esta cinta, después de dirigir Marvel Los Vengadores.

6/10
Anchorman 2: The Legend Continues

2013 | Anchorman 2: The Legend Continues

Tim and Eric's Billion Dollar Movie

2012 | Tim and Eric's Billion Dollar Movie

El dictador

2012 | The Dictator

Aladeen es el tiránico Líder Supremo de Wadiya, un país árabe africano. Encantado de tener sometido bajo su férrea bota al pueblo, de desarrollar la energía nuclear con “fines pacíficos” (siempre ríe cuando lo dice) y de ejecutar a aquellos que se le oponen, el dictador es convocado a Nueva York por Naciones Unidas para explicarse. Es el momento en que Tamir, su tío y hombre de confianza, decide deshacerse de él y sustituirle por un estúpido doble. Lo que no sabe Tamir es que Aladeen sobrevive al hombre que iba a eliminarle, pero le toca comportarse como un ciudadano de a pie para recuperar su posición; encuentra una ayuda inesperada en Zoey, una feminista radical vegetariana algo marimacho, que regenta un establecimiento ecologista y solidario. Para los baremos de zafiedad que habitualmente maneja Sacha Baron Cohen, probablemente El dictador es una película “fina”. Aunque claro, resulta difícil igualar, incluso para él mismo, los “logros” de Borat. En su línea transgresora, hay que reconocer que concibe algún buen gag, se atreve a bromear con el 11-S y critica por igual a dictaduras tiránicas, presuntas democracias y mitos del progresismo. No osa en cambio mentar siquiera el fundamentalismo, pero claro, eso es más arriesgado. Lo que sí está claro es que a Sacha Baron Cohen le encanta revolcarse en la grosería, y aunque en El dictador parece más contenido que en otras ocasiones, no nos ahorra algunas gracieta escatológica próxima a lo vomitivo, el parto, el alivio por los aires del dictador protagonista o cuando éste descubre el placer en solitario. Aunque con el discurso final parece querer remedar a Charles Chaplin, El dictador está muy, muy lejos, de El gran dictador. Uno hace poesía, el otro, con perdón, emite ventosidades. También se juega con el tema de los dobles, lo que hace pensar en El prisionero de Zenda en clave de humor. Sobre los actores, poco hay que decir. Ben Kingsley juega con su acento, que probablemente es lo único con lo que puede entretenerse a la hora de concebir a su personaje. Todo es la mayor gloria de “el dictador” Sacha Baron Cohen que es, evidentemente, el rey de la función. Es buen actor, buen cómico, pero prefiríamos verle componiendo buenos personajes, como con Martin Scorsese en La invención de Hugo.

4/10
Terri

2011 | Terri

Convención en Cedar Rapids

2011 | Cedar Rapids

Tim Lippe es un buen agente de seguros, sus clientes le quieren y él lleva una vida tranquila en su pueblo de Brown Valley, Wisconsin. Pero Tim no ha madurado, es un absoluto ingenuo que vive aún en un mundo infantil tanto desde el punto de vista laboral, como personal y sentimental. Su vida va a cambiar cuando su jefe le encomiende ir a Cedar Rapids, Iowa, para acudir a una convención de Mutuas de Seguros. Allí tendrá la difícil misión de ser galardonado con el Dos de Diamantes, un premio del que depende el futuro de su empresa. Los compañeros y aventuras que encuentra allí (en una especie de fiesta continua) harán cambiar poco a poco la mentalidad de Tim. Alocada comedia protagonizada por Ed Helms en un papel tontuno, típico de su filmografía: el de buenazo que no se entera de nada y al que le suceden las cosas más variopintas, véase su personaje en Resacón en Las Vegas y Resacón 2, ¡ahora en Tailandia! Aquí repite rol con eficacia y sin grandes alardes saca a flote a su pazguato y amable personaje. Miguel Arteta, director portorriqueño especializado en comedias, rueda sin florituras, pero con ritmo, y se las apaña para no salir malparado al adaptar un guión de Phil Johnston que alardea demasiado de la grosería, en la línea del humor escatológico de la última comedia yanqui. Desde luego hay numerosas situaciones divertidas, con algunos momentos tronchantes –el rescate de la pelea, la canción de Tim, la imitación de Nicholson, etc.–, pero desgraciadamente el chiste se basa casi siempre en la guarrería zafia, y aunque sea en clave de humor, tanta procacidad sexual, con todo tipo de vocabulario subido de tono, puede agotar a parte del público. Lo mejor es probablemente el dibujo de los personajes, que contra pronóstico logran hacerse entrañables a lo largo del film, así como las interpretaciones de un reparto nutrido de actores conocidos y talentosos. Se lleva la palma el chistoso y malhablado John C. Reilly con su personaje totalmente tarambana, y está muy bien secundado por Isiah Whitlock Jr., sembrado a la hora de homenajear a la serie The Wire (Bajo escucha), en la que él mismo trabajó durante años. La parte femenina la ponen una poco aprovechada Sigourney Weaver y, sobre todo, una divertida y sorprendentemente encantadora Anne Heche.

5/10
Un dios salvaje

2011 | Carnage

Dos chavales tienen una pelea en el parque, a resultas de la cual uno casi saca un ojo al otro. Sus civilizados padres conciertan un encuentro para limar asperezas y lograr una solución justa... Pero puede que no sean tan civilizados. O que llamen civilización a cualquier cosa. Adaptación de la obra de teatro de Yasmina Reza de 2006, a cargo de ella misma y de Roman Polanski, el director de la cinta. Se trata de una disección implacable de cuatro personajes representativos de la clase culta occidental, que tras unas maneras suaves y unas supuestas cotas altas de razonabilidad, ocultan prejuicios y actitudes ciertamente mezquinas. El enfoque tragicómico es altamente ácido, somos testigos de cómo unos cónyuges que supuestamente se llevan bien, albergan en su interior rencores mil –porque el marido está todo el día pegado al teléfono, sin importarle que ante sus narices tenga asuntos urgentes que atender; porque la esposa sea una maniática perfeccionista, con el corazón apegado a cosas ridículas; etcétera, etcétera–, o están atados de pies y manos por las variadas directrices de lo políticamente correcto, que los desconectan del mundo real. Los hábitos culturales, la educación de los hijos, la conciliación de vida familiar y trabajo, la protección de los animales, la ética profesional, son algunas de las cuestiones que salpican los animados diálogos, donde Polanski sabe sacar todo su jugo a despedidas en falso y a alguna que otra sorpresa embarazosa. En ningún momento se trata de ocultar el origen escénico de esta cinta coproducida por Francia, España, Polonia y Alemania, aunque Polanski –que ya tiene experiencia en adaptar obras de teatro, piénsese en La muerte y la doncella– sabe airearla en el prólogo y epílogo en el parque, o moviendo a los personajes por el apartamento de uno de los matrimonios y el rellano de la escalera, con los amplios ventanales que permiten vislumbrar los rascacielos neoyorquinos. Llama la atención el equipo de lujo para el diseño artístico y el vestuario –los artífices de El padrino Dean Tavoularis y Milena Canonero–, cuya presencia casi parece exagerada, aunque su trabajo es ciertamente impecable. Lo que está claro es que el film es un auténtico regalo para los actores, y no es fácil señalar quién esta mejor del cuarteto que componen Jodie Foster y John C. Reilly, Kate Winslet y Christoph Waltz, cada personaje tiene sus rasgos peculiares y está perfectamente pillado.

