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Biografía

Brendan Gleeson

Brendan Gleeson

65 años

Brendan Gleeson

Nació el 29 de Marzo de 1955 en Dublín, Irlanda

El irlandés

08 Septiembre 2015

De eterno secundario a poderoso protagonista. Ha participado en una gran cantidad de películas, trabajando al lado de los mejores actores y bajo el mandato de los directores más prestigiosos. El actor irlandés continúa con su imparable carrera.

De origen irlandés y con 60 años a la espalda, la carrera cinematográfica de este actor es tan variada como extensa, y teniendo en cuenta lo tardío de sus inicios en el mundo del cine es todo un logro. No fue hasta los 34 años, cuando participó en El Prado (1990), que tuvo su primera experiencia en el campo audiovisual. Antes de eso ejercía de profesor de secundaria en Dublín.

Pocos años después conseguía el papel del fiel y rudo compañero de William Wallace en la inolvidable Braveheart (1995). También intervino al año en el biopic Michael Collins que trata la vida del histórico patriota irlandés y líder revolucionario.  Los años posteriores de su carrera se caracterizan por predominar los papeles secundarios en películas muy básicas, como El crimen desorganizado, Turbulence (1997) o Mandíbulas (1999) . Fue en el año 1998 con el film The General donde Gleeson brilló con un gran papel protagonista, interpretando a un tipo egocéntrico, egoísta y carente de valores.

Brendan Gleeson puede “presumir” de haber participado en la que es, por ahora, la peor aventura de Ethan Hunt. El actor tuvo un papel secundario en Mision Imposible II (2008), película recordada por su mal recibimiento, tanto de la crítica como de los seguidores de la saga.  Después de esto, siguió interpretando papeles muy secundarios, y destacó únicamente su intervención en películas como Gangs of New York (2002) de Martin Scorsese, y Cold Mountain (2003), donde encarnaba al irresponsable y borracho padre de Renée Zellweger. El incomprendido M. Night Shyamalan también le ofrece la posibilidad de trabajar en una de sus mejores obras como director, El bosque (2004).

Su carrera como actor secundario de lujo se consolidó permitiéndole así participar en grandes producciones, como Troya (2004) o uno de los peores trabajos de Ridley ScottEl reino de los cielos (2005). El público más joven le recordará por su papel del extravagante y cojo profesor Alastor "OJoLoco" Moody en varias películas de la saga del famoso mago  Harry Potter. En 2008 acompañó a Colin Farrell en Escondidos en brujas, nominada al Oscar a mejor guion original. La película trata la historia de dos asesinos que por orden de su jefe deben abandonar temporalmente Londres y esconderse en la ciudad de Brujas, Bélgica . En los últimos años se ha dejado ver en las fallidas Green Zone (2010), una de las muchas colaboraciones entre el actor Matt Damon y el director Paul Greengrass, y Albert Nobbs (2011), en la que la veterana actriz Glenn Close brillaba con su papel protagonista.

El gran año del actor es sin duda el 2011, momento en el que el primerizo director John Michael McDonagh le confía el papel protagonista en la interesante El irlandés, film que recibió buenas críticas y donde el actor conseguía meterse con una gran soltura en la piel de un policía misógino y sin pelos en la lengua. El mismo director, satisfecho con el trabajo interpretativo en su primera película, vuelve a recurrir a Gleeson para ofrecerle el complicadísimo rol protagonista de su nueva película, Calvary (2014). El actor cambia totalmente de registro y en esta ocasión interpreta a un sacerdote que sufre su propio calvario en un pequeño y complicado pueblo irlandés. La película, casi perfecta en su conjunto, dejaba ver a un Brendan Gleeson que regalaba al espectador su mejor interpretación hasta el momento. Después de esto, esperemos que Hollywood despierte y se dé cuenta del gran potencial de este actor y empiece a ofrecerle papeles más interesantes.

Actualmente tiene previsto los estrenos de dos de las películas más esperadas para este año 2015: el último trabajo de Ron Howard, En el corazón del mar y Sufragistas, donde las actrices Meryl Streep y Carey Mulligan se meten en el papel de las primeras mujeres inglesas que lucharon por la igualdad de derechos en los albores de la Primera Guerra Mundial.

Filmografía
Frankie

2019 | Frankie

La balada de Buster Scruggs

2018 | The Ballad of Buster Scruggs

Revisitación del western a cargo de los hermanos Coen, después de su espléndido logro en Valor de ley, demuestra la maravillosa condición que poseen de contadores de historias, justamente reconocida en el Festival de Venecia con el premio al mejor guión. A modo de exquisitos trovadores, articulan una antología de relatos de frontera del lejano Oeste, dotándola de una perfecta unidad, lo que tiene un mérito enorme, porque se trata de narraciones muy diferentes, aunque compartan el tono de añoranza, elegíaco, donde también asoma el humor y la ironía. Con el recurso de un libro, cada historia viene precedida de una página ilustrada con una frase significativa, e igualmente se termina con la última página de ese capítulo, ello comenzando con "La balada de Buster Scruggs" que da título al film, que nos señala la importancia que van a tener en el conjunto, al modo de O Brother!, las canciones folclóricas populares y la música, donde resulta esencial el trabajo de su colaborador habitual Carter Burwell. Y así, el amplio lienzo de esos seis relatos recoge todo el catálogo imaginable de los elementos que configuran las típicas historias del Oeste, sin nunca transmitir la sensación de caer en lo manido: la llegada del forastero a la ciudad, el saloon, las partidas de póker, los duelos; los asaltos a los bancos, la justicia rápida en forma de linchamiento, los ataques de los indios, la conducción de ganado; los charlatanes y cómicos que entretienen a la gente; los buscadores de oro, la comunión con la naturaleza; la marcha al Oeste, las caravanas, los guías, los matrimonios concertados, la concesión de tierras a los colonos, las personas temerosas de Dios; los viajes en diligencia, los cazarrecompensas. Merece la pena entretenerse en entregar esta larga lista, porque lejos de lo que pudiera imaginarse, los Coen no se limitan a acumular las ideas citadas, sino a construir sólidas historias y a ponerlas en escena con insólita perfección. De la capacidad de riesgo de los hermanos cineastas da idea ya la primera historia, con el protagonista, Buster Scruggs interpretado por Tim Blake Nelson hablando y cantando al espectador con un ridículo traje blanco, y con la surrealista idea angelical que remata su peripecia. Pero es que igual optan por una seca violencia, que emocionan con una delicada y pragmática declaración de amor, o plantean el asesinato de un discapacitado con una increíble socarronería. Manejan además un reparto coral fantástico, donde citar a todos los implicados se antoja tarea imposible, por la injusticia que sufrirían los no nombrados. Aunque en muchos casos los minutos en pantalla sean escasos, las composiciones son perfectas.

8/10
Vivir de noche

2017 | Live by Night

Adaptación de una novela de Dennis Lehane ambientada en los años de la Ley Seca, sigue las evoluciones en el mundo del crimen de Joe Coughlin, tras regresar de combatir en las trincheras europeas de la Primera Guerra Mundial. De origen irlandés, católico desencantado, hijo de un capitán de la policía de Boston, Joe comete atracos con la complicidad de Emma, la amante de Albert White, un gángster, y de él en secreto. Y aunque querría mantener cierta independencia en su carrera delictiva, se acaba enredando, primero con White, y luego con su rival italiano Maso Pescatore, lo que le acaba llevando a Tampa, en Florida, lugar donde se encarga de hacer funcionar a pleno rendimiento la red de producción y contrabando de alcohol en la zona, mientras piensa en el futuro, con la idea de sacar adelante un casino. A pesar de marcarse ciertos límites éticos en su inmoral actividad, le tocará descubrir que quien juega con fuego se quema irremediablemente. Ben Affleck escribe, dirige, produce y protagoniza este violento film, cuyo título alude a lo que supone vivir en la noche u oscuridad de una existencia donde sólo parece importar el "juego", lograr una cuota de poder que te permita ser el amo del cotarro, de tu cotarro al menos, pagando un precio. Lo que ocurre es que somos responsables de nuestras acciones y decisiones, que no dejan de tener consecuencias; y trazar límites a lo que está mal resulta cuando menos ingenuo. Esta es seguramente la idea de fondo de la trama, que afecta a Joe Coughlin, con un amplio telón de fondo, el del contrabando de alcohol, primero en Boston, y luego en la más exitosa Tampa, donde la producción de tabaco y la cercanía de Cuba tienen su importancia, además del racismo, el Ku Kux Klan. La película, en cuya producción destaca el nombre de Leonardo DiCaprio, se sigue con interés, pero también adolece de cierta frialdad, y ello a pesar de las subtramas románticas, cuesta empatizar con un Ben Affleck que parece perpetuamente reconcomido, a disgusto porque las circunstancias le obliguen siempre a dar un paso más allá de donde quisiera. El reparto es fantástico, con algunos secundarios sobresalientes, como Sienna Miller o Chris Messina, por citar a dos especialmente destacados. Hay acción dinámica y brutal, con momentos "padrinescos", por así decir, y el excelento diseño del sonido ayuda al impacto de las escenas, con algunos planos visualmente muy atractivos. Y la dirección artística de la reconstrucción de época es notable, en algún elegante garito, y en Tampa.

6/10
Una cita en el parque

2017 | Hampstead

Emily, mujer madura que trata de superar la muerte de su marido, acontecida un año atrás, reside en Hampstead Village, un barrio londinense de cierto caché. Mientras que su hijo, Philip, está preocupado porque ella tiene problemas económicos, y su vecina Fiona se ha empeñado en buscarle una nueva pareja, ella sólo quiere permanecer un poco apartada. Mientras observa un tranquilo parque cercano con prismáticos, descubre a un hombre que vive en una cabaña destartalada. Lo más destacable de esta amable propuesta reside en el trabajo de los dos protagonistas, un irlandés y una estadounidense, cada uno de un estilo de interpretación opuesta. Sobresale el siempre sorprendente Brendan Gleeson, por encima de Diane Keaton, que abusa de sus tics de siempre. Dirige el especialista en historias de amor otoñales Joel Hopkins, responsable de Nunca es tarde para enamorarse. Consigue que su relato del encuentro de dos personajes con carencias afectivas no caiga en demasiado sentimentalismo. Como resultado, se ve con agrado, aunque no aporta gran cosa. Por lo demás, esta historia de amor otoñal, que relata el típico encuentro de dos personajes con carencias afectivas se ve con agrado, pero no aporta gran cosa.

