Acude a le entrevista con ropa informal, vaqueros y deportivas. Lo cual no impide que al natural transmita esa fragilidad a la que nos ha acostumbrado la rubia actriz francesa. Estoy con ella para que nos hable de Dos días en París, film que además de protagonizar, ha escrito y dirigido.
Al ver esta película tengo la sensación de que podría ser perfectamente el tercer episodio de las películas que hizo con Richard Linklater, Antes del amanecer y Antes del Atardecer, con la pareja protagonista al fin conviviendo…
No, no tiene nada que ver. De hecho, esta película se me ocurrió bastante antes. Puede que se lo parezca porque fui coguionista de Antes del atardecer y está rodada en París, pero no tiene nada que ver, es una pareja que no tiene nada que ver con la de esos filmes. En esa película la pareja se encuentra, y aquí, más bien, se trata de un desencuentro. En Antes del atardecer yo escribí el 80%, pero además ayudé a buscar las localizaciones, la música, incluso preparé las tomas durante el rodaje. Así que hay mucho mío en esa película. Y en la anterior, Antes del amanecer, aunque no salgamos en los créditos, Ethan y yo estuvimos presentes como en el 80% de la película. No salimos en los créditos por razones legales. Entonces es normal que haya similitudes con la película de ahora, pero no es lo mismo. Por ejemplo, esto es una comedia. Antes del atardecer es más bien una película romántica. Pero es verdad que en ambas hay muchos diálogos, porque es mi forma de escribir. Yo baso mis películas en el diálogo.
¿Qué hay de usted en el personaje?
A mí me gusta interpretar mujeres inteligentes, que están comprometidas políticamente. Mucho más que la típica tetona guapa, a mí eso no me va para nada. Entonces intento escribir para mí misma papeles que me gustan. Estoy cómoda interpretándolos.
¿Cree que la película da una visión ajustada de lo que son las relaciones de pareja en la actualidad?
Bueno, es una situación extrema, porque se trata de una comedia. Aparte de que no es una pareja en su mejor momento. En cierto sentido sí, Marion es igual a un hombre, ella se siente igual. No tiene porqué hacer valer su feminismo. No es feminista, está mucho más allá del feminismo, ha pasado de eso. Su madre sí, por ejemplo. Su madre fue una feminista y tuvo que luchar para conseguir su puesto, pero Marion nació sabiendo que tenía un puesto en la sociedad igual al de un hombre. No es que sea la típica pareja, para empezar son artistas los dos, bastante libres, no tienen hijos. Pero sí representan a mucha gente que yo conozco. Ninguna de mis amigas tiene hijos y tienen mi edad, por ejemplo.
La película critica cierta cultura popular, en sus facetas norteamericana y francesa. Ahí está la pulla a El código Da Vinci, y a ciertas pedanterías de la “gran” cultura
(risas) Sí, está ese “tour” para visitar el Louvre… Me gustan los padres en la película, creo que critico más a los taxistas que a los padres. Lo que sí critico de los padres es que son los típicos franceses que piensan que cualquier estadounidense es imbécil. Estoy de acuerdo con el hecho de que el padre ralle los coches (risas), a mí no me parece mal eso.
También parece criticar cierto tipo de arte que aparece en la película.
No, qué va, me encanta el arte transgresor que sale en la galería de la película. Me parece genial un dibujo de DeGaulle dándole por culo a la clase media francesa, que es algo que lleva haciendo la derecha cincuenta años en mi país. Entonces me parece genial que se muestre.
¿El cine todavía es un territorio dominado por los hombres?
Es muy difícil para la mujer entrar en el terreno de la dirección. Pero ya no tanto cuando intentas hacer una comedia, una película sobre una pareja, tipo romántico, que parecen considerarse temas femeninos. Así puedes conseguir dinero siendo mujer. Ahora bien, no entiendo lo que me ha ocurrido después de esto, que me han llamado y me ha dicho mi agente que buscaban a una directora. Llamé y dije que “por qué una directora, por qué tenía que ser una mujer la que dirigiera, si se trata de darle el pecho al niño, o qué”. Pero sí, desde luego es francamente difícil.
¿Desde que vive en Estados Unidos tiene una visión más objetiva de los norteamericanos?
Sí, sí, por supuesto. Si vives en París todo se convierte en normal para ti y no te das cuenta de que a veces los parisinos son unos groseros, unos maleducados. Lo mismo pasa con los americanos. Que conste que me gusta mucho la cultura francesa, a pesar de que creo que hay cosas malas. Lo mismo me ocurre en Estados Unidos, siendo una extranjera allí, me doy mucha más cuenta de sus defectos. Por muy liberal que sea un norteamericano siempre va a tener un freno, algo que no acepta, que le saca de quicio.
En la película hay una mención a M de Fritz Lang. ¿Cuáles son sus influencias cinematográficas? ¿Tal vea Eric Rohmer o el propio Linklater?
Me gusta Carl Theodor Dreyer también, pero no me ha inspirado para esta película, es obvio. Digamos que para esta película la influencia concretamente está en la comedia americana, sobre todo la de los años treinta y cuarenta, como las de Billy Wilder y Ernst Lubitsch, aunque ellos no eran norteamericanos. Son comedias muy rápidas, con muchísimos diálogos, como ésta. Pero también comedias de los setenta, ochenta, la típica comedia neoyorquina. Y alguna película de Martin Scorsese, como Jo, ¡qué noche!.
¿Estaría dispuesta a dejar la interpretación por la dirección?
¿Para qué? Me gusta mucho interpretar y puedo compatibilizar ambas cosas.
¿Es muy complicado dirigirse a uno mismo?
En mi opinión es mucho más fácil autodirigirse que dirigir a un actor difícil, que pone trabas.
¿En qué idiomas te diriges?
Antes de empezar la escena yo me decía acción a mí misma, por lo que acababa volviendo locos a todos, mezclando el inglés y el francés.
