Llega a las carteleras, la islandesa "Rams, el valle de los carneros", ganadora de la Espiga de Oro en Valladolid, que desarrolla la historia de dos hermanos ancianos que llevan décadas sin dirigirse la palabra. Como se puede imaginar, no es la primera vez que el cine aborda un conflicto parecido.
El gran título sobre esta cuestión sería Los diez mandamientos, donde Ramsés II (Yul Brynner) no se lo pondrá nada fácil a su hermano adoptado, Moisés (Charlton Heston). En Odio entre hermanos, clásico del cine negro, la codicia de un padre (Edward G. Robinson), banquero sin escrúpulos, siembra la discordia entre su prole por su preferencia hacia Max, uno de sus hijos.
La herencia puede sembrar la cizaña, como ocurre en Ran, de Akira Kurosawa, donde tres hermanos aspirantes al trono se enfrentarán con sus respectivos ejércitos. La inspiración al director japonés le viene del conflicto entre hermanas de “El rey Lear” de Shakespeare.
En El hombre de la máscara de hierro, el rey Luis XIV (Leonardo DiCaprio) mantiene prisionero a su hermano gemelo con el rostro tapado. Las rivalidades familiares se han visto también en el cine animado, por ejemplo en El rey león, donde Scar conspira para matar a su hermano, Mufasa, para quedarse con la corona.
En Hermanos, de Susanne Bier, el vividor Janik siente una profunda envidia del mayor de la familia, Michael, felizmente casado y brillante militar. La reconciliación es posible, incluso a una avanzada edad, como se ve en Una historia verdadera, de David Lynch.
Hasta el cine de superhéroes ha explotado el filón, con Thor, donde el protagonista, un dios nórdico, las pasa canutas para detener los diabólicos planes de su hermano, el perverso Loki.