5/10
Paddington 2

2017 | Paddington 2

El oso Paddington encuentra el regalo ideal para su tía, a punto de cumplir cien años, un antiguo libro desplegable. Pero mientras desempeña todo tipo de trabajos de cara a reunir el dinero necesario para comprarlo, un ladrón entra en la tienda de antigüedades para apropiarse de él. Una de esas excepciones en las que la secuela supera al original. Ya aquél, que adaptaba las peripecias del personaje de los cuentos de Michael Bond, sorprendía con su retrato de Londres a través de los ojos de un oso parlante y filántropo llegado de Latinoamérica, con buenas dosis de humor inglés. Pero aquí se eleva todavía más el listón, con inteligentes hallazgos que se suceden a un ritmo trepidante. La clave está en que reivindica la sencillez, propone una mirada a un pasado nostálgico ideal mostrando trenes y todo tipo de objetos del ayer, y aboga porque siempre se puede sacar el lado positivo de cada ser humano. De hecho su humor, pensado para el público de todas las edades, tiene la típica ironía británica, pero está tratado con un gran sentido del equilibrio, ataca a actitudes y comportamientos inadecuados pero no al humano en sí, que siempre puede regenerarse, incluso en el caso de brutales criminales. Repite como realizador Paul King, centrado sobre todo en series televisivas hasta que abordó esta saga, que demuestra que ha aprendido muy bien de los mejores. Sus imágenes remiten a Charles Chaplin (la hilarante secuencia de la barbería), a la animación clásica (la limpieza de cristales) e incluso a Woody Allen y su Misterioso asesinato en Manhattan, de donde bebe la esposa investigadora y el marido escéptico y la secuencia de las grabadoras. Pero sobre todo ha tomado como modelo al mejor Frank Capra, el oso tiene la actitud de los personajes de Gary Cooper y James Stewart del cine del italoamericano, y provoca las mismas reacciones positivas. Abundan los momentos valiosos, como la encantadora animación del libro desplegable con los mejores lugares de la capital británica, o la secuencia del militar retirado de carácter gruñón que no permite que le limpien los cristales. Repiten los actores de primer nivel en registros exageradamente divertidos de la primera entrega; se lucen Sally Hawkins y Hugh Bonneville, mientras que Julie Walters y Jim Broadbent saben a poco. Pero aparte del pequeño papel del siempre sorprendente Brendan Gleeson, aquí roba la función sobre todo el recién llegado Hugh Grant, grande como comediante y showman, que además tiene un papel múltiple y demuestra una sana capacidad de reírse de sí mismo.

7/10
Mr. Mercedes

2017 | Mr. Mercedes | Serie TV

Numerosos parados hacen cola en la Feria del Empleo del Centro Cívico, donde esperan conseguir uno de los 1000 empleos prometidos por el alcalde. De repente, aparece un Mercedes, conducido por un desquiciado, que se abalanza contra los presentes, atropellando a todos los que pilla a su paso. Como resultado, ocho personas mueren y quince resultan heridas. Años después, no se han encontrado pistas sobre el autor del atentado. Bill Hodges, veterano policía que llevó el caso se ha jubilado, y no logra adaptarse a la inactividad de su nueva vida. Pero recibe una inquietante carta del asesino, que le anima a reiniciar por su cuenta la captura del psicópata... Stephen King publicó en 2014 la novela homónima, donde abordaba por primera vez el género policíaco, sin elementos fantásticos de por medio. Ni tuvo más ni menos éxito que otras novelas del autor de Maine, al que sus incondicionales compran siempre sus publicaciones, pero acabó componiendo dos secuelas con el mismo protagonista. David E. Kelley, responsable de grandes éxitos televisivos como Ally McBeal, se ocupa de la adaptación a la pequeña pantalla. El argumento se adelantó a trágicos atentados terroristas como el de las Ramblas de Barcelona, y proviene de la obsesión habitual del rey de los best-sellers por los coches asesinos, reflejado en “Christine” y “Buick 8”, que se debió reavivar si cabe después de que él mismo sufriera un atropello. La versión audiovisual respeta bastante el original, a diferencia de otras versiones catódicas recientes de los libros del autor, como La cúpula. Esto significa que hereda sus virtudes, sobre todo su capacidad de absorber al espectador, y que logra ceñirse muy bien al espíritu del género negro, en el punto de mira están James M. Cain y Raymond Chandler. Pero también sus defectos, sobre todo la crudeza explícita de algunos pasajes. Aborda un tema interesante y novedoso en su obra, la necesidad de la tercera edad de mantenerse activa, de no tirar la toalla con respecto a la vida. Correcto trabajo del reparto, sobre todo de Brendan Gleeson, un excelente Bill Hodges, al que sabe dotar de tridimensionalidad, aspira a ayudar, pero también tiene defectos. No desentona Harry Treadaway (Victor Frankenstein en Penny Dreadful), al que le ha tocado un villano con falta de matices, apodado Mr. Mercedes, encarnación del mal absoluta, en la línea del payaso de It.

6/10
Cartas de Berlin

2016 | Alone in Berlin

Berlín, 1940. Cuando a Otto y Anna Quangel, un matrimonio de clase obrera, les comunican que su único hijo ha muerto en el campo de batalla, ambos emprenden una campaña nada menos que en contra de Hitler, el nazismo y la guerra, pero pronto comenzarán a ser perseguidos por la Gestapo.

Assassin's Creed

2016 | Assassin's Creed

Tras ser ejecutado por haber asesinado a su padre, Callum Lynch despierta en un centro tecnológico de la organización Abstergo, dirigida por Alan Rikkin. La hija de éste, Sofia, le informa de que le necesitan para conectarle al Animus, una máquina revolucionaria que a través de su ADN le conecta con su antepasado Aguilar de Nerja, que vivía en el siglo XV en Andalucía, donde pertenecía al clan de los Asesinos. De esta forma podrá controlarle para buscar en aquel entonces la Manzana del Edén, la misma que Eva le dio a comer a Adán, para evitar que caiga en manos de los despiadados Templarios, que la usarán para acabar con el libre albedrío del ser humano. El australiano Justin Kurzel ha levantado grandes expectativas, sobre todo con Macbeth, su segundo trabajo. Repite con los mismos protagonistas, Michael Fassbender y Marion Cotillard, en esta traslación a la pantalla de una de las franquicias más exitosas de los videojuegos. Se enfrentaba no sólo al reto de pasarse al blockbuster, sino también a la maldición de las consolas, pues éstas no han generado por ahora ninguna versión fílmica de sus títulos realmente redonda. El resultado no es ni mucho menos satisfactorio. Aunque mantiene el sello autoral en sus potentes imágenes, éstas no bastan para sacar adelante un guión pobre y caótico. Parte de una premisa pueril, y a pesar de sus alusiones a temas que podrían haber dado juego, como la naturaleza de la violencia, acaba resultando demasiado banal, mera excusa para entrelazar secuencias de acción vistosas, como un espectacular salto a enorme altura que parece haberse rodado al viejo estilo, con especialista. Quizás este momento, y el resto de peleas y persecuciones satisfagan a los apasionados de la saga, pero el resto del público las seguirá sin mucho interés porque a los personajes les falta una mínima profundidad. No basta el esfuerzo de las estrellas citadas, pues no logran insuflar vida a los fríos y distantes protagonistas, ni tampoco Jeremy Irons (el padre de ella) o el español Javier Gutiérrez, en un papel de inquisidor estereotipado. Acaban de terminar con la poca credibilidad conseguida por la película, sus numerosas licencias históricas, sobre todo para el público español.

4/10
Sufragistas

2015 | Suffragette

En un momento en el que está de rabiosa actualidad el debate sobre la discriminación de la mujer en el cine, por la desigualdad de salarios y oportunidades, el cine británico repasa en Sufragistas un capítulo clave de la lucha por el voto femenino. 1912. Cuando acude a realizar un reparto de la fábrica en la que trabaja, Maud se topa con una acción violenta de un grupo de partidarias del voto femenino que siguen a la carismática Emmeline Pankhurst, harta de la falta de resultados de las reivindicaciones moderadas. Acaba uniéndose a ellas, lo que pondrá en peligro la relación con su esposo, con el que ha tenido un niño. Tras Brick Lane, sobre una joven de Bangladés en Londres, la británica Sarah Gavron aborda su segundo largometraje dramático, también sobre temática femenina, con guión de Abi Morgan, responsable de La dama de hierro. Se trata de una superproducción, con impecable factura técnica, que cuenta con grandes trabajos actorales, sobre todo por parte de Carey Mulligan, en una de sus interpretaciones más brillantes, pues su personaje experimenta una enorme evolución, y logra secuencias desgarradoras, sobre todo las relativas a su hijo. A su altura está sin duda Helena Bonham Carter, que lleva con ella gran parte del peso de la trama, pero también convencen en roles secundarios Ben Whishaw, Anne-Marie Duff y sobre todo Brendan Gleeson, como un inspector de policía defensor a ultranza del imperio de la ley. La presencia de la todoterreno Meryl Streep tiene su sentido para dar fuerza al papel de Pankhurst, aunque sabe a poco que sólo intervenga en un par de secuencias. Sufragistas muestra con claridad el desprecio con el que eran tratados quienes pedían el voto femenino, los engaños políticos y hasta parte del juego sucio llevado a cabo por las autoridades, en un momento histórico poco visto en la pantalla. Pero le faltan matices a su reivindicación del sector más violento de la lucha por este derecho indiscutible, y de sus imágenes parece colegirse que de forma pacífica, sin sabotajes, incendios de establecimientos públicos, atentados y hasta lo que ahora se conoce como "escraches" de políticos, no se habría conseguido nada.

6/10
En el corazón del mar

2015 | In the Heart of the Sea

Siglo XIX. El escritor necesitado de historias Herman Melville acude al hogar del anciano Thomas Nickerson, para que éste le relate los tiempos en los que sirvió como grumete en el Essex, que partió en busca de ballenas, muy apreciadas en la época para extraer el aceite que se usa como combustible. El periplo del navío estará marcado por el enfrentamiento entre el capitán, George Pollard, Jr., joven de buena familia pero sin experiencia en la navegación, y el primer oficial, Owen Chase, experimentado pero cuya humilde procedencia ha impedido que le asignen su propio barco. El encuentro con un descomunal cachalote conducirá al desastre. Resulta extraño que Ron Howard naufrague, salvo en algún caso extremo e insalvable basado en un best-seller de inmerecido éxito. No lo hace en esta ocasión, cuando el veterano capitán de títulos como Apolo 13 y El desafío. Frost contra Nixon clava su arpón en la adaptación del libro homónimo de Nathaniel Philbrick, donde éste reconstruye la historia real del ballenero cuya tragedia inspiró a Herman Melville para su obra maestra "Moby Dick". En el corazón del mar se ciñe bastante a los hechos reales, que incluyen algunos capítulos un tanto truculentos, pero que se han recreado con enorme elegancia. No se ha pretendido rodar un film de aventuras al estilo de Moby Dick, de John Huston, basado sobre todo en las páginas finales de la novela que adapta, donde se concentra la acción. En su lugar, imprime un tono realista que quiere recordar a la superior Master & Commander, y se centra en los conflictos de los personajes principales, que surgen del enfrentamiento de clases sociales, y la posición de cada uno a la hora de abordar en conciencia una situación límite. Howard ha contado con una tripulación de nivel, encabezada por un Chris Hemsworth al que el realizador vuelve a sacarle mejor tajada que nadie, como ya hizo en Rush. Benjamin Walker, protagonista de la prescindible Abraham Lincoln, cazador de vampiros, aguanta el tipo como capitán. En el balance también salen bien librados Cillian Murphy, como el segundo oficial, con problemas con el alcohol, el joven Tom Holland, y a pesar de la brevedad de su papel, el matrimonio en la ficción formado por Brendan Gleeson y Michelle Fairley (Los otros). El barcelonés Jordi Mollà no desentona en su pequeña aparición como capitán español.

