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Biografía

Derek Jacobi

Derek Jacobi

81 años

Derek Jacobi

Nació el 22 de Octubre de 1938 en Leytonstone, Londres, Reino Unido

Pe-pe-pe-dazo de actor

23 Diciembre 2010

Actor desco-co-co-co... munal, Derek Jacobi ha descollado en teatro, televisión y cine, pero siempre será recordado por su composición imperial en la mítica serie de la pequeña pantalla Yo, Claudio.

Derek Edgar Jacobi nació el 22 de octubre de 1938 en Leytonstone, Londres, Inglaterra. Era el hijo único del gerente de unos almacenes y de una secretaria, ambos de ascendencia alemana.

A edad muy temprana salió a la luz su inclinación por la interpretación, pues con sesis años hizo el doble papel de “Príncipe y mendigo” en el grupo de teatro de la biblioteca local. En el instituto Leyton County también se sumaría al club de teatro, conocido como “The Players of Leyton”. Antes de graduarse en el instituto ya había compuesto a Hamlet en el English National Youth Theatre, estaba claro que ahí había un actor nato. De modo que cuando obtuvo una beca para estudiar historia en la Universidad de Cambridge, siguió centrado en su faceta de intérprete, hasta el punto de que su composición de Eduardo II fue correspondida con una invitación del Birmingham Repertory a sumarse a sus filas, una vez licenciado.

El papel de Enrique VIII impresionó a uno de los gigantes de la escena y la pantalla británicas, el gran Laurence Olivier, que decidió apadrinar la carrera del joven actor. Da idea de la confianza que Olivier tenía en él el hecho de que le proposiera ser uno de los ocho miembros fundadores de la Compañía Nacional de Teatro creadapor él. Precisamente el apoyo de Olivier permitió a Jacobi debutar en el cine. Sería en Othello (1965), donde los dos trabajaron juntos, Olivier como el moro de Venecia, y Jacobi como Casio. Cinco años después el propio Olivier le dirige en Tres hermanas. Y casi seguidas, rodará dos filmes que adaptan sendas obras de Frederick Forsyth: Chacal (1973) y Odessa (1974).

De todos modos, y aunque no dejará de hacer incursiones en películas, Jacobi será conocido sobre todo como actor en los escenarios y en la pequeña pantalla. Shakespeare se convierte en su gran especialidad, en todos los medios. Y se convierte en rostro inmensamente popular gracias a Yo, Claudio (1976), una de las mejores series televisivas de todos los tiempos. Basada en la obra de Robert Graves, la composición del emperador romano tartaja que hizo Jacobi se convirtió en un clásico instantáneo de la pequeña pantalla.

En 1980, actuando en Broadway, Jacobi fue víctima de lo más terrible que le puede ocurrir a un actor sobre el escenario: el pánico escénico. A pesar de su veteranía se quedó agarrotado, y durante dos años no pudo volver a actuar en vivo. Por fortuna pudo integrarse en 1982 en la Royal Shakespeare Company, donde demostró que seguía siendo dueño de su talento. Premios como el Tony, el Olivier y el Helen Hayes eran la prueba de ello, sus composiciones shakespereanas o de Cyrano de Bergerac fueron muy celebradas. En televisión interpretaría a Adolf Hitler en Inside the Third Reich (1982) y estuvo en la dickensiana Little Dorritt (1988). Y se ve que Graham Greene le gustaba, pues estuvo en El factor humano (1979) de Otto Preminger, y en la televisiva El décimo hombre (1988).

Si el dicho “la historia siempre se repite”, Jacobi puede ser un ejemplo de ello, pues si él fue apadrinado por Laurence Olivier, él apoyó las aproximaciones shakespereanas del prometedor Kenneth Branagh. El actor estaría presente en tres películas de Branagh, Enrique V (1989), Morir todavía (1991) y Hamlet (1996).

Lo cierto es habitualmente la presencia en películas de Jacobi ha sido siempre en roles secundarios, y lo mismo se apuntaba a grandes superproducciones –Gladiator (2000), La niñera mágica (2006), Underworld: Evolution (2006)– que a películas tan extrañas como la infumable española Arritmia (2003). Sí tuvo un papel protagonista en El amor es el demonio (1998), sobre el pintor irlandés y homosexual Francis Bacon. Precisamente Jacobi es también homosexual, y convive desde hace casi 30 años con el también actor Richard Clifford, con el que formalizó su unión civil una vez se aprobó la ley correspondiente en el Reino Unido.

Este grandísimo actor fue nombrado caballero en Reino Unido y Dinamarca, y sigue más activo que nunca. En los escenarios ha sido alabado su reciente trabajo en “El rey Lear”, y en cines tiene pequeños papeles en títulos de la entidad de El discurso del rey y There Be Dragons.

Filmografía
Come Away

2019 | Come Away

Tolkien

2019 | Tolkien

Acercamiento a J.R.R. Tolkien, el creador de “El Señor de los Anillos” y toda la asombrosa mitología que envuelve a la trilogía, que incluye los orígenes de ese universo, e incluso los fundamentos de las distintas lenguas de las criaturas que lo habitan. El guión de los desconocidos David Gleeson y Stephen Beresford saber escapar de las trampas que suelen acechar en el biopic, al centrar la trama en su etapa juvenil, presentando al personaje en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, en la batalla de Somme, para retrotraerle desde ahí con sus recuerdos a las vivencias que ha acumulado hasta la fecha. Lo que incluye su temprana orfandad junto a su hermano Hilary, el enamoramiento hacia Edith Bratt, huérfana también, su etapa en la exclusiva King Edward’s School de Birmingham y la camaradería con otros compañeros de mejor posición social, Robert Gilson, Christopher Wiseman y Geoffrey Smith, con los que formó el TCBS, The Tea Club and Barrovian Society, donde compartían sus cuitas, y la pasión por las distintas artes, la poesía, la pintura, la música. Como se ve, el film incluye sólo unos pocos años de la vida de John Ronald Reuel Tolkien –el escritor nacido en Sudáfrica en 1892 vivió hasta 1973–, pero la idea es mostrar el humus donde se forja su carácter y desarrolla su creatividad, partiendo de sus inclinaciones naturales –le encantan los idiomas y la poesía– y apoyándose en la experiencia que va acumulando. Aunque toda su creación de la Tierra Media no se ha plasmado aún en el papel, sí que está incipiente en los desafíos que le toca afrontar, y que son sugeridos por ejemplo en el campo de batalla, la sombra de Sauron, el célebre señor oscuro, es alargada. Cualquier conocedor de la obra de Tolkien reconocerá, en la épica de lo cotidiano de esta etapa temprana, lo que parecen semillas de las que germinarán sus ricas historias. Quizá, puestos a poner una pega, no se presta la atención debida al hondo catolicismo de Tolkien, aunque esté presente por la figura de uno de sus benefactores, el sacerdote Francis Xavier Morgan. El director finlandés Dome Karukoski, apasionado de la obra de Tolkien, toca con acierto varias teclas, que componen una armoniosa melodía sin notas discordantes. En lo referente al frente de batalla, hay un acertado tono onírico en algún pasaje, que recuerda al modo en que la infravalorada versión animada de El Señor de los Anillos de Ralph Bakshi evocaba al poder oscuro. El gusto de Tolkien por la poesía, los mitos, las lenguas, para lo que tiene talento, y por las otras bellas artes –la música de Wagner y “El Anillo de los Nibelungos”, por ejemplo–, que comparte con las personas que ama, queda bien recogido, también en la conexión que establece con uno de sus profesores –estupendo Derek Jacobi– cuando marcha a la universidad de Oxford. Pero esto sería nada si no lograra, como lo hace, la conexión humana, de almas gemelas que se profesan amor mutuo. Y aquí desarrolla muy bien la historia romántica de John y Edith –encantadores Nicholas Hoult y Lily Collins–, y la franca amistad con los componentes del TCBS, que les concede incluso el coraje necesario para sobrellevar las contrariedades.

7/10
Tomb Raider

2018 | Tomb Raider

La joven Lara Croft se gana la vida como repartidora de un restaurante. Para sacarse un dinerillo extra participa en una extraña competición callejera de bicicletas, pero acaba detenida por la policía. Pagará la fianza Ana Miller, antigua socia de su padre, el desaparecido Richard. Le advierte de que firme unos papeles para darle oficialmente por muerto, pues en caso contrario podría tener problemas con la herencia. Tras aceptar a regañadientes, la muchacha recibe la llave de la oficina de su progenitor, donde encontrará una grabación donde éste detalla lo que estaba investigando cuando no se volvió a saber de él… Resulta tentador tirar del hilo para averiguar más detalles, lo que implica viajar a Hong Kong… Angelina Jolie protagonizó en 2001 la versión cinematográfica del exitoso videojuego Tomb Raider, en un film demasiado ligero, pero que por el tirón del personaje central entre los adictos a las consolas, dio dinero. Por esta razón, no tardó en llegar una secuela, Tomb Raider, la cuna de la vida, de 2003, de similar calidad. Tres lustros después toma la alternativa otra actriz, nada menos que la sueca Alicia Vikander, ganadora del Oscar por La chica danesa. Demuestra una mayor solvencia que su famosa predecesora, por lo que le otorga más humanidad a su personaje, parece más real, se percibe alguna debilidad… Y eso que sobre el papel, pese a que se nota el esfuerzo por describirla mejor, tampoco está muy dibujada. El aún poco conocido realizador noruego Roar Uthaug (La montaña mágica) logra que sus secuencias estén mejor integradas en una mínima trama que las de los filmes de la década anterior, donde se sucedían sin motivo. Y aunque algunos momentos suenan a refrito poco inspirado de las peripecias de Indiana Jones, otras veces se consigue cierta frescura, sobre todo en la carrera ciclista del arranque. Cuenta con algún secundario ilustre, como Kristin Scott Thomas y Derek Jacobi, que sin embargo, casi ni aparecen en el metraje. La disfrutarán los ‘jugones’ por sus homenajes al original, por ejemplo el que ofrece la secuencia de los títulos de crédito.

