Mario Casas le repite al mundo entero “yo soy minero”, como Antonio Molina en la canción, en su nueva caracterización en la pantalla. En poco más de un año ha estrenado con éxito en cines “Mi gran noche”, “Palmeras en la nieve” (la más vista de todas ellas, con diferencia) y “Toro”. Por el contrario, “Los 33. Una historia de esperanza” se estrena directamente en España en DVD, aunque en otros países sí se ha podido ver en la gran pantalla. Reconstruye el drama de los mineros chilenos que quedaron atrapados bajo tierra en agosto de 2010 en la Región de Atacama. El actor encarna al más joven del grupo.
¿Había seguido por la prensa el drama de los mineros?
Como casi todo el mundo. Cuando me llamaron y viajé para presentarme a una prueba me di cuenta de que nunca se me hubiera ocurrido que alguna vez yo iba a tener la oportunidad de colaborar en una película que mostrara al público cómo fue lo ocurrido. Cuando iba a conocer a la directora pensaba que era extraño que fueran a escogerme a mí para trabajar con tantas figuras de la interpretación.
¿Tuvo la oportunidad de conocer al minero que encarna en la pantalla, Álex Vega, para preparar al personaje?
Antes de empezar a rodar no le conocí, no fue posible. Así que me tuve que imaginar cómo era. Pero en medio de la filmación nos trasladamos a Chile, y allí mantuvimos un encuentro con los mineros que resultó muy útil. Son personas muy lacónicas, no están acostumbradas a hablar mucho, pero su rostro lo expresa todo. En realidad mi personaje no está sólo basado en Álex Vega, sino que tiene rasgos de algún otro. Como había tantos personajes centrales, 33, no se podía describir a todos, así que el guión se centra en unos pocos, y condensa a varios personajes en uno.
El reparto de Los 33 incluye a figuras como Gabriel Byrne, Juliette Binoche, Rodrigo Santoro y Antonio Banderas. ¿Impresiona trabajar con tanto actor de prestigio?
En un principio sí, es inevitable. Se te pasa en cuanto te das cuenta de que por ejemplo Juliette no es una diva altiva, sino que cuando estás trabajando con ella se comporta como una más, con gran cordialidad. Antonio Banderas ha resultado ser como el personaje que interpreta, un líder carismático.
Se le da enorme importancia a la religión, que tuvo mucha importancia en la historia real.
La necesitaban como asidero, para mantener la esperanza. Eran personas muy humildes, pero tenían que enfrentarse cada día al drama de no saber si regresarían a casa, así que recurrían a la oración en todo momento. La directora lo muestra porque era lo que sucedió. De la misma forma, mi personaje, Álex, se aferraba al hecho de que estaba a punto de convertirse en padre para mantenerse vivo, y tener una razón para salir de su encierro.
Precisamente el film está dirigido por Patricia Riggen, autora de otro título sobre la fe, Los milagros del cielo. ¿Cómo se trabaja con ella?
Muy bien, lo tiene todo muy planeado, así que se la filmación marcha sobre ruedas. Ha tenido el valor de encerrarse con un grupo de hombres en una mina, eso tiene mucho mérito.
¿Fue un rodaje difícil?
Nos trasladamos a Colombia, y la filmación tuvo lugar bajo tierra. No corríamos riesgos, estaba todo controlado, pero estar a oscuras es complicado, no había quién se manejara así.
Se ha criticado el film desde Chile, donde lo consideran poco realista, por haber sido rodado en inglés, con actores extranjeros. ¿A qué cree que se debe?
Quizás a ellos les puede parecer un poco extraño. Pero esta decisión permite que pueda ser disfrutado por un público más amplio, en todo el mundo. En cualquier caso, yo puedo decir que estuve en el estreno con los propios mineros, que veían por primera vez el film, y que ellos sí que se reconocieron en las imágenes. Era un público difícil pero para mí el más importante.
No para de trabajar. Vuelve a trabajar con Álex de la Iglesia en El bar, ¿puede adelantar algo?
Primero estrenaré Contratiempo, segundo trabajo de Oriol Paulo, tras El cuerpo, donde soy el protagonista. No he visto todavía terminada El bar, por lo que no se puede saber, ya que el montaje puede cambiar muchas cosas, pero es un regreso del realizador a la mezcla de thriller y humor negro de La comunidad, por lo que creo que el resultado será bueno y sorprenderá.
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