7/10
Tenemos que hablar de Kevin

2011 | We Need to Talk About Kevin

Una cortina mecida por el viento porque la puerta de una terraza está abierta. Un festejo popular de la tomatina, con todo el mundo embadurnado de rojo, y entre la muchedumbre reconocemos a una mujer, Eva Katchadourian, con la cara de Tilda Swinton. Trazos impresionistas de una mujer estresada limpiando manchas de pintura roja en su casa, de su vida familiar con su marido, su hijo adolescente Kevin, y su hijita. El chico está en la cárcel. Vemos a Kevin de niño. Y descubrimos a un auténtico demonio, empeñado en hacer la vida imposible a su madre, mientras ante su progenitor exhibe su aspecto más conmovedor. Pieza a pieza, se irá componiendo el puzzle de lo que apunta a ser la tragedia familiar de los Katchadourian. Es ésta una de esas películas que se aman o se odian, no parece admitir término medio. Habrá quien diga que Tenemos que hablar de Kevin es genial, aunque por su pretenciosidad puede leerse en clave de tomadura de pelo. Adaptación de una novela de Lionel Shriver, con la particular mirada de Lynne Ramsay (Ratcatcher, Movern Callar), se diría la versión “artística” de Este chico es un demonio o El buen hijo, e incluso La profecía, todas películas con chaval “monstruito”. La directora se las arregla para crear una atmósfera malsana y angustiosa, al estilo Todd Solondz, en que la vida de la protagonista –meritoria Tilda Swinton, hace falta ser una gran actriz para no convertir en un ridículo histrión a su personaje– es, en sus propias palabras, un infierno. Pero entendida su propuesta, con un soterrado y patético humor negro, y empezando a formarse con las distintas escenas, muy trabajadas visualmente, un cuadro coherente, Ramsay se vuelve reiterativa, y sobre todo, no nos lleva a ninguna parte. Sin finalidad o razones en los actos de Kevin, esa es la explicación de su modo de comportarse, nos dice un film nihilista que queda reducido a “pesadito” ejercicio de estilo.

4/10
Cyrus

2010 | Cyrus

John es un tipo maduro, que atraviesa una mala racha. Su ex esposa, de la que se divorció seis años atrás, va a casarse próximamente. Lo que le recuerda que él no está centrado... hasta que en una fiesta conoce a Molly, un encanto de mujer, con la que se lleva estupendamente. Aquello podría ser una segunda oportunidad para ser feliz. Pero el noviazgo incluye un “extra”: Cyrus, hijo de Molly de 22 años. El padre abandonó el hogar al poco de nacer, y él está muy unido a su madre. Tanto que de modo insidioso torpedea la relación, no desea que nada le aparte de su querida mamá. Original película de los hermanos Jack Duplass y Mark Duplass, típica muestra de cine americano independiente, aunque la cinta está respaldada en la producción por otros hermanos, los británicos Ridley Scott y Tony Scott. Hay que reconocer que la premisa tiene su gracia, y que se trata de una narración contenida, cuando se prestaba a todo tipo de excesos al estilo La guerra de los Rose. El reparto al completo está bien, pero llama la atención Jonah Hill, que cambia de registro –por una vez no le tenemos en una “chorrada” zafia para adolescentes descerebrados–, y lo borda como veinteañero enmadradado, incapaz de cortar el cordón umbilical con su madre aunque ya sea un adulto. Por supuesto, estamos ante una comedia, pero con elementos dramáticos, el film habla de las dificultades que surgen en las relaciones entre las personas, lo arduo que resulta encontrar la felicidad, más en una época donde dominan los desencuentros afectivos y los miedos de diversa índole. Quizá donde se les va la mano a los hermanos directores en su puesta en escena. Por un lado la película tarda en arrancar, deberían haber puesto sus principales cartas sobre la mesa con más agilidad. Por otro, carga su decisión de rodar cámara en mano, cambiando constantemente la distancia focal con zooms que distraen. En cambio hay que agradecer la sobriedad con que se cuenta todo; aciertan con el desenlace, y en una película como ésta encaja bien aquello de que “a buen final, no hay mal principio”.

6/10
The Extra Man

2010 | The Extra Man

El circo de los extraños

2009 | Cirque du Freak

Más vampiros. Ahora se trata de la adaptación de la obra "El tenebroso Cirque du Freak", publicada por Darren Shan en 2000 y que dio lugar a la llamada "Saga de Darren Shan". En ella, el autor relata en primera persona sus peripecias personales hasta convertirse en un vampiro a sus 16 años. El éxito editorial fue espectacular y hasta el momento ha conocido traducciones a 30 idiomas en 37 países. Se encarga de trasladar a la pantalla el fenómeno Paul Weitz, que cuenta con las más que aceptables referencias de In Good Company o Un niño grande. Darren es el típico adolescente bueno, simpático, inteligente y... demasiado correcto. Porque si no fuera por la influencia de su amigo malote Steve, Darren sería el jovencito excesivamente perfecto, siempre obediente a sus padres, sin una palabra más alta que la otra, etc. Pero una noche ambos amigos acudirán furtivamente a un extraño espectáculo circense, donde verán seres rarísimos, absolutos monstruos de la naturaleza, como la mujer que se regenera rápidamente, el hombre sin costillas, la mujer barbuda, el hombre serpiente , etc. El jefe de este grupo es Crepsley, un tipo muy raro al que le gusta jugar con una araña muy venenosa... Obedeciendo a un impulso Darren robará la araña de Crepsley y ésta acabará picando a Steve. Y cuando Darren acuda a Crepsley para que le dé el antídoto que salavará la vida de su amigo, Crepsley le dirá que a cambio deberá convertirse en vampiro, como él... A decir verdad, el film es un poquito disparate en su planteamiento, y certifica que lo que puede funcionar en una saga escrita no lo tiene por qué hacer en imágenes, y eso que Weitz ha contado con la colaboración del experimentado Brian Helgeland en la elaboración del guión. La trama se centra en la lucha entre vampiros buenos y vampiros malos, por lo que tampoco sorprende. En general, el conjunto denota falta de cohesión y entidad, aunque puede que, en definitiva, lo que escasea es la mínima seriedad requerida. Porque a diferencia incluso de la saga de Crepúsculo, por poner un ejemplo de renombre, aquí hay demasiada tendencia a la comedia inocua o a la aventurilla infantil, y los momentos de tensión son simplemente inexistentes, aun para un público muy joven. Así las cosas, casi todo el atractivo se concentra en la lograda atmósfera a lo Tim Burton, muy oscura y gótica, y en la colección de freaks que hacen acto de presencia, aunque incluso en ese punto tampoco destaca la originalidad (al margen de los horribles monstruitos de curiosa procedencia y cuyo aspecto es calcadito al del famoso Gollum). Por lo demás, en el reparto destacan algunos rostros conocidos, que no aportan demasiado, como los de Willem Dafoe o Salma Hayek, y entre os protagonistas destaca el joven Josh Hutcherson, célebre por su aparición en Un puente hacia Terabithia.