7/10
Al filo del mañana

2014 | Edge of Tomorrow

Doug Liman, responsable de filmes estimulantes como El caso Bourne, primera entrega de la saga de espías, y de otros decepcionantes, como Jumper, dirige Al filo del mañana, superproducción futurista destinada a arrasar en las taquillas. Adapta libremente la novela "All You Need Is Kill", del japonés Hiroshi Sakurazaka. En Al filo del mañana, Cage, desertor de una guerra que enfrenta a la humanidad con una letal fuerza alienígena, queda atrapado en un bucle temporal, de tal forma que cada vez que muere vuelve a despertar a la misma hora. Con ayuda de Rita Vrataski, heroica combatiente que tiene la clave de lo que le está ocurriendo, tratará de aprovechar la ventaja que le da saber lo que va a suceder para detener al enemigo. Cumple sobradamente su objetivo, con secuencias de acción llamativas, sobre todo la que se repite constantemente, que viene a ser la alternativa al desembarco en playa de Omaha en Salvar al soldado Ryan, pero con monstruos del espacio exterior y armamento sofisticado. Los efectos especiales y los diseños de criaturas y máquinas de Al filo del mañana no revolucionarán el género pero son lo suficientemente eficaces. El guión de Al filo de la mañana –más inteligente y agudo de lo habitual en este tipo de blockbusters– aparece firmado por tres profesionales, entre ellos Christopher McQuarrie, oscarizado por Sospechosos habituales, y cuyo nombre parece en los últimos tiempos ligado a Tom Cruise (Jack Reacher, Valkiria). Este equipo le saca mucho jugo al punto de partida, que como Una cuestión de tiempo bebe claramente de Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis, esta vez en clave de ciencia ficción. También se dan aquí repeticiones temporales que dan pie a ingeniosos recursos del protagonista para avanzar en su objetivo. Se aprecia el esfuerzo de Cruise por no repetirse a sí mismo, pues en esta ocasión da vida con bastante corrección a un cobarde forzado a convertirse en héroe, distanciado de sus personajes habituales. También Emily Blunt sorprende en cierta medida con un registro de mujer guerrera a priori fría y deshumanizada. Ambos están muy bien respaldados con secundarios de la talla de Brendan Gleeson (el general al mando de la operación) y Bill Paxton (un sargento que pone en vereda al personaje de Cruise).

6/10
Calvary

2014 | Calvary

Un hombre acude al confesionario del padre James, en un pueblecito perdido de Irlanda. El anónimo penitente le espeta que sufrió abusos sexuales continuados de un sacerdote siendo niño, y que aquello le ha destrozado la vida. Invitado a denunciar los hechos, el otro le explica que su verdugo ya ha muerto, y que ha decidido vengarse matando a cura "bueno", o sea, a él, el próximo domingo. Mientras transcurre esa semana, aparte de comunicar la amenaza a su obispo, continúa con su vida normal, lo que significa lidiar con unos feligreses nada fáciles, y en los últimos tiempos más resabiados, desde que saltaron a los medios las noticias sobre curas pederastras: así trata con un anciano que desea morir, casos de adulterio y malos tratos, personajes cínicos de distinta ralea, visita a un psicópata asesino en prisión... Le cuesta relacionarse con otro sacerdote, al que ve poco centrado. Y luego están sus cuestiones personales, un alcoholismo que ha procurado dejar atrás, y una hija ya adulta, que tuvo cuando estuvo casado –antes de enviudar y seguir su camino al sacerdocio– y que ha intentado suicidarse. Notable drama del irlandés John Michael McDonagh, guionista y director, que vuelve a recurrir a Brendan Gleeson como protagonista tras El irlandés, Su película, de ritmo perfecto, y que demuestra un amplio conocimiento de la psicología humana, sus virtudes y debilidades, no es nada fácil, porque parte de unos hechos terribles: los abusos a menores cometidos por algunos miembros del clero irlandés, que han minado enormemente la credibilidad de la Iglesia en ese país. Y muestra el hondo daño padecido por las víctimas, al arrancar la trama con una que no sólo no puede perdonar y pasar página, sino que quiere desatar su rabia en alguien inocente, para mandar una especie de elocuente mensaje a una sociedad, a menudo indiferente y pasiva ante las desgracias ajenas. Además, pinta el periplo personal de un sacerdote, el padre James, un hombre de fe, piadoso, que no es perfecto pero se deja la piel en el desempeño de su ministerio, atendiendo a los demás; y aunque puede haber algún momento gratificante, que lleva a pensar que merece la pena esa entrega, abundan las situaciones de auténtico calvario –como señala el título del film–, en que las humillaciones y las actitudes cínicas invitan a tirar la toalla. El contraste en la fotografía de los enigmáticos exteriores del paisaje irlandés con los opresivos interiores, más la hermosa banda sonora, ayudan a crear un mood de búsqueda de lo bello en medio de aquello que afea el mundo. A lo largo del film se citan explícitamente Retorno a Brideshead y los curas descritos por Georges Bernanos, y no son, desde luego, menciones casuales. La mirada que recorre la cinta es de cierto pesimismo existencial, el silencio de Dios presenta una extraña elocuencia. Y al mismo tiempo, de modo misterioso la gracia actúa, hay espacio para la conversión, y ejemplos de personas que pueden llevar al perdón. Cinta dura y nada complaciente, conmovedora en más de un pasaje pero no sentimentalista, pinta muy bien las relaciones humanas, y cómo puede estropearlas el ensimismamiento, el empeñarse en estar uno a solas consigo mismo; el atrevido desenlace parte el alma, pero al mismo tiempo nos señala que nunca deberíamos desesperar, Dios escribe con renglones torcidos.

8/10
Asylum: El experimento

2014 | Eliza Graves

Los pitufos 2

2013 | The Smurfs 2

En la noche previa al día de su cumpleaños Pitufina se siente insegura; tiene pesadillas que le recuerdan que ella no nació en la idílica aldea del mundo de los pitufos, sino que su padre es el malvado mago Gargamel. Papá Pitufo, sin embargo, le recuerda que “lo importante no es de dónde venimos, sino lo que queremos ser”. Pitufina espera con impaciencia los festejos de ese día, pero por una confusión creerá que se han olvidado de su cumpleaños. Tal situación coincide con las maléficas intenciones de Gargamel, quien, allá en el mundo real, planea abrir un portal interespacial para raptar a Pitufina. Su intención es conseguir la fórmula para fabricar la esencia azul y así poder crear él sus propios pitufos. Simpática película infantil que recupera con éxito a los graciosillos muñecos azules creados por el escritor de cómics belga Peyo (1928-1992), que ya dieron lugar a una celebérrima serie televisiva, Los pitufos (serie). La trama de esta nueva aventura pitufa se centra en la necesidad de sentirse queridos, de formar parte de una familia que nos quiera incondicionalmente. Y los guionistas apuntalan tal mensaje con la subtrama de la familia de adultos de Patrick Winslow (Neil Patrick Harris), el cual se ve en una situación peliaguda cuando aparece su padre Victor, interpretado por un genial Brendan Gleeson. Pero más allá de esa idea clara del guión, la película es un no parar de diálogos humorísticos, transformaciones humano-animalescas a lo Harry Potter y acción, mucha acción. Los más pequeños se lo pasarán en grande, sin duda. Por otro lado, resulta sorprendente la mezcla entre los dibujos animados y la imagen real. La perfección es absoluta, de modo que a veces es difícil adivinar qué es real y qué no. El director Raja Gosnell –que repite tras la primera parte, Los pitufos– sitúa la mayor parte de la historia en París, y la verdad es que sabe sacarle mucho partido a las calles y los monumentos más famosos de la capital francesa.

5/10
La gran seducción

2013 | The Grand Seduction

Remake del simpático y divertido film canadiense homónimo, dirigido en 2003 por Jean-François Pouliot. La nueva versión de La gran seducción proviene del mismo país, y presenta como única novedad a priori significativa que cambia el francés original por el inglés, reflejando a la población que habla la otra lengua oficial del estado bilingüe. Supone el tercer trabajo como realizador de Don McKellar, prolífico actor que ha aparecido en películas de ilustres compatriotas suyos como Atom Egoyan y David Cronenberg. Se limita básicamente a copiar el modelo, aprovechando que la mayor parte del guión lo sigue al pie de la letra. El espectador que lo haya visto recordará sus divertidos gags: el billete que el protagonista se encuentra fortuitamente, los lugareños fingiendo que son apasionados del cricket, etc. La gran seducción se sitúa en la línea de grandes filmes sobre la mentira piadosa, tejida por los habitantes de un pueblecito por una causa común, como La luna en directo, el clásico de Ealing Whisky a go go o en cierto sentido la española Bienvenido Mr. Marshall. Aporta una apología de la dignidad en el trabajo, y subraya lo poco reconfortante que puede resultar vivir de subsidios sintiéndose un poco inútil. Aporta actores de mayor renombre que el reparto anterior, con un convincente trabajo de Brendan Gleeson y un esfuerzo del joven en alza Taylor Kitsch, protagonista de John Carter y Battleship, muy bien secundados. Pero por contra, se alarga notablemente con respecto a su predecesora, por lo que llega a resultar reiterativa en algunos momentos cómicos, y sobre todo en la vuelta de tuerca dramática donde se ven las consecuencias de la conspiración, de enorme interés, pero que aquí se vuelve un poco interminable.

6/10
El invitado

2012 | Safe House

Tobin Frost, un antiguo agente de la CIA vendido en la actualidad al mejor postor, ve peligrar su vida en medio de una operación de alto riesgo, hasta el punto de pedir asilo en la embajada de Estados Unidos en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Será trasladado para su interrogatorio a una de las “casas seguras” en la ciudad, de la que se ocupa el novato agente Matt Weston. Pero se ve que “el invitado” molesta a gente poderosa, pues el refugio es asaltado, y Matt no tiene más remedio que huir con el prisionero y vagar de aquí para allá mientras espera instrucciones de sus superiores sobre el modo de proceder con el espía traidor. Irregular película trepidante de espionaje, con nombres desconocidos en el guión y la dirección, los prometedores (al menos para los estudios de Hollywood) David Guggenheim y Daniel Espinosa. Entretenida sin duda, el film cuenta con dos buenos actores protagonistas, Denzel Washington y Ryan Reynolds, más una pléyade de eficaces secundarios a los que les falta un poco más de cancha (Vera Farmiga, Brendan Gleeson, Sam Shepard, Rubén Blades, Robert Patrick). La película juega con el clásico esquema de “veterano-principiante”, “guardián-prisionero”, donde a veces se cambian las tornas, más el telón de fondo de unos turbios servicios secretos con oscuras cuestiones que ocultar y una absoluta falta de principios. Todo suena a visto, y muchos modos de hacer avanzar la trama son clichés muy previsibles –traiciones, complicidad con los medios de comunicación...–; y un detalle como situar la trama en Sudáfrica no aporta nada, la acción podía transcurrir en cualquier otra parte. Además el montaje del arranque y algunas escenas de acción, aunque sean muy dinámicas y dejen al espectador sin resuello, resultan un tanto confusas.

5/10
El enigma del cuervo

2012 | The Raven

En El hombre de Chinatown, fallida intentona de Wim Wenders de triunfar en Hollywood bajo la tutela de Francis Ford Coppola en la producción, el escritor Dashiell Hammett se veía envuelto en una trama de asesinatos típica de sus novelas. También iba en la misma línea El secreto de los hermanos Grimm, de Terry Gilliam, protagonizada por los célebres recopiladores de cuentos infantiles. Ahora, James McTeague, delfín de los hermanos Wachowski que ejerció como ayudante de dirección en Matrix, y que debutó como realizador con V de vendetta, hace lo propio con el autor romántico y precursor del decadentismo Edgar Allan Poe, inventor del relato detectivesco y referencia universal de la literatura de terror. El enigma del Cuervo, con un guión de Hannah Shakespeare (La boda de mi mejor amigo) y el debutante Ben Livingston, se sitúa en 1849, durante los últimos días del autor de "La caída de la Casa Usher", cuando tiene problemas con el alcohol y sobrevive publicando críticas literarias para un periódico cuyo director no comulga con su excesiva sinceridad. No resulta extraño que el padre de Emily Hamilton, su amada, desapruebe la relación. Mientras ultima con Emily un plan para anunciar en un baile de disfraces su boda, la policía investiga un asesinato que copia al pie de la letra el que se narra en el relato del escritor "Los crímenes de la calle Morgue". Será la primera de una serie de reconstrucciones de los pasajes más macabros de Poe, que ayudará al detective Emmet Fields a investigar el caso. McTeague filma un thriller convencional pero lo suficientemente ameno, donde sobresale una ambientación gótica de lo más sugerente. En El enigma del cuervo sorprende, como era de esperar, la caracterización de John Cusack, que compone un Edgar Allan Poe muy de carne y hueso, genial como escritor pero con problemas graves y cierta propensión al egocentrismo. El director ha escogido para acompañarle a un casting ajustado, donde Alice Eve (Ni en sueños) demuestra su potencial interpretando a la novia del protagonista, mientras que el gran Brendan Gleeson consigue dar humanidad al obstinado padre de ésta. En El enigma del cuervo no pretende mantener a ultranza la rigurosidad histórica y se toma numerosas licencias que los incondicionales de Poe captarán inmediatamente. Por poner un ejemplo, una de las víctimas de los asesinatos es nada menos que su rival, Rufus Wilmot Griswold, que en la realidad le sobrevivió y se dedicó a difamarle tras su muerte. Sin embargo, los amantes de su legado literario disfrutarán con las numerosas referencias a sus escritos, que por otro lado no entorpecen el visionado para los profanos. Lo mejor, es que Teague ha logrado captar el romanticismo del responsable del poema "Annabel Lee", pues la historia de amor reñido pero incondicional y desgarrador es sin duda lo más interesante del film.