5/10
The Crown (3ª temporada)

2018 | The Crown | Serie TV

La tercera temporada de The Crown arriesga, y mucho, con el cambio casi al completo del reparto, empezando por la actriz que interpreta a Isabel II, Olivia Colman, que reemplaza a Claire Foy. Porque en realidad no ha pasado un largo período de tiempo entre los hechos narrados en la segunda temporada y la que aquí arranca. Sin embargo, se logra el milagro de que aceptemos la propuesta, con un original artificio, mostrando a la reina la nueva serie de sellos que el servicio postal propone con su efigie, y en que se reemplaza a Foy por Colman. Y en efecto, es de esperar que para las próximas temporadas, el contar con una actriz de más edad sea acertado, no hay que exagerar a la hora de mostrar su envejecimiento. La serie creada por Peter Morgan continúa con el esquema que tan eficaz se ha demostrado previamente. Van avanzando los años 60 y 70, hasta el jubileo de la reina, y somos testigos de algunos acontecimientos políticos y sociales que debe afrontar Gran Bretaña, de los que no es el menor la recesión económica, lo que implica un rescate por los “primos” americanos, y protestas del sector minero. También de momentos estelares de la historia de la humanidad, como la llegada del hombre a la Luna. Y ello con los primeros ministros que semanalmente despachan con la Reina, esas audiencias a las que se incorporan Harold Wilson, laborista, muy bien interpretado por Jason Watkins, que le da un aire popular, tranquilo, torpón y pragmático adecuados, y el gris Edward Heath. Además, se presentan otros sucesos dramáticos de envergadura, como la tragedia de la escuela de Aberfan, por el colapso de una escombrera, que da pie a uno de los momentos más emotivos. Hay mucha inteligencia en el enfoque de Morgan, que procura que en cada episodio se aborden cuestiones que quedan cerradas, como por ejemplo la estancia de Carlos en Gales para aprender el galés, antes de ser proclamado príncipe; lo que no impide que se desarrolle posteriormente el personaje del joven heredero, que se siente desconectado de su familia, incomprendido hasta el punto de acabar sintonizando con el duque de Windsor,  también por su primera historia de amor, con una tal… Camilla. Así, las cuestiones de estado conviven con los acontecimientos familiares de un clan tan singular como el que preside la reina Isabel II, donde no se pueden dar pasos en falso, por una opinión pública que lo escruta todo. Tiene mucha fuerza el desarrollo de Felipe de Edimburgo –está mejor Tobias Menzies, que su predecesor joven, Matt Smith–, sobre todo con sus crisis de la mediana edad, y el modo en que maneja la llegada de un nuevo pastor para el servicio religioso de los domingos. La dificultad de madurar y aceptar la propia edad y posición que la vida nos ha deparado también afecta a la princesa Margarita, muy bien interpretada por Helena Bonham Carter, o a lord Mountbatten, al que da vida Charles Dance. Y resulta sorprendente el personaje de la princesa Alicia, la madre de Felipe, a la que se concede un inesperado papel redentor. Imposible e innecesario es describir en estas líneas todos los conflictos y situaciones que se plantean. Baste decir que Morgan no se pierde en una madeja cada vez más complicada y rica en matices, y que sabe dotar de unidad al conjunto, con resonancias que encantarían al mismísimo Willliam Shakespeare.

9/10
Asesinato en el Orient Express

2017 | Murder on the Orient Express

Vistosa adaptación de la homónima novela de misterio de Agatha Christie, que ya conoció otra célebre versión cinematográfica a cargo de Sidney Lumet en 1974. Aquí toma el relevo Kenneth Branagh, un director cuidadoso, exquisito incluso, que tiene su punto fuerte en la dirección de actores, en el cara a cara, con lo que la reunión de un grupo de personas que interactúan en un espacio reducido –una casa (Los amigos de Peter), una vieja abadía (En lo más crudo del crudo invierno) o un tren, como es el caso– es sin duda un perfecto caramelito. Durante un trayecto del Orient Express, tren de lujo que parte de Estambul con destino a Londres, se reúnen pasajeros variopintos: una princesa rusa y su sirvienta; un profesor alemán; una institutriz; un doctor; un marchante de arte, su mayordomo y su secretario; una dama madura, tan bella como seductora; un joven empresario hispano; dos nobles rusos; una misionera: y por último el belga Hércules Poirot (o, según corrige él mismo, “Hercule”, ya que nunca ha sido domador de leones), quizá el más célebre detective del mundo. Cuando uno de los pasajeros es asesinado, Poirot tendrá la ocasión de demostrar que su fama responde a la realidad. Lo primero que llama la atención Asesinato en el Orient Express es su acabado visual. Desde las primeras imágenes en Jerusalén (modélico prólogo), siguiendo por la tumultuosa secuencia de Estambul hasta las tomas montañosas que recogen el discurrir del tren, se disfruta de una soberbia recreación de época y un formidable uso de los efectos especiales, magníficamente acompañados de la fotografía de Haris Zambarloukos. Luego el film se sigue con interés, gracias a la variedad de personajes y las intrigas de la investigación, que se despliega en un “in crescendo” hasta el final, con planos muy cuidados y algunos escogidos encuadres mimados por el director. Quizá el guión de Michael Green (Logan, Blade Runner 2049) se precipita un poco en el último tramo, donde la celeridad de algunas deducciones puede hacer perder el hilo, y ciertamente no presta la misma atención a unos y otros personajes, pero en conjunto hay un elogiable equilibrio y también escuchamos algún diálogo portentoso: “si me sigue mirando así, voy a tener que cobrarle el alquiler”, espeta en un momento la seductora Lady Hubbard. Habrá parte del público que prefiera la versión clásica (si se puede hablar así), también porque Branagh moderniza cierto aspecto de la historia y del propio personaje de Poirot, que él mismo encarna a la perfección, cuya puesta en escena final podría parecer excesivamete teatral y melodramática. Aparte, claro está, tenemos la ambigua visión acerca del bien, el mal y la justicia moral, que sin duda sirve en bandeja un magnífico tema para el debate, pero que a algunos puede parecer también desafortunada en los razonamientos expuestos en el film. Entre el espléndido reparto, lleno de rostros conocidos, además de un ajustado Branagh (al que le hubiera venido bien mantener más el humor del arranque), destacan los trabajos de Daisy Ridley y Michelle Pfeiffer. 

6/10
Stratton

2016 | Stratton

La historia del amor

2016 | The History of Love

Leo y Alma son jóvenes judíos, están muy enamorados y viven en un pueblo de Polonia. Cuando los nazis se acercan, Alma emigra a Estados Unidos. Leo le promete sobrevivir y escribirle cartas hasta que se reencuentren en América. Cada una de las misivas formará parte de una novela que tendrá por título “La historia del amor”. Adaptación del best seller de Nicole Krauss a cargo del rumano Radu Mihaileanu, un director que ha demostrado ser un buen retratista de las cuitas humanas, como probó sobradamente en filmes como Vete y vive y El concierto. Tienen las películas de Mihaileanu siempre dos vertientes íntimamente unidas: por una parte, el discurrir de la sociedad a lo largo de los años, con los acontecimientos y situaciones políticas correspondientes, a menudo dramáticas, y por otro, el itinerario interior de los personajes que viven esos periodos históricos, sus dudas y amores, sus anhelos y tristezas. Lo externo y lo interno se entrelazan también en La historia del amor, que tiene su comienzo en un pueblecito de Polonia en la II Guerra Mundial y encuentra su acabamiento en la Nueva York del siglo XXI. El film está relatado en tres tiempos principalmente y aún cuenta con algún hilo narrativo más, donde se relacionan múltiples personajes del pasado y el presente, con una potente historia de amor, la de Leo y Alma, leitmotiv que hace avanzar la trama y que también relaciona íntimamente el film con la literatura y con su misteriosa capacidad para invadir la imaginación e influir en la vida humana. Es la película así un homenaje al amor, pero también a su plasmación artística, capaz de superar cualquier adversidad y trascender a sus creadores. Todas esas cuestiones, nada fáciles de transmitir en imágenes, muestran claramente la procedencia novelística de la película que sin duda es su territorio propio. Y, ay, no logra del todo Mihaileanu expresarlas sin huir suficientemente de la confusión narrativa, de simplificaciones o coincidencias un tanto burdas, y de cierto caos a la hora de ir de atrás hacia adelante, de adelante a atrás, una desordenada cronología que se le atraganta al director y que resta emoción genuina a una historia que busca conmover. El resultado es, por tanto, desigual, quizá hay demasiado material, quizá no se acierta con el tono requerido, quizá le sobren minutos. Un poco de todo eso hay. Se luce el director en cambio en el formidable arranque, donde se recita el texto inicial de la novela en un plano secuencia de enorme belleza. La música de Armand Amar es otro de los puntos fuertes del film, de gran emotividad en las escenas del pasado. Y entre el reparto destacan las interpretaciones del veterano Derek Jacobi, pese a sus ademanes siempre un tanto exagerados, y de la joven Sophie Nélisse (La ladrona de libros).

