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Entrevistas con Gaspard Ulliel y Peter Webber

A pesar de su juventud, el rostro del francés Gaspard Ulliel (1984) resulta conocido por el gran público gracias a sus papeles en Largo domingo de noviazgo o Fugitivos. Aunque será a partir de ahora, tras interpretar al joven Hannibal Lecter, cuando su talento no pasará desapercibido para nadie. Porque a pesar de los riesgos que entrañaba la empresa de meterse en la piel del famoso asesino caníbal, Gaspard Ulliel ha salido más que airoso. Le entrevistamos con motivo de la presentación en España de Hannibal. El origen del mal.

Entrevistas con Gaspard Ulliel y Peter Webber

Anthony Hopkins dice que el personaje de Hannibal nos fascina porque representa el lado oscuro de la vida. ¿Estás de acuerdo?

Sí, creo que todos tenemos un lado oscuro, y resulta interesante explorar esa parte del ser humano. Pero esta película ofrece un matiz diferente en cuanto a que él todavía no se ha entregado plenamente a ese lado oscuro. Lo que le ocurre es más bien como una lucha interior con ese lado oscuro que se va apoderando de él.

¿Qué rasgo del personaje le ha sido más difícil de interpretar?

Lo más difícil fue plantear el personaje conforme se iba acercando a la parte final, cuando se iba pareciendo cada vez más al monstruo que todos conocemos. Era importante que la gente lo reconociera, por eso trabajé mucho en ello.

¿Ha hablado del personaje con Anthony Hopkins?

Estaba previsto que nos conociéramos durante la fase de preparación de la película, pero al final, los compromisos laborales de Anthony Hopkins imposibilitaron ese encuentro. De todas maneras, no sé si habría aportado mucho, en el sentido de que cada uno tiene su forma de trabajar.

¿Le intimidaba que antes Hannibal hubiera estado interpretado por un actor de la talla de Hopkins?

Claro que me intimidaba. Él había hecho un trabajo fantástico en todas las películas de la saga, además de ser un actor increíble. También sabía que la gente iba a comparar, así que no fue fácil. Sin embargo, tampoco se trataba de seguir sus pasos, ya que es una película totalmente diferente. El personaje es más joven y todavía no tiene ese estado mental de psicopatía que tan magistralmente encarnó Hopkins.

¿Qué ha sentido al interpretar al asesino en serie más conocido de nuestros tiempos?

Estaba muy contento porque era una gran oportunidad para mí. Suponía interpretar a uno de los malvados más famosos de la historia del cine. Al mismo tiempo, esto suponía una presión extra ya que había muchas expectativas alrededor del personaje, por lo que al principio era más reacio. No fue fácil.

¿En qué momento de la película sentiste que la balanza se había inclinado hacia el lado oscuro de Lecter?

Yo creo que es en el momento de la última pelea, en el barco. Murasaki (Gong Li) le empuja para que vuelva a la realidad, pero él alega que eso no pasará nunca. Ahí queda claro que el lado oscuro ha vencido en la balanza.

¿Cómo preparaste este momento?

Esa escena se rodó al final, así que tuve mucho tiempo para prepararla, aunque no tenía muy claro cómo lo iba a hacer. Es el tipo de escena que te sale el día que la haces. Además, antes de ese momento clave había una gran pelea, con todo lo que eso implica, con lo que no se podía preparar, más bien salía solo.

Junto a esto, lo que leí en el guión me había parecido un poco exagerado, así que era importante trabajar ese día con el director, que me empujaba a hacer cosas que yo dudaba que podía hacer.

Dada su filmografía, ¿no teme encasillarse en un tipo de personaje misterioso, inquietante, de pocas palabras?

Es verdad que la mayoría de mis personajes tienen un toque misterioso con un aire de locura. Quizás me siento atraído de alguna manera hacia ese tipo de papel, pero no soy consciente de ello. Pero ahora que lo dices, tendré que pensarlo. Quizás sea mi cara (risas). De todas maneras, me parece muy interesante que los personajes tengan un toque misterioso, enigmático. De ese modo se me ofrecen más posibilidades de crear.

En cuanto a encasillarme en este tipo de papeles, no tengo miedo porque soy muy joven. Además, mis próximos proyectos están muy alejados del personaje tipo Hannibal.