4/10
Hermanos por pelotas

2008 | Step Brothers

Judd Apatow está detrás de numerosas comedias de éxito de los últimos tiempos, como director (Virgen a los 40, Lío embarazoso) o como productor (Supersalidos). Todas llevan su sello personal: argumentos simples y sobredosis de humor ultragrosero. El caso que nos ocupa no es una excepción. En lugar de buscarse un nuevo trabajo, ya que fue despedido de una tienda de mascotas, Brennan Huff prefiere vivir a costa de su madre. Por su parte, Dale Doback también es una especie de parásito que se resiste a abandonar el hogar de su padre, que le malcría. Cuando la madre de Brennan y el padre de Dale se enamoran y contraen matrimonios, ambos se convierten en hermanastros, y tendrán que compartir habitación, a pesar de que ambos se caen fatal y chocan frontalmente porque son igual de egoístas y vagos. Will Ferrell vuelve a ponerse a las órdenes de Adam McCay, amiguete desde que ambos formaban parte de la plantilla del programa Saturday Night Live. Éste le ha permitido todo tipo de muecas y excesos gestuales, en El reportero y Pasado de vueltas, dos comedias tan ‘pasadas de vueltas’ que se cuentan entre los peores trabajos del actor, que paradójicamente ha demostrado tener talento cuando se pone en manos de un director de primera, como Woody Allen (Melinda y Melinda) o Marc Forster (Más extraño que la ficción), que sin duda supieron mantenerle a raya. A Ferrell le han rodeado de buenos actores, pues el coprotagonista es John C. Reilly, buen actor de reparto en títulos como Chicago, tiene bastante papel la veterana Mary Steenburgen, que encarna a su madre, y Richard Jenkins (el padre fallecido de A dos metros bajo tierra) es el padrastro. Pero no sirven de nada por culpa de un guión que acumula chistes de muy mal gusto, que no llegan a funcionar en ningún momento. Intenta ser una crítica a la progresiva infantilización de la sociedad, y a los afectados por el síndrome de Peter Pan, que se resisten a madurar, y a asumir responsabilidades tan en boga en la sociedad actual. Pero el tema ha sido mejor tratado en otras ocasiones, pues para disfrutar con su humor es necesario ser tan ‘infantiloide’ como los descerebrados protagonistas. Como se trata de un producto muy local, concebido para el público estadounidense, en el caso concreto de España los distribuidores han decidido adaptar la cinta al humor patrio. De ahí que le hayan puesto un título tan horrible, pues en el original es simplemente ‘Stepbrothers’ (hermanastros). Además, han contratado como dobladores a dos cómicos muy populares, Santiago Segura y Florentino Fernández, que se esfuerzan infructuosamente por darle algo de ‘vidilla’ a la cinta, reinventando los diálogos.

1/10
Dewey Cox: una vida larga y dura

2007 | Walk Hard: The Dewey Cox Story

Risas paródicas, a partir de un subgénero de moda: los biopics de gente del mundo de la música. John C. Reilly asume el protagonismo con una historia del prolífico Judd Apatow (Supersalidos) y de Jake Kasdan, éste el director. Sigue a Dewey Cox, una leyenda del rock, y que comparte con Johnny Cash rasgos como el de una esposa ama de casa, y el romance con una cantante, y con Ray Charles un trauma en relación a la muerte de su hermano. El film incluye cameos de actores haciendo de músicos: Jack Black (Paul McCartney), Justin Long (George Harrison), Paul Rudd (John Lennon) y Jason Schwartzman (Ringo Starr).

4/10
Pasado de vueltas

2006 | Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby

Una de las películas sorpresa este verano en Estados Unidos, por su inesperada recaudación en taquilla. Y la verdad sea dicha, resulta difícil entender su éxito. Ambientada en NASCAR, el mundo de la competición automovilística en EE.UU., sigue la pista a un zafio corredor, sorprendente campeón, que ha convertido en lema personal la frase supuestamente graciosa “menea y hornea”. Se trata de un tipo egocéntrico, algo en lo que han tenido que ver sus desastrosos padres. Aunque se tiene muy creído su triunfo en los circuitos, va a encontrar la horma de su zapato en un campeón francés de Fórmula Uno, homosexual confeso, que se convertirá en su acérrimo rival, capaz de hacerle morder el polvo de la derrota. La trama del film se puede decir que es casi lo de menos. Lo de más es explotar la vis cómica de Will Ferrell, coguionista del film junto al director Adam McKay. Y aunque hay algún gag de buena ley –el del puma es desternillante–, el conjunto apenas se sostiene en pie. Por cierto, que el ejemplo para el público menor de edad de los retoños del protagonista no parece el mejor del mundo; y el empeño de su abuela por reformarlos en el tramo final se nos antoja moralina hipócrita de la peor calaña.

3/10
El último show

2006 | A Prairie Home Companion

Tiene algo de premonitorio que justamente El último show cierre la filmografía de Robert Altman. No sólo por el título español de la película, sino porque la entera trama está atravesada de nostalgia –allí está el tema musical “Coming Home”, “volver a casa”, por ejemplo– y de un anhelo de felicidad, y porque se encuentran bien presentes los temas del paso del tiempo, y de la muerte. Se trata, desde luego, de un dignísimo broche de oro a la carrera de un cineasta, que arranca con un hermoso plano de lo que parece ser un cielo estrellado; el espectador descubre asombrado que se trata del reflejo de un charco en el asfalto de una calle, donde se sitúa el Fitzgerald Theatre, lugar desde donde se hace un programa radiofónico en vivo, el “A Prairie Home Companion” del título original. En la ciudad de St. Paul, Minnesota, se diría que el tiempo se ha detenido, tal es la sensación que desprende un espectáculo de otra época, donde en un ambiente agradablemente familiar se suceden las actuaciones musicales al más puro estilo ‘country’, entregadas entre cuña y cuña publicitarias. Pero las cosas están a punto de cambiar. Una gran empresa texana ha comprado el teatro, y la noche en que transcurre el film va a ser la del último show. Firma el guión, y tiene un papel dentro de un fabuloso reparto coral, Garrison Keillor, que se inspira en su propio show radiofónico, que se llama precisamente “A Prairie Home Companion”. Sorprende la facilidad de Robert Altman para desplegar una historia en la que aparentemente ocurren pocas cosas, y donde se suceden elementos que se dirían pertenecientes a géneros muy diversos, servidos en feliz mezcla. Guy Noir, el narrador, (Kevin Kline) es un peculiar detective deudor de la serie negra, que se diría salido de una novela de Hammett o Chandler; los vaqueros Dusty (Woody Harrelson) y Lefty (John C. Reilly), ponen la nota humorística, y en un momento dado, a modo de protesta, deslizándose por el filo de la navaja del mal gusto; las hermanas Yolanda y Ronda Johnson (Meryl Streep y Lily Tomlin), y Lola (Lindsay Lohan), la hija de la primera, subrayan el capítulo de nostalgia; G.K. (Gerrison Keillor) se interpreta a sí mismo, y es el fiel exponente de la profesionalidad impasible, “el espectáculo debe continuar”; el empresario paleto (Tommy Lee Jones), frío e implacable, no se inmuta ante su labor de liquidar el espectáculo, y un busto de Francis Scott Fitzgerald es como un silencioso reproche, que no sabe escuchar; e incluso está el onírico personaje de Virginia Madsen, una bella y misteriosa mujer, ángel de la muerte que, sorprendentemente, no chirría. De un modo muy agradable discurre la narración, sin aspavientos ni reivindicaciones “de pancarta”. Se habla de una cultura del entretenimiento para muchos “demodé”, de un ambiente profesional donde existe el aprecio auténtico por “el otro”, y donde incluso las canciones parecen apelar a una Arcadia feliz, a veces hasta convertirse en auténticas plegarias, que añoran esas verdes praderas donde uno se puede recostar. Es un film muy Altman, pero desprendido del cinismo que a veces ha caracterizado su cine, con muchos personajes bien perfilados, donde se permite el lucimiento de algún elegante plano secuencia. Y se diría que los actores se lo han pasado en grande rodando, acompañados de auténticos profesionales de la radio, como el ruidista, que da pie a una de las escenas más divertidas del film, en que apoya un momento de improvisación iniciado por G.K. y continuado por las hermanas Johnson.

