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Entrevistas

Un director con una misión

Hablar con Roland Joffé es una verdadera gozada. Cuando supe hace tiempo que andaba rodando Encontrarás dragones reconozco que me mostré escéptico. Tras La misión –una magnífica película que acaba de cumplir 25 años y se mantiene joven y fresca–, el cineasta parecía haber decaído. Aparte de que su nuevo film es de primerísimo nivel, debo señalar que me encuentro frente a una persona extremadamente inteligente, y a la vez modesta, lo que es muy de agradecer, que piensa mucho en las cosas que importan.

Un director con una misión

Encontrarás dragones ha sido recibida como el regreso del gran Roland Joffé, tras Los gritos del silencio y La misión. ¿Tiene esa misma percepción? Tras el éxito de los 80 ha habido una época en que parece que no acababa de acertar con las películas que hizo. ¿Está orgulloso de las películas que rodó en ese período?

Es una pregunta muy buena. No puedo contestarla, ahora que lo pienso. Porque no puedo ser un buen crítico de mis propias películas, no soy crítico de cine. Tampoco concibo mi carrera como la carrera de un director. Me veo más como un ser humano normal que da la casualidad de que hace películas.

Obviamente estoy muy contento y emocionado de que a la gente le guste esta película. Vatel era muy similar, una película que a mí me gusta mucho. Las películas son cosas extrañas. Son como conversaciones. A veces tienes una conversación y funciona, y a veces tienes una conversación que no funciona. Nunca sabemos exactamente por qué. Muchos años más tarde, igual encuentras a alguien que te dice "estuvimos hablando de este tema y me acuerdo". Es difícil dejar una película de lado, pero realmente me encanta esta última obra y he puesto gran parte de mi corazón en ella.

Algunas películas que vienen después de La misión parecen puramente alimenticias. ¿Quizás entre no hacer nada y rodar Captivity se decanta por hacerla?

Me parece una buena observación. A mí me gustó Captivity. Fue más un ejercicio técnico. Algunas de las cosas que quería decir fueron cambiadas por el productor. Me sorprendió que me cambiaran cosas. Por ejemplo, otra película, Goodbye Lover, es la favorita de muchas personas. Es un film de un humor oscuro extraordinario, y es muy crítica con la relatividad moral de Estados Unidos. Para muchos fue difícil asumir eso. Si no ha tenido la oportunidad de verla. se la recomiendo, aunque no tendría que hacer publicidad de ella aquí, pero bueno.

Es difícil para mí criticar mi propio trabajo. Suelo contestar de esta manera: todo tiene como finalidad el aprendizaje. Cada película que haces es un proceso de aprendizaje. Por lo tanto, no puedes decir que sabes hacer películas y todo lo que vas a hacer tendrá éxito y funcionará. Creo que tienes que arremangarte y tirarte al agua. Muchas veces, el agua está fría... ¡Y tienes que hacerlo lo mejor que puedas!

Ha explicado ya la metáfora de los dragones, que pienso que es un hallazgo muy interesante. Pero me gustaría saber si responde a una idea que tenía previamente, y que encontró que encajaba en esta película.

Creo que tiene que ver especialmente con esta película, porque había realmente algunos dragones que quería tratar. Uno de esos dragones era la ideología: las divisiones ideológicas. Entre derecha e izquierda, por ejemplo. Entre la izquierda y la extrema izquierda, entre la derecha y la extrema derecha... Y éstas son cosas con las que nos tenemos que enfrentar.

Y quería abordar el tema del perdón, porque el perdonar a otros seres humanos es algo realmente difícil. Pero también demuestra un gran nivel de evolución. Yo no sé si los primates se perdonan entre sí, no creo que los animales sean capaces de hacerlo. Pero si ellos no pueden y nosotros sí, eso significa que es una capacidad muy importante, que es un don que tenemos. Como en el caso de muchísimos dones. es algo que se debe trabajar. La pregunta no es si podemos perdonar, sino si podemos perdonar con habilidad, para mejorar a los seres humanos en general, para seguir un camino hacia delante. Nelson Mandela es un ser humano muy evolucionado, porque él pudo superar su propio sufrimiento, y utilizó ese sufrimiento para extender la vida como él la veía y entender de una forma más profunda cómo son los seres humanos, en busca de la reconciliación, que es algo maravilloso.

