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Blog de Hildy

Por qué elegí “La conversación” como Palma de las Palmas de Oro en Cannes

El viernes pasado publicamos en decine21.com el resultado de una votación entre casi 40 críticos y especialistas de cine para elegir la

El viernes pasado publicamos en decine21.com el resultado de una votación entre casi 40 críticos y especialistas de cine para elegir la mejor Palma de Oro de entre las concedidas en el Festival de Cannes desde 1955. Muchos esbozaban un principio de explicación de por qué se habían decantado por una determinada película, les parecía casi obligado hacerlo porque bastaba repasar la relación de títulos para ver lo difícil que era escoger uno solo. Bastantes me decían que al final había pesado una suerte de razón sentimental, porque un título en particular les había marcado de algún modo cuando lo vieron por primera vez, se despertaron en ellas y ellos emociones muy especiales.

De modo que me parecía interesante explicar por qué mi elección personal fue La conversación de Francis Ford Coppola, de 1974. Por supuesto, no vi la película en su estreno, entonces era un tierno infante. Coppola desde luego me encanta, y publiqué un libro sobre él en 1994, lo cual evidentemente podía ser una razón para votar por La conversación; no obstante también de Coppola tiene Palma de Oro Apocalypse Now, y opté por el otro film.

Me dio alegría ver que dos personas, Alberto Fijo y Guillermo Balmori, votaban por La gran prueba de William Wyler, ya que tuve el honor de escribir el primer libro en español de este grandísimo director, en 1998. Este film de 1957 con Gary Cooper me interesa mucho, una apología de un pacifismo inteligente en forma de western, y seguramente la película más religiosa de Wyler, al seguir las andanzas de una familia cuáquera y del cabeza del clan y su hijo, con sus razones de conciencia para empuñar las armas o no. Sin embargo, no me parece lo mejor del director de Los mejores años de nuestra vida, así que aquí mandó la cabeza, y no el corazón.

Una Palma de Oro que me ha tocado mucho, y pensé en votar por ella, es El mensajero (1970), de Joseph Losey. La historia del despertar a la vida y el final de la inocencia de Leo, el chico protagonista, que pasa un lánguido verano repleto de emociones en la casa de campo de un compañero del colegio, que cae enfermo, me subyugó. Me resulta difícil expresar el por qué, esas gotas de lluvia en una ventana que invitan a la nostalgia, la música de Michel Legrando, el pequeño Dominic Guard haciendo de correveidile en unos amores clandestinos sin entender su papel... Maravillosa.

Pero me estoy perdiendo. La conversación es una pequeña gran película, en que apenas pasa nada. Gene Hackman hace un papelón como Harry Caul, personaje introspectivo, tímido, reconcentrado, nada habitual en su filmografía, donde abundan tipos de carácter arrollador. Pero aparte de su perfección fílmica, de un montaje de imagen y sonido asombroso, me deslumbró la capacidad de Coppola para plantear el dilema moral del protagonista sin que yo tuviera nunca la sensación de que me estaban dando moralina con un didactismo facilón. Registrar conversaciones ajenas sin el consentimiento de los espiados, ¿es éticamente correcto? ¿Y si está en juego la vida de una persona? ¿Qué debería hacer uno? Cuestiones obviadas largo tiempo por un profesional aséptico no pueden ser ignoradas por más tiempo, ni Harry Caul ni nadie puede estar en limbo todo el tiempo, al final en esta vida hay que tomar decisiones que comprometen, en un sentido u otro. Tal idea me marcó, y el final de Harry perdido en su laberinto es uno de los más desoladores e impactantes que he tenido ocasión de contemplar como espectador en una pantalla.

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