7/10
Dark Water (La huella)

2005 | Dark Water

Cuando se separa de su marido, Dahlia Williams encuentra un nuevo apartamento en una zona de edificios modestos, para instalarse con su hija Ceci. Dahlia consigue trabajo, aunque está agobiada por el trauma de la descomposición matrimonial, y la dura batalla legal por la custodia de Ceci. Además, en su apartamento aparece una misteriosa gotera de agua negruzca, que será el primer síntoma de una serie de fenómenos paranormales. Hace unos años llegó a nuestras pantallas la versión japonesa de Dark Water, de Hideo Nakata, que volvía a llevar al cine otra novela de Koji Suzuki, tras la exitosa The Ring, que puso de moda el cine de terror japonés en todo el mundo. El remake estadounidense de Dark Water no se ha hecho esperar, y curiosamente supone el debut en Hollywood de Walter Salles, máximo representante del cine brasileño actual, y director de Diarios de motocicleta. Salles, más versado en el drama, no es un cineasta especialmente indicado para el género de terror, y apenas se esfuerza por crear tensión y sustos. Pero a cambio se centra en la descripción de personajes, lo que se nota en secundarios como el abogado, descritos con una economía de medios asombrosa. Además, el cineasta aprovecha al excepcional reparto y le saca tajada a temas como la maternidad, la soledad y las consecuencias de una ruptura familiar. Queda así un film atípico que no se ajusta del todo a lo que esperan los incondicionales del género, pero que interesará a un público más amplio.

5/10
Criminal

2004 | Criminal

Rodrigo, un aspirante a timador, recibe los consejos de Richard, que lleva más años en la profesión y conoce todos los trucos. Juntos tratarán de hacerse con unas valiosas estampillas antiguas. Versión estadounidense de Nueve Reinas, producida por Section Eight, la compañía de George Clooney y Steven Soderberg  Éste último coescribe el guión bajo el seudónimo de Sam Lowry, junto con Gregory Jacobs, el debutante director de la cinta. Y prácticamente fotocopian el original, salvo porque se traslada la acción de Buenos Aires a Los Ángeles. Además, se incluyen numerosas alusiones a los problemas raciales de la ciudad, dividida en zonas, según los grupos étnicos que la habitan. 

4/10
El aviador

2004 | The Aviator

Aunque el periplo del peso pesado del Séptimo Arte Martin Scorsese ha estado lleno de altibajos en los últimos años, el cineasta remonta el vuelo con esta biografía del fascinante y controvertido Howard Hughes. Playboy, millonario, inversor inmobiliario, productor y director cinematográfico, también fue empresario aeronáutico y gran aficionado a la aviación. El guión del consagrado John Logan (El último samurái, Gladiator) sigue los pasos del personaje durante dos décadas, arrancando a finales de los años 20, cuando ronda los 25 años de edad. Heredero de la empresa paterna, decide invertir una desorbitada suma de dinero en Ángeles del infierno. Se trata de una película de aventuras áereas para la que contrata numerosos pilotos que propician asombrosas secuencias de aviones filmadas sin efectos especiales. El film describe minuciosamente su romance con la mítica Katharine Hepburn, una actriz de fuerte personalidad, y también su aventura en la potente compañía aérea TWA. Como empresario aeronáutico, Hughes prueba sus prototipos de sofisticados aparatos, y realiza un fuerte desembolso para llevar a buen puerto la construcción del Hércules, un aparato. Pero Hughes se estrella con uno de sus aviones, y también empieza a sufrir una enfermedad degenerativa, que le lleva a convertirse en un fanático de la higiene y a recluirse sin apenas contacto con el exterior. Scorsese ha conectado con DiCaprio, actor tan italoamericano como él, con el que repite por segunda vez consecutiva, y que fue el promotor del proyecto. Pero nadie diría que se trata de una iniciativa ajena, pues Scorsese fagocita al personaje. En sus manos, Hughes se convierte en uno de sus típicos antihéroes excéntricos que tras un meteórico ascenso asimilan malamente el éxito y acaban trastocados. El esquema del film recuerda sobre todo a Toro salvaje, pero también a Uno de los nuestros y Casino. Por otro lado, la odisea del personaje para sacar adelante el Hércules, una iniciativa tan bienintencionada como megalómana, recuerdan a empresas épicas del propio Scorsese, como la de sacar adelante Gangs of New York, enfrentándose incluso a los productores del film. En este sentido viene a la memoria Tucker, un hombre y su sueño, donde Coppola hablaba de sí mismo, aprovechando la historia de un empresario real, obsesionado con construir el mejor coche el mundo (como Hughes el mejor avión del mundo). Si bien los detractores pueden argumentar que sobra algo de metraje, también es cierto que realiza una fascinante reconstrucción de la época, incluidos los años dorados de Hollywood. Y como siempre, compone más de una secuencia espectacular (sobre todo el rodaje de Ángeles del infierno) y otras intimistas, pero apasionantes, como la comida en casa de los padres de Hepburn. Maestro del cine, Scorsese integra de forma apabullante elementos fílmicos como la vistosa fotografía de Robert Richardson, responsable de Kill Bill o la música del autor de El señor de los anillos, el canadiense Howard Shore. En definitiva, un título que sin ser totalmente redondo, devuelve a su autor al Olimpo. Y aunque a Scorsese se le escapó una vez más ese Oscar que injustamente nunca le ha llegado, el film se llevó cinco de once nominaciones, convirtiéndose en la más premiada del año. La estatuilla más merecida quizás fue la que se llevó Cate Blanchett, estupenda como la irrepetible Hepburn.

7/10
Las horas

2002 | The Hours

La filosofía vital de Virginia Woolf en tres tiempos y a lo largo de unas horas, a través del devenir de tres mujeres. Una de ellas es la propia escritora, retirada en su casa a las afueras de Londres en 1929, mientras escribe 'La señora Dalloway', una de sus obras emblemáticas: apática y deprimida, temerosa de la servidumbre, cuyo rostro se ilumina con la visita de su hermana y sus sobrinos. Las horas de las otras dos, a quienes influye de modo decisivo la lectura de la novela de Woolf, transcurren en 1949 y 2001: Laura Brown es una mujer casada y con un hijo, ama de casa aburrida a punto de estallar, pese a su fachada de “feliz mujer americana”; la otra, Clarissa Vaughan, tocaya de la heroína imaginaria de Woolf, vive con una mujer: se separó de su marido, prestigioso poeta enfermo de SIDA, también bisexual, y su vida se encuentra plegada a numerosos convencionalismos. El guión de David Hare adapta con fidelidad la novela de Michael Cunningham, ganadora del Premio Pulitzer. Y su puesta en escena por Stephen Daldry (Billy Elliot (Quiero bailar)) hace que la narración fílmica de tres historias paralelas, donde los ecos de una resuenan en la otra, parezca sencilla. Ello es gracias en parte a unas transiciones muy meditadas, que hacen buen uso de temas e imágenes comunes; y al trabajo interpretativo en su conjunto (todos los personajes tienen más o menos peso específico), en especial de ese trío de féminas encarnadas con poderío por Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep. A nadie puede extrañar que la película, de factura impecable, haya acaparado nueve candidaturas a los Oscar, y que al fin Kidman se haya hecho con la preciada estatuilla a la mejor actriz.

