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Entrevistas

"Con comedias tontas no se llega a ninguna parte"

Es uno de los grandes actores jóvenes españoles, y ya cuenta con una filmografía amplia, de alta calidad. Le entrevistamos con motivo del estreno de la película Bruc: el desafío, magnífica muestra de cine de aventuras.

"Con comedias tontas no se llega a ninguna parte"

Enhorabuena, me ha parecido un film muy por encima de la media. En su opinión, ¿por qué no se hacen más películas de aventuras de este tipo en el cine español?

Gracias. No sé por qué no se hacen más películas de aventuras. Siempre hay alguna que otra, pero en general el cine español siempre se va al drama o a la comedia. Pero no sé el motivo. No se lanzan, y eso son las películas que más gustan al público. Pero aquí siempre se hace lo mismo. El cine español ya sabes como es...

¿Le atraen especialmente los personajes que se mueven en el entorno natural, con una vida agreste y dura, como el de Bruc: el desafío y el de Entrelobos?

Sí que me gustan. Pero el rodaje ha sido muy duro. Hemos rodado en plena montaña de Montserrat, en el pico más alto, a donde subíamos en helicóptero. Hemos escalado mucha montaña, luego ruedas doce, catorce o quince horas diarias y vuelta abajo. Pero la verdad es que me gustan esos trabajos tan físicos, aunque acabes molido.

¿Qué es lo que más te gusta de la película?

Que es todo acción. En España no estamos acostumbrados a esto, y si hay siempre es de refilón, se toca muy poquito. Y además lo ruedan especialistas. Sin embargo, aquí lo he hecho yo todo. Saltos de veinticinco metros con “defender” [especie de helicóptero con cuatro hélices a los lados], a las copas de los árboles, con caída libre y con explosiones, descenso con cable, etc. He pasado un miedo tremendo, pero ha estado genial. El director Daniel Benmayor es un crack y ha sabido manejar muy bien la acción.

¿Hubo algún contratiempo? ¿Tuviste alguna lesión?

Lesión seria ninguna, pero fue muy agotador. Subir la montaña con el macuto en condiciones extremas, con un viento que nos tiraba al suelo. Teníamos que estar asegurados con arneses y fue peligroso. Pero quedamos muy contentos con el trabajo.

¿Aceptaste el papel en cuanto se lo propusieron?

Sí. En cuanto me contaron cómo iba a ser el rodaje, como íbamos a ensayar coreografías de las luchas, con espadas, antorchas, tiroteos, etc. La verdad es que me encantó la historia que íbamos a contar. Así que acepté de golpe cuando vi el proyecto. Esto es mío, dije.

¿Cómo preparaste el rodaje?

Pues me puse a estudiar catalán cuatro horas diarias sin parar. Y luego estuvieron todos los ensayos físicos. Por las mañanas iba con los especialistas a ensayar saltos libres y con cables, desde veinte o treinta metros, etc. La cosa, como ya te he dicho fue dura, hasta el punto de que he perdido ocho kilos en el rodaje.

El protagonista sufre una clara evolución de presa a cazador, un poco como Apocalypto. ¿Estaba ya todo eso en el guión o se hablaba mucho de la trama durante el rodaje?

En general todo estaba en el guión y ese giro argumental también, aunque sí que improvisé cosas. Por ejemplo, yo no tenía que llorar tanto, pero a mí me lo pedía el personaje. Recordaba a mis padres y se venían las lágrimas. El personaje era así, aunque no estaba en el guión.

¿Qué opinas de Vincent Perez?

Es un actorazo. No te imaginas. Además era el único que sabía español de todos los franceses y nos hicimos muy colegas. Me lo llevaba a mi casa a comer después de los rodajes. Es un tío muy majo, y muy campechano, como yo. Hasta le hacía yo la comida y comíamos con mi mujer. Es un actor increíble.

¿En qué le ha cambiado su paternidad? ¿Cree que es más maduro que otros actores de su edad?

No, no me considero más maduro, sino igual que ellos. Lo que pasa es que cada uno tiene su perspectiva, su punto de vista. Hay que tener en cuenta que cuando yo hice El bola no pensaba que era un trabajo. Hasta Planta 4ª yo no consideré el cine como un trabajo, sino más bien como una diversión.

Sí, pero tu filmografía es mucho más seria de lo normal para tu edad, como si te pensaras mucho las películas en donde quieres participar...

Con comedias tontas no se llega a ninguna parte. Yo me muevo con el público joven y sé lo que gusta. Cuando me dan esos guiones y los leo, pienso que son una vergüenza. Y luego además no triunfan. Para que lo hagan tiene que estar muy bien hechas, con un humor muy justo, y eso no lo sabemos hacer en España. Así que no me tira hacer comedias. Además, siempre me dejo aconsejar por la gente que quiero, por mi madre, aunque las decisiones lógicamente las he tomado yo. Si me hundo es culpa mía. Pero en general estoy contento con mi filmografía y en cómo estoy enfocando mi carrera.

Pero al ser tan exigente ¿rechazarás muchísimos guiones?

Si yo te contará las cosas que me llegan a casa..., madre mía. Historias que no tienen ni pies ni cabeza. Y, claro, cuando tengo en mis manos algo como Bruc: el desafío no puedo dejarlo pasar. Al año a lo mejor me llegan diez o doce guiones, para que elija, y de esos sólo se salva uno más o menos, porque muchos no tienen argumento o se ve claramente que lo que buscan los productores no es la películas sino ganar dinero con las subvenciones, rebajando el que destinan a la película. Esas cosas las veo venir, y yo necesito que el proyecto sea puro al cien por cien. El argumento tiene que ser bueno, que tenga cabeza, que el productor tenga buenos pensamientos hacia la película. Si un factor falla, no la hago.

¿Cuál es su película preferida y sus actores preferidos?

Siempre me ha gustado El precio del poder. Y también Leyendas de pasión, me gustan las películas románticas y soy muy llorón. Me pongo a llorar enseguida como una ‘Magdalena’. En cuanto a los actores, de los españoles me alucina Roberto Enríquez, con quien estoy haciendo Hispania. Es un profesional impresionante. Y de los extranjeros me encantan Al Pacino y Robert De Niro y Anthony Hopkins. También me encanta Denzel Washington. Me fascina Training Day (Día de entrenamiento).

Hablando de Hispania, ¿qué prefieres el cine o la televisión?

El cine. En la televisión todo es muy rápido y si lo haces mal, no hay nada que hacer. Apenas hacemos dos tomas, todo es rapidísimo y no hay margen para equivocarse. No puedes hacerlo como quieres, así que no disfruto tanto de mi trabajo. A lo mejor en una mañana de rodaje televisivo filmas 40 planos, los mismos que ruedas en una semana para una película de cine. Y es que con cuatro pesetas, falta de tiempo y de medios no se va a ningún lado.

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