6/10
Pacto de silencio

2012 | The Company You Keep

Una activista de los años 60, que participó en un atraco donde murió un vigilante de seguridad, se entrega al FBI después de permanecer 30 años huida de la justicia. Esto permite que un periodista descubra que un respetado abogado, viudo y padre de una adolescente, es en realidad Nick Sloan, también activista perseguido por el mismo suceso. Lo que le obliga, tras entregar la custodia de su hija a su hermano, a una extraña huida, que se diría errática, donde intenta establecer contacto con los camaradas antisistema de antaño. Adaptación de una novela de Neil Gordon a cargo de Lem Dobbs, dirige Pacto de silencio Robert Redford, consigo mismo como protagonista, lo que sólo había hecho en otras dos ocasiones, en El hombre que susurraba a los caballos, y en Leones por corderos. Se trata sin duda de una historia muy de la generación de Redford, aunque no falten algunos roles para actores jóvenes, Brit Osborne, Anna Hendrick y, sobre todo, Shia LaBoeuf. Éste da vida al periodista, y de alguna forma encarna la situación actual con los desafíos heredados de esos idealistas de los años 60, que en desacuerdo con acciones del gobierno de su país, que suponían numerosas muertes violentas, tomaron un camino donde, a pesar de las buenas intenciones, no faltaron, tampoco, las equivocaciones. Para representar a esos luchadores ya envejecidos, que deben preguntarse si las decisiones que fueron tomando valían la pena, Redford a escogido a una pléyade de estupendos actores, donde reconocemos a Susan Sarandon, Nick Nolte, Julie Christie, Brian Gleeson, Chris Cooper, Richard Jenkins, Sam Elliott... La película de Redford no es perfecta, a ratos resulta reiterativa y se estanca; el esfuerzo consciente por no tratar de imponerse al espectador es encomiable, pero como consecuencia a veces le falta un hervor. Pero se agradece su puesta de escena clásica, la cuidada definición de personajes interpretados por actores muy bien dirigidos, y el esfuerzo por tratar temas de entidad, pensando en los desafíos a que se enfrenta la juventud actual, un enfoque que ya vertebraba Leones por corderos. De modo que se recuerda que ciertas cuestiones que conforman la sociedad civil son responsabilidad de todos, y que la lucha por defender las propias ideas –en la arena política o en los medios de comunicación– no debería realizarse a cualquier precio, sobre todo si ese precio consiste en pisotear los derechos individuales de las personas, empezando por el de su propia vida.

6/10
Albert Nobbs

2011 | Albert Nobbs

Una historia concebida por el novelista John Bainville, la propia protagonista Glenn Close ha coescrito el guión y produce la cinta. Curiosamente como autor del argumento figura el húngaro István Szabó, con el que Close hizo hace 20 años Cita con Venus. Mueve la cámara el colombiano Rodrigo García, alejándose de las historias corales contemporáneas a las que nos tenía acostumbrados. La película sigue en la Irlanda del siglo XIX al personaje del título, perfecto y meticuloso camarero en un hotelito, y que resulta ser una mujer que oculta su sexo en una sociedad donde ellas no lo tienen fácil para salir adelante. Aunque la pinta es la de una de esas historias que describen las cuitas del personal de servicio de una gran casa, al estilo de las series Arriba y abajo, o Downton Abbey, estamos ante otra cosa, y tal cosa no se sabe muy bien qué es. A pesar del esfuerzo actoral, cuesta creerse que alguien pueda tomar a Glenn Close por un hombre; lo mismo pasa con otro personaje que simula el sexo que no es, algo que se ve a la legua, y en este caso no se puede aducir que sea alguien conocido, como Close, que te distrae al respecto porque sabes que es una mujer. En cualquier caso, cuesta entender y creer las razones que han conducido a Albert Nobbs a ser Albert Nobbs. También se nos antoja el personaje de una ingenuidad difícil de aceptar, con su utopía de poner en marcha un pequeño negocio, y sus esfuerzos por cortejar a una doncella. Late en el film una ideología muy contemporánea y discutible, la de la construcción personal del propio género, uno es quien decide ser, hombre o mujer.

4/10
El irlandés

2011 | The Guard

El británico John Michael McDonagh, hermano de Martin McDonagh (Escondidos en Brujas), se declaró decepcionado tras la experiencia de trabajar como guionista en Ned Kelly, filmada por el australiano Gregor Jordan, que realizó numerosos cambios. Por esta razón, decidió que su nuevo libreto lo llevaría él mismo a la pantalla, en su debut como realizador de largometrajes. El sargento Gerry Boyle, un tipo sin pelos en la lengua, gaélico de pura cepa, misógino, poco escrupuloso a la hora de recurrir a prostitutas, sirve como policía en un pueblecito irlandés. Sólo su anciana madre enferma parece tocar su corazón, pues habitualmente es un tipo al que le encanta ser hiriente con el prójimo. A pesar de sus prejuicios racistas, el poco ortodoxo oficial se ve obligado a formar tándem con el agente del FBI negro Wendell Everett, que ha llegado de Estados Unidos para parar los pies a una banda de narcotraficantes, que han asesinado al compañero de Boyle. Toda una sorpresa. McDonagh logra una enorme frescura mezclando variopintos elementos, como el thriller, el spaghetti-western (la escena final recuerda sobremanera al cine de Sergio Leone), las 'buddy movies' ochenteras de parejas de policías incompatibles en la línea de Arma letal, el humor estilo Quentin Tarantino, las comedias de la productora británica Ealing, y el western con personajes realistas y las películas de temática irlandesa de John Ford. No resulta extraño que con un guión tan atractivo, de trama central un tanto sencilla, pero lleno de hallazgos, el cineasta haya logrado reclutar a un reparto de primera fila, que cuenta con una estrella estadounidense, Don Cheadle, excelente para encarnar al policía extranjero, un Mark Strong que vuelve a brillar como villano, y sobre todo un Brendan Gleeson pletórico, que sorprende una vez más componiendo a un personaje que en principio parece una especie de Torrente irlandés, pero con un corazón de oro y sólidas convicciones morales. El film comienza con un tono disparatado, pero sin embargo, adquiere progresivamente tintes dramáticos. Además, aportan bastante fondo sus reflexiones sobre la corrupción y la capacidad de redención del ser humano. La falta de presupuesto queda muy disimulada gracias a una factura técnica de primera, en la que sobresale la fotografía de Larry Smith, veterano profesional que ha ejercido diversos cargos en películas de Stanley Kubrick como Barry Lyndon y El resplandor.

6/10
Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte)

2010 | Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I

Tras la muerte de Dumbledore, y la caída de la ‘careta’ de Severus Snapes, las cosas están más oscuras que nunca, tanto en el mundo de los magos como en el de los muggles. La vida de Harry Potter corre serio peligro, y sus amigos están dispuestos a arriesgar las suyas para ponerle a salvo, pues saben que él es la única opción para derrotar a Valdemort. Con la ayuda de Hermione y Ron tratará de dar con los horrocruxes, pedazos del pasado de tan poderoso enemigo, cuya destrucción resulta vital. Serán herramientas poderosas en tan desigual combate las que Dumbledore ha legado a los tres amigos en su testamento. Séptima entrega de la saga Harry Potter en cine, y primera parte de la última novela de J.K. Rowling “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, pues se ha tomado la decisión de extraer de ella dos películas. A estas alturas resulta evidente que la adaptación al cine tiene a una legión de incondicionales que irán a verla, los fans de los libros, pues con unos actores ya conocidos y una trama de la que es celosa guardián la propia Rowling, muy mal deberían pintar las cosas para que se produjera una deserción de estos espectadores. Y es claro que básicamente el film cumple, hay una cuidada producción y elementos para entretener y atrapar el interés, gracias a un libreto del guionista habitual Steve Kloves. En el haber del film está una atmósfera que sigue creciendo en oscuridad, con la escuela Hogwarts dejada en el baúl de los recuerdos y los protagonistas puestos seriamente a prueba. De modo especial Ron, con su complejo de inferioridad y sus celos –le gusta Hermione, pero cree que ella le desprecia a favor de Harry–, que le invitan a dejar a sus amigos en la estacada. Y hay pasajes logrados, como a añagaza de un conjuro que nos muestra a múltiples Harry Potter, para proteger al auténtico. Sin embargo, continúan los síntomas de agotamiento en la saga, que ya se detectaban en Harry Potter y el misterio del príncipe. El director David Yates da la impresión de ser un director ‘a las órdenes de lo que digan los jefes’, y no resulta muy imaginativo en el uso de la parafernalia de efectos digitales –véase la enésima persecución fílmica en autopista en sentido contrario, sin nada vibrante que aportar–, además de empantanarse en los pasajes en que los personajes se encuentran como perdidos, como si él mismo se hubiera contagiado de dicha desorientación. De modo que aburre. Tampoco ayudan los personajes fugaces, con los que resulta difícil empatizar, de modo que ciertas muertes no producen el deseado efecto dramático; concretamente una casi se nos comunica de pasada, de modo que a la mayoría del público le importará sencillamente un bledo. Curiosamente, si Ron adolece de complejo de inferioridad, los impulsores de este film parecen estar aquejados del complejo de película no-adulta. Así parece explicarse la introducción de una imagen amorosa, fantasía y tentación provocada por los celos de Ron, suavizada y transfigurada eso sí, para evitar protestas de los que no la vean demasiado adecuada para la saga.