8/10
The Good Girl

2002 | The Good Girl

Aunque el reclamo de esta película es la presencia de la multiadorada Jennifer Aniston, su fuerza no radica tanto en su protagonismo sino más bien en la naturaleza de la historia, muy al estilo indie: una incursión intimista en las rutinarias vidas de unos cuantos personajes en un pequeño pueblo estadounidense. Justine trabaja en unos grandes almacenes, está casada con Phil, un pintor de brocha gorda que se pasa las tardes fumando marihuana con un amigo. El matrimonio de Justine es sencillamente un rollo macabeo y, sin hijos, ella se siente cada vez más vacía. Aún no es mayor, pero ya no es joven, y atraviesa ese delicado momento vital en que el idealismo se apaga y se ha de afrontar la cruda y sobre todo aburrida realidad. Y así hasta que un joven hipersensible e incomprendido entra a trabajar en su tienda y ella se deja arrastrar por una mutua atracción. Ambos buscan en el otro la compañía y el cobijo que no tienen, pero lo que para ella –una “chica buena” en busca de emoción– es poco más que una aventura sexual, para él acabará siendo una obsesión tan sincera como neurótica. La película comienza como cualquier comedia romántica al uso, pero poco a poco va virando hacia un drama rural intenso, con poca cabida para el divertimento. A veces esto puede convertirse en un arma de doble filo, ya que la Aniston, aunque convincente, no parece tan cómoda en ese género. Se agradecen por eso algunos buenos gags –el del maquillaje es espléndido– que relajan la intensidad. La película adquiere mayor resonancia gracias a los trabajos de John C. Reilly, en el papel del marido, y a Jake Gyllenhaal, célebre por su papel protagonista en Donnie Darko.

6/10
Chicago (2002)

2002 | Chicago

Ambientada en los años de la Depresión, Chicago (2003) cuenta la estancia en prisión de Roxie Hart, una chica que desea triunfar en el mundo del cabaret y las candilejas. Un crimen pasional la ha conducido a compartir cárcel con otras mujeres asesinas; una de ellas es Velma Kelly, la estrella favorita de Roxie, su idolatrada modelo, a la que acude en busca de consejo. Pero su actitud de diva inaccesible –ni en lo musical ni en lo carcelario acepta ayudarla–, supone una decepción. Informada por Mamá Morton, guardián de la cárcel, de las rutinas del lugar, advierte que la única forma de salir bien librada es ganarse el favor de Billy Flynn, un astuto abogado que gusta del dinero y la fama. Bill Condon (Dioses y monstruos), autor del guión, parte de una buena idea para insertar en la trama los números musicales que jalonan el film: es Roxie, anhelosa de triunfar como cantante, quien imagina sus evoluciones como un espectáculo del que ella es protagonista absoluta; un poco al modo de Björk en Bailar en la oscuridad. De este modo, momentos como el interrogatorio de la policía, las explicaciones de las presas sobre los hechos que les llevaron a la cárcel, el manejo de la prensa o la actuación ante los tribunales, se convierten en escenas brillantísimas, donde las canciones no hacen sino apuntalar el buscado y muy conseguido tono de vodevil. A la hora de dirigir los números musicales, Rob Marshall ha optado por dar predominio a los fondos minimalistas absolutamente oscuros y los focos apenas recogen otra cosa que las figuras de las sensuales cantantes y bailarinas. Los actores principales, a excepción de Queen Latifah, apenas tenían experiencia musical: pero Renée Zellweger, Catherine Zeta-Jones (que se llevó el Oscar a la mejor actriz de reparto), Richard Gere, John C. Reilly y compañía han trabajado duro y superan con nota alta el envite de cantar y bailar.

8/10
Gangs of New York

2002 | Gangs of New York

Año 1847. Nueva York, que a principios de siglo contaba con 60.000 habitantes, ha alcanzado una cifra cercana a las 800.000 almas. La hambruna desatada en Irlanda ha forzado a la gente a emigrar, y el puerto de la ciudad recibe a diario a muchas personas que creen haber llegado al fin a la tierra de las oportunidades. Pero las cosas no son tan sencillas. Sobre todo porque los neoyorquinos de origen protestante, que ya llevan un tiempo establecidos en el lugar y se autodenominan “nativos”, odian a los irlandeses. Lo que despierta el mismo sentimiento en los recién desembarcados. Las reyertas callejeras no son raras, y en una de éstas que enfrenta a los nativos con los “Conejos muertos”, una banda irlandesa, el cura Vallon, su líder, muere a manos de Bill “El carnicero”, el jefe del otro bando. Su único hijo, Amsterdam, entonces un niño, es testigo de la muerte, y se jura vengar la memoria de su padre. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, de modo que dieciséis años de estancia en un orfanato no es demasiado tiempo para Amsterdam, que al salir está listo para infiltrarse en la banda de Bill y ganarse así su confianza. Ha llegado la hora del desquite. El proyecto de Gangs of New York se remonta a 1970, cuando Martin Scorsese descubrió el libro del mismo título de Herbert Asbury, escrito en 1928. Allí se contaban historias de los bajos fondos neoyorquinos del siglo XIX. Para alguien como Scorsese, siempre interesado por el mundo gangsteril y los repliegues más oscuros y atormentados del ser humano (la prueba está en títulos como Malas calles, Taxi Driver, Uno de los nuestros o Casino), era material de primera. De modo que con el guionista Jay Cocks empezaron a pergeñar un guión. La cosa era compleja y el despliegue de medios impensable en aquel momento. Así que pasaron los años, nuevos guionistas (Steven Zaillian y Kenneth Lonergan) se sumaron a la tarea… y así hasta hoy, en que el film es una realidad. En la trama de la película se pueden observar claramente dos niveles. Por un lado está el trasfondo histórico, que Scorsese interpreta en clave ideológica con su tesis “América está construida sobre la violencia”, en una línea muy a lo Hobbes y su célebre aforismo “El hombre es un lobo para el hombre”. Y, en un esfuerzo por abarcarlo todo, se suceden hechos como la llegada masiva de inmigrantes irlandeses, los disturbios en Five Points, el estallido de la guerra de secesión con el consiguiente reclutamiento forzoso de soldados. Lo que convierte las calles de Nueva York en una enorme olla a presión a punto de explotar. A todos estos elementos se suman los enfrentamientos étnicos (donde el origen y la religión se convierten en señas de identidad), sociales (los pobres no tienen más remedio que alistarse, los ricos pueden evitarlo pagando una alta suma de dinero) y políticos (va a haber elecciones en la ciudad). El esfuerzo de Scorsese por ofrecer un fresco del Nueva York del siglo XIX necesita, obviamente, de una historia con unos personajes. Y Scorsese y su equipo de guionistas han imaginado una que pivota alrededor de Amsterdan y sus planes de venganza. El joven, un tipo habilidoso, se las apaña para entrar en el círculo más próximo de Bill “el carnicero” (Daniel Day-Lewis). Pero no puede prever que entre ambos va a surgir una curiosa relación paternofilial, donde Bill ve en Amsterdam algo más que un secuaz competente. Esto conduce a conductas muy, muy inesperadas, por parte de Amsterdam. Por supuesto que si Amsterdam tiene la cara de Leonardo DiCaprio, éste necesita con urgencia un motivo amoroso para seguir adelante. Y se lo da Jenny Everdeane (Cameron Díaz), una raterilla que consigue robar dinero y corazones con gran facilidad; el personaje, que desea reunir pasta para poder marchar al oeste, oculta un lado oscuro, y una relación especial con Bill.

6/10
The Anniversary Party

2001 | The Anniversary Party

Una matrimonio de "celebrities" decide celebrar su aniversario por todo lo alto con una fiesta. El evento no tendrá desperdicio, se cometerán todo tipo de excesos y acudirán invitados que no son bienvenidos, lo que acabará poniendo a prueba la relación de la pareja protagonista. Debut como directores de largometraje de los actores Alan Cumming y Jennifer Jason Leigh. Para ella ha sido la primera y última película como directora.