5/10
Cenicienta

2015 | Cinderella

Tras varias incursiones modernillas como director –Thor, Jack Ryan: Operación sombra–, el británico Kenneth Branagh regresa a lo mejor sabe hacer: trasladar los clásicos a la gran pantalla. Esta vez no se trata de Shakespeare, pero sí de una narración tan célebre como las del bardo inglés. “La Cenicienta”, cuento de hadas creado por Charles Perrault, ha tenido algunas memorables versiones cinematográficas, entre las que destacan la de dibujos animados de 1950 y la filmada por Bryan Forbes en 1976. Ahora la imagen real vuelve a tomar forma para contar la preciosa historia que ha cautivado a niños y mayores durante generaciones. Recordemos la romántica trama: Ella es una niña encantadora que vive con sus padres en una casa campestre. Pero sus padres mueren y, ya jovencita, tendrá que convivir con una madrastra que la detesta y unas hermanastras tontas, caprichosas y sumamente egoístas. Poco a poco Ella empieza a ser relegada a labores de sirvienta en su propia casa, y hasta se permiten llamarla con desprecio Cinder-Ella (textualmente “Ceniza-Ella”, en español “Cenicienta”). Tras una de las múltiples obligaciones a que es sometida, Ella escapa a dar un paseo por el bosque y se topa con un apuesto cazador. El flechazo entre ambos es instantáneo, pero Cenicienta ignora que es el príncipe del reino. Pocos días después se organiza en palacio un suntuoso baile, en donde el futuro monarca ha de elegir esposa... Al revés que otros cuentos clásicos que han sido seriamente modificados para su puesta al día en el cine, como Maléfica (La bella durmiente) o Blancanieves y la leyenda del cazador (Blancanieves y los siete enanitos), el relato que nos ocupa tiene como sorpresa que se mantiene absolutamente fiel al espíritu original, al que no se añade ni se sustrae nada. En este sentido el guión de Chris Weitz (Un niño grande) no sorprende lo más mínimo, pero a la vez encandila sin molestar y su trama conserva una vivacidad atemporal que no va a pasar nunca de moda. Esto no significa que el diseño de producción no resulte espléndido y que la ambientación no traslade al espectador a un mundo de mágico ensueño, de luz y color, con alguna secuencia de bellísima fastuosidad, como la aparición en el salón de baile y la danza entre el príncipe y Cenicienta. Y fiel a la sencillez del cuento Branagh ha optado además por no cargar las tintas en los efectos especiales, aunque cuando tiene que haberlos alcanzan un altísimo nivel, véase el hechizo de la carroza. Por otra parte, la película gana intensidad gracias a la elección de actores. La risueña Lily James (Downton Abbey) está maravillosa como la Cenicienta. Su sonrisa y ternura son sencillamente perfectas para dar vida al personaje. Le da la réplica una genial y maligna Cate Blanchett como la madrastra. Brilla menos Richard Madden, en su papel de príncipe, un poco comparsa y quizá demasiado esquemático, mientras que los secundarios Ben Chaplin, Hayley Atwell, Helena Bonham Carter y Derek Jacobi cumplen perfectamente.

6/10
Grace de Mónaco

2014 | Grace of Monaco

La actriz hollywoodiense Grace Kelly está viviendo su particular cuento de hadas tras contraer matrimonio con el príncipe Rainiero de Mónaco. Ha tenido dos hijos, Carolina y Alberto, deberían ser felices y estar comiendo perdices todo el tiempo... Pero las cosas no son tan sencillas. Grace no se adapta al rígido protocolo de palacio, y no ha logrado ganarse a su pueblo. Y le tienta volver a actuar, ahora que tiene entre sus manos el guión de Marnie, la ladrona, el nuevo proyecto de Alfred Hitchcock. El distanciamiento con su esposo, y una grave crisis con Francia por el especial estatus de Mónoco como paraíso fiscal, llevarán a Grace de Mónaco a replantearse cuál es el papel que debe interpretar en la película de su vida. “Una ficción basada en hechos reales”. Así se describe en un letrero inicial lo que cuenta Grace de Mónaco, de Olivier Dahan, quien ya siguió antes a otra celebridad en la pantalla en La vida en rosa, la inolvidable cantante Édith Piaf. En efecto, la familia real monaguesca, o sea, los hijos de Grace, no han quedado muy satisfechos con lo que cuenta la película, que no se ajustaría a la realidad. Y esa sensación también la puede tener el espectador, pues la mezcla entre la peripecia de Grace para hacerse a su nueva vida, y su intervención para superar la crisis diplomática con Francia, no acaban de casar bien. Entendámonos. La película es entretenida, se sigue con agrado su oferta de amor y lujo. Pero se diría que en los últimos tiempos las princesas no tienen suerte ante la crítica, pues Diana fue vapuleada recientemente, y Grace de Mónaco parecer estar corriendo idéntica suerte. Sea como fuere, Nicole Kidman logra hacerse pasar por Grace Kelly, lo que no es poco, y resulta convincente tratando de aprender el papel de princesa, con las distintas máscaras que debe aprender a llevar. Pero a veces da la sensación de que ciertos pasajes no están bien engrasados, como los referentes a las diferencias con Rainiero, o la última y brusca escena con el padre Tucker, su consejero espiritual. Y la parte que podríamos describir como detectivesca, aunque tenga la buena intención de homenajear a Hitchock, resulta un tanto postiza. En cualquier caso se puede decir a favor del film que presenta a un Hitchcock normal y agradable, casi paternal con su actriz, todo un logro sin comparamos con la imagen casi de psicópata que dieron las recientes películas Hitchcock y The Girl.

5/10
Effie Gray

2014 | Effie Gray

Película inspirada en hechos reales un tanto morbosos, describe el matrimonio infeliz de la joven y poco experimentada escocesa Effie Gray con el crítico de arte y erudito en mil cuestiones, entre otras la pintura de los prerrafaelitas, John Ruskin. Cuando Effie viaja ilusionada con su marido tras la boda a la casa de Londres donde vive con sus padres, descubre que John no es quien pensaba que era: se muestra muy raro y le niega de un modo asombroso el débito matrimonial; además, los sobreprotectores progenitores, sólo preocupados de la carrera de su hijito, le hacen la vida poco menos que imposible. El film, que cuenta con guión de Emma Thompson, quien se reserva un pequeño papel como confidente de Effie, tiene interés para documentar una determinada época y la atmósfera donde se desenvolvió la escuela prerrafaelita, con pintores como John Everett Millais, protegido de Ruskin, y que se sentirá atraido por Effie, aunque no quiere traicionar la confianza de su mentor. En ese sentido, el tratamiento visual del film imita sin duda a esos cuadros, y resulta muy atractivo, junto a los pasajes en Venecia. La principal debilidad de la película es que, una vez planteada la dificultad matrimonial, junto a la impasibilidad inhumana de Ruskin y la paciencia colmada al fin de su esposa, todo es un dar vueltas a lo mismo de un modo un tanto cansino, no hay excesiva progresión. De modo que también la interpretación de los principales actores, Dakota Fanning y Greg Wise, te deja frío.

5/10
Inside No. 9

2014 | Inside No. 9 | Serie TV

Serie de antología en la que cada episodio cuenta con nuevos personajes, nuevo reparto, y narra un breve relato a caballo entre el terror psicológico y el humor más negro.

Vicious

2013 | Vicious | Serie TV

Titanic: Sangre y acero

2012 | Titanic: Blood and Steel | Serie TV

La historia se sitúa en la ciudad de Belfast a comienzos del siglo XX. Bajo un contexto social y político convulso, la serie narra la historia de la construcción del Titanic. Mark Muir, un ingeniero naval canadiense, es contratado para cumplir su sueño, participar en la construcción del proyecto naval más grande jamás llevado a cabo. Los líos amorosos de Mark, su trabajo en el astillero y los conflictos interiores de los personajes, junto con el trasfondo social de aquella época, forman esta historia romántica con tintes dramáticos.

4/10
Anonymous

2011 | Anonymous

El conde de Oxford está triste. En primer lugar, porque siendo un escritor de talento, no puede hacer público su don, pues se supone que componer poemas y obras de teatro es oficio propio de plebeyos. Motivo por el cual se busca un hombre de paja para que firme sus obras, que debía ser Ben Jonson, pero que acaba siendo el tosco actor, que no sabe escribir la “o” con un canuto, William Shakespeare. Por si éste fuera poco pesar, Oxford se encuentra atrapado en un matrimonio sin amor con una mujer que le emparenta con la todopoderosa familia Cecil, consejeros de la reina Isabel I, de quien realmente nuestro caballero está enamorado. Roland Emmerich sorprende a propios y extraños alejándose del género catastrofista al que debe la fama ( Independence Day, El día de mañana) para hacer una inmersión en el drama isabelino, en algo que bien podríamos denominar “historia ficción”, subgénero que ha dado joyas cinematográficas como Amadeus, referencia obvia del film: casualmente ambos títulos empiezan por “A” y acaban por “us”, pero sólo en este detalle y en el tipo de historia coinciden, pues la película de Milos Forman está a años luz de lo logrado por un Emmerich con ínfulas de iconoclasta. Resulta curioso que el guión del film se deba a John Orloff, que firmó el libreto de Un corazón invencible, que se basaba en una historia real. Aquí se parte de las dudas de los académicos acerca de la autoría de la obra de Shakespeare para orquestar una trama que no acaba de funcionar. Seguramente el principal problema, que Emmerich no sabe solventar, es que en realidad está contando dos historias que no tienen mucho que ver entre sí, son como el aceite y el agua: por un lado está el talento literario oculto del conde de Oxford, atribuido a un patán, con los celos entre unos y otros autores; y por otro las intrigas palaciegas y el drama familiar y afectivo del protagonista. Aunque se intenta relacionarlas –el subtexto de las obras de teatro aludiría a la situación política, los problemas de Oxford conformarían una gran tragedia que supera con creces la ficción...–, lo cierto es que cada una va un poco por su lado, torpemente. Si en Amadeus Mozart tenía rasgos que lo hacían insoportable, aquí se cargan más las tintas: Shakespeare es un tipo mediocre, a lo que suma su condición de ambicioso, mujeriego, asesino y traidor, y su nula capacidad de escribir; por si fuera poco, a la reina Isabel, al menos en los pasajes en que presenta una edad avanzada, se la pinta como una ridícula vieja chocha con algún escaso momento de lucidez, con alguna escena gratuita como aquella en la que un noble irrumpe en sus estancias sorprendiéndola con sus doncellas en paños menores. Tal acumulación de trazos grotescos no hacen ningún favor al film, que está exigiendo al espectador una suspensión de la incredulidad, una complicidad a la que resulta difícil responder afirmativamente. De modo que todo se queda en un intento fallido de Emmerich por desencasillarse, donde un competente reparto no tiene mucho que hacer por los trazos demasiado simplones de sus personajes. Pero en fin, siempre queda el empaque de la época, algunos fragmentos de la obra de Shakespeare, y sobre todo los impactantes prólogo y epílogo pronunciados por un contemporáneo Derek Jacobi, todo un guiño a la idéntica función que ejercía el actor en el Enrique V (1989) de Kenneth Branagh.