El productor le enseñó un guión, pero a usted no le gustó y decidió hacer el suyo. Es la primera vez que firma un guión en solitario. Me gustaría saber por qué ha dado ese paso justo con esta película.

Todo tiene que ver con el crecimiento personal. Aunque he estado escribiendo mucho, tenía la sensación de que para dar ese paso tenía que esperar al momento adecuado. Y nunca sabía cuándo llegaría ese momento. Tengo un gran respeto por los guionistas y los escritores. Es realmente algo muy difícil y duro de hacer. Me pareció que con este tema sí que tenía mi gran oportunidad de poder llegar a eso. Era como una prueba de mi carácter.

Ha explicado que lo que le decidió a hacer la película fue un DVD de Escrivá que le empujó a escribir inmediatamente una escena. Esa escena habla de la relación padre-hijo, en la medida en que el personaje de Derek Jacobi se acuerda de su padre, y no se ha convertido al catolicismo por respeto a su memoria. Las relaciones padre-hijo están muy presentes en esta película, pero no es un tema que haya tratado en su filmografía demasiado. Quisiera saber si era un tema personal que deseaba abordar.

Obviamente es crucial ese tema para esta historia, por la idea que tenía Josemaría Escrivá de trabajar con otras personas, y también por su idea de la relación padre-hijo con Dios.

Siempre hay algo personal cuando escribes. Es inevitable. Mi padre fue un personaje muy singular. Se marchó cuando yo tenía 8 años. Me crió primero mi madrastra y después estuve a cargo de los padres de mi madrastra. De alguna manera, me inventé un padre mejor de lo que él era, sin querer desmerecer en absoluto. Él tenía su vida. Pero cuando me pregunto por qué creé este padre en mi mente, y por qué me decía que era estupendo, es porque todos nosotros necesitamos un padre. No hay un niño en el mundo que no necesite un padre amoroso. Les diría a los hombres que deben ser padres amorosos, porque los niños lo van a necesitar en su vida. Yo he estado muy motivado para hacer el trabajo que hago. Sé que como padre tengo un papel muy importante en la vida de mis hijos.

¿Está vivo su padre? ¿Ha visto la película?

No, ya no. Si mi padre estuviera vivo, ahora tendría 130 años. Me encantaría que la hubiera visto, porque cuando le dije que quería trabajar en el teatro, que es lo que pensaba que quería hacer, y le dije que quería ser guionista y dramaturgo, me escribió una postal donde decía: "Demasiado tarde, Roland. La época de la gran literatura ya ha pasado. Si crees que encontrarás gran literatura en el teatro, quizás lo puedas hacer mejor que William Shakespeare, pero estás equivocado. Hijo mío, intenta trabajar en las obras públicas".

Se ha declarado agnóstico, pero viendo esta película resulta muy difícil de aceptar. ¿Es ese agnosticismo muy particular?

No es tan difícil creerlo. Tengo un gran respeto por la religión en sí. Pero no siempre he tenido ese respeto. Creo que durante gran parte de mi vida he tenido opiniones sobre la religión muy superficiales. Mi concepto de Dios no tiene nada que ver con el que tienen las personas cuando creen. Hay muchas personas creyentes que están realmente comprometidas. Cuando me describo como agnóstico, lo hago de forma deliberada, como señal de respeto. Ahora tengo una idea de lo que puede ser una verdadera experiencia religiosa y lo poderosa que puede ser esa experiencia. Si soy honesto, debo confesar que no he tenido eso por mí mismo. Cuando pueda ver su belleza, lo diré.

Encontrarse en esa posición es muy liberador, porque entiendes tus limitaciones. Pero ahora puedo empezar a hacer preguntas muy interesantes y escuchar las respuestas. Pero no descarto esas respuestas antes de oírlas... Por eso me defino como agnóstico.

Sus películas suelen tener muchos elementos históricos. Ésta también, pero el antagonista de Josemaría Escrivá es ficticio. ¿Con qué se siente más cómodo? ¿Es más difícil componer personajes creados de la nada?