5/10
Green Zone. Distrito protegido

2010 | Green Zone

ADM. Armas de Destrucción Masiva. Fue la razón esgrimida para la invasión de Irak en 2003, comandada por Estados Unidos. El subteniente Roy Miller comanda un grupo de marines, frustrado porque los lugares señalados por inteligencia como escondite de las ADM, no albergan dicho material. Cuando Miller se permite cuestionar la fiabilidad de las fuentes de inteligencia, sus superiores prácticamente le tapan la boca. En cambio, un oficial de la CIA desengañado, se convertirá en su inesperado aliado para dar con un antiguo general de Saddam Husseim, que podría saber algo sobre las ADM. Adaptación del libro “Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq's Green Zone”, de Rajiv Chandrasekaran, analista político y corresponsal del Washington Post en Bagdad. Dos cineastas adrenalíticos –Brian Helgeland, guionista, y Paul Greengrass, director– imprimen un formidable ritmo a la trama, y entregan un buen film de denuncia política –la diferencia en tal sentido con En tierra hostil, la mejor película sobre la guerra de Irak hasta la fecha, es clara–, donde logran eso tan difícil de que no parezca que la narración esta atravesada de amargo resentimiento. La mirada a los hechos es poliédrica y evita los trazos gruesos en la descripción de las partes implicadas, una telaraña de intereses bien urdida. Por ello tenemos a un militar empeñado en cumplir su misión de encontrar las ADM, esquivando trabas; un político poniendo ‘paños calientes’ a la cada vez más débil razón con la que se ha justificado la invasión; un opositor iraquí a Sadam, visto como un títere de EE.UU. por los políticos locales; un oficial de la CIA partidario de una estrategia realista, que debe contar con el ejército iraquí para reconstruir el país; los políticos iraquíes que comparten esta visión; un civil iraquí, improvisado traductor, perplejo por el modo en que se conducen los americanos; y la prensa, ingenua y fácilmente manipulable. Hay un gran acierto en el casting. Matt Damon es un actor que ha mejorado con los años, su marine de este film es mucho más sólido que su etéreo militar de Salvar al soldado Ryan. Otros actores que, simplemente, te los crees, son Amy Ryan –la periodista–, Brendan Gleeson, el hombre de la CIA, y Khalid Abdalla, el traductor, que ya trabajó con Greengrass en United 93.

6/10
La recompensa

2009 | Perrier’s Bounty

Michael McCrea es perseguido por Dublín toda la noche por los matones de un gángster para que pague una deuda. Así que se une con Perro para dar un golpe y conseguir algo de liquidez. Ello coincide con la aparición de su padre, que le asegura que padece un cáncer terminal. Brenda, una vecina de Michael que tiene problemas con su infiel novio y tendencias suicidas, mata a uno de los matones, lo que la pona a ella y a Michael en una situación muy comprometida. Cinta irlandesa y gangsteril, alocada y brutal, con algo de humor negro, en la que suceden muchas cosas en poco tiempo, punteadas de vez en cuando, sobre todo al inicio y al final, por una irónica voz en off que hace consideraciones sobre la existencia humana. Aunque irregular, La recompensa tiene cierto ritmo y, sobre todo, un estupendo reparto, donde destacan Cillian Murphy y Jim Broadbent, hijo y padre en la ficción que propone la cinta.

5/10
Hacia la tormenta

2009 | Into the Storm

Acercamiento a la figura de Winston Churchill en el momento quizá más crítico de la historia de Europa, en los cinco años de la Segunda Guerra Mundial. Gracias a su carisma, su inteligencia y su mano de hierro a la hora de gobernar su país y sus fuerzas militares contra de Hitler y la ideología nazi, Churchill fue quizá el político más decisivo durante los años del conflicto. Sin embargo, hay oscuridades en su vida, ¿por qué, si no, dejó tan pronto de contar con el apoyo de su país? Cuidado telefilm que bucea con hondura en la legendaria figura de Churchill, maravillosamente interpretado por un Brendan Gleeson (Calvary) muy reconcentrado, a quien acompañada un reparto correcto. Dirige el irlandés Thaddeus O'Sullivan (Criminal y decente), con guión del televisivo Hugh Whitemore.

6/10
Escondidos en Brujas

2008 | In Bruges

El inglés de padres irlandeses Martin McDonagh escribe y dirige esta singularísima película, que supone también un más que correcto debut cinematográfico. McDonagh demuestra sobre todo un gran dominio a la hora de concebir escenas y perfilar a los personajes, no en vano es un dramaturgo de prestigio –galardonado dos veces con el premio Olivier y cuatro veces nominado al Tony–, cuyas obras han sido estrenadas en más de 40 países. Dos asesinos a sueldo van a pasar unos días a la ciudad de Brujas tras realizar su último trabajo. La idea es que esperen allí la llamada de su jefe. Mientras que Ray (Colin Farrell) se siente absolutamente fuera de lugar y no puede evitar los remordimientos terribles provocados por su último ‘trabajito’, su compañero Ken (Brendan Gleeson) está encantado con el arte y la belleza de la célebre ciudad medieval. Y así pasan los días: Ray entablará amistad con una bella chica llamada Chloë y Ken sentirá que ese ambiente cultural serena su mente y su alma. El tono de la película un poquito desconcertante, para bien y para mal. Y es que, si los protagonistas se encuentran fuera de lugar en Brujas –un continuo leitmotiv del guión–, el espectador puede sentirse igualmente perdido al no saber si tomarse en serio o en broma la historia, pues McDonagh busca un casi imposible equilibrio entre comedia y thriller. Hay momentos hilarantes logrados, pero éstos siempre surgen de situaciones nada cómicas, sino más bien patéticas, excesivas, que definen perfectamente el carácter perdedor de los personajes. El resultado es algo así como una tragicomedia negra que remite en parte al cine de Quentin Tarantino o Guy Ritchie, aunque sin su disparatado surrealismo. Aquí es todo mucho más sosegado, y también más gris y tristón. Y McDonagh rueda con un estilo mucho más clásico y contemplativo, recreándose en la fabulosa fotografía de Eigil Bryld y en las bellísimas localizaciones de Brujas, un lugar que parece verdaderamente parado en el tiempo. Este aire reposado de la espera, y el estado taciturno que despiden los personajes a lo largo de los días, crea situaciones improbables a priori, como la de que dos asesinos se pregunten por el más allá, por el bien y el mal, por Dios y por el castigo de sus pecados. Y sobre todo que lo hagan en serio, sin el sarcasmo que aportaría un Tarantino, por seguir con el ejemplo. En el aspecto artístico destaca mucho Colin Farell, cada vez más alejado de los papeles de chulito que le han dado fama. Su personaje sufriente recuerda tremendamente al de Cassandra's Dream, pues también aquí tiene serios problemas de conciencia debido a sus actos pasados. Y hay que hacer mención a la extraordinaria música de Carter Burwell, que es de lo mejorcito que se puede escuchar hoy en día.

6/10
Beowulf

2007 | Beowulf

Película inspirada, bastante lejanamente, en el poema épico anglosajón homónimo, situado en la Dinamarca del siglo VI, y que con sus 3.182 líneas es uno de los más importantes en inglés antiguo: no hay seguridad a la hora de datarlo, pero parece que se escribió entre el siglo VIII y el XI. La historia transcurre en Escandinavia, donde el rey Hrothgar ve amenazado su reino por las salvajes escabechinas que organiza una increíble criatura que responde al nombre de Grendel. Por suerte acude en su ayuda Beowulf, un valiente guerrero, acompañado de sus hombres. El combate será bestial, e incluso una vez finalizado, queda el reto de enfrentarse a la madre del "bicho". Como trama argumental, la cosa resulta bastante simple. Se trata de la misma épica que se quiso explotar en 300, muy grandilocuente, pero vacua, y donde las referencias literarias son mera excusa para ofrecer acción, mucha y bien rodada acción. Tenemos héroes muy valientes, dispuestos a arrostrar mil y un peligros, aunque sin ideales de entidad que los muevan. A cambio se nos ofrece una filosofía a lo Nietsche en versión barata, por la que se quiere contraponer la grandeza y valentía de los héroes paganos de antaño con los incipientes mártires cristianos, que se conformarían dócilmente con su muerte. Hay, sí, mucha violencia gore, con la sangre salpicando, claro está, algo que no sorprende si se tiene en cuenta que Robert Zemeckis dispone del guionista Roger Avary, un amiguete de Quentin Tarantino al que "le va la marcha". Y llama la atención un curioso culto al cuerpo, donde se juega a mostrar generosamente la anatomía de los protagonistas, pero sin traspasar ciertas fronteras escudados en que son "dibujos", a ver si cuela ante el censor de turno (coló en Estados Unidos parcialmente, pues le atizaron la calificación PG-13, de menores de 13 años acompañados, "por sus secuencias de violencia, algún material sexual y desnudos"). Esta película pasará a los anales de la historia del cine por ser el primer título estrenado de modo masivo en 3D, o sea, en tres dimensiones, en un nuevo intento de volver a convertir la experiencia de ver una película en sala en algo irrepetible, no comparable a visionarla en el salón de casa o en el ordenador. En Estados Unidos ha llegado en este formato a 800 salas, pero en otros países la oferta tridimensional es bastante menor (en España se puede ver en 6 salas). Sin duda que la filmación por el sistema de "motion capture" (se filma a los actores con uno sensores, y luego se les anima digitalmente en escenarios espectaculares) ha mejorado bastante desde Polar Express, también de Robert Zemeckis (el cineasta siempre ha sido un pionero en el uso de los efectos especiales, piénsese en Regreso al futuro, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y Forrest Gump), y que se aprovecha el efecto 3D al máximo. Pero también es cierto que si se piensa bien, tampoco ha habido pasos que se puedan calificar de "revolucionarios" en lo tridimensional, seguimos con las gafitas de los años 50 más o menos mejoradas.

5/10
Harry Potter y la Orden del Fénix

2007 | Harry Potter and the Order of the Phoenix

Han pasado cinco años desde que Harry Potter ingresó en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, al que se accede desde el andén 9 y 3/4. Ya no es un niño, ni tampoco sus fieles amigos Hermione y Ron, y las aventuras y peligros con los que se tienen que enfrentar están más acorde con su mayor madurez. Después de la terrible aventura del pasado año, en la que Harry tuvo que enfrentarse al malvado Voldemort, la sorpresa del chico de la cicatriz es que a su vuelta nadie cree que “el que no debe ser nombrado” haya regresado al mundo de los magos para establecer su tiranía de terror. Por otra parte, el Ministro de Magia, temeroso de que el director de Hogwarts, Albus Dumbledore, le birle el puesto, nombra a una nueva profesora de Defensa contra las Artes Oscuras, Dolores Umbridge, que apenas enseña a defenderse a los alumnos. Al sentirse desvalido ante la inminente lucha, Harry comprende que tendrá que prepararse por su cuenta y decide fundar el llamado “Ejército de Dumbledore”. Tras la cuatro primeras entregas, un nuevo director –el inglés David Yates– toma el mando en la adaptación a la pantalla de esta quinta novela de J.K. Rowling. Además se despide el guionista Steve Kloves y debuta en la serie Michael Goldenberg, responsable de los libretos de Contact o Peter Pan. Yates ha seguido la estela de sus predecesores Mike Newell y Alfonso Cuarón, al imprimir un gran ritmo al film y dotarlo de una atmósfera muy oscura y tenebrosa. Destaca en este aspecto el espléndido y sobrecogedor comienzo en el parque despoblado y el posterior ataque de los dementores. Quizá pueden achacarse al guión algunos descuidos al dejar o sugerir cabos sueltos, y también que en torno al desenlace reine un poco la confusión respecto a la profecía y al papel que juegan algunos personajes. Por lo demás, es interesante comprobar las evoluciones en la vida de Harry: a la vez que nota que los años no pasan en balde y que se siente cada vez más atraído por la bella jovencita Cho Chang, descubrirá que en el amor no es oro todo lo que reluce. Y también se llevará una enorme sorpresa al descubrir ciertos aspectos desconocidos de la vida de su padre, en una original escena que arroja luz a la hora de comprender los modales del profesor Snape. Por otro lado, aunque Hermione y Ron tienen menos protagonismo en la aventura, su profunda amistad se revelará esencial para el mago de cicatriz. Y hay que elogiar a la actriz Imelda Staunton, que ofrece una fantástica, divertida y repelente composición de la profesora Umbridge.