4/10
Mi semana con Marilyn

2011 | My Week with Marilyn

El londinense Simon Curtis es un veterano de la televisión de su país. Ahora, debuta en la pantalla grande con esta adaptación de los libros "My Week with Marilyn" y "The Prince, the Showgirl and Me", de Colin Clark –director que se especializó en documentales televisivos sobre arte–, en los que documenta su pequeño romance con Marilyn Monroe durante el rodaje de El príncipe y la corista, dirigida por Laurence Olivier, que también era el protagonista masculino. Según sintetiza muy bien uno de los brillantes diálogos de esta cinta, el encuentro era muy importante tanto para Olivier, "un gran actor que anhelaba convertirse en estrella", como para Monroe, "una gran estrella, que deseaba mejorar como actriz". Reconstruye la época en la que a pesar del poco apoyo de su familia, Clark, joven veinteañero apasionado del cine, decide entrar a trabajar en la productora de sir Laurence Olivier, uno de sus ídolos, justo cuando llega armando mucho ruido la estadounidense Marilyn, acompañada del dramaturgo Arthur Miller, su marido entonces. Pero Olivier pronto empieza a estar muy preocupado, pues la diva ha traído a su profesora de interpretación que manda más que él, es una actriz del método –lo que a él le parece una modernez desconcertante–, se deprime si no se le hace la rosca, y se hace esperar horas en el set. El hecho de que después el trabajo de Marilyn brilla en la pantalla no le apacigua. El único que parece poder comunicarse con ella y captar su atención es curiosamente Clark, el muchacho recién llegado, que aunque ha iniciado un romance con futuro con una buena chica, se verá tentado por la actriz... El realizador de Mi semana con Marilyn aprovecha muy bien un guión de Adrian Hodges (Tom y Viv), de primera, sobre todo por sus frases llenas de sarcasmo británico, elegante pero corrosivo (no se sabe muy bien por qué, arremete con gracia contra el sindicalismo inglés en dos ocasiones). Describe a la perfección a los personajes –desde los protagonistas hasta los más episódicos son humanos y tridimensionales–, pero sobre todo ha sabido captar la esencia de Marilyn, una mujer que aparentemente lo tenía todo, inteligente y deslumbrante en sus películas, pero extremadamente vulnerable e insegura, destinada a su propia autodestrucción. El reparto sin duda se merece un diez. Sobresale Kenneth Branagh en el papel de su vida, ese Laurence Olivier que en el fondo es quien siempre quiso ser, como actor shakespeariano y realizador, que a pesar de su aureola queda desbordado por los acontecimientos. Ha sido nominado al Oscar al mejor secundario, al igual que compite como actriz principal Michelle Williams, quien realiza un notable esfuerzo, y aunque su trabajo no es memorable sale airosa de un reto complicado, ya que le toca definir a una mujer muy compleja. El protagonista es el británico Eddie Redmayne, que fue secundario en El buen pastor, y que mantiene el tipo como jovencísimo aprendiz de los entresijos del cine. En cuanto al resto del elenco, llama la atención Emma Watson, como chica trabajadora que se convierte en el amor ideal, pero también mundano, del personaje central; Judi Dench como la actriz Sybil Thorndike –que daba vida a la reina, madre del príncipe Olivier, en la película que están rodando– eleva al infinito sus ingeniosas frases; a pesar de su poco parecido físico, la poco prolífica Julia Ormond es una gran Vivien Leigh en horas bajas; Zoë Wanamaker es una convincente Paula Strasberg –esposa de Lee– y Toby Jones le da un toque estrafalario estupendo al entonces publicista de Marilyn, después productor, Arthur P. Jacobs. Finalmente, Mi semana con Marilyn se queda en un film anecdótico que sólo pretende documentar el encuentro de los personajes y poco más. Apunta temas profundos, como la iniciación amorosa, y sobre todo la soledad de los modernos famosos mediáticos, a los que nadie quiere por lo que son, sino por cómo les han vendido, lo que puede llevar a consecuencias trágicas. Pero al final no pretende tener mucho calado. En cualquier caso, la disfrutarán especialmente los mitómanos del Séptimo Arte.

7/10
Templario

2011 | Ironclad

Reconstrucción de un episodio histórico real, la batalla por el Castillo de Rochester, que tuvo lugar en el siglo XIII. Tras firmar la Carta Magna, que reconoce los derechos de los ciudadanos de Inglaterra, el rey Juan persigue a los que firmaron el documento, para asegurarse el control total del reino. El valeroso caballero templario Thomas Marshall, recién llegado de las cruzadas, el barón Albany y otros nobles perseguidos por el ejército del Rey Juan, se refugian en el citado castillo, donde sufren un brutal asedio. Una dama casada con un aristócrata, Lady Isabel, se siente atraída por Marshall, y tratará de seducirle a pesar de que éste trata de respetar su voto de castidad monástica. Templario se apunta a la última onda de películas revisionistas en relación al tema de las Cruzadas, como En tiempo de brujas, El reino de los cielos, Solomon Kane, etc., con una visión simplista en la que los Cruzados son los malos absolutos de la película y están arrepentidos por haber partido a la guerra contra unos idealizados musulmanes. Su visión de la época resulta un tanto tópica y claramente anticristiana. Por otro lado, su tratamiento de uno de los temas principales, la castidad, podría haber dado más juego, pero acaba resultando excesivamente simplista. También llama la atención su descarnado recurso a la violencia, a veces repetitiva e innecesaria, como en la sucesión de mutilaciones que sobreviene hacia el final. Sin embargo tiene a su favor un elenco de actores excelente, en el que destaca el papel protagonista de James Purefoy, como templario atormentado y heroico, y de Paul Giamatti, memorable como el maquiavélico rey Juan. También llaman la atención los legendarios Brian Cox y Derek Jacobi, y la siempre eficaz Kate Mara. El realizador Jonathan English, que hace honor a su apellido, pues es británico, rueda con pulso, se luce en las secuencias de acción, y logra una reconstrucción excesivamente oscura pero convincente de la época, a pesar del ajustado presupuesto (25 millones de dólares).

5/10
Los Borgia (serie)

2011 | The Borgias | Serie TV

Año 1492. El Papa Inocencio VIII agoniza, y ante la cercanía de la muerte reclama la reforma de la Iglesia, cuyos príncipes han caído en la corrupción, de la que él sería un claro ejemplo. Varios cardenales, entre ellos Rodrigo Borgia, rodean su lecho y prometen un cambio, aunque en realidad sólo ambicionan el poder que lleva aparejada la sede de Pedro. Cuando muere el Pontífice, Rodrigo, amancebado con una mujer y con cuatro hijos, conspira para ser elegido Papa comprando los votos clave de los cardenales reunidos en cónclave. La lucha por la gloria temporal de la familia Borgia no ha hecho más que empezar. Serie televisiva de corte histórico, creada por el irlandés Neil Jordan, que es la primera vez que acomete una tarea de este tipo. Al parecer hace tiempo pensó rodar una película sobre el tema con Steven Spielberg como director, pero éste le indicó que le parecía más adecuado el formato televisivo. El formato es muy semejante a Los Tudor –de hecho está en la producción Michael Hirst–, o sea, intrigas palaciegas sin cuento, ambición de poder y embriagadora lujuria, aquí con el morbo del Papado en una de sus etapas menos ejemplares, y las relaciones incestuosas. Como corresponde a este tipo de productos, la ambientación es lujosísima, están cuidados todos los detalles, por ejemplo en la vistosa coronación de Alejandro VI, llevado en su silla gestatoria, o en la imposición de la tiara. Lo cual no quita para que la trama esté salpicada de detalles de algo grotescos –la juguetona Lucrecia espiando las evoluciones en el lecho de su hermano César con una mujer, el cambio de tornas en un envenenamiento en la cocina, a escasos metros de un banquete cardenalicia...–, o que se eche en falta un punto de vista algo más espiritual en algún personaje. De hecho llama poderosamente la atención el dominante cinismo, los comentarios próximos a la blasfemia y la simonía generalizada. Hay un reparto excelente, donde destaca Jeremy Irons, que sabe conceder gravedad a Alejandro VI, e introduce cierto grado de complejidad a su personaje cuando asume al fin la responsabilidad de ser el sucesor de Pedro. Hay buenos roles secundarios, como el papel en el primer capítulo del gran Derek Jacobi.

