En este blog, hace poco más de un mes, me interrogaba yo acerca de si tal vez se estaba acabando el chollo del 3D para productores, distribuidores y
En este blog, hace poco más de un mes, me interrogaba yo acerca de si tal vez se estaba acabando el chollo del 3D para productores, distribuidores y exhibidores, pues muchas películas se estrenan para ser vistas con gafitas con el único y exclusivo objetivo de cobrar más cara la entrada, y parecía que la gente se estaba cansando, la tridimensionalidad poco aportaba a la experiencia de ver cine.
Y en éstas llegaron los reestrenos tridimensionados, y El rey león animado de Disney arrasó en las taquillas de Estados Unidos. Si consiguen el mismo efecto George Lucas con La amenaza fantasma y James Cameron con Titanic, se habrá consolidado una interesante opción para hacer caja: tomar películas muy populares, pasarlas a 3D y proyectarlas en este formato en cine. No sé si muchos críticos se molestarán en escribir nuevas reseñas de algo que básicamente es ya lo que se vio hace años, hablar de lo bien que está la tridimensionalidad sería como esos comentarios de los Blu-ray, que valoran el contraste y otras zarandajas de tipo técnico, interesantes, pero que no son propiamente la película.
Pero la gran prueba de fuego del 3D se refiere a las nuevas películas. Y a la decadencia que viene mostrando el formato por la razón de que en la mayoría de los estrenos la tridimensionalidad no aporta nada, podría servir de muro de contención lo que hagan los grandes directores, en lo que parece configurarse como una segunda ola tras la primera que propició Avatar.
Ha roto el fuego Steven Spielberg, y la imprensión por el taquillazo europeo es que la gente está muy contenta con Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Pero es que pronto otro maestro del cine, Martin Scorsese, va a presentar en 3D su película para todos los públicos La invención de Hugo. El italoamericano ahora se descuelga con que es un gran fan del formato, que le encantan las películas rodadas en 3D de los años 50, que vio en la época que se estrenaron, y menciona expresamente Crimen perfecto de Alfred Hitchcock. Que en el film de Scorsese esté presente George Méliès, encarnado por Ben Kingsley, me permite aventurar que volvemos a los tiempos del cine como atracción de feria, pasen y vean, el 3D más espectacular que nunca, como nunca podrán experimentarlo en una mala copia pirata.
Por otro lado, es de suponer que Peter Jackson rodará también en 3D la secuela del film de Tintín, pero entretanto acude exactamente a ese formato con su nueva incursión en el mundo de J.R.R. Tolkien, El hobbit: un viaje inesperado.