6/10
El reino de los cielos

2005 | Kingdom Of Heaven

Siglo XII. Jerusalén se encuentra en una época de paz tras la segunda cruzada, pero las relaciones entre cristianos y musulmanes son muy inestables. Tan sólo el esfuerzo del rey cristiano Balduino IV es capaz, a duras penas, de mantener el orden, no sólo entre distintas facciones sino en su propio ejército. Le apoya el leal caballero Tiberias, pero tiene en su contra a los templarios Reynaldo y Guy de Lusignan, ávidos de poder y deseosos de derramar la sangre musulmana de las huestes de Saladino. En medio de este panorama hace acto de presencia Balian de Ibelin, hijo de un caballero de Jerusalén, que busca una nueva vida en la tierra que ha heredado de su padre. Pero su existencia allí va a ser ajetreada, pues se enamorará de la bella Sibylla, hermana del rey, y sobre todo comprobará lo frágil que es la paz y qué complicado es tomar a veces las decisiones adecuadas. Con Gladiator y Black Hawk derribado Ridley Scott demostró con creces que es un director sabio en el rodaje de grandes superproducciones. Aquí vuelve a dar el do de pecho en la concepción grandiosa de los escenarios, en el elegante movimiento de la cámara –sobre todo en las batallas, en las tomas generales– y en la factura visual (también fotográfica) de las imágenes. El guión, sin embargo, puede resultar poco convincente al espectador, sobre todo por su cesión al tópico medieval acerca de los templarios y la Iglesia. En este sentido, Scott ha querido primar el aliento épico del argumento por encima de la exposición de matices históricos y de las motivaciones más hondas de los personajes. Especialmente notable es la larga secuencia bélica del cerco de Jerusalén, rodada con gran virtuosismo, y entre el variado reparto destaca el veterano Jeremy Irons.

5/10
Harry Potter y el cáliz de fuego

2005 | Harry Potter And The Goblet Of Fire

Harry Potter asiste con sus amigos al Campeonato Mundial de Quidditch, donde aparecen los mortífagos, crueles seguidores de Lord Voldemort, que proyectan en el cielo la marca de su señor. Poco después, los chicos vuelven a Hogwarts, donde empieza el curso académico. Y el profesor Dumbledore anuncia una novedad: este año Hogwarts es el escenario elegido para el Torneo de los Tres Magos, una competición tradicional entre hechiceros. Con ayuda de un oficial del ministerio de Magia, Dumbledore pone en marcha un curioso objeto, el cáliz de fuego, que elige tres estudiantes (uno de Hogwarts y los restantes de otras escuelas de magia) para participar en una sucesión de pruebas. Curiosamente, escoge a Harry Potter, a pesar de que tiene sólo catorce años y se supone que los participantes deben tener diecisiete. Las pruebas consisten en eludir a un dragón que escupe fuego, sumergirse en un lago para rescatar a un ser querido y entrar en un misterioso laberinto. Pero Harry se enfrenta a una prueba que para él será aún más difícil: pedir a Cho Chang, una encantadora estudiante que le hace ‘tilín’, que sea su pareja en el baile de Navidad. La cuarta entrega del mago más famoso del mundo, con permiso de Tamariz, suponía un reto sin precedentes. Por un lado, el listón estaba muy alto, y aunque Mike Newell, director de Cuatro bodas y un  funeral, ha demostrado ser un correcto artesano, parecía menos indicado para este proyecto que sus predecesores, el director de Solo en casa y el de La princesita. La novela de J.K. Rowling no sólo está considerada de los mejores, sino que es una de los más cruciales. Y su argumento es tan complejo, que se suponía una enorme dificultad condensarlo en un film de unas dos horas y media. De hecho, Newell barajó dividir la historia en dos películas distintas, aunque esta idea se desechó, porque chocaba con la intención inicial de los productores de rodar una película por libro. Tan oscura como la entrega anterior, trata sobre el fin de la inocencia de los personajes, su iniciación amorosa y las inseguridades propias de esta etapa. También gira en torno a la superación personal y el mantenimiento de la amistad por encima de las adversidades. El desarrollo de la trama sorprenderá a quienes no hayan leído el libro, pero el punto fuerte son las espectaculares recreaciones de escenarios y criaturas, y sobre todo, las vistosas secuencias de acción, como el impagable partido de quidditch.

6/10
In My Country

2004 | Country Of My Skull

Anna Malan es una mujer blanca, hija de ‘afrikaners’, cargada de buena voluntad, que desea cubrir para una emisora de radio las ‘comisiones de la verdad’ establecidas en Sudáfrica tras el final del ‘apatheid’. Lo cual le vale la incomprensión de su familia, que cree que está traicionando a su gente, y la de Langston Whitfield, un periodista blanco del Washington Post. A medida que escuchan testimonios de la gente que ha padecido tantos desmanes, se comprende lo difícil que es lograr la necesaria reconciliación nacional. En este film del británico John Boorman, lo mejor son los dramáticos relatos de tanta atrocidad ante los tribunales, en la que se conculcan los derechos humanos más elementales. Algunos te ponen el corazón en un puño, sobre todo cuando los que permitieron tales horrores se escudan en la obediencia debida. En cambio es más tópica la relación entre los dos periodistas, ella ingenua, él un tipo duro, y el previsible romance. Lo cual es una lástima, pues los encarnan dos actores de probada solvencia, Juliette Binoche y Samuel L. Jackson.

4/10
Troya

2004 | Troy

Trasladar a la pantalla el extensísimo poema griego La Ilíada era una empresa verdaderamente homérica (nunca mejor dicho en este caso), pero Hollywood no conoce límites. Y es que no se trata sólo de su extensión, sino del contenido mitológico y heroico de un poema que ha sido considerado como una de las cimas de la literatura de todos los tiempos. Homero narra en ella la guerra desencadenada en el siglo XII a.C. entre griegos y troyanos, cuando Paris, príncipe de Troya, se lleva consigo a su ciudad fortificada a la bella Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Las fuerzas griegas comprenden varios reinos (Esparta, Micenas, Tesalia), comandados por el rey de Micenas Agamenón. Pero para derrotar a Príamo, rey de Troya, él sabe que necesita a Aquiles, rey de los Mirmidones, el único guerrero capaz de enfrentarse al temido Héctor, el más valeroso combatiente de la ciudad amurallada. Pero Aquiles detesta la arrogancia de Agamenón… Muy bien podría haberse llamado la película “La cólera de Aquiles”, porque el guión se aleja quizá peligrosamente del terreno mitológico (aquí los dioses no aparecen) para centrarse en las desavenencias entre Aquiles y su jefe. Esto no quita por supuesto para que estén presentes los temás básicos de esta historia épica, tales como la amistad, el amor, el honor y la valentía. El director Wolfgang Petersen ha logrado salir airoso de esta superproducción plagada de extras y rodar vibrantes escenas de lucha cuando entran en acción los nombres ilustres de Áyax, Odiseo (conocido también como Ulises) o Héctor, con algunos planos panorámicos extraordinarios. Brad Pitt se esfuerza por aportar a su personaje la fuerza del mito, aunque quizá le hace un flaco favor su estado perpetuamente iracundo, mientras que Eric Bana encarna con majestuosidad al honorable Héctor.

7/10
El bosque

2004 | The Village

Repetirse o no repetirse, he ahí el dilema. M. Night Shyamalan, que escribe, dirige y produce este film, lo tiene claro: él no se repite, aunque sus detractores se empeñen en ver otra cosa. Lo que sí hace es aprovechar un género inmensamente popular, el de suspense, para abordar cuestiones de entidad e interpelar al espectador. Y cuenta con el uso de caminos narrativos inesperados, que enganchan. Por eso la experiencia de ver sus filmes sin saber mucho de ellos, apenas lo imprescindible, se agradece. Se disfrutan más. Finales del siglo XIX. Un pueblecito aislado, rodeado por un bosque. Sus habitantes viven en relativa alegre camaradería, todos se conocen, con frecuencia tienen comidas al aire libre, todos juntos. Son gobernados por un grupo de mayores, que resuelven los problemas de la comunidad. Pero, única limitación, han acordado no salir nunca del pueblo, pues en el bosque habitan unas horribles criaturas, ‘los que no se pueden nombrar’. Mientras no traspasen los límites del villorrio, podrán vivir en paz. Pero de lo contrario… Nuevos desafíos para Shyalaman, brillantemente superados. El primero, crear su primera protagonista femenina fuerte, el de la ciega Ivy. Tal personaje sirve para plantear la existencia de varios tipos de ceguera; y conduce a una delicada historia de amor, con la escena del porche, resuelta con maestría. Y hay aún más amores, amores secretos no confesados. Y secretos, secretos no comunicados. Porque la cuestión de la transparencia, de mostrar las cosas como son, de hablar claro, sigue presente en el cineasta de origen hindú. Y luego está el miedo. Miedo distinto del terror (aunque hay un pasaje en el bosque, donde Ivy bien podría ser bautizada como ‘Caperucita amarilla’, de enorme fuerza, capaz de asustar a cualquiera), y de más largo alcance de lo que podría parecer. Se trata del miedo al exterior, a un peligro que nunca ha sido afrontado en serio. Permanecer enclaustrados en el pueblecito tiene su contrapartida: faltan medicinas y otras cosas buenas, a las que se ha renunciado para evitar a los monstruos. Controlar esta historia no es tan sencillo. Para crear la atmósfera precisa, la puesta en escena es esencial. Y el director sabe mover todas sus fichas: el sonido y la música, tan cruciales en su cine; los movimientos de cámara, con un inesperado uso del zoom; el diseño artístico del pueblo, en localizaciones invernales, y no en estudio… Los personajes y su desarrollo son importantes. Shyamalan sigue probando que es un excelente director de actores. En el film reúne a un reparto de aúpa (Joaquin Phoenix, Adrien Brody, William Hurt, Sigourney Weaver, Brendan Gleeson), que maneja bien, e incluso se permite jugar a lo Hitchcock en Psicosis, con la desaparición a mitad de trama de un actor.

8/10
Cold Mountain

2003 | Cold Mountain

La guerra de secesión americana. Inman, un soldado que combate en el bando sudista, resulta herido. En la etapa de convalecencia llega a sus manos una carta de su amada Ada, hija de un clérigo, con la que apenas mantuvo dos breves conversaciones y un beso antes de partir. En esas encendidas líneas, ella le cuenta sus penas, la muerte de su padre, su práctica inutilidad a la hora de sacar adelante su granja. Y le dirige una orden imperiosa: que deje todo lo que tiene entre manos (el ejército, por tanto) y vuelva junto a ella. Conmovido, sabedor de que ese amor a primera vista es lo que da sentido a su vida, Inman emprenderá el largo camino a casa. Adaptación de la voluminosa novela de Charles Frazier, ganadora del prestigioso National Book Award americano, que muestra cómo el amor es un motor más poderoso que las guerras a la hora de que el mundo siga dando vueltas. Anthony Minghella, director y autor del guión, sabe vertebrar bien la historia, que se inicia con Inman en el frente. Los flash-backs nos permiten conocer cómo se fraguó el delicado amor entre una tímida damisela del Sur, perfecta señorita nada práctica, y un tosco granjero, al que cuesta articular más de dos palabras seguidas. Una vez cumplido este primer objetivo, Minghella narra paralelamente las penalidades de Ada para sobrevivir en su granja y las de Inman para regresar. Ella contará con la ayuda inesperada (quizá demasiado, pues la chica llega casi como llovida del cielo) de Ruby, una moza sin demasiados modales, pero muy trabajadora y con un corazón de oro. Pero debe soportar el acoso de un bruto pretendiente, que más que a ella lo que desea son sus tierras. Mientras él, al modo de un Ulises del siglo XIX, encontrará en su camino múltiples personajes, oráculos, ciegos y cantos de sirena. Minghella pone un especial cuidado en las transiciones entre uno y otro hilo narrativo. Una buena herramienta para ello es la música: el director la usa, no sólo como un elemento que sirve para dar paz en medio del clima bélico, sino para pasar de una historia a otra; el piano de Ada y los violines del grupo del padre de Ruby, vienen para eso al pelo. El film es el clásico título concebido para arrasar en los Oscar. De hecho, obtuvo 7 nominaciones (de las cuales materializó una, la estatuilla de Renée Zellweger), pero curiosamente, no en los apartados de película y director. El diseño de producción, fotografía, música, son apabullantes, así como el reparto, sembrado de actores de primera línea. Nicole Kidman (no nominada, quizá por su premio de Las horas el año anterior) prueba que es una de las mejores estrellas que pueblan la galaxia Hollywood, creíble en su modosito personaje y en su transformación; también Jude Law (él, sí, nominado) hace creíble un personaje parco en palabras, pero en cuyo rostro es bien visible la huella de la guerra; y René saca todo su jugo a un personaje agradecido, apoyo necesario para la heroína. El resto –Atkins, Gleeson, Hoffman, Portman, Ribisi, Shuterland, Winstone…–, secundarios de lujo, cumplen sus papeles a la perfección.