5/10
El discurso del rey

2010 | The King's Speech

Década de los 30 del pasado siglo. Reina en Inglaterra Jorge V, y soplan aires de guerra. Su segundo hijo, Albert, padece una pronunciada tartamudez desde que era niño. Los muchos expertos que han tratado de ayudarle con su problema han fracasado. Lo que no tendría demasiada importancia, de no ser por la muerte de su padre y lo poco adecuado que es David, el heredero, para asumir la función de monarca. Los avatares del destino le obligan a llevar la corona... y sus súbditos, en tiempos difíciles, necesitan oír la voz del rey. Un heterodoxo logopeda, el australiano Lionel Logue, podría ser la solución a tan reales dificultades. Formidable película dirigida por el británico Tom Hooper, que tiene a sus espaldas un magnífico currículum de películas y series televisivas basadas en personajes auténticos, ya sean regios (Elizabeth I), presidenciales (John Adams) o futboleros (The Damned United). Tiene a su disposición un guión de lujo firmado por un sorprendente David Seidler, quien hasta ahora sólo había descollado, y eso muy relativamente, con libretos de películas animadas (El rey y yo, La espada mágica. En busca de Camelot), y con uno escrito para Francis Ford Coppola, el de Tucker, un hombre y su sueño. Los hermanos Weinstein, productores, vuelven por la puerta grande a la lucha por los Oscar, y desde luego el conjunto del reparto de este film es de los mejores que se han visto en los últimos tiempos. Los personajes son magníficos y los actores que los representan les sacan todo su jugo, está increíble, sensacional, Colin Firth, pero también Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Timothy Spall, Derek Jacobi, Michael Gambon, Jennifer Ehle, Anthony Andrews... Una trama basada en la relación profesor-alumno, por así decir, es algo muy visto. Caer en el tópico es muy, pero que muy fácil. Porque hay elementos que inevitablemente se repiten, ya sea el choque de caracteres, la no comprensión de lo que el profesor pretende, el no-respeto por las capacidades del alumno, etcétera. Pero Seidler y Hooper se las arreglan para sortear una y otra vez estas dificultades ascendiendo a cotas de brillantez excepcionales. Un elemento de originalidad lo introduce, obviamente, el hecho de que uno pertenezca a la realeza y el otro sea un plebeyo, y que éste, para aplicar con éxito su método, exija una relación de igualdad, e incluso de amistad. Pero la razón de que esta película sea casi un milagro no estriba sólo en eso, pues hay mil y un detalles, perfectamente cuidados, que contribuyen a reforzar lo que se cuenta. Así, podemos entender de dónde viene la inseguridad de Albert y la confianza de Lionel, aprendemos a conocer y contrastar los respectivos entornos familiares y sus distintas responsabilidades. Y hay escenas redondísimas, que producen emociones genuinas: no quisiéramos hacer el listado de las mismas, pero vale la pena destacar la de la primera consulta de Albert, la que tiene lugar en Westminster cuando ensayan la coronación y, por supuesto, la del climático discurso tras la declaración de guerra. Es muy inteligente la partitura musical, tanto los temas originales de Alexandre Desplat, como el uso de música clásica, Beethoven y su séptima sinfonía en un momento clave. Y la fotografía, con lentes cortas, y el recurso a picados y contrapicados, resulta muy apropiada para resaltar la soledad de la función real, aunque, paradójicamente, uno se encuentre en buena compañía.

10/10
Más allá de la vida

2010 | Hereafter

Marie, una periodista francesa de éxito, que pasa unas vacaciones con su novio en el sudeste asiático, tiene una experiencia cercana a la muerte cuando les sorprende un tsunami. George, residente en San Francisco, tiene un don, puede contactar con los seres queridos fallecidos de los que acuden a él; pero está harto, quiere ser una persona normal. Marcus, un niño londinense con una madre alcohólica, sufrirá la pérdida de a aquel a quien más quiere en el mundo, su hermano gemelo Jason. Las vidas de los tres acabarán confluyendo en Londres. El “joven” Clint Eastwood sigue en plena forma, y aunque aquí no obtiene su película más redonda, justo es reconocerle que acomete un reto nada fácil: reflexionar sobre un trance que nos aguarda a todos, el de la muerte. Ciertamente que ha mirado éste en muchos fimes, piénsese en Million Dollar Baby y Gran Torino. Pero si en esos casos se abordaba la “muerte por compasión” y el sacrificio de entregar la vida por el otro, aquí se da vueltas al interrogante de qué viene después de morir, y el deseo natural de todo ser humano de retomar el contacto con los que nos han dejado. Ello sin detenerse en ninguna religión en particular, sólo se quiere subrayar que es bastante razonable pensar que no todo se acaba aquí. Y que junto a experiencias sobrenaturales más o menos plausibles, existe también mucho farsante que vive de la credulidad y desconsuelo ajenos Firma el guión de la cinta Peter Morgan, que abandona las historias de personajes reales que le han caracterizado hasta ahora –La Reina, El desafío. Frost contra Nixon–, para crear una trama completamente de ficción, compuesta por tres hilos narrativos muy nítidos. Lo cierto es que dichos hilos resultan inicialmente inconexos, a no ser por el tema de la muerte, con lo que el esfuerzo del guionista –y luego, del director– consiste en saltar de uno a otro para situar al espectador, procurando no perderlo. La meta se logra parcialmente, pues Morgan e Eastwood se toman su tiempo, quieren definir con primor a los personajes –con momentos brillantes, auténticos hallazgos–, pero a veces se demoran en exceso. Eso sí, al final nos llevan adonde quieren, y los últimos veinte minutos son sin duda lo mejor de la cinta, entonces se desatan climáticamente todas las emociones. Matt Damon sigue creciendo como actor, ahora mismo da a la perfección el tipo de persona corriente, por muy extraordinarias que sean sus circunstancias. También destacan Cécile de France –la periodista–, Bryce Dallas Howard –compañera de clases de cocina de George, que se siente atraído por él– y los dos críos gemelos –Frankie McLaren y George McLaren–.

6/10
Encontrarás dragones

2010 | There Be Dragons

Robert, un periodista llegado de Estados Unidos, está investigando la vida de Josemaría Escrivá, un sacerdote español en proceso de beatificación que era de su mismo pueblo aragonés. Descubre que hay más puntos de conexión, pues su padre y él estuvieron juntos en el seminario cuando eran jóvenes. Pero seguir indagando supone sacar a la luz dolorosos secretos del pasado, que tuvieron entre otros telones de fondo el de la fraticida guerra civil española. Roland Joffé, tras dos excelentes películas, Los gritos del silencio y La misión, vio cómo su carrera se desinflaba progresivamente. Vuelve a alzar el vuelo con este arriesgado film, que aborda la figura de un personaje histórico, el fundador del Opus Dei, cuya vida discurre paralela a la de otro personaje creado para la ocasión, Manolo Torres, que habría sido buen amigo de la infancia. Tal recurso y el de la indagación periodística sirven para deslizarse del presente al pasado, y reflexionar sobre las distintas reacciones que se pueden dar a las situaciones duras que trae consigo la vida. Pueden entonces alzarse los “dragones” –feliz y hermosa expresión de Joffé, destinada a perdurar en el imaginario colectivo– que conducen a una espiral de odio y violencia, o ser dominados éstos por una respuesta basada en el amor y el perdón, respaldada por las convicciones religiosas. La película, de indudable tirón popular y amplio lienzo épico que se nota en su esfuerzo de producción, tiene el mérito de no tratar de ajustar cuentas guerracivilescas, aquí la dialéctica de vencedores y vencidos brilla por su ausencia, no se entra a ese trapo. Tenemos en cambio los dramas personales, y el pensamiento de que hay que procurar ponerse en la posición del otro. Aunque pueda reprocharse alguna situación folletinesca –especialmente en los pasajes de los milicianos republicanos–, domina la emoción pura y dura, una narración vibrante, que conduce al catártico e impactante desenlace. Hay un gran acierto en el reparto, incluso los papeles pequeños –Derek Jacobi, Unax Ugalde, Jordi Mollà, Ana Torrent...– llaman la atención. Pero sobresale Charlie Cox, que supera con nota el desafio de encarnar a un santo del que existen abundantes filmaciones. Quizá sea Wes Bentley el que lo tiene más difícil, por el carácter de su Manolo, continuamente crispado y con caóticas motivaciones a lo largo de la trama, sobre todo en su relación con la estupenda Olga Kurylenko. El film supone el regreso estelar de Joffé, superproducción que narra una historia muy humana, intensa y emocionante, que se ajusta perfectamente a sus prioridades. Tanto se ha implicado Joffé en el proyecto que, además de dirigir, firma el guión y ejerce de productor, siendo la primera vez que aúna esa triple dedicación en una sola película. Destaca la sólida y verosímil puesta en escena –hay en la producción un equipo artístico superoscarizado que incluye al diseñador de producción Eugenio Zanetti, al compositor Stephen Warbeck y a la diseñadora de vestuario Yvonne Blake–, y aunque el color ocre cuando la historia se remite al pasado puede resultar una elección obvia, hay un tratamiento muy inteligente de la fotografía, diferente según la época en que discurre la acción.

