Future Boy. Regreso al futuro, y mi viaje a través del espacio-tiempo continuo (Michael J. Fox y Nelle Fortenberry, Libros Cúpula, 175 págs)
La primera incursión del actor Michael J. Fox en el mundo de la escritura fue en 2002 a través del libro “Un hombre afortunado”, en el que compartía con sus lectores la experiencia de pasar de ser un actor de fama mundial gracias a la trilogía de películas de Regreso al futuro, a recibir el diagnóstico de que, con 29 años, padecía la enfermedad de Parkinson. Lo hacía a corazón abierto y esperanzado, pensando que la suerte que siempre le había acompañado en la vida mostraba un nuevo rostro con esa situación, en la que no faltaban momentos duros, pero donde descubría de un modo diferente y valioso el amor de los seres queridos, de su familia, de su público. Más tarde, en “Siempre mirando hacia arriba” y “No hay mejor momento que el futuro”, seguía transmitiendo optimismo y ganas de vivir, a la vez que explicaba su implicación en causas humanitarias, de modo especial las relativas al Parkinson.
Ahora, con ocasión del 40 aniversario de su película más emblemática, Regreso al futuro, estrenada en 1985, publica este libro focalizado en sus recuerdos del rodaje del film, al que llegó para sustituir a Eric Stoltz, que estaba interpretando al protagonista, Marty McFly. La decisión de Bob Gale, Robert Zemeckis y Steven Spielberg de prescindir de Stoltz, que no estaba componiendo el personaje como ellos esperaban, se tomó avanzada la producción, y tuvo efectos traumáticos para el resto del equipo. Al parecer Michael J. Fox había sido siempre la opción que deseaban los susodichos, pero Gary Goldberg antepuso la exitosa sitcom del actor Enredos de familia, y sólo cedió cuando se produjo esta crisis y se hizo la propuesta por segunda vez. Como explica el propio autor, tuvo que hacer malabarismos para rodar de día la serie y de noche la película, algo que afectó a todo el equipo de la película, que tuvo que cambiar sus horarios para ajustarse al de Fox, un modo de proceder que hoy en día sería imposible.
El actor canadiense, que tiene ahora 64 años, tira de recuerdos que sin duda quedaron muy grabados ante oportunidad tan extraordinaria para su carrera, no tomaba notas por aquel entonces, y también ha hablado con algunos de los implicados para refrescar sus recuerdos. Sin duda que el resultado tiene gran interés, pues como explica tuvo que ser tres personas en una durante, un tiempo, él mismo, o sea, Fox, Alex P. Keaton y Marty McFly. La juventud le ayudó en la tesitura de no dormir apenas durante un tiempo –la última parte del rodaje ya pudo acometerla con la temporada de Enredos de familia y un horario más razonable–, y supo lidiar con los nervios de que le pudieran mirar al principio como el intruso de la tele que había reemplazada a Stoltz, y de tratar con leyendas como Spielberg, o un actor como Christopher Lloyd, el inolvidable Doc. Pero venía al plató de la película rebosante de entusiasmo, calando a la perfección el personaje, con improvisaciones en alguna frase –ese célebre condensador de fluzo–, y mucha fisicidad, mostrada en el monopatín, deslizándose en el capó del DeLorean, en los escenarios con la guitarra, o levantándose apresurado de la cama donde está con Lea Thompson, poniéndose torpemente los pantalones, las dos piernas en la misma pernera.
Fox comparte recuerdos de cuando, siendo chaval, visita los estudios de Universal como turista, sin pensar que allí va a ser años después la estrella de una película legendaria. O la dinámica de trabajo en su sitcom Enredos de familia, donde su Alex acaba siendo el personaje más popular, y en que todos los ensayos y preparativos del episodio de 22 minutos desembocaba en su representación y grabación en el plató ante el público.
Nos deja con la miel en los labios cuando, en el epílogo, explica que se encontró finalmente con Stoltz, a quien no conocía, muchos años después, le había pedido reunirse con él para preparar el libro. Cuando que allí nació una amistad, pero que el acuerdo fue que no trascendiera lo que trataron en tan memorable ocasión.