4/10
La tormenta perfecta

2000 | The Perfect Storm

Gloucester es el puerto pesquero más antiguo de EE.UU. Pero en 1991 la población de peces de los Grandes Bancos estaba en franco declive, debido en parte a la pesca de arrastre industrial. Pero algunos pescadores se resistían a dejar su noble oficio, y se adentraban mar adentro en el Atlántico. Lo que no saben el capitán Billy Tyne y sus hombres del Andrea Gail es que está a punto de desencadenarse la llamada “tormenta perfecta”, en la que un huracán está a punto de colisionar con dos frentes increíbles. George Clooney, el protagonista, estuvo tres semanas saliendo en barco para acostumbrarse a su manejo: “Por suerte, no destruí el muelle, que es algo que se pide encarecidamente a cualquier capitán que no haga. Practicamos algo de pesca de altura y pasamos algunas noches en el mar, lo que me dio la oportunidad de apreciar el modo en que se ganan la vida los pescadores.”

5/10
Entre el amor y el juego

1999 | For Love of the Game

Billy Chapel es un veterano jugador de béisbol de los Tigres de Detroit, que debería ir pensando en la retirada, y en asentar de una vez por todas su vida familiar y sentimental. En torno a un partido decisivo y a una crisis con su novia, se despliega el conjunto de hechos que han llevado a Billy a tal situación. Nueva muestra del subgénero deportivo. Dirige Sam Raimi, especialista en cine fantástico (El ejército de las tinieblas), que viene ensanchando sus horizontes últimamente en distintos géneros: western (Rápida y mortal) y thriller (Un plan sencillo). El director y su guionista ofrecen una historia entretenida, con buenos sentimientos y reflexiones sobre en qué elementos se debe apoyar una relación amorosa. Además hay vibrantes jugadas de béisbol que entenderá hasta el más neófito en este deporte.

6/10
Magnolia

1999 | Magnolia

Un joven se lanza al vacío desde la azotea de un bloque de viviendas. Al pasar a la altura de un piso le alcanza un disparo fortuito de su padre, que en ese momento amenazaba a su mujer con un arma. Un suicidio se transforma en asesinato. Son cosas que pasan. ¿Cosas que pasan? Se trata, en cualquier caso, de uno de los disparatados ejemplos con los que Paul Thomas Anderson, director y guionista de Magnolia, pretende hacer valer su máxima de que, en esta vida, hasta las cosas más extraordinarias son cosas que, sencillamente, pasan. Y viceversa; en las situaciones más corrientes aletea algo que las hace especiales. Un anciano moribundo; su joven esposa; el enfermero que le cuida. Una predicador del sexo para ‘machos’. Un policía en busca del amor. Un célebre presentador de televisión. Un niño prodigio de los concursos televisivos. Un adulto ex niño prodigio de ese tipo de concursos, acomplejado con su homosexualidad. Una mujer con traumas sexuales de la infancia. Todos viven en San Fernando Valley. Y existe un hilo invisible –junto a otro más visible, el de los lazos familiares– que une sus vidas. A lo largo de tres horas somos testigos de sus amores, compasión, odio, capacidad de perdón, complejos, ambiciones, máscaras… La película de Anderson, Oso de Oro en Berlín, cuenta con un magnífico guión: la historia progresa, hay buena definición de tipos humanos. Además los actores se portan, están bien dirigidos. A una buena narración sobre el papel se une una buena puesta en escena, fluida, y un buen uso de la música (magnífico y nada cursi ese encadenado de todos los personajes cantando la misma canción). Dentro de una visión más pegada al suelo que trascendente (pese a una curiosa lluvia del cielo que acontece bien cerca del final), el film se afana en dibujar bien las virtudes y miserias de los personajes, y domina un relativo optimismo sobre la capacidad redentora del amor y del perdón. Algunas de las situaciones planteadas no están exentas de crudeza. Pero, ciertamente, son cosas que pasan.

8/10
Nunca me han besado

1999 | Never Been Kissed

Josie es una periodista del Chicago Sun Times, que sueña con hacer periodismo de investigación. Su juventud le facilita intentar un experimento: matricularse en un instituto, para hacer un reportaje sobre los chicos y chicas de hoy en día. La cosa funciona, pero, caray, comienza a enamorarse de uno de los alumnos. Película de jóvenes adolescentes, con un nivel más que aceptable. Hay lugar para el humor y el amor, y también para reflexionar –un poquito, tampoco exageremos– sobre las inquietudes de la juventud actual. La peli retrata con gracia las típicas pandillas de cualquier cole (los guaperas, los líderes, los empollones...), e incide en las virtudes y defectos de cada uno de ellos.

4/10
Chicago Cab

1998 | Chicago Cab

24 horas de la vida de un taxista. En su vehículo recoge a todo tipo de gente. Un matrimonio con un niño, una pareja de amantes compulsivos, un hombre de negocios que se aprovecha de una hermosa mujer, una especie de chiflado, una mujer a la que acaban de violar. Mary Cybulski y John Tintori adaptan la obra de teatro de Hellcab, con Paul Dillon de protagonista, y logran presentar una variada galería de tipos humanos.

4/10
La delgada línea roja

1998 | The Thin Red Line

Segunda Guerra Mundial. Invasión de Guadalcanal por tropas estadounidenses. El soldado Witt (Jim Caviezel), que se había refugiado en una isla paradisíaca, es obligado a reincorporarse a filas. Allí, en medio del horror de la batalla, convive con compañeros muy dispares: el escéptico sargento Welsh (Sean Penn); el dubitativo capitán Staros (Elias Koteas); el enamorado soldado Bell (Ben Chaplin); el belicoso y resuelto teniente coronel Tall (Nick Nolte); y otros muchos. Todos quedan marcados por la experiencia bélica. Sus pensamientos persisten a lo largo de las casi 3 horas de metraje, con sus distintas voz en off. El film, Oso de Oro en Berlín y candidato a 7 Oscar, muestra el dolor y las terribles heridas propias del combate… Pero va más allá. En un escenario de gran belleza, se asiste al miedo y a cómo se mina la moral de los combatientes. Conviven escenas de cuerpos mutilados con estampas bellísimas de la naturaleza. La misma lucha cobra cierto atractivo estético. El misterioso cineasta Terrence Malick (autor dos filmes visualmente subyugantes, Malas tierras y Días del cielo) vuelve de un retiro de casi 20 años con una arriesgada meditación sobre la guerra. Su adaptación de la novela de James Jones es profundamente personal y reflexiva, pausada; se aleja de la versión que en 1964 hiciera Andrew Marton, o de De aquí a la eternidad (1953) de Fred Zinnemann, basada en una novela de Jones. El director apuesta por el lirismo y el pensamiento sobre la condición humana, aunque hace convivir esa opción con abundantes escenas de acción bélica. Los personajes tienen hondura, vida interior… Sobre el telón de fondo de un profundo pesimismo sobre la condición humana, cuelgan diversas situaciones individuales que al final parecen casi coincidentes, en el sentido de que no hay asideros donde uno pueda agarrarse: ya sean Dios, la mujer amada o el teórico paraíso de los indígenas, al final resultan falibles. El espectador acaba preguntándose con Sean Penn dónde está “la chispa” capaz de dar un poco de luz a tanta oscuridad. Entre las muchas secuencias impactantes que incluye la película, destaca la de la difícil toma de una colina, narrada con auténtico rigor militar. Los distintos comportamientos (pánico, horror, heroísmo, aunque no se le llame con ese nombre...) resultan muy reveladores de la condición humana y resultan creíbles. A destacar la fotografía de John Toll y la música de Hans Zimmer. 

