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Entrevistas

Entrevista con Marcelo Piñeyro, director de "Ismael"

El bonaerense Marcelo Piñeyro tiene una filmografía compuesta por films tan interesantes y dispares como "Kamchatka" y "El método". Estrena el día de Navidad "Ismael", un film muy coral con un reparto selecto de actores españoles.

Director de "Ismael"

¿Cómo nació Ismael?

Llegamos a Ismael tras haber rodado dos películas muy distintas, El método y Las viudas de los jueves, que eran totalmente opuestas, cerebrales, pero también oscuras, en torno a lo peor del ser humano. Tenía la necesidad de rodar un proyecto donde la base del relato fuera emocional.

Aparte de todo esto, yo había pasado un tiempo en Barcelona y me sentía atraído por esa ciudad, pues encontré que en algunos aspectos me recordaba a Argentina, de dónde yo soy.

De estas dos inquietudes mías surgieron los personajes. No había una historia en primer lugar, sino que primero aparecieron ellos y el guión fue naciendo solo. Intenté que a pesar de tratarse de una historia de sentimientos, éstos estuvieran presentes de forma muy contenida. Nunca podía haber una explosión sentimental, o sea todo está ahí, pero no se tenía que exponer.

Me costó encontrar el género, prácticamente tiene tono de comedia. Pero se trataba de que hubiera conflictos cargados, sin resolver, que explosionaran a lo largo de 24 horas, hasta llegar a una noche de infarto, en la que el único que logra dormir es el niño.

 

¿Cómo es posible que se arriesgara a darle a Belén Rueda, que tiene imagen de mujer más o menos joven, un papel de abuela?

Eso mismo me pregunto yo algunas veces. Resulta que en su momento me pareció buena idea, pero antes de empezar a rodar, hace un año, yo partí a Buenos Aires donde tenía previsto encontrarme con Belén, puesto que ella estaba allí filmando Séptimo. Cuando me iba a marchar, Madrid estaba inundada con carteles promocionales de El cuerpo, donde ella aparecía como una mujer explosiva. ¡Me pregunté si no estaba loco! (risas).

Creo que el tiempo me ha dado la razón. Por suerte, ella estaba igual de loca que yo, así que pienso que todo ha salido bien.

 

También se ha arriesgado con Mario Casas, en un registro muy distinto al poli duro de Grupo 7 o al macarra de 3 metros sobre el cielo. ¿Por qué decidió apostar con él?

Le descubrí en Grupo 7. Era la primera vez que veía un trabajo suyo, y me impresionó gratamente. Su personaje era bastante opuesto al que tenía en mente para Ismael, pues allí tenía un personaje muy potente, y aquí tenía que estar muy contenido, pero aún así me pareció que podía dar el tipo. 

Le mandamos el guión. Quedé con él en una cafetería, y mientras esperábamos me fijé en un chico que entraba, y le dije a mi acompañante, que le mirase, pues era idéntico a la idea que yo tenía del personaje de Félix. Veo que el chico se acerca y nos dice 'hola', porque resultó ser Mario Casas.

Después charlamos, y me dio la impresión de que había entendido mi visión del personaje a la perfección. No dudé en darle el papel, a pesar de que me dejó entrever que corría cierto riesgo interpretando a este personaje, pues no se parecía a lo que había hecho hasta ahora.

Actualmente, estoy muy contento con su trabajo, al igual que el del resto de los actores, pues todos ellos eran capaces durante el rodaje de exponerse a llegar a una zona de riesgo emocional. Creo que esto se refleja en la película.

 

Es una película de relaciones entre personajes, quizás el más destacado sea el del personaje de Casas con su madre, Rueda.