Cuando intentas recrear la vida de alguien que sí existió es un problema existencial, porque no eres esa persona. Sólo puedes sugerir quién era esa persona. Yo diría que tiene mucho que ver con la interpretación. Muy poca de la historia que aprendemos en nuestra formación es real, se trata más bien de una interpretación. A veces es una buena interpretación, pero no siempre. Hay una limitación, porque ciertas cosas no podemos asegurar que han sucedido. A veces es más difícil llegar a la verdad con alguien que existió.

La ficción es una manera maravillosa de tomar un atajo para llegar a la verdad. Aunque sea una verdad posible, en vez de una verdad real. En esta película, por ejemplo tenemos a Oriol. No existió realmente, pero creo que hubo muchos como él. Al crear ese personaje de ficción estamos retratando a muchas personas que fueron así. El mezclar ambas cosas fue para mí liberador e importante.

Un elemento de verdad tiene que aplicarse a ambas partes. Si vas a inventar un personaje, tiene que ser un personaje con una honestidad interna. Tienes que respetarle al igual que tienes que intentar entender la lógica de alguien que sí existió. Cuando unes ambos métodos, puedes crear algo que se acerque mucho a la realidad. Nunca nadie puede decir que una película es cierta, sólo que se basa en hechos que ocurrieron en la realidad.

En España se han hecho muchas películas sobre la Guerra Civil. Suele haber división de opiniones, y con frecuencia es un cine tendencioso hacia un lado u otro. ¿Ha visto alguna de esas películas o Tierra y libertad de su compatriota Ken Loach? ¿Cuál ha sido su enfoque para tratar de evitar esa división?

Me gusta Ken Loach y le admiro, porque creo que es un director con gran talento. Pero me parece que su enfoque ideológico no es algo que yo pudiera seguir, porque yo estaba viendo algo muy distinto. Los enfoques ideológicos hacen una pregunta que ya tiene una respuesta. Y eso no es lo que me interesa a mí. Me preocupa más saber cómo los seres humanos pueden enfrentarse a un conflicto ideológico.

La vida nos enseña que lo que importa es lo que realmente hacemos. Para mí lo importante son los hechos. Pequeños momentos de humanidad se convierten en algo muy importante, más que la ideología que representa el mar en el que se enmarcan estos hechos.

Voy a mencionar algo que no ocurre en la película, pero que es bastante revelador. Durante la II Guerra Mundial, hubo un oficial alemán que descubrió lo que estaba pasando en los campos de concentración. Preparó con sus hombres una manera de llevar basura a los campos de concentración y poder sacar a escondidas a algunos de los prisioneros. Lo hizo durante dos años aproximadamente. Le pillaron y le ejecutaron. Es increíble, porque era un nazi. Pero era un buen hombre. ¡Eso es un conflicto! ¿Qué era más importante, que era nazi o que era un gran hombre? Lo importante de cada ideología es cómo se aplica y dónde.

Si tu ideología te ha llevado a una situación en la que ves a las personas como enemigos de tu clase, o como gusanos que destruyen el sistema, abandonas esa responsabilidad que tenemos de ver a los demás como seres humanos. Entonces se debe criticar esa ideología. Para mí es cuestión de encontrar pequeños momentos en los que las personas actúan porque son humanos. Y también momentos en los que pueden ser destructivos.

Todos los seres humanos son imperfectos. Cuando era joven y pensaba que me quería casar trabajé todo lo que pude para ser lo más perfecto que pude. Quería ser el marido perfecto. Y ahora me doy cuenta de que si hubiera dicho simplemente 'soy un ser humano y voy a cometer errores’, hubiera sido una postura más honesta para comenzar un matrimonio. En muchas relaciones, al final se dice 'le quería mucho pero mira cómo acabó siendo', en vez de decir 'es duro amar a otro humano, porque nadie es perfecto'. Es mejor partir de esta postura.

La ideología es interesante, pero no puede dominar la historia.

Me gustaría saber si ha tenido ‘feedback’ de personas que hayan conocido a Josemaría Escrivá.

No he visto a todo el mundo. Seguramente el productor ha visto a más gente que yo, porque estoy filmando otra película. Las reacciones que me han llegado hasta ahora han sido muy positivas. La gente que le conoció comenta que les gusta cómo hemos captado su sentido del humor, y su humanidad. Y también mostramos que tenía cierta fuerza, podía ser duro.

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