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Reportajes

La muerte como nexo de unión fílmico

Día 24: Crimen kazako, abuelos ermitaños canadienses y amor lésbico chileno

Tres películas de nacionalidades y tradicionales culturales bien diversas llegan a la sección oficial, aunque como telón de fondo está presente la muerte, por enfermedad, violencia ajena, o atentando contra la propia vida.

 

Sorprende la factura técnica, muy cuidada, de una cinematografía no muy conocida, la de Kazajistán. De este país llega A Dark-Dark Man, un policíaco dirigido por Adilkhan Yerzhanov, que se ha venido a San Sebastián prácticamente con su equipo al completo, hay ilusión por arramblar con algún premio.

¿Puede cambiarse el modo de hacer las cosas?

Estamos ante una película sobre una cultura de corrupción firmemente arraigada. Un menor ha aparecido muerto, alguien ha abusado antes de él. La policía sabe bien desde el principio quién es el culpable, el tipo muy, muy oscuro del título, un cacique local, que es intocable. Por eso toca cargar el muerto a un pobre diablo, el tonto del pueblo, como si dijéramos. Pero como ha aparecido en escena una joven periodista de un medio extranjero, toca disimular un poco. Lo que no es tan sencillo.

ADark DarkMan homeYerzhanov entrega una película de investigación policial rural –al menos aparente investigación–, con un hermoso telón de fondo que incluye los campos de maíz y la cordillera montañosa nevada. Como las pesquisas no son muy hondas, y el “sospechoso” del crimen es algo muy especial, el ir de aquí para allá en que consiste el film adquiere en algunos momentos un tono surrealista, que a veces hace pensar en Memories of Murder, del coreano Bong Joon-ho; también por su ritmo pausado y planos sostenidos se pueden citar las más dramáticas y contenidas Érase una vez en Anatolia, del turco Nuri Bilge Ceylan, o Sin amor (Loveless), del ruso Andrei Zvyagintsev.

El film invita a pensar si es posible detener una espiral de podredumbre en los poderes fácticos, cuando la prensa que investiga quizá lo hace por vanidad u otros motivos espurios; la respuesta la puede dar, quizá, la inocencia del chivo expiatorio, se puede tocar fondo y plantearse la posibilidad de hacer lo correcto.

Hasta que la muerte las separe

La película del chileno José Luis Torres Leiva Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, describe el amor de dos mujeres, María y Ana, una de ellas con una enfermedad terminal. A una le cuesta sobrellevar los padecimientos consiguientes y saber que se acerca el final, a la otra, aunque es enfermera, le atenaza el dolor por la inminente partida de su pareja. En los últimos días, ella se ve estimulada en su creatividad, con cuentecillos oníricos narrados con voz en off, que vendrían a ser una justificación existencial de su estilo de vida, ella habría sido valiente y habría sabido asumir su lesbianismo sin complejos, frente a los convencionalismos sociales.

Vendrálamuerteytendrátusojos 1La intención de la película protagonizada con corrección por Amparo Noguera y Julieta Figueroa es obvia en su engolado lirismo, y cinematográficamente no está muy lograda, con largos planos exageradamente sostenidos, véase el tractor que obstaculiza el camino, es de suponer que se trata de un poderoso símbolo; el tempo es lento, muy lento, es de las pocas proyecciones en fui testigo de una paulatina fuga de espectadores.

Fuegos que nunca se extinguen

La canadiense Louise Archambault sorprendió con su película Y llovieron pájaros, escrita y dirigida por ella misma a partir de una novela. El ritmo de la narración es impecable, y sabe desarrollar muy bien a sus personajes, aunque al fondo haya mucho dolor, muerte, hartazgo de la vida, que sólo puede ayudar a sobrellevar el amor, la retirada del mundo o la dedicación al arte.

Raffaelle es una fotógrafa que está trabajando en una exposición, que le lleva a entrevistar a supervivientes de un terrible incendio que sacudió una zona boscosa años atrás. Sus pesquisas le llevan hasta el lugar donde viven retirados lejos del mundanal tres ancianos, uno de ellos conocido porque el fuego terminó con todos sus seres queridos, y que acabó refugiándose en la pintura.

Ilpleuvaitdesoiseaux 1También conocerá al encargado del llamado “hotel del libanés”, que se ha traído a su tía al lugar, no quiere que siga en el sanatorio psiquiátrico donde la recluyó su familia. Como una de las cabañas de los ancianos va a quedar libre, podría ocuparla ella.

Archambault sabe mostrar las heridas, profundas, de los personajes, con sus distintas formas de intentar restañarlas. Intriga con algunos detalles que van saliendo a la luz, y ahonda en el miedo que nos atenaza y que puede llevarnos a la soledad, a encerrarnos en nosotros mismos, tratando de encontrar un equilibrio en medio de hermosos pasajes naturales, buscando expresar la belleza con el propio arte, pintura, canciones con la guitarra, con un estilo de vida donde se prescinden de aquellas cosas que nos brinda la civilización; aunque unos y otros pueden reservarse, no obstante vías de escape, las clásicas del alcohol y las drogas, o el suicidio, cuando no se pueda más. La salvación, lo que vale la pena de verdad, no obstante, viene del amor, redentor, que puede concedernos una segunda oportunidad.

Habilidad de la cineasta es salvar el escollo de que el espectador tenga la sensación de estar contemplando un culebrón, y es que hay abundantes elementos dramáticos, además de la historia de amor entre ancianos, que va en esta dirección, pero que se sabe presentar sin prisas, para que pueda ser más fácilmente aceptada.

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