7/10
Boogie Nights

1997 | Boogie Nights

Eddie trabaja de camarero en un garito de moda. Un día conoce a un tal Jack, que lo convertirá en una estrella del cine "porno". El éxito, el dinero y el sórdido ambiente en que a partir de entonces comienza a moverse, hacen mella en su vida. Mark Wahlberg, Burt Reynolds y Julianne Moore son algunos de los componentes del atractivo reparto del film. La historia se adentra en un mundo miserable y que mina a las personas, el de la confección de películas pornográficas. Pese a obtener en su día tres nominaciones al Oscar y un Globo de Oro en la categoría de mejor actor secundario (Burt Reynolds) este sórdido film de Paul Thomas Anderson (Magnolia) deja notar el paso del tiempo y tiene cierto sabor rancio y "demodé".

6/10
Hard Eight

1996 | Hard Eight

Primer largometraje como director de Paul Thomas Anderson (Pozos de ambición), donde ya se veían sus buenas maneras tras la cámara y su gran capacidad para narrar historias intensas, con un "tempo" preciso, imágenes y encuadres poderosos y cuidados, y una gran dirección de actores. Sidney (Philip Baker Hall) es un hombre mayor de ademanes resueltos, elegante, de pocas palabras y gran seguridad en sí mismo. Por eso, cuando recoge a John (John C. Reilly), un joven sin un céntimo y un poco perdido, y le propone ayudarle a salir adelante, John acepta. Irán a Reno a ganar dinero en el casino. Con el tiempo ambos hombres se hacen íntimos, como padre e hijo, y conocerán a una empleada de un casino, Clementine (Gwyneth Paltrow), de la que John se enamorará. Durante muchos minutos el espectador asiste a lo que parece ser una relación de "pobre y buen samaritano". Pero bajo ese envoltorio se esconde una rara sensación de que algo raro ocurre. El film irá desarrollándose como un drama hasta que evolucione a un sorprendente thriller. Los cuatro actores principales están soberbios, sobre todo Philip Baker Hall en el papel de Sidney.

6/10
Boys

1996 | Boys

John Baker, estudiante universitario, encuentra el cuerpo inconsciente de una mujer cerca de su dormitorio. Cuando lleva a la extraña y misteriosa joven a su cuarto, descubre que se llama Patty Vare, pero la chica rehúsa ir a un hospital y pronto queda claro que está ocultándose de algo. Pronto la relación entre Patty y John crece, hasta el punto de que él hará todo lo posible por protegerla de su enigmático pasado. Discreto film juvenil interpretado por los entonces jovencitos en alza Winona Ryder y Lukas Haas. El aura de misterio no oculta sin embargo a  unos personajes planos, con escaso carisma.

4/10
Eclipse total

1995 | Dolores Claiborne

Los relatos del prolífico novelista Stephen King han sido la base de numerosos films; olvidables algunos, otros son estimables, como Cuenta conmigo y Misery de Rob Reiner, y Cadena perpetua de Frank Darabont. Por fortuna, Taylor Hackford se ha apuntado al grupo de los estimables. Dolores Clairbone (Kathy Bates) está siendo interrogada por el posible asesinato de una anciana enferma a la que cuidaba. Su hija Selena (Jennifer Jason Leigh), una periodista de éxito, acude a acompañarla en cuanto se entera de los hechos. Unos hechos que traen a su memoria otros acaecidos años atrás, cuando Dolores fue acusada de haber matado a su marido, el padre de Selena; en aquella ocasión se dictaminó que la muerte se había producido por accidente, pero... ¿se repetirá la misma historia? Taylor Hackford sabe llevar a buen puerto un relato de suspense, que no se limita a ofrecer las habituales dosis de intriga propias del género, relacionadas en este caso con las dudas sobre la culpabilidad de Dolores. En el guión de Tony Gilroy se suceden las idas y vueltas por el pasado, con idea de ofrecer jirones de las vidas de unos personajes que resultan creíbles, de carne y hueso. Así, se describe con acierto la relación entre madre e hija, en la que aparecen poco a poco sus respectivos fantasmas. Y se dibujan interesantes subtramas, ya sea a partir del excesivo celo profesional de un policía, o de las manías de la mujer a la que Dolores sirvió como criada durante mucho tiempo. Los aspectos más sórdidos de la historia son tratados con elegancia, sin efectismos innecesarios. La esmerada realización de Hackford saca provecho a algunas elecciones estéticas arriesgadas, como la de fotografiar en tonos fríos y oscuros las partes de la historia que transcurren en el presente. En la interesante galería de personajes femeninos que presenta el film, le toca llevar el peso de la historia a una espléndida Kathy Bates, a la que da buena réplica Jennifer Jason Leigh. A pesar de que los personajes masculinos son más secundarios, vale la pena llamar la atención sobre el trabajo de un sobrio y eficaz Christopher Plummer, en un papel incómodo, que encarna con aplomo. 

6/10
Río salvaje (1994)

1994 | The River Wild

Una familia se dispone a pasar un fin de semana en el campo con motivo del cumpleaños de su hijo. Las vacaciones se verán interrumpidas por una banda de malhechores, que les harán prisioneros y además tendrán que vérselas con un río de aguas turbulentas. Inquietante y entretenido film de aventuras lleno de tensión, que no dejará respiro al espectador. Meryl Streep, siempre fantástica, interpreta a la valiente madre, que hará lo que esté en su mano para defender a su familia. Las escenas en el río, bajando los rápidos en la lancha son un regalo para los ojos y están repletas de acción. Dirige Curtis Hanson (L.A. Confidential, En sus zapatos), y a parte de la Streep, aparece, entre otros, Kevin Bacon, al que se le da muy bien hacer de malo.

6/10
¿A quién ama Gilbert Grape?

1993 | What's Eating Gilbert Grape?

Gilbert Grape vive en Iowa con su familia. Allí dedica gran parte de su tiempo a cuidar de su hermano Arnie, un retrasado mental, y de su madre, inválida desde hace algunos años y condenada a vivir en una silla de ruedas debido a su obesidad. Arnie, es fuente de preocupaciones ya que no tarda mucho tiempo en verse envuelto en problemas. Un día es detenido por la policía y ambos hermanos se pelean. Arnie encontrará cariño y consuelo en Beckie, la nueva amiga de Gilbert. Johnny Depp y Juliette Lewis encabezan los títulos de creditos, pero llama especialmente la atención el trabajo de un jovencísimo Leonardo DiCaprio (Titanic, La playa, La habitación de Marvin), cuya soberbia interpretación le valió merecidamente una nominación al Oscar en la categoría de mejor actor secundario. El sueco Lasse Hallström (Las normas de la casa de la sidra) dirige este encantador film, de claro aire independiente, acerca de los sentimientos, el amor, el cariño y la amistad. Gran parte del mérito es debido a la estupenda novela de Peter Hedges, autor también del guión, y que tiempo más tarde debutó también en la dirección con la más que estimable Retrato de April. Y la fotografía es del mítico Sven Nykvist.

7/10
Hoffa, un pulso al poder

1992 | Hoffa

Excelente reconstrucción de la controvertida vida de un carismático líder sindical de los camioneros norteamericanos, Jimmy Hoffa, espléndidamente interpretado por Jack Nicholson. El 30 de julio de 1975 salió de su casa para reunirse con un poderoso mafioso. Desapareció misteriosamente, lo que aún continúa sin explicar. La historia comienza en su infancia, en uno de los barrios más pobres de la ciudad de Detroit. Cuando crece, crea el más grande sindicato del mundo, distinguido por los fuertes lazos de unión entre sus miembros. El episodio más importante de sus actuaciones tuvo lugar cuando se enfrentó a los Kennedy, que le definieron como "el símbolo viviente de la corrupción". Varias acusaciones le vincularon con negocios ilegales de juego y le relacionaron con la mafia. En el juicio es hallado culpable y es encarcelado. Unos años más tarde fue amnistiado por el presidente Nixon. A partir de ese momento lucha por volver a su antigua posicion al frente del sindicato, pero se queda a medias debido a su desaparición. Danny DeVito se había ganado cierto prestigio detrás de las cámaras tras el éxito de sus primeras películas como realizador (Tira a mamá del tren, La guerra de los Rose). En esta ocasión abandonó la comedia para cambiar radicalmente hacia una dramática biografía filmada, basándose en un magnífico guión de uno de los más prestigiosos escritores de Hollywood, el dramaturgo y cineasta David Mamet. Contó con un reparto excepcional, encabezado por Nicholson, él mismo y J.T. Walsh.