Así es. En el caso de esta relación, estuvimos ensayando mucho. Pero no me gusta practicar las secuencias que después vamos a filmar, sino que inventamos un trasfondo para los personajes, ellos interpretaban lo que les había pasado antes de lo que se ve en la película. Incluso un día les dije que se gritaran y se echaran en casa todos los problemas que habían tenido el uno con el otro. Creo que eso ayuda a ofrecer la sensación de que ha ocurrido algo entre ellos, aunque eso no se vea en la pantalla.

 

¿Y la del personaje de Rueda con el de Sergi López?

Fue tomando más cuerpo conforme iba escribiendo el guión, así que hubo un momento en el que me pregunté qué habría hecho Howard Hawks, si tuviera a Katharine Hepburn y Cary Grant para rodar la película. Primero, habría hecho gala de una enorme elegancia, la atracción entre ambos estaría sugerida y los diálogos serían rápidos: zas, zas.

Además, ella querría hacer alguna locura y le arrastraría a él, en este caso arreglar las calderas, aunque se trata de una tarea imposible de resolver.

He tenido la suerte de contar con dos grandes actores, Rueda y López, que han conseguido darle tridimensionalidad a esos personajes.

 

El film habla de segundas oportunidades, ¿qué más puede aportar Ismael al espectador?

Ismael, como el niño de la película, puede aportar muchas cosas pero yo no hablaría de espectador en singular, pues existen muchos tipos de personas a las que atraerá a los cines, y cada uno verá una película diferente, y se enganchará por motivos variopintos. He intentado hacer una película lo suficientemente amplia como para que tenga varias lecturas, todas ellas bastante válidas. 

Por ejemplo, reflexiona sobre las diferentes formas de amar. El personaje de Casas descubre que tiene un hijo, y con eso una forma de afecto que hasta entonces no había sentido.

También me interesaba el tema del estado actual de la familia. No existe ya la postal de la familia feliz de los años 50, pero, entonces, ¿qué tenemos? Creo que como resultado de diferentes problemas surgen los 'nuevos modelos familiares', pero eso no significa que se solucione todo de golpe, ni mucho menos, sino que esas nuevas fórmulas traen consigo complicaciones distintas.

Creo que Ismael se compone más bien de pequeños temas, que de uno que centralice todo el film. Pero espero que cada una de las personas del público encuentre el suyo.

 

Le va muy bien al film la música de Javier Limón, muy sencilla, bastante apropiada para la película. ¿Por qué escogió a este productor musical en lugar de a un compositor de cine?

Es la primera vez que compone para cine. Yo conocía sus trabajos como productor musical, que siempre me habían interesado, y aunque no había hablado nunca con él personalmente, decidí tantearle a ver qué me decía. Le vi tan entusiasmado con el proyecto que finalmente le contraté. Y eso que hay muchos compositores de bandas sonoras, algunos excelentes, pero buscaba algo distinto. Además, quería huir de las grandes orquestas, pues la música tenía que ir acorde con la historia intimista de la cinta.

Él se entregó mucho, antes de que empezáramos el rodaje preguntaba cómo debía ser la música. La primera vez que escuché una de sus composiciones, supe que iba muy bien con el tono. Se adaptó muy bien a las diferentes secuencias.

 

Alterna rodajes en España y en su país, pero esta película, que transcurre en Barcelona, no parece dirigida por un argentino. ¿Existe cierta voluntad de mimetizarse con los directores españoles?

No me había propuesto combinar un rodaje en cada país, pero ha salido así.

Lo cierto es que gran parte de la película podría haber sucedido en cualquier sitio. Pero también he intentado reflejar la identidad del país en el que transcurre la trama. Me atrae la sociedad española actual, y varias de sus señas de identidad subyacen por debajo de la película.

Me admira lo avanzada que está en España en algunos aspectos, la población se queja de algunos problemas que sin embargo están más superados que en otros lugares. Por ejemplo, en el tema de la inmigración, donde este país se encuentra en una situación "post". Se ve en el caso de Alika, la madre africana del niño, que es una emigrante socialmente bastante aceptada. En otro país su historia habría sido muy distinta.

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