Los primeros días de la Berlinale de 2016 se han saldado con todo tipo de reacciones. La mayor decepción ha sido quizás "¡Ave, César!", la nueva película de los hermanos Coen, en torno a un tipo (Josh Brolin) que ayuda a un estudio de la época dorada de Hollywood a desfacer el secuestro de su estrella (George Clooney)
El film, que inauguró la edición 66 del Festival, fuera de concurso el jueves, 10, tuvo una respuesta tibia, marcada por la falta de aplausos, y porque las críticas señalan que a pesar de la brillantez de algunas secuencias, se trata de un producto intrascendente, menor en comparación con otros trabajos de los hermanos. En realidad todo indica que éstos no pretendían mucho más.
Al día siguiente comenzó la tarea para el jurado que preside Meryl Streep, que indicó en la rueda de prensa que no tiene ni idea de cómo ejercer su labor pero que era "la jefa" de su casa y que "eso marca". "No sólo es un gran honor sino que encima voy a poder ver películas que no van a llegar a Estados Unidos", bromeó la diva.
Abrieron la carrera por el Oso de Oro Boris sans Béatrice, de Denis Côté, Inhebbek Hedi de Mohamed Ben Attia y Midnight Special, de Jeff Nichols. La primera, en torno a un hombre casado, que aparentemente lo tiene todo, pero que sufre una depresión, fue calificada por los comentaristas como demasiado didáctica y pretenciosa. Cayó mejor el tunecino Ben Attia, pues su film en torno a un joven obligado a contraer matrimonio, pero que se enamora de otra mujer, ha sido descrito como una historia pequeña pero bien contada. Por su parte, el director de Take Shelter y Mud ha rodado un film sobre un niño con poderes paranormales, perseguido por agentes gubernamentales, al parecer con influencias de E.T., el extraterrestre, que ha generado división de opiniones.
Más unánimes fueron los comentarios, el tercer día, acerca de Fuocoammare, el nuevo trabajo de Gianfranco Rosi, ganador de Venecia en 2013 con Sacro GRA, que fue bastante elogiado. En sintonía, posiblemente involuntaria, con el film español Muros, muestra la llegada de inmigrantes a Lampedusa, desde el punto de vista de éstos, pero también de los vigilantes de los barcos de la Marina. Éste mezcla imágenes documentales con docudrama.
Isabelle Huppert protagoniza L'avenir, de Mia Hansen-Love, donde encarna a una profesora de filosofía abandonada por su marido, que se ha fijado en otra mujer. Fue merecedora de elogios, sin entusiasmos.
Guerras y embarazos
La jornada dominical se saldó con tres producciones muy bien recibidas. El país anfitrión, Alemania, debutó con 24 Weeks, de Anne Zohra Berrached, sobre una mujer encinta que se plantea si seguir adelante con su embarazo cuando le comunican que su hijo padecerá síndrome de Down. Todo indica que la historia está contada con tacto, y que cuenta con una interpretación magistral de Julia Jentsch, que podría ser reconocida por los hombres de Meryl.
Portugal participó con Cartas do guerra, de Ivo M. Ferreira, que muestra en blanco y negro la historia de Antonio Lobo, médico en la guerra colonial de Angola, que cuenta los horrores de los que es testigo por carta a su esposa. Uno de los pesos pesados de Francia, André Techiné, compitió con Quand on à 17 ans, historia de la amistad entre un niño magrebí y otro de clase alta.
Por último, el lunes regresó a Berlín el bosnio Danis Tanovic, que generó división de opiniones con Muerte en Sarajevo, en torno al rodaje de un especial de televisión que conmemora el centenario de la Primera Guerra Mundial. Vincent Perez sorprendió (para bien) con Alone in Berlin, historia real de un matrimonio que pierde a su hijo en el frente de la Segunda Guerra Mundial. Han sido especialmente aplaudidos los protagonistas, Brendan Gleeson y Emma Thompson. China no ha entusiasmado con Chang Jiang Tu, de Yang Chao, sobre la relación entre un capitán de barco y la mujer de su vida. Se dice que cautiva visualmente pero que resulta aburrida.
Hoy martes, darán trabajo a Meryl Streep y los suyos Genius, de Michael Grandage y Soy Nero, de Rafi Pitts.
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