Hace falta ser muy cinéfilo, para saber quién era Enrique Herreros. Ni generación X, ni millennials, ni por supuesto generaciones Alfa y Z han oído nada sobre él. E incluso muchos boomers y generación silenciosa ignoran lo que este hombre maquinó en Hollywood, de buena ley, para lograr Oscars para el cine español.
Enrique Herreros nació en Madrid un 9 de julio de 1927. Era hijo de otro célebre Enrique Herreros, dibujante y humorista en la publicación satírica “La Codorniz”, cartelista y director de cine, que fue representante de Sara Montiel. Abogado y periodista muy ligado a Abc, fue relaciones públicas de dos grandes estudios de cine de Hollywood, United Artists y Paramount, y se le considera uno de los artífices de que Samuel Bronston apostara por rodar grandes superproducciones en la España de Franco, ejerciendo de jefe de prensa de la compañía, e ideando campañas de promoción inigualables para títulos como El Cid.
José Luis Garci siempre dijo que Herreros había ganado dos Oscar, el suyo por Volver a empezar, primera estatuilla para una película española, y el de Fernando Trueba por Belle epoque. Ocurrió en años consecutivos, 1982 y 1983. Y Garci publicó un libro, “Herreros”, dedicado al padre y al hijo, en Notorious Ediciones.
Se le consideraba una enciclopedia con patas, que lo sabía todo sobre cine, su gran pasión, y siguió teniendo parte en las sucesivas nominaciones de Garci para sus películas. Entre sus libros más destacados, además de los referidos a su padre –su amigo Oti Rodríguez Marchante ha señalado que nadie vivió mejor el cuarto mandamiento que Enrique Herreros hijo–, están “A mi manera”, sus memorias, y “Cuando Hollywood brillaba en la Gran Vía”, nostálgica mirada a un Madrid con gran densidad de salas de cine, ahora irrepetible.
A Herreros le gustaba apelar a Mr. Jordan, el celestial personaje que encarnó Claude Rains, cuando alguien daba el salto a la eternidad. Ahora que se va con 98 años podrá disfrutar de la 98 gala de los Oscar en el paraíso.