8/10
Adam resucitado

2008 | Adam Resurrected

Adam Stein es un judío, desequilibrado mental, que en 1961 reingresa en un sanatorio en el desierto de Negev, en Israel. Allí se encuentran otros enfermos mentales que, como él, perdieron la cordura en los años del nazismo en los campos de concentración. Pero Adam es especial, tiene ciertas cualidades de líder, algo que aprecia el director del centro. Y que podría ser especialmente valioso a la hora de tratar a un nuevo huésped, un niño que se cree un perro, y que obliga a Adam a reencontrarse con su doloroso pasado. Irregular película de Paul Schrader, que maneja guión ajeno de Noah Stollman, que a su vez adapta una novela de Yoram Kaniuk. Sin duda que el cineasta demuestra en Adam resucitado su dominio de la narración cinematográfica, donde las escenas de la actualidad se combinan con otras del pasado, en blanco y negro –las del teatro de variedades, el auge del nazismo y los campos de concentración– y color –las de después de la guerra, en Berlín e Israel–, que van explicitando la terrible tragedia del protagonista. El problema de Adam resucitado es su tono malsano que cansa, que se manifiesta en la extraña relación sexual del protagonista con una enfermera, en el empeño del comandante nazi en tener a Adam como un perro bufón, y en los momentos en que se manifiesta la locura de Adam y otros pacientes, reiterativos. Todo da la impresión de ser algo desmesurado, ya sean las escenas en que se culpa a Dios de haber permitido el horror del holocausto, o las del crío que parece que va a ser humano, pero no, o en que uno u otro personaje se ponen a aullar como perros. La búsqueda de la hija tras la guerra da pie también a momentos extraños, de vez en cuando se hace presente en el film un incómodo punto histriónico que te saca de la película. Hay que reconocer que Schrader en Adam resucitado toma riesgos, y que actores como Jeff Goldblum o el habitual William Dafoe cumplen sobradamente, pero el resultado es definitivamente insatisfactorio.

5/10
Arritmia

2007 | Arritmia

Ali, un tipo de aspecto árabe, aparece un día en una playa cubana, con recuerdos confusos. Iván le lleva a casa de su hermana Manuela. Todo apunta a que era uno de los prisioneros de Guantánamo, la carcel estadounidense que alberga a tantos sospechosos de terrorismo. Vicente Peñarrocha imagina una típica trama de denuncia antiBush, donde los recuerdos de tortura y vejaciones del protagonista, bastante desagradables, pegan al final un inesperado vuelco. Con pretensiones "modernillas", lo cierto es que sólo cuenta con una idea más o menos feliz, a la que precede una hora y media casi interminable, que no lleva a ninguna parte. Desaprovecha la presencia de un secundario de lujo, Derek Jacobi, el emperador tartaja de la serie televisiva Yo, Claudio.

3/10
La niñera mágica

2006 | Nanny McPhee

A la muerte de su esposa, el señor Brown, gestor de una funeraria, debe encargarse de la educación de sus siete hijos. Éstos son un hatajo de diablillos, que han colmado la paciencia de todas las niñeras que han tenido hasta la fecha. La última huyó despavorida, después de que los pequeños salvajes consiguieran hacerle creer que se habían comido al más pequeño de todos. Para colmo de males, la tía del señor Brown, una anciana gruñona que pasa una pensión, le amenaza con echarle de su casa si no encuentra una nueva esposa en el plazo de un mes. De pronto aparece en la puerta de los Brown, como por arte de magia, Nanny McPhee, una mujer de aspecto desagradable. Aceptará el poco apetecible puesto de niñera, a condición de librar los domingos por la tarde; y enseñará a los chicos, con métodos inesperados, cinco lecciones: ir a la cama cuando se les manda, levantarse de forma responsable, vestirse a su hora, escuchar y obedecer órdenes. Emma Thompson ganó un Oscar como guionista, por su adaptación de Sentido y sensibilidad, que también protagonizaba. Ahora, repite esa doble función en esta versión de 'Nurse Matilda', serie de cuentos infantiles escritos en los 60 por Christianna Brand, novelista británica especializada en misterio. La propia Emma Thompson ha comentado que su labor ha sido algo complicada, porque el argumento no se basa en un libro concreto, sino que incorpora elementos de las tres obras sobre el personaje. Incluso tuvo que cambiarle el nombre, para evitar confusiones con Matilda, otro film para niños basado en un libro de Roald Dahl. El cineasta Kirk Jones, desaparecido desde que triunfó con Despertando a Ned, ha logrado mantener la esencia de las clásicas fábulas para niños, componiendo una especie de versión severa de Mary Poppins. El cineasta ha contado con secundarios bastante ilustres, como Derek Jacobi, Imelda Staunton y Angela Lansbury, cuya presencia no parece casual en una cinta que conecta con La bruja novata, uno de sus mayores éxitos. Combina elementos sacados de las comedias sofisticadas de los años 30, con partes que parodian los cuentos infantiles. Presenta una interesantísima visión de la educación infantil, centrada en estimular la propia responsabilidad de los chavales. En realidad, la niñera no les dice lo que deben hacer, sino que deja que lo aprendan ellos mismos colocándolos en situaciones extremas.

7/10
Underworld: Evolution

2006 | Underworld: Evolution

Vampiros y hombres lobo mantienen una encarnizada guerra desde tiempos ancestrales. Representantes de ambas razas se asesinan mutuamente sin llamar la atención entre los humanos. Selene, una vampiro guerrera, ha pasado su vida combatiendo a los hombres lobo, a los que creía responsables de la muerte de su familia. Pero al final de la primera parte se enteraba de que el verdadero asesino era Viktor, el líder de su clan. Selene acababa asesinando a Viktor, y por tanto, convirtiéndose en enemiga de los demás vampiros. Perseguida por sus hermanos de sangre, Selena cuenta con la ayuda de Michael, híbrido de ser humano y hombre lobo, del que se ha enamorado, a pesar de pertenecer a razas enfrentadas. Ambos tratarán de encontrar a Marcus, el primer vampiro, a punto de despertarse de un letargo que ha durado largos años. Selene espera que Marcus entienda por qué mató a su jefe y le perdone. Len Wiseman, que debutaba con la primera parte, repite en esta secuela con un presupuesto mucho mayor. Esto se nota en secuencias tan vistosas como la del vampiro atacando una camioneta, o el prólogo que explica el origen de la guerra entre hombres lobo y vampiros. Los sofisticados efectos especiales propician creíbles transformaciones y dinámicas secuencias de acción, muy influidas por el universo de los videojuegos. Éstas remontan un guión que puede resultar lioso si no se está muy atento. Repiten también los actores de la primera parte, y se añaden algunos secundarios de lujo como el ilustre actor británico Derek Jacobi.

5/10
Miss Marple

2004 | Agatha Christie's Marple | Serie TV

Dolly Bantry acude a su antigua amiga, la señorita Marple, para hacerle partícipe de un macabro y extraño hallazgo: el cuerpo sin vida de una mujer rubia, desconocida, en la biblioteca de su casa, Gossington Hall. Así comienza "Un cadáver en la biblioteca", el primer capítulo de la primera temporada de la serie "Miss Marple" basada en las novelas del célebre personaje de Agatha Christie, una especie de aguda detective que emula en femenino al belga Poirot, que también contó con una serie británica de éxito. De modo similar aquí se llevan a la pantalla las diferentes novelas de intriga de Miss Marple, normalmente una por capítulo, protagonizadas por Geraldine McEwan (12 capítulos) y Julia McKenzie (11 capítulos). Completan esta temporada "Muerte en la vicaría", en la que se narra el caso de la extraña muerte del coronel Protheroe, del cual se declaran culpables su viuda y su amante; "El tren de las 4:50 de Paddington", en donde Marple investiga a la familia Crackenthorpe, pues piensa que en su propiedad se esconde un cadáver; y "Un asesinato anunciado", que sigue el caso de un asesinto en la casa de Letitia Blacklock, a donde han acudido unos aldeanos por invitación de un periódico.

6/10
Amenaza de tormenta

2002 | The Gathering Storm

El veterano Albert Finney (Dos en la carretera) da fe de su buena forma, como ya demostró en las exitosas Erin Brockovich o Big Fish. En este film producido por Ridley Scott (Gladiator) asume uno de los grandes retos de su carrera al encarnar a Winston Churchill en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Le acompañan actores de primera categoría, entre ellos Vanessa Redgrave o la leyenda del teatro británico Derek Jacobi. La película centra su atención en los momentos en que Adolf Hitler acaba de acceder al poder en Alemania, y en Gran Bretaña triunfa la política de apaciguamiento. Algo a lo que Churchill, desde la Cámara de Representantes, se opone frontalmente. Y lo hace no sólo con su impresionante retórica, sino con los datos que le facilita Ralph Wigram, funcionario del Foreign Office que le pasó información reservada sobre el rearme impulsado por los nazis. El film, además de contar esta parte de la historia que condujo a Churchill, primero a su regreso al Almirantazgo y luego a convertirse en primer ministro, muestra su parte privada e íntima, al mostrar su relación con Clem y sus celos cuando ella parte varios meses en un viaje de placer, dejándole solo en casa.

5/10
The Body

2001 | The Body

Una arqueóloga (Olivia Williams) excava en Jerusalén. Y encuentra un esqueleto de un varón de unos treinta y tantos años, que fue crucificado, y que data del siglo I. ¿Será...? ¡Horror! El Vaticano se echa a temblar, y envía a un cura revolucionario (Antonio Banderas), para que descubra que hay de verdad en todo el asunto. Película con planteamiento de apariencia atrevida: ¿qué pasaría si un dato desconocido pusiera en entredicho los cimientos de la fe cristiana? Un problemilla: el director y guionista Jonas McCord no sabe qué hacer una vez formulada la cosa. Así que, dejando aparte teología y otras gaitas, nos mete en un barullo de intrigas y persecuciones con judíos y monseñores de por medio, indeseables sin excesivos escrúpulos, que no parecen tener muy claro aquello que Alguien dijo de que “la verdad os hará libres”.

