El cine en celuloide parecía muerto y enterrado. Pero Kodak ha llegado a un acuerdo con las principales productoras de Hollywood para evitar que en los próximos años se acaben las películas en formato físico.
En julio comenzaron las negociaciones que ahora han fructificado en un acuerdo, cuyos términos no se han hecho públicos del todo. Básicamente, Walt Disney, Paramount, Fox, Universal, Sony y Warner Bros se comprometen a adquirir a Kodak una cantidad de película de celuloide –se desconoce el total– durante los próximos años.
Kodak ha seguido en los últimos años fabricando cintas convencionales, si bien el negocio había dejado de ser rentable. Desde 2006 el volumen de ventas había descendido un 96%, al cambiar las salas de cine sus proyectores convencionales por las nuevas máquinas digitales. Sin embargo, diversos expertos sostienen que para conservar mejor las películas deberían pasarse a celuloide las producciones rodadas en digital, pues el primero en buenas condiciones se conserva durante más de un siglo, y algunos agoreros temen que las tormentas solares destruyan los archivos electrónicos.
Algunos cineastas de primera fila, como Christopher Nolan y Martin Scorsese se han manifestado públicamente a favor del celuloide, al igual que J.J. Abrams, que ha rodado Star Wars: El despertar de la fuerza, como toda la vida. "Si desaparece la película como formato, también desaparecerá la mejor calidad", explica. Ken Loach defiende que "el celuloide es algo mágico", y tuvo que pedir públicamente que le hicieran un préstamo de celuloide para concluir Jimmy's Hall, aunque tuvo la suerte de que Pixar acudiera al rescate.
Otro firme defensor es Quentin Tarantino. "Con el formato digital, el cine como yo lo conocía está muerto. Se ha convertido en ver la televisión en público, y si tengo una gran pantalla en casa no veo por qué debería hacerlo", explicó en el Festival de Cannes.