7/10
Dark Blue

2002 | Dark Blue

Film policial basado en una idea original de James Ellroy, el novelista autor de L.A. Confidential. La historia se inspira en los disturbios raciales que acontecieron en Los Ángeles, tras la muerte de un hombre negro, apaleado por la policía. Como es habitual en Ellroy, tal premisa le sirve para indagar en el mundo de la corrupción, presente por desgracia entre quienes debían defender a los ciudadanos honrados. Kurt Russell da vida con convicción a un duro policía, al que secundan unos excelentes secundarios. Tras la cámara está Ron Shelton, que por una vez abandona sus típicos filmes deportivos (Los Búfalos de Durham, Tin Cup) o de comedia desustanciada (Hollywood: departamento de homicidios).

6/10
28 días después

2002 | 28 Days Later...

Un grupo de ecologistas británicos asalta un laboratorio donde se hacen experimentos con monos. ¡Craso error! Su intención era buena, liberar a los animalitos, pero no podían sospechar que se estaba experimentando con ellos un virus letal, que estimula la rabia hasta extremos insospechados. 28 días después, un tipo en coma despierta en la UCI de un hospital. No hay nadie allí, ni en las calles; el espectáculo de Londres desierto es sobrecogedor. Pronto sabrá que quedan pocos supervivientes, y que los infectados por el virus se han convertido en una especie de zombies, siempre sedientos de sangre. Aunque el trío Danny Boyle, Andrew Macdonald y Alex Garland sigue fiel a su esquema de “grupo de personas sometido a una situación límite” que ya empleó en La playa, aquí se bebe también de clásicos varios del cine fantástico, los más evidentes La noche de los muertos vivientes y El último hombre… vivo. Boyle se revela, al igual que en Trainspotting, como un director de gran sentido visual (la gota de sangre que cae por culpa de un cuervo, la esperanza en el cielo entre las ramas de un árbol, las vallas publicitarias de caras sonrientes en las calles desiertes…), y también como creador de atmósferas desasosegantes. Aquí, recurriendo al vídeo digital, que le permite una gran versatilidad, nos pone a los espectadores con el corazón en un puño.

6/10
Gangs of New York

2002 | Gangs of New York

Año 1847. Nueva York, que a principios de siglo contaba con 60.000 habitantes, ha alcanzado una cifra cercana a las 800.000 almas. La hambruna desatada en Irlanda ha forzado a la gente a emigrar, y el puerto de la ciudad recibe a diario a muchas personas que creen haber llegado al fin a la tierra de las oportunidades. Pero las cosas no son tan sencillas. Sobre todo porque los neoyorquinos de origen protestante, que ya llevan un tiempo establecidos en el lugar y se autodenominan “nativos”, odian a los irlandeses. Lo que despierta el mismo sentimiento en los recién desembarcados. Las reyertas callejeras no son raras, y en una de éstas que enfrenta a los nativos con los “Conejos muertos”, una banda irlandesa, el cura Vallon, su líder, muere a manos de Bill “El carnicero”, el jefe del otro bando. Su único hijo, Amsterdam, entonces un niño, es testigo de la muerte, y se jura vengar la memoria de su padre. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, de modo que dieciséis años de estancia en un orfanato no es demasiado tiempo para Amsterdam, que al salir está listo para infiltrarse en la banda de Bill y ganarse así su confianza. Ha llegado la hora del desquite. El proyecto de Gangs of New York se remonta a 1970, cuando Martin Scorsese descubrió el libro del mismo título de Herbert Asbury, escrito en 1928. Allí se contaban historias de los bajos fondos neoyorquinos del siglo XIX. Para alguien como Scorsese, siempre interesado por el mundo gangsteril y los repliegues más oscuros y atormentados del ser humano (la prueba está en títulos como Malas calles, Taxi Driver, Uno de los nuestros o Casino), era material de primera. De modo que con el guionista Jay Cocks empezaron a pergeñar un guión. La cosa era compleja y el despliegue de medios impensable en aquel momento. Así que pasaron los años, nuevos guionistas (Steven Zaillian y Kenneth Lonergan) se sumaron a la tarea… y así hasta hoy, en que el film es una realidad. En la trama de la película se pueden observar claramente dos niveles. Por un lado está el trasfondo histórico, que Scorsese interpreta en clave ideológica con su tesis “América está construida sobre la violencia”, en una línea muy a lo Hobbes y su célebre aforismo “El hombre es un lobo para el hombre”. Y, en un esfuerzo por abarcarlo todo, se suceden hechos como la llegada masiva de inmigrantes irlandeses, los disturbios en Five Points, el estallido de la guerra de secesión con el consiguiente reclutamiento forzoso de soldados. Lo que convierte las calles de Nueva York en una enorme olla a presión a punto de explotar. A todos estos elementos se suman los enfrentamientos étnicos (donde el origen y la religión se convierten en señas de identidad), sociales (los pobres no tienen más remedio que alistarse, los ricos pueden evitarlo pagando una alta suma de dinero) y políticos (va a haber elecciones en la ciudad). El esfuerzo de Scorsese por ofrecer un fresco del Nueva York del siglo XIX necesita, obviamente, de una historia con unos personajes. Y Scorsese y su equipo de guionistas han imaginado una que pivota alrededor de Amsterdan y sus planes de venganza. El joven, un tipo habilidoso, se las apaña para entrar en el círculo más próximo de Bill “el carnicero” (Daniel Day-Lewis). Pero no puede prever que entre ambos va a surgir una curiosa relación paternofilial, donde Bill ve en Amsterdam algo más que un secuaz competente. Esto conduce a conductas muy, muy inesperadas, por parte de Amsterdam. Por supuesto que si Amsterdam tiene la cara de Leonardo DiCaprio, éste necesita con urgencia un motivo amoroso para seguir adelante. Y se lo da Jenny Everdeane (Cameron Díaz), una raterilla que consigue robar dinero y corazones con gran facilidad; el personaje, que desea reunir pasta para poder marchar al oeste, oculta un lado oscuro, y una relación especial con Bill.

6/10
Inteligencia artificial

2001 | Artificial Intelligence: AI

¿Cuál es la verdadera naturaleza del amor? ¿Se pueden crear los afectos artificialmente? ¿Hasta qué punto? En un mundo futuro donde los robots desempeñan todo tipo de funciones, sólo falta un último eslabón que separa a las máquinas de los seres humanos: la capacidad de amar. Pero la poderosa empresa Cybertronics Manufacturing acaba de superar este obstáculo con la creación de David, un robot-niño de 12 años diseñado específicamente para desarrollar lazos afectivos. Henry y Mónica, cuyo matrimonio comienza a resquebrajarse debido a la enfermedad de su hijo –crionizado hasta que se encuentre remedio para su mal–, decidirán superar la situación “haciéndose con los servicios” de David. Tras las dudas iniciales, será sobre todo Mónica quien pretenda así llenar el vacío afectivo dejado por su hijo. Sin embargo, el desmedido cariño del niño-robot acabará por no ser asumido satisfactoriamente por la sociedad que le ha creado. Sin nadie a quien acudir, el pequeño David emprenderá un viaje para comprender de dónde procede. Spielberg toma un proyecto del gran Stanley Kubrick y ofrece una entrañable película sobre uno de los aspectos que más atrae a los científicos: el de la capacidad de crear inteligencia. Y lo hace contando su particular versión futurista de Pinocho, el muñeco que quería ser niño. Quizá pueda achacársele un metraje excesivo y una perspectiva demasiado sentimental, pero esta película es ya un monumento del género de la ciencia ficción. Muy bien ambientada –los escenarios de Rouge City son un buen ejemplo– y con notables efectos especiales, la historia de David atrapa sin embargo por su paradójica humanidad, un mérito que pertenece íntegramente a Haley Joel Osment, quien da vida al robot con una profundidad asombrosa. El guión de Spielberg y una buena galería de secundarios, entre los cuales brilla Jude Law con su papel de “Joe el gigoló”, ponen el resto.

6/10
El sastre de Panamá

2001 | The Tailor of Panama

Adaptación de la novela de John Le Carré, en cuyo guión él mismo ha participado. Narra la llegada al Panamá de la era “postrecuperación-del-canal” de Andy, espía que trabaja en su propio provecho y sólo, como posible efecto secundario no deseado, en el de su país, el Reino Unido. En el país centroamericano contacta con un sastre que puede ser una buena fuente de información. Y empieza a exprimirle sin que le importe demasiado si lo que le cuenta es verdad o no. Vuelta de tuerca a la idea imaginada por Graham Greene en Nuestro hombre en La Habana de espía que inventa una información increíble. Sólo que el film entregado por Le Carré y John Boorman tiene menos sentido del humor y una visión bastante más cínica del ser humano. Así, el personaje de Pierce Brosnan, Andy, cae antipático: su obsesión por el dinero y el placer (sexo que remacha lo animal que es Andy) no ayudan a hacerlo amable. Más cercano resulta el personaje del sastre, encarnado por Geoffrey Rush: las dudas acerca de la mentira sobre la que ha edificado su vida familiar tienen su interés.

5/10
A por todas (Saltwater)

2000 | Saltwater

Los Beneventi son una familia aficancada en un pueblecito de la costa irlandesa, que vive del turismo unos meses para luego adquirir un ritmo lánguido. Frank, el hijo mayor de la familia, ayuda a su padre viudo a sacar adelante una cafetería, lo que es problemático por la deuda que tienen con un gángster local. Pequeño drama costumbrista irlandés sobre la vida ordinaria que a veces se torna rutinaria y difícil de sobrellevar, sobre todo si hay presiones externas. Estupendo reparto.

5/10
Misión imposible II

2000 | Mission: Impossible II

Acción a raudales... y algo más. La peli no puede empezar de modo más espectacular: una impactante escena en un avión, seguida de una espectacular escalada de Ethan Hunt-Tom Cruise por las montañas donde "veranea". Tras esto, el director de Hong Kong John Woo sigue un camino inesperado. Ethan Hunt tiene que ocuparse de una nueva misión imposible, y para llevarla a cabo debe apoyarse en la bella Nyah, una ladrona profesional. Trasladada la acción a una Sevilla delirante –ahí conviven procesiones y fallas en explosivo y esperpéntico cóctel–, Woo se presta a contarnos una historia romántica. Como película de acción e intriga, hay que decir que el estilo Woo es muy diferente al estilo De Palma. Éste componía en Misión imposible una historia basada en la capacidad de sorprender. También con la referencia de Hitchcock en mente. El director oriental es más pesadito, y aunque se esfuerza en componer secuencias de genuino suspense –la carrera de caballos, la entrada en el edificio superinteligente estilo Matrix, la entrada en la guarida supersecreta con el subsiguiente encuentro con "los malos"–, se advierte que no es ése su punto fuerte. ¿Y cuál es el punto fuerte de Woo? Pues ya se sabe, su particular estética de la violencia, con ballets aéreos en que los personajes se sacuden de lo lindo, ya sea con puños o pies, o con el vehículo que se tercie. En este sentido Woo ha reservado la traca fuerte para el final: una espectacular persecución de motos, con duelo entre héroe y villano, primero montados en sus respectivos vehículos, y luego cuerpo a cuerpo, en la arena de la playa. Flipante.