2/10
Gosford Park

2001 | Gosford Park

Méritos no le faltan al veterano director Robert Altman, aunque sólo sea por su habilidad para componer este enorme puzzle costumbrista de tan numerosas piezas. Estamos en 1932, en algún lugar de la campiña inglesa, donde se emplaza la enorme finca de Gosford Park, con la suntuosa mansión –un palacio en toda regla– de Sir William McCordle. Allí tiene lugar una concurrida reunión de caza de amigos y parientes –algo que recuerda a La regla del juego, del maestro Jean Renoir–, los cuales, acompañados cada uno de sus sirvientes, conforman la flor y nata del dandismo. Pero entre los invitados no reina precisamente la amistad; más bien se llevan otros vicios “elegantes” como la envidia, el rencor o la hipocresía. En fin, que da igual que se trate de un apolillado conde adinerado o de la última cocinera de la lista: todos arrastran su personal baúl de miserias secretas. Pero la encantadora reunión de sociedad se pondrá patas arriba cuando un asesinato llene de estupor a todos los invitados. La película tiene su punto fuerte en la cuidada ambientación y en la esmerada planificación para mostrar la alteridad de entre siervos y señores. Gracias a un montaje vivo y preciso se hace imposible relajarse. La expectación ante el inmenso reparto de personajes –un verdadero laberinto de nombres– acaba diluyéndose en el enorme tapiz de formalismo presente en Gosford Park, hasta dar lugar a una obra coral de sutiles reacciones psicológicas, gestos y miradas. A todo eso contribuye eficazmente el envidiable reparto: un elenco de actores y actrices que encarnan perfectamente la gélida flema británica que el experimentado Altman traslada con virtuosismo a la pantalla. La película ganó el premio al mejor guión en la última ceremonia de los Oscar.

5/10
El misterio de la villa

2000 | Up The Villa

Florencia. Año 1938. Benito Mussolini ocupa el poder, estamos en la Italia Fascista. Mary, una joven viuda inglesa, ocupa una hermosa villa, y hace vida social con otros compatriotas. Uno de ellos, Sir Edgar, tiene cierta edad, pero la pretende en matrimonio. Su posición social es envidiable, y se comenta que va a ser el futuro gobernador de Bangladesh. Sin duda, un buen partido. Pero Mary echa una cana al aire una noche con un refugiado austríaco, violinista. Cuando éste se suicida, no tiene más remedio que pedir ayuda a un playboy americano, por el que siente una creciente atracción. Adaptación de una obra del novelista y dramaturgo inglés William Somerset Maugham. La trama sirve para explorar con hondura en unos personajes que buscan amor, pero que están sometidos a distintas pasiones: una compasión mal entendida, la presunción a la hora de aconsejar a partir de la propia experiencia, los extremos de dejarse guiar por el puro sentimiento o por el cálculo frío y cerebral… Aunque de desarrollo premioso, el film tiene la fortuna de contar con un reparto de ensueño para no decaer: magnífica Kristin Scott Thomas (descubierta en El paciente inglés, con títulos magníficos como El hombre que susurraba a los caballos, y que ya trabajó con el director Philip Haas en Ángeles e insectos), bien los veteranos James Fox y Anne Bancroft, y muy en su sitio Sean Penn y Jeremy Davies, dos tipos de hombre distintos y descritos con eso tan difícil llamado matiz.

5/10
El misterio Wyvern

2000 | The Wyvern Mystery

Adaptación de la novela del escritor de terror Sheridan Le Fanu. Ambientada en la Inglaterra del siglo XIX, narra con formato de folletín las tribulaciones de una joven llamada Alice, quien, tras la muerte de su padre, es acogida en la mansión del rico terrateniente Squire Fairfield. Aunque con el tiempo la joven es pretendida por Squire, Alice está enamorada del hijo mayor, Charles. Ambos se casarán y escaparán a otra ciudad, lejos del odio de su padre y del hermano menor. Pero esquivarles no será tan fácil. Tras Mulholland Drive, la entonces desconocida Naomi Watts rodó este telefilm británico, muy al estilo del clásico terror decimonónico. Le acompaña un reparto bastante solvente.

5/10
Gladiator

2000 | Gladiator

Ave, Ridley, los que van a disfrutar te lo agradecen. Así, con esta licencia descarada, nos permitimos abordar una de las películas que más sensación han causado esta temporada, no sólo por su espectacularidad, sino por haber recuperado con mayúsculas el llamado género de romanos. El “culpable” de esta cinta, Ridley Scott (Blade Runner), ha dirigido con mano firme sus legiones de extras en impresionante batalla, ha recreado con fidelidad el ambiente de toda una época, y ha corroborado que el circo puede ser el mayor espectáculo del mundo, con permiso del cine, claro. Porque cine y del bueno es lo que se ve en esta superproducción que nos sumerge en el inicio de la decadencia de uno de los mayores imperios que ha existido, a través de unos personajes movidos por la ambición, el odio y la venganza. Gladiator nos cuenta la historia del general romano Maximus (Russell Crowe), elegido por el emperador Marco Aurelio (Richard Harris) para sucederle en el trono. En su destino se cruza Cómodo (Joaquin Phoenix), el hijo del emperador, que celoso de esta situación ordena su ejecución, depués de asesinar a su propio padre. El protagonista sobrevive, se convierte en esclavo y, entrenado como gladiador, regresa a Roma. Desde la arena del circo, crece su figura como héroe y ve más cerca la posibilidad de vengarse. Llevar al cine la magnificencia de la época ha costado 16.000 millones de pesetas. Esta inversión se traduce en impresionantes decorados y en el uso de los más avanzados efectos digitales que nos muestran a la antigua Roma tal y como debió ser. Además, el rodaje se realizó en cuatro países (Italia, Inglaterra, Malta y Marruecos), participaron 45.000 extras y se contrataron a actores de muchísimos quilates. Como Scott dijo en su momento, “no todos los días se presenta la ocasión de reconstruir el Imperio Romano”. El cuadro “Pollice verso” (“Pulgares hacia abajo”) del pintor del siglo XIX Jean-Leon Gerome fue el revulsivo para que Ridley Scott aceptara el proyecto. El lienzo representa a un emperador romano haciendo el gesto de extender el pulgar hacia abajo como fatídica señal para que un gladiador ejecute a su derrotado rival. Luego la imaginación del director británico se disparó y la maquinaria de Hollywood se puso en funcionamiento.

8/10
Jasón y los argonautas

2000 | Jason and the Argonauts

En la antigua Grecia, año 2000 a.C., la ciudad de Yolco es atacada. Jasón que sólo tiene tres años se queda huérfano cuando su tío, el tirano Pelias, mata a su padre, el rey Aeson y reclama el trono. Jasón es salvado de la muerte y trasladado lejos de Yolco. Veinte años más tarde, Jasón decide vengarse y cumplir con su destino recuperando el reino de su padre. Cuando le reconoce Pelias le sentencia a muerte y para salvar la vida y demostrar su derecho al trono, Jasón promete conseguir una proeza sin igual: traer el famoso Vellocino de Oro. Extensa producción televisiva, que entretiene en todo momento y traslada bien a la pantalla la epopeya de su protagonista, narrada sobre todo por Apolonio de Rodas. El reparto reúne a muchos intérpretes de renombre que engrandecen el resultado.

6/10
Molokai: La historia del Padre Damián

1999 | Molokai: The Story of Father Damien

A partir de la biografía escrita por Hilde Eynikel, el director holandés Paul Cox (Innocence) dirige este biopic sobre el famoso santo de la Iglesia Católica que dedicó su vida a los enfermos de lepra de la Isla de Molokai. La historia tiene lugar en el siglo XIX y se centra en las vicisitudes del belga Padre Damián, y todo lo que tuvo que sufrir en su afán de ayudar a los leprosos de la isla. La película, coproducida por varios países, muestra a las claras la entrega a Dios de un hombre valeroso, que para siempre quedó como ejemplo de persona que entrega su vida por los demás. Se trata de un biopic bien cuidado, que cuenta con un elenco de actores de altura, comenzando por David Wenham en el papel protagonista, un actor australiano no muy conocido hasta que formó parte del equipo de El señor de los anillos: El retorno del rey. Le acompañan gente de prestigio, como Peter O'Toole (Lawrence de Arabia), Tom Wilkinson (Shakespeare enamorado) o Derek Jacobi (Yo, Claudio), etc.

6/10
El amor es el demonio

1998 | Love Is the Devil: Study for a Portrait of Francis Bacon

Francis Bacon fue un pintor irlandés que a los 16 años descubrió su condición de homosexual, hecho por el cual su padre le echó de casa. En su juventud comenzó a pintar, siendo Picasso su primer referente, y poco a poco comenzó a obtener celebridad y éxito, incluso una obra suya fue vendida al Museo de Arte Moderno de Nueva York, en 1949. El tema principal de su pintura era la muerte y sus trabajos eran descarnados, oscuros y desgarradores. Mantuvo una relación con George Dyer desde mediados de los 60 hasta 1971, cuando éste se suicidó. En este oscuro biopic del pintor, el actor Derek Jacobi se pone en la piel del artista y Daniel Craig en la de su amante. La actriz Tilda Swinton es otro de los rostros conocidos.

4/10
Basil

1998 | Basil

Vida y tribulaciones de un joven aristócrata británico, Basil, que vive bajo la bota de su padre, un hombre insensible plegado a los convencionalismos sociales. Si quiere no verse desposeído de todo, el joven Basil deberá asumir los requerimientos paternos. Sin embargo, el amor que siente por Julia complicará las cosas. Un año antes de El club de la lucha, Jared Leto protagonizó este film decimonónico basado en una célebre obra de Wilkie Collins. El reparto es estelar, no así el resultado, desigual. Se trata de la primera película –y única hasta el momento– de la desconocida Radha Bharadwaj.