¿En qué se diferencian el Hannibal de Hopkins y de Brian Cox del tuyo?

Creo que la clave está en el lado humano. Thomas Harris humanizaba al personaje en esta historia. Esta ‘humanidad’ hace que el público pueda identificarse más con él. Como actor yo podía identificarme con el sentimiento que le impulsa, que es la venganza, un sentimiento muy humano que dura hasta el final, momento en que entra en el terreno de la psicopatía.

¿Te han influido las novelas de Thomas Harris a la hora de abordar el papel?

Las he leído y me ayudaron mucho porque hace unas descripciones muy específicas del personaje, como por ejemplo, de su forma de pensar. Además lo bueno que tiene la lectura es que utilizas tu imaginación más que cuando ves una película, y eso es muy bonito a la hora de crear.

¿Qué has tomado de las películas de samuráis?

No mucho, algo del movimiento de espadas. Lo que sí me dijo el profesor que me preparó para este tipo de escenas es que esas peleas que son tan largas y a las que el público está acostumbrado no son reales. La forma de luchar que tenían los samuráis era distinta. Ellos buscaban una cosa rápida.

¿Cómo ha sido su relación con esa increíble actriz que es Gong Li?

Fue maravillosa, y era muy agradable estar todas las mañanas en la caravana con una mujer tan bella (risas). Es una actriz muy profesional, que trabaja a la manera asiática, con mucha concentración. Eso me ayudó mucho a la hora de preparar varias escenas. Impresiona ver cómo trabaja porque es muy precisa. Se ve que domina muy bien la técnica para trabajar delante de la cámara.

¿Qué otro personaje de ficción o realidad te gustaría hacer?

No lo sé, es una buena pregunta. Me parecen muy interesantes los personajes reales, los que han existido de verdad. Porque con ellos hay mucha información para documentarte y preparar el papel. Pero no se me ocurre ninguno en concreto. Además, como soy tan joven tampoco tengo un abanico muy amplio de personajes para que me ofrezcan.

Peter Webber:

El director Peter Webber se hizo célebre al realizar la excelente La joven de la perla, que obtuvo tres nominaciones al Oscar. Su siguiente película es todo un bombazo, ya que se trata de Hannibal. El origen del mal. Con motivo de la presentación del film en España, contestó a nuestras preguntas.

¿Qué aporta su película a la saga de Hannibal?

Creo que no añade nada, porque no tiene absolutamente nada que añadir. Cada película es independiente de las demás. Creo que el padre de la criatura, Thomas Harris, hace con su personaje lo que le da la gana, y decidió escribir una novela que contara los orígenes del personaje. Yo lo único que he hecho es trasladar esa historia a la pantalla. No he tenido, por tanto, ninguna pretensión de añadir ni de quitar nada. Quizá es una pregunta que deberían responder los espectadores. De todas maneras, mi percepción es que a la gente joven le gusta más que a la gente más mayor que está demasiado influida por las otras películas de Lecter.

En general, las películas sobre Hannibal Lecter son violentas, con escenas truculentas muy explícitas. Sin embargo, en su film esto no ocurre. Hay violencia, por supuesto, pero no se muestra de un modo excesivamente explícito o desagradable. ¿Podría comentar este aspecto del film?

Yo creo que la violencia que hay en el film es suficiente. No se trata de una película estilo La matanza de Texas. Pienso que tiene la violencia que se necesita, ni más ni menos. A veces es mucho mejor cuando no enseñas directamente lo que está pasando. Pongamos por ejemplo la escena del asesinato en el bosque, cuando le corta la cabeza a uno de los tipos. Si yo hubiera mostrado explícitamente cómo le corta la cabeza, creo que la gente se hubiera reído. Es mucho más efectivo ver cómo la sangre le salpica la cara a Lecter y cómo se oye el crujir del cuello que mostrar la escena de la decapitación al completo. Es muchísimo más sugerente. De todas formas, también he escuchado a gente decir que la violencia del film es demasiada. Así que yo creo que no hay ni mucha ni poca violencia explícita, sino simplemente la necesaria.

Alguna vez ha comentado que prefiere los metrajes cortos a los largos, para no tener que hacer luego un montaje muy laborioso. Me gustaría que diera su opinión acerca de la existencia de los extras en los DVD. ¿Piensa que es importante ofrecer esa información –entrevistas, comentarios, escenas eliminadas– de cara a una mejor comercialización de su película?

Estoy un poco dividido en esta cuestión. Por una parte, a mí me encanta que los DVD que yo me compro tengan todo el material extra posible, porque para mí es como ir al colegio, que el director me diga su opinión, por qué ha cortado aquí, por qué ha dejado esta escena, etc. Sin embargo, eso es una espada de Damocles. Tiene su lado malo. Y es que ofrecer ese material le quita misterio a lo que uno hace: una vez que ves cómo se ha hecho, una vez que muestras el músculo que hay debajo de la superficie, lo que muestras al público pierde cierta importancia. Así que estoy dividido. A mí sinceramente me gustaría que en mis películas sólo se enseñara la película, pero también comprendo que, si a mí me gusta ver material extra en las películas de otros directores, los demás también lo quieran en las mías.

En alguno ocasión ha dicho que su película está más cerca del drama que del thriller psicológico. ¿Ha habido un intento de despertar en el público más la compasión que la aversión hacia el personaje?

Quizá sea un viaje que empieza en la compasión y acaba en la aversión. Realmente es posible hacer que la gente sienta simpatía por un personaje y, de hecho, lo que le pasa a Hannibal Lecter en los primeros veinte minutos de la película es tan terrible que es posible que el espectador empatice con él. Pero, independientemente de tu grado de simpatía con el personaje, al final del film, debido a lo que la venganza le lleva a hacer -ser capaz de matar todo lo humano que hay en él-, lo normal es que el público sienta aversión hacia Lecter.

De cualquier forma, me da la sensación de que esto es lo que pasa en las películas con monstruos, como Frankenstein, de quien sentimos pena aunque haga barbaridades como asesinar a una niña, porque lo vemos como una víctima de su creador. Y algo parecido sucede con King Kong: mata a mucha gente, pero hay algo noble y triste en su historia.

Hay un momento muy interesante en la película, que es cuando Hannibal decide tajantemente elegir el camino del mal y no del amor que le ofrece Lady Murasaki. ¿Le interesaba aportar especialmente esta perspectiva moral?

En ningún caso intentaba moralizar, pero evidentemente la película tiene una moral. Nunca quise perder esa moral, pero sin moralizar. No quería ofrecer un mensaje moralista. Sin embargo, hay algo muy interesante acerca de este sentido moral, y es que la venganza te puede transformar en lo mismo que tú estás intentando destruir. Si esto se pudiera sacar de la película, sería algo bueno. Levantar un arma, es siempre algo muy peligroso. Una vez que la levantas es difícil dar marcha atrás.

¿Cuál es la diferencia entre Hannibal y otros psicópatas que han pasado por la pantalla?

Cuando me documenté para la película y estudiaba vidas reales de asesinos en serie no sentía que tuvieran nada interesante ni fascinante. Por lo general, tenían unas vidas terribles que a mí no me causaban ninguna fascinación. Hannibal, sin embargo, es una creación que aúna todo lo bueno y todo lo malo de este tipo de personas, y eso es lo que le hace fascinante. No tiene que ver con la realidad, porque la realidad del asesino en serie es bastante más aburrida que todo eso. Creo que Hannibal está muchísimo más relacionado con esos grandes personajes de la literatura inglesa del XIX que he mencionado antes, como Frankenstein o Drácula, que con un verdadero asesino en serie de hoy en día. Hay otras películas que han conseguido retratar la patología de esos asesinos en serie, como Henry, retrato de un asesino. Pero con Hannibal yo creo que no ha sucedido eso; pienso que Thomas Harris ha querido crear una especie de criatura gótica. Es más como una especie de cuento de hadas para adultos, con más relación con la mitología que con la realidad.

Ha dirigido una película sobre Vermeer y otra sobre Hannibal, ¿qué personaje le gustaría abordar próximamente?

La verdad es que no tengo ni idea. He tenido conversaciones con Dino de Laurentiis para hacer Barbarella, una nueva versión de la que protagonizó Jane Fonda, pero aún no sé si la haré. Necesito olvidarme de