Biografía de esa inmensa actriz llamada Katharine Hepburn, compuesta principalmente de sus propias palabras, registradas por la autora de conversaciones mantenidas con ella.
Katharine Hepburn, la biografía (Charlotte Chandler, Cúpula, 306 págs)
Charlotte Chandler tiene un modo de componer sus libros que cualquier escritor envidiaría, y del que ya dimos noticia hace un año al reseñar Hitchcock íntimo, de la misma autora. Chandler mantiene largas conversaciones con el biografíado, que se desarrollan en un clima de confianza debido a la condición de “amiga”, en este caso de Katharine Hepburn.
En tal sentido, la autora acierta en arrancar el libro con un trágico suceso, que marcó a la futura actriz para siempre: la muerte de su hermano Tom antes de cumplir los 16 años, cuando ella contaba 14 primaveras. Fue ella quien descubrió el cadáver, Tom Hepburn se había ahorcado. Se trata de algo durísimo, inexplicable, nada podía hacer sospechar que el chico pensara en suicidarse: el caso es que los padres evitaron siempre el tema en las conversaciones familiares, y Katharine pensó, y así lo manifiesta en el libro, que era un accidente para el que encontró una curiosa explicación.
Dicho esto, el libro discurre por derroteros clásicos, de modo que se nos cuentan los orígenes familiares, la buena posición, la profesión médica del padre, el feminismo de la madre. Y cómo la decisión de dedicarse a la interpretación no agradó demasiado a los progenitores de Katharine, aunque no dejaron de prestarle todo su apoyo.
A lo largo de la narración, en que se repasa toda la filmografía de la actriz, abundan, aparte de las declaraciones de la Hepburn, las del director George Cukor, con quien hizo algunos de sus mejores trabajos como Historias de Filadelfia, y que también era buen amigo de la actriz y de Chandler.
Como es de suponer, a lo largo de bastantes páginas se da cuenta del romance de Hepburn con quien fuera también su pareja cinematográfica, el actor Spencer Tracy. Se habla de Tracy con ternura, dando cuenta de un amor apasionado que no acabó en matrimonio en gran parte por el catolicismo del actor, que estaba casado y tenía un hijo sordomudo. Resulta especialmente emotivo el relato del último film de Tracy y Hepburn, Adivina quién viene esta noche, que según ella el actor aceptó rodar como muestra del amor que le profesaba, pues ya estaba muy enfermo. La descripción de la noche en que murió retrotrae a la otra muerte trágica que le tocó vivir a Hepburn, la de su hermano.
En el libro se da cuenta de lo poco que le gustaba a la Hepburn acudir a ceremonias de premios y homenajes, y de hecho evitaba ir a la entrega de los Oscar. Se tuvo que hacer mucha fuerza para aparecer en un homenaje a Cukor, y aceptó el compromiso a cambio de que no fuera divulgado previamente.