4/10
Hamlet (1996)

1996 | Hamlet

El cineasta y actor británico Kenneth Branagh (Enrique V, Mucho ruido y pocas nueces, Trabajos de amor perdidos filmó una de las mejores adaptaciones de la celebérrima obra de Shakespeare, sobre la venganza. El texto había sido llevado al cine anteriormente por directores como Laurence Olivier y Franco Zeffirelli. Branagh corrió el enorme riesgo de respetar casi al máximo el texto original, lo que se traduce en cuatro horas de metraje. La principal baza de Branagh es que siendo él mismo un actor excelente, es capaz de rodearse de los intérpretes más brillantes. Escoge significativos nombres del teatro inglés (Judi Dench, Derek Jacobi, John Gielgud), e incluso leyendas del cine americano (Charlton Heston, Jack Lemmon), a veces con interpretaciones breves, pero intensas. Él mismo borda el personaje que se ha reservado: el protagonista. Además, Branagh consigue darle dinamismo al texto teatral, mediante una utilización hábil de los recursos visuales. Destacan secuencias  como el encuentro de Hamlet con la figura fantasmagórica de su padre o el monólogo más célebre, el “ser o no ser”, que Branagh recita delante de un espejo.

7/10
Morir todavía

1991 | Dead Again

Mike Church (Kenneth Branagh) es un eficiente detective de Los Angeles que se dedica a buscar personas desaparecidas. Su último caso es distinto y más complicado que los demás. Debe ayudar a una mujer, interpretada por Emma Thompson, que ha perdido la memoria, a recuperar su pasado. En este difícil encargo sólo puede guiarse por las terribles pesadillas que la mujer sufre cada noche. Estas pesadillas se le presentan cada vez de forma más real, lo que le está llevando a la desesperación. La única solución que encuentra Mike consiste en solicitar ayuda a través de un anuncio en el periódico. De esta manera conoce a Franklyn Madson, un hipnotizador que se introduce en los recuerdos de Emma Thompson. Descubre que ésta no recuerda su propia vida, sino la de la famosa pianista de los años 40 Margaret Strauss, que murió asesinada en trágicas circunstancias. Un atractivo thriller con profundidad psicológica, dirigido con brillantez por el británico Kenneth Branagh. Cuenta con un excelente reparto, sobre el que destaca la pareja formada por el propio Branagh y Emma Thompson. Esta película dio a conocer internacionalmente a la pareja. Mantiene la intriga y la tensión hasta el final, y la resolución es notable.

6/10
The Fool: el especulador

1990 | The Fool

En el Londres de la época victoriana, un poderoso aristócrata parece tener las claves de la prosperidad económica. Durante una fiesta, con numerosos personajes, el espectador conocerá los entresijos de su pensamiento, de sus proyectos y de la verdadera situación de su entorno social. El film, rodado con elegancia, es sin embargo una propuesta singular, una aguda sátira costumbrista pero con un aire quizá demasiado independiente. Entre el sólido reparto inglés destacan nombres egregios como Derek Jacobi (Yo, Claudio) o Miranda Richardson (Kansas City).

5/10
Enrique V (1989)

1989 | Henry V

Enrique V llega muy joven al trono de Inglaterra. Manipulado por las personas de su alrededor, entra en guerra con Francia, para reinvindicar la corona de ese país. El principal reto del monarca consistirá en levantar la moral de sus tropas. El inglés Kenneth Branagh se había consagrado como actor teatral interpretando al protagonista de la inmortal obra de Shakespeare. Pocos años después, debutó como director con esta impresionante adaptación, que también protagoniza, bastante fiel al original, en su reflexión sobre el poder y la guerra. Memorable secuencia en la que Branagh, con una interpretación bastante sentida, alienta a sus tropas antes de la batalla de Agincourt.

7/10
El décimo hombre

1988 | The Tenth Man

Adaptación de un intrigante relato de Graham Greene. Durante la guerra, Chavel salva su vida intercambiando su identidad con la de un prisionero. Instaurada la paz, y sin revelar quién es, va a casa de la hermana.

4/10
La pequeña Dorrit

1988 | Little Dorrit

Extensísima producción cinematográfica de seis horas de duración, que adapta la novela homónima de Charles Dickens. Se trata de una cuidadísima producción británica que tuvo dos nominaciones al Oscar, una para Alec Guinness como el mejor actor secundario y otra para Christine Edzard por el guión adaptado. Narra la historia de Arthur Clement, que regresa a Londres tras muchos años en el extranjero. En la ciudad se involucra en los problemas de la costurera de su madre, Amy Dorritt, y también encuentra una nueva posibilidad de negocio. Sin embargo, las cosas no le van tan bien como se presuponía. La historia está vista a través de los ojos de la pequeña Dorritt.

6/10
The Hunchback of Notre Dame

1982 | The Hunchback of Notre Dame

Quasimodo es un ser deformado con una gran joroba que vive en el campanario de Notre Dame en París. El pobre Quasimodo se enamora perdidamente de la guapa gitana Esmeralda. Pero ella no le corresponde, aunque estará en su mano salvar la vida de su amada. Lo más llamativo de esta versión para la pequeña pantalla de la obra de Victor Hugo es que al deforme protagonista le da vida Sir Anthony Hopkins, el perfecto y elegante caballero inglés.

5/10
Inside the Third Reich

1982 | Inside the Third Reich | Serie TV

Biografía televisiva de Albert Speer, joven arquitecto que se convirtió en uno de los colaboradores de Hitler, tras asistir a una reunión del Partido Nazi en Berlín. Acabó convirtiéndose en ministro de armamento durante la II Guerra Mundial. Esta producción televisiva adapta el libro del propio Speer. El reparto incluye grandes figuras, como Trevor Howard o John Gielgud, en papeles secundarios.

5/10
El factor humano

1979 | The Human Factor

Con esta adaptación de la novela homónima de Graham Greene, Otto Preminger cierra su filmografía. Con tono triste y desencantado nos narra un caso de espía doble en Sudáfrica, que debe ser eliminado, en plena guerra fría.

6/10
Alarma catástrofe

1978 | The Medusa Touch

Coproducción entre Inglaterra y Alemania que seguía la moda de las películas fantásticas y de catástrofes (de ahí su título en español) tan de moda en aquel tiempo. Con un planteamiento similar al de La furia (1978), la historia era la de un escritor que podía causar terribles tragedias con su mente. Todo ello según la novela de Peter Van Greenway que, al igual que el filme, tenía su parte más excitante en la secuencia final que se desarrollaba en una catedral.  Lo más interesante, además de una elaborada partitura de Michael J. Lewis, lo constituía su reparto con Richard Burton, Lee Remick y Lino Ventura al frente, además de secundarios como Harry Andrews y Gordon Jackson, éste último conocido por encarnar al señor Hudson en la exitosa serie televisiva británica Arriba y abajo.

5/10
Yo, Claudio

1976 | I, Claudius | Serie TV

El emperador Augusto gobierna Roma con mano de hierro. Su esposa Livia conspira para que su hijo Tiberio herede el trono, en lugar de Marcelo o Herodes Agripa, que son los favoritos del emperador. Una de las más lujosas producciones de BBC, que para celebrar su cuarenta aniversario puso en marcha esta adaptación de 'Yo, Claudio' y 'Claudio, el Dios y su esposa Mesalina', dos novelas históricas de Robert Graves, escritas como una supuesta autobiografía del personaje. BBC logró fichar a los actores más prestigiosos del teatro británico, hasta el momento reacios a intervenir en series televisivas. Las sobresalientes interpretaciones es lo que más llama la atención de esta serie, rodada íntegramente en decorados. Presenta una desgarradora recreación de una época crucial de la historia del Roma, marcada por las conspiraciones palaciegas y los asesinatos.

7/10
Odessa

1974 | The Odessa File

Basada en la novela de Frederick Forsyth, el film recrea los tiempos de la Guerra Fría a través de un periodista que encuentra el diario de un judío donde revela las atrocidades de un comandante de las SS. Su búsqueda le llevará hasta una peligrosa organización armamentística. Protagoniza Jon Voight (Campeón, Anaconda, La búsqueda).

6/10
Chacal (1973)

1973 | The Day of the Jackal

Lograda adaptación del best-seller homónimo de Frederick Forsyth, uno de sus mayores éxitos de ventas. Recrea el atentado que sufrió el general Charles de Gaulle, a manos de un frío asesino británico conocido como El Chacal (Edward Fox), contratado por la OAS francesa. El asesino pone en jaque a la policía, que le va siguiendo la pista a pesar de que no conoce su rostro. Éste consigue pasar un rifle por la frontera, a base de ocultar sus componentes ingeniosamente en su equipaje. La realización es obra del veterano maestro Fred Zinnemann, autor de clásicos como Solo ante el peligro o Un hombre para la eternidad.

6/10
Tres hermanas

1970 | Three Sisters

Las tribulaciones de tres hermanas, Olga, Masha e Irina, después de quedar huérfanos de padre, el jefe militar del destacamento local. Ninguna de las tres es feliz, ni con su trabajo ni con su situación familiar personal, y sus intentos para construirse un espacio de felicidad no parecen verse coronados por el éxito. Laurence Olivier codirige esta larga adaptación de la obra de Anton Chekhov, con un magnífico reparto británico que sabe imprimir a sus personajes fuerza, se 'toca' el modo en que el destino parece haberlos marcado de modo implacable.

6/10
Othello (1965)

1965 | Othello

Con ayuda del maquillaje, Laurence Olivier se convierte en Otelo, como es bien sabido un hombre negro, capitán del ejército veneciano. El envidioso Yago, su alférez, le convence de que su mujer, Desdémona, le ha sido infiel. El director de la televisión británica Stuart Burge prima las interpretaciones de los excelentes actores con los que cuenta, sobre el resto de elementos, como fotografía y decorados.

7/10

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