4/10
Los secretos de la inocencia

1999 | My Life So Far

Dieciocho años después, Hugh Hudson y David Puttnam, director y productor respectivamente de la fantástica Carros de fuego, vuelven a formar dúo en este film para contar el paso del niño Fraser a la adolescencia en el entorno de una idílica finca. Los personajes pintorescos, como el padre, un inventor medio chiflado, la madre con los pies en el suelo, el tío y su novia francesa, le marcan de modo decisivo. El reparto es verdaderamente superestelar.

7/10
Mandíbulas

1999 | Lake Placid

Un lago tranquilo. Tranquilo en apariencia. En sus profundidades mora una criatura letal, con forma de enorme cocodrilo. Después de que engulla a un tipo seccionándolo por la mitad, una paleontóloga acude a investigar. Le ayudan en sus pesquisas un guardia forestal y un sheriff. Pronto se agrega al grupo un millonario algo chiflado, especialmente obsesionado por los cocodrilos, a los que considera poco menos que deidades. Entretenido producto de serie B, que recuerda a Anaconda. El film tiene unos cuantos sustos bien dosificados y un agradecido sentido del humor, como puede verse en el gag que cierra la historia. Los efectos especiales son más que presentables. Tras la cámara está el veterano del terror Steve Miner, que dirigió dos entregas de la saga Viernes 13, además del interesante film Eternamente joven. El reparto tiene muy competentes actores: Bridget Fonda, de la célebre familia Fonda, Bill Pullman y un alocado Oliver Platt.

6/10
Un viaje desde el corazón

1998 | This is My Father

Un profesor de mediana edad descubre antiguas fotos de su madre que le convencen de que ella no le dijo toda la verdad sobre quién fue su padre. Hasta entonces creía que éste era un pescador francés, pero resulta que podría ser un granjero irlandés. Puesto que su madre, muda y paralítica, no le ofrece ninguna respuesta, decide viajar a Irlanda, acompañado de su sobrino, para buscar a su verdadero progenitor. Paul Quinn debuta como director con esta película en la que ha involucrado a sus hermanos: el actor Aidan Quinn y el director de fotografía Declan Quinn. En pequeños papeles aparecen actores de renombre como John Cusack, James Caan y Brendan Gleeson.

4/10
The General

1998 | The General

Film basado en un personaje real, conocido como "The General". Se trata de Martin Cahill, un criminal irlandés de baja extracción social, que realizó numerosos robos en Dublín. Se hizo popular en los 80, por la audacia de sus golpes, su enfrentamiento con el IRA y su agitada vida sentimental. El personaje ridiculizó una y otra vez a la policía, que no conseguía probar sus delitos; hasta el punto de que se ganó una relativa popularidad. John Boorman (director, guionista y productor) sabe dibujar la simpatía del personaje, pero sin obviar sus rasgos más crueles, o su curiosa bigamia. El director afirma que él mismo fue una de las víctimas de un robo de "The General", una de las razones que le condujo a investigar al personaje. Para intensificar el realismo Boorman rodó originalmente el film en un intenso blanco y negro. Destaca especialmente Jon Voight, el inspector de policía y Brendan Gleeson, que interpreta al protagonista, un tipo egocéntrico y carente de valores, que como decía la frase promocional del film “robaba a los ricos, para dárselo a sí mismo”. La película fue recompensada con el premio al mejor director en Cannes, y ha merecido las alabanzas del mismísimo Francis Ford Coppola.

7/10
El crimen desorganizado

1997 | I Went Down

Git Hynes acaba de salir de prisión. Su novia le ha dejado y está en deuda con el gánster Tom French, que le obliga a hacer un viajecito al sur de Irlanda para recoger a un amigo suyo llamado Frank Grogan. Durante el recorrido le acompañará Bunny Kelly, un delincuente de mayor edad que él, que tiene debilidad por las faldas y un humor de perros. Pero Git descubre que French quiere ver a Grogan muerto y se niega a realizar la misión. Su única posibilidad es llegar a un acuerdo con Bunny y Grogan, un tipo muy poco fiable. Git y Bunny tendrán que permanecer unidos si no quieren acabar bajo tierra con un disparo en la cabeza. Comedia violenta que explora con humor la bajeza de la mafia irlandesa. Las sobrias interpretaciones y la sobresaliente dirección hacen que la película quede permanentemente grabada en la memoria del espectador.

6/10
Turbulence

1997 | Turbulence

El día de Nochebuena un avión Boeing 747 se prepara para el despegue con sólo cinco pasajeros a bordo, a los que se unen, a última hora, un curioso grupo, dos peligrosos delincuentes y cuatro policías encargados de su vigilancia. Ya en el aire, el avión se ve envuelto en una violenta tormenta, momento que aprovechan los criminales para hacerse con el control de la nave. Aunque el tema no es novedoso, el director Robert Butler ofrece un entretenido thriller, dando buen uso a las constantes del subgénero "secuestro de avión", angustia, vaivenes, peligros de colisión, imposibilidad de escapar, etc. Protagonizan el eficaz y desquiciado Ray Liotta (Uno de los nuestros) y una guapa Lauren Holly (Beautiful Girls), que aquí lo pasa realmente mal. Aunque el resultado no es nada del otro mundo, desde luego la tensión, acción y suspense están garantizados.

5/10
Michael Collins

1996 | Michael Collins

El irlandés Neil Jordan escribe y dirige un film que había anhelado hacer durante años. Un cuadro de la independencia de su país, a través de los rasgos y motivaciones del carismático líder Michael Collins. La película describe sus actuaciones, desde el levantamiento de Pascua de 1916 hasta su muerte en atentado terrorista, en 1922, en circunstancias no aclaradas. Jordan fustiga sin contemplaciones el dominio británico sobre la isla, de modo que los atentados promovidos por Collins se presentan como la única manera de obtener la independencia. Sin ahorrar crudeza al mostrar estas acciones violentas, el director las rodea de un aura romántica, al estar dirigidas sobre todo hacia las fuerzas de ocupación, y porque se contraponen con las duras represalias de los ingleses, como la matanza del estadio, una de las secuencias mejor resueltas del film, de gran belleza plástica. Jordan da con la estructura narrativa idónea. Marca con precisión los avatares históricos, como señales en el camino, que guían el relato. Y a la vez insufla vida a los caminantes de la historia: Michael Collins, generoso y legendario (magnífico Liam Neeson, premiado en el Festival de Venecia); Eamon de Valera (Alan Rickman), primer presidente irlandés, político y al que se presenta como envidioso del carisma de Collins; Harry Boland (Aidan Quinn), cuya amistad con Collins se resiente por una disputa amorosa y diferencias políticas; Ned Broy (Stephen Rea), espía en campo británico; Kity Tiernan (Julia Roberts), con el corazón dividido entre Boland y Collins... La humanidad y señas de identidad de los personajes enriquecen la narración, evitando que caiga en la fría exposición de hechos. Afirma el director que su película es "simplemente, una lección de historia". Pero es inevitable plantearse si es posible un cine histórico. ¿Hasta dónde ha de sujetarse a los hechos ciertos conocidos? ¿Con qué margen se cuenta para la conjetura? Jordan, además de tomar partido por la causa irlandesa, carga las tintas en la utilización política de Collins por De Valera en las negociaciones con los ingleses, y arroja la duda sobre la posible implicación del presidente en el asesinato de Collins. El director narra una epopeya, y todos los elementos del film apuntan en tal dirección. Pero la puesta en escena, prodigiosa, conjuga a la perfección drama intimista con acción. Los movimientos de masas están perfectamente coreografiados, el suspense de la entrada en una fortaleza inglesa es sobrecogedor; y a la vez, está la soledad del héroe, sus dudas, bien reflejadas en imágenes. La fotografía de Chris Menges da un maravilloso y realista aire de época, gracias a una rica paleta de grises, azules, verdes y marrones; la partitura de Elliot Goldenthal contribuye al aire épico. La narración en montaje paralelo de algunas escenas —una serie de atentados nocturnos, el asesinato de Collins— son de un vigor formidable. El León de Oro a la mejor película en el Festival de Venecia 1996 está plenamente justificado.

7/10
Trojan Eddie

1996 | Trojan Eddie

Braveheart

1995 | Braveheart

Siguiendo los pasos de Kevin Costner con su Bailando con lobos, Mel Gibson también recreó un drama histórico de más de dos horas de duración, protagonizado y producido por él y con un gran despliegue de medios. Asímismo, se alzó con el oscar a la mejor película en 1995. Tras su magistral debut como realizador con El hombre sin rostro, Gibson se afianzó tras las cámaras con la recreación de la vida de William Wallace, un líder escocés del siglo XIII que encabezó la rebelión contra el rey de Inglaterra Eduardo I. Wallace consiguió la unión de todos los nobles escoceses, por lo que consiguió incluso derrotar al ejército inglés en la batalla de Stirling. Tras el asesinato de su joven esposa por los ingleses, la única motivación de Wallace es la venganza. El filme contiene grandes secuencias, no sólo las relativas a la batalla, que son las más espectaculares -cientos de extras participaron en su elaboración-, sino también en el interior de la trama, de tipo romántico, lírico e incluso humorístico, de todas las cuales el realizador consigue salir con evidente soltura. La recreación que Mel Gibson ofrece de la Edad Media es realista, y da la impresión de ser una época ruda y con evidentes signos de cambio, como la creación de las universidades, por lo que el mensaje, en el fondo, es positivo.

8/10
Café irlandés

1993 | The Snapper

Comedia costumbrista irlandesa de Stephen Frears, rodada para televisión, que adapta una novela de Roddy Doyle. Cuenta cómo la vida de una familia irlandesa de clase obrera se altera cuando la hija mayor, soltera, se queda embarazada. Se trata de una película hecha con pocos medios, y a la que falta enjundia. Su mirada es superficial, se toma a broma cuestiones muy serias.

6/10
Escapada al sur

1992 | Into the West

Un abuelo cuenta una historia a sus nietos irlandeses Tito y Ossie, la leyenda de 'Tirnanog', un precioso caballo blanco. Los niños vivirán con su propio caballo una fantástica aventura mientras sus padres arreglan la relación con el abuelo. Drama familiar con tintes de aventura protagonizado por Gabriel Byrne (Sospechosos habituales), Ellen Barkin (Ella nunca se niega) y David Kelly (Charlie y la fábrica de chocolate). Destaca la bella fotografía de los paisajes irlandeses a cargo de Newton Thomas Sigel (Tres reyes, X-Men).

6/10
Un horizonte muy lejano

1992 | Far and Away

1892. Joseph Donelly trabaja en Irlanda para el poderoso señor Christie. Una serie de desafortunados incidentes hacen que tenga que huir, dejando atrás su patria. En su marcha lo acompaña la adinerada hija de Christie. Juntos llegan a Estados Unidos donde pasan todo tipo de calamidades para sobrevivir. Él comienza a pelear para ganarse la vida. Entretenido film de aventuras en donde la pareja protagonista –en aquella época también en la vida real– demuestra mucha química e pantalla. Dirige Ron Howard, para algunos un director demasiado blandito, por lo que sus películas nunca alcanzan la fuerza que se les podría sacar a us historias.

6/10

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