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Entrevistas

Enrevista a Marta Belaustegui

Su carrera cinematográfica ha ido en ascenso desde que se asomara por primera vez a la pantalla como hermana envidiosa de Ariadna Gil en Malena es un nombre de tango. En Cuando vuelvas a mi lado y Marta y alrededores demostró que su caché podía cotizar muy alto entre las mejores actrices del cartel nacional. Pero es en Las razones de mis amigos donde se ha consagrado definitivamente como actriz de volumen y peso, capaz de enfrentarse a cualquier tipo de papel. Una película que cautiva por la honestidad con que refleja, sin tapujos, cómo las preocupaciones materiales pueden destruir los ideales, el amor y la amistad en un grupo de treintañeros.

¿Cómo te metes en la piel de los personajes que interpretas?

Lo primero, leyendo muy bien el guión. Luego, es importantísimo saber escuchar atentamente al director de la película. No soy de esas personas que meten baza. A mí me gusta que me dirijan. Al mismo tiempo procuro descubrir al personaje poco a poco, entenderlo cada vez mejor. Los personajes se comportan de una determinada forma, dependen cada uno de una situación particular y es fundamental dar con la línea de su pensamiento.

Esa forma de afrontar los papeles debió convencer plenamente a Gerardo Herrero para Las razones de mis amigos, pues el personaje de Marta te estaba adjudicado antes incluso de escribirse el guión.

Hay cosas en ella que, me imagino, Gerardo pensó que yo las podía encarnar adecuadamente. Él sabe cómo trabajo. Fue quien me dió la oportunidad de debutar en el cine haciendo de Reina, la malísima hermana de Ariadna Gil, en Malena es un nombre de tango. En el caso de Las razones... que a Marta le pusiera un rostro pensando en mí ha sido una gran satisfacción profesional. Desde que leí el libro de Belén Gopegui “La conquista del aire”, en el que se basa la película, no dejé de pensar en interpretar a Marta.

 Las razones de mis amigos presenta un cuadro generacional que transmite sensaciones muy cercanas a nuestra cotidianeidad ¿Con qué mensaje deberíamos quedarnos?

El de ser sincero con uno mismo. En la película hay un momento en que hay una clara huída del engaño, para enfrentarse a la realidad. Se llega a la conclusión de que engañarse es absurdo. Si uno cambia de manera de pensar es mejor asimilarlo, pero no hacer que las cosas no cambian cuando realmente sucede lo contrario.

¿No crees que es un poco pesimista dejar que los ideales de juventud sean aplastados por la cruda realidad?

Quizás pueda resultarlo por el lado en cómo se tambalea la amistad por la nueva visión materialista de las cosas. Pero en la película existe una invitación muy positiva a la reacción. Las mujeres de la película son muy actuales, no se arrugan a la hora de sacar adelante un hijo y seguir con sus proyectos profesionales. Mujeres así, abundan hoy en día

¿Qué es lo que más te gusta de tu personaje?

Su entereza para tomar decisiones. Marta es un tipo de mujer que comprendo muy bien. Su posición de sacar adelante los proyectos, de mantener una relación sin ataduras, es muy cercana a mí. Fíjate si me identifiqué con ella que cuando rodábamos la escena en la que volvía junto a su marido, Gerardo Herrero me preguntó por qué estaba de mal humor. Era mi rabia que no podía controlar, porque Marta no debía volver al lado de un hombre con el que no iba a ser feliz. Le doy dos o tres años, pensaba. Me daba rabia que cediera tanto por amor, a pesar de que ella es una mujer enamorada.

Tengo la impresión de que esta película es también el resultado de un gran ambiente de rodaje.

Así es. Fue un rodaje que marchó, lo que se dice, como la seda. Hubo una gran sintonía, tanta que hasta se suspendió un mes la realización de la última y trascendental secuencia, porque Gerardo necesitaba el color de la primavera. Entre medias pude rodar Gitano. Cuando retomamos el film, la secuencia se hizo con una total normalidad. Sin duda, el rodaje dejó un estupendo sabor de boca y cuando vi la película por primera vez en pantalla tuve una doble sensación de melancolía y tristeza.

¿Siempre ves tus películas?

No soy de esos actores que detestan verse en pantalla. Sé que en ocasiones me evitaría un disgusto, pero cuando te sientas en la butaca y ves un film como Las razones de mis amigos, te sientes orgullosa al comprobar cómo gran parte del público en algún momento se reconoce.

¿Me equivocaría si afirmara que Las razones de mis amigos es tu película más importante hasta el momento?

No cabe duda de que estoy encantada de haberla hecho. El personaje de Marta es muy rico, pero existen otros papeles como los interpretados en Cuando vuelvas a mi lado o Marta y alrededores que también me han dado grandes satisfacciones. Afortunadamente tengo en mi carrera unos cuantos papeles que puedo guardar en una cajita de bombones.

Tus mejores personajes han sido muy pasionales y dramáticos. ¿Te sientes mejor en este tipo de papeles? ¿Cuáles otros te gustaría interpretar?

 

Es curioso que en cine pueda ocurrirme esto, cuando no he dejado de ser la chica buena del teatro español durante quince años. Molière, Goldoni, las jóvenes más dulces de Tirso de Molina...Durante muchísimo tiempo hice comedia. En cine empecé haciendo de mala y me costó muchísimo hacer luego otro tipo de personajes. Me encantaría hacer algún día a la madre de “Bodas de sangre” o esos fantásticos personajes aún no escritos y que un buen día llaman a tu puerta para sorprenderte. Ojalá nunca deje de ocurrir.

¿Qué prefieres, actuar sobre un escenario o frente a una cámara?

En el teatro el contacto directo con el público es maravilloso y efímero. El cine perdura y eso no tiene precio. Es mágico ese momento en que el director grita “acción”. Entonces el tiempo es del actor, un verdadero placer. No podría elegir como actriz, me parecería injusto.

¿Ese tiempo mágico del actor que mencionas se produce incluso cuando se comparten escenas con un bailarín famoso y una top-model internacional?

No hay que sacar las cosas de contexto. Ellos fueron compañeros en Gitano y los respeto como al que más. Que la película tuviera una orientación más comercial que otras, no depende de quienes actúan. Otra cosa es que las películas vendan por lo que cuentan. La gente va al cine a ver historias.

¿En qué nuevos trabajos veremos a Marta Belaustegui?

Lo más inmediato es estrenar X de Luis Marías, un thriller puro y duro con Antonio Resines, y El deseo de piel roja de Alfonso Ungría, una road movie con un triángulo de individuos que han tocado fondo. También acabo de rodar una película en Italia, Miguel Juan, un drama dirigido por Giovanni David de Maderna que espero pueda verse en algún festival próximo.

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