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“Quería recuperar el espíritu de Los Goonies”

Entrevista con Salvador Simó, director de “Dragonkeeper: Guardiana de dragones”

Hace seis años tuve la grata experiencia de entrevistar a Salvador Simó, que acababa de rodar la magistral “Buñuel en el laberinto de las Tortugas”, cine de animación de autor. Ahora, ha compuesto “Dragonkeeper: guardiana de dragones”, un film para un público más amplio que tiene lugar en la China milenaria, cuando la pequeña Ping se convierte en protectora del último huevo de dragón.

Entrevista con Salvador Simó, director de “Dragonkeeper: Guardiana de dragones”

¿Cómo se incorporó a Dragonkeeper: Guardiana de dragones?

Empecé a trabajar en el film como diseñador de personajes. Ya había trabajado con Manuel Cristóbal, productor de este film, en mi trabajo anterior, Buñuel en el laberinto de las tortugas. Estaba en Londres, trabajando en los efectos visuales de Maléfica cuando me llamó. El director anterior, Ignacio Ferreras, responsable de Arrugas, lo tuvo que dejar. Como yo conocía el film, me ofrecieron que me hiciera cargo como realizador. Me encantaba la idea, pues he trabajado en animación comercial toda la vida, desde el 90, o sea que llevo treinta y pico años. Para mí el gran reto fue el film sobre Buñuel, donde tuve que encontrar mi voz propia. Pero ahora no me venía mal abordar un film como éste.

dragonkeeper2Ha codirigido el film con Li Jianping. ¿Cómo se repartieron el trabajo?

España se ocupaba de la dirección principal, así que a mí me cayó toda la parte artística y creativa. Los chinos se encargaron de que se respetara la cultura china y no hubiera errores. Todos hemos visto películas en las que aparecen las fallas en Barcelona [risas], y se nos han puesto los pelos de punta, así que se trataba de evitar eso. Toda esta historia transcurre en la Dinastía Jan, y todos los diseños son muy fieles a cómo era aquella época. En el Museo Nacional nos asesoraron sobre cómo eran los trajes y los edificios, pues dependiendo de la dinastía que hubiera en el poder, cambiaba la forma de las terrazas y de las tejas, y se usaban diferentes materiales.

¿Fue difícil que los productores de China aprobaran el guión?

A mí ya me lo dieron escrito, aunque cambiamos alguna cosa durante la animación. Pero se tardó mucho en elaborar el libreto, pues hubo que lograr la aprobación de todo lo que se incluía por parte de los productores chinos. No fue fácil, pues adaptamos una novela de una escritora australiana, Carole Wilkinson, así que algunas cosas no les encajaban culturalmente a los chinos.

Ellos no entienden las sugerencias y el fuera de campo. Ha sido complicado. Gracias a Dios nosotros teníamos la última palabra, así que aunque intentaba mantener el diálogo cordial con ellos, y aceptar todas las sugerencias, sí que me he negado a cambiar muchas cosas. Tenía límites que no quería cruzar. Con el film sobre Luis Buñuel aprendí que se le debe todo el respeto a la audiencia, sobre todo a la más joven, porque muchas veces pensamos que los niños no lo van a entender, y eso es mentira, pues entienden mucho más que nosotros. Cuando les vomitamos la información encima, no les dejamos pensar. Este film tiene un gran respeto al público joven y por eso muchas cosas de la película no están explicadas del todo. No son obvias, aunque están en la película.

 dragonkeeper1¿Cómo ha sido su periplo para acabar como director?

 Vengo de la animación tradicional. Empecé dibujando. Trabajé en Disney, en animación tradicional. Cuando salió la animación digital entendí que me tenía que reciclar. También estudié dirección de cine en el CEC de Barcelona. Empecé en el mundo de los efectos visuales, porque buscaban a gente con conocimientos de animación. Me fui a Londres para rodar Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario y después El príncipe de Persia. Aprendí a las mil maravillas cómo se hacía el cine más comercial.

Tuve un excelente profesor en el CEC, Luis Aller, que nos decía que si ponemos la cámara en un sitio debe existir una razón para ello. Todo forma parte del lenguaje cinematográfico. Cuando trabajaba en Londres me decían que pusiera la cámara en la parte más guay. Lo tuve que hacer porque cuando eres un profesional haces lo que te piden. La responsabilidad es la del director. Pero cuando he pasado a dirigir, trato de mantener mis principios, y poner la cámara donde exige la historia, obviamente tratando de que quede también una imagen rompedora y potente. Mi narrativa se puede calificar como clásica. Intento recuperar las películas de aventuras con las que he crecido, como Los Goonies o Gremlins. Si consigo eso me doy por satisfecho.

El film tiene un mensaje claro, sobre la libertad.

Fue un giro que le dimos en la animática (el storyboard animado). No estaba en el guión original. Muchas veces, cuando hacemos la animática podemos introducir temas determinados, y aquí metimos la secuencia inicial y otros diálogos para reflexionar sobre este tema. Los personajes centrales del film intentan cambiar su destino. El mensaje es que a pesar de las circunstancias que tengas alrededor puedes luchar siempre por que se cumpla lo que deseas.

¿Sigue siendo más expresiva la animación tradicional que la digital? ¿Es importante formarse en hacer dibujos de siempre antes de dedicarse al CGI?

A fin de cuentas, el resultado final es 2D, pues tiene largo y ancho. La capacidad para poder apreciar cómo queda en la pantalla es muy valiosa. La formación básica en 2D te da unas herramientas diferentes a la hora de abordar un film 3D. No diré que sea ni mejor ni peor, porque hay mucha gente muy buena en ambos campos. Yo dibujé muchos storyboards a mano para este film. Así que la animación tradicional es una herramienta muy importante.

Es una lástima que sólo se filmen al estilo 2D películas de arte y ensayo, para mayores. Hay que romper una lanza por Sergio Pablos, que con Klaus recuperó la animación tradicional como una técnica para elaborar estrenos para toda la familia. Fue un gran éxito. Tengo la animación de siempre metida en el corazón.

¿Se estrenará el film en China?

Llegará allí en verano. Hemos rodado en coproducción con China Film Group, la distribuidora de cine gubernamental, y la más grande del país. Al ser una película suya la pueden estrenar sin problemas. Además, cuando estrenan una producción nacional, bloquean las extranjeras para que no interfieran en la taquilla. No vamos a tener competidores.

¿Cómo han cuidado el vestuario de los personajes?

Tuvimos un par de asesores del Museo Nacional dedicados a los vestuarios de la época. Nosotros hacíamos los diseños, pero ellos venían y nos daban indicaciones, por ejemplo del color que debe llegar el emperador. Aquí usa trajes negros, que era lo ideal en su momento. Teníamos que ser fieles a cómo era la ropa de la época.

¿Ahora volverás a rodar películas de autor?

Con Manuel Cristóbal iba a rodar otra, en este caso sobre Gabriel García Márquez. Adaptaba otra novela gráfica. No hubo acuerdo con los propietarios de los derechos. Así que el proyecto se paró.

En este momento, preparo una adaptación del cómic “Palabras de caramelo”, de Gonzalo Moure. Es más de autor que ésta, y de animación tradicional. Estamos levantando la financiación. Es difícil que estudien darnos dinero para este film pues aborda temas difíciles, con personajes discapacitados.

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