4/10
Caerse del guindo

1992 | Out On A Limb

Cuando está a punto de finalizar una negociación de varios millones de dólares, el joven ejecutivo Bill Campbell (Matthew Broderick) recibe una llamada de su hermana en la que ésta le dice que su padrastro no es lo que parece. A su paso por donde vive, de camino hacía donde tendrá lugar la negociación, Buzzsaw es asaltado por Sally (Heidi Kling) a golpe de pistola. Ésta le dejará sin ropa, sin coche y sin la cartera donde lleva el contacto que significa la cifra escandalosa de 140 millones de dólares. Desde ese instante, Bill vivirá las experiencias más intensas de su vida, donde también habrá un espacio para el amor. Comedia entretenida en la que Matthew Broderick (Tiempos de gloria, Godzilla) muestra su talento de comediante. La película cuenta con un guión bien hilvanado, un puñado de gags eficaces y una fantástica fotografía.

4/10
Días de trueno

1990 | Days of Thunder

Tom Cruise interpreta a Cole Trickle, un joven tan ambicioso como temerario, que consigue saciar sus ansias de adrenalina pilotando un bólido. Robert Duvall interpreta a Harry, su amigo y manager, además de protector. Él sabe estimular a la joven promesa, para mostrarle el camino hacia el triunfo. Ambos cuentan con un equipo competente, lo que les permite conseguir enseguida algunas victorias. En el animado mundo de las carreras, el temperamental Cole descubrirá la amistad y, sobre todo, el amor, que se presentará en la figura de la dulce Claire, interpretada por Nicole Kidman. Una película espectacular que cuenta con una explosiva pareja protagonista. Las abundantes escenas de carreras son muy brillantes, y ponen la tensión en su punto más alto. Más de sesenta coches quedaron destrozados durante el rodaje, y Tom Cruise consiguió durante el rodaje de una escena, el récord de velocidad conseguido por un piloto no profesional. Emocionante y muy entretenida.

4/10
El clan de los irlandeses

1990 | State Of Grace

Cuando Terry Noonan vuelve a su barrio natal, la neoyorquina “Cocina del Infierno”, sus viejos amigos tratan de enredarle en la mafia irlandesa. Buen film de gangsters de Phil Joanau.

6/10
Corazones de hierro

1989 | Casualties Of War

Durante la guerra del Vietnam, un escuadrón queda atrapado en la inmensidad de la selva. Con la moral minada, se plantean cada vez más el sinsentido de una lucha que no conduce a ninguna parte. Desesperados y con la conducta trastornada, secuestran a una joven del país. Con ello pretenden vengarse de la población vietnamita, que les hace la vida imposible. Sólo un grupo de oficiales tendrá la suficiente honestidad y sangre fría para enfrentarse a los soldados, y evitar que se cometa una atrocidad. Película repleta de tensión que supone una vuelta de tuerca más dentro de las numerosas visiones cinematográficas de la guerra del Vietnam. Destaca la interpretación de un boyante Sean Penn, que con el tiempo se ha convertido en uno de los actores más sólidos de su generación. Michael J. Fox, por su parte, trataba de librarse del sambenito de actor de películas adolescente, y logra una meritoria interpretación.

6/10
Nunca fuimos ángeles

1989 | We're No Angels

Robert de Niro y Sean Penn interpretan a dos curiosos presidiarios, que debido a una serie de circunstancias, consiguen escapar de la cárcel. El malvado alcaide que se encarga de la prisión, no dejará piedra por remover hasta dar con ellos. Ambos se refugian en una pequeña comunidad, donde se hacen pasar por sacerdotes. Ninguno tiene ni idea de la doctrina cristiana, pero poseen un divertido talento para el engaño y unas increíbles ocurrencias que les sacarán de más de un apuro. Aunque no se llevan muy bien, están obligados a entenderse si quieren conservar su vida y su recién adquirida libertad. En sus caminos se cruzará una bella mujer interpretada por Demi Moore, a la que tendrán que ayudar. Divertida comedia con momentos disparatados que provocan la risa. Cuenta una curiosa historia con mucho ritmo y sentido del humor. Dirigida por el prestigioso Neil Jordan (Juego de lágrimas, Entrevista con el vampiro). Las interpretaciones de Robert De Niro y de Sean Penn, que se entienden a la perfección, son verdaderamente muy brillantes.

5/10
Hermanos por pelotas

2008 | Step Brothers

Judd Apatow está detrás de numerosas comedias de éxito de los últimos tiempos, como director (Virgen a los 40, Lío embarazoso) o como productor (Supersalidos). Todas llevan su sello personal: argumentos simples y sobredosis de humor ultragrosero. El caso que nos ocupa no es una excepción. En lugar de buscarse un nuevo trabajo, ya que fue despedido de una tienda de mascotas, Brennan Huff prefiere vivir a costa de su madre. Por su parte, Dale Doback también es una especie de parásito que se resiste a abandonar el hogar de su padre, que le malcría. Cuando la madre de Brennan y el padre de Dale se enamoran y contraen matrimonios, ambos se convierten en hermanastros, y tendrán que compartir habitación, a pesar de que ambos se caen fatal y chocan frontalmente porque son igual de egoístas y vagos. Will Ferrell vuelve a ponerse a las órdenes de Adam McCay, amiguete desde que ambos formaban parte de la plantilla del programa Saturday Night Live. Éste le ha permitido todo tipo de muecas y excesos gestuales, en El reportero y Pasado de vueltas, dos comedias tan ‘pasadas de vueltas’ que se cuentan entre los peores trabajos del actor, que paradójicamente ha demostrado tener talento cuando se pone en manos de un director de primera, como Woody Allen (Melinda y Melinda) o Marc Forster (Más extraño que la ficción), que sin duda supieron mantenerle a raya. A Ferrell le han rodeado de buenos actores, pues el coprotagonista es John C. Reilly, buen actor de reparto en títulos como Chicago, tiene bastante papel la veterana Mary Steenburgen, que encarna a su madre, y Richard Jenkins (el padre fallecido de A dos metros bajo tierra) es el padrastro. Pero no sirven de nada por culpa de un guión que acumula chistes de muy mal gusto, que no llegan a funcionar en ningún momento. Intenta ser una crítica a la progresiva infantilización de la sociedad, y a los afectados por el síndrome de Peter Pan, que se resisten a madurar, y a asumir responsabilidades tan en boga en la sociedad actual. Pero el tema ha sido mejor tratado en otras ocasiones, pues para disfrutar con su humor es necesario ser tan ‘infantiloide’ como los descerebrados protagonistas. Como se trata de un producto muy local, concebido para el público estadounidense, en el caso concreto de España los distribuidores han decidido adaptar la cinta al humor patrio. De ahí que le hayan puesto un título tan horrible, pues en el original es simplemente ‘Stepbrothers’ (hermanastros). Además, han contratado como dobladores a dos cómicos muy populares, Santiago Segura y Florentino Fernández, que se esfuerzan infructuosamente por darle algo de ‘vidilla’ a la cinta, reinventando los diálogos.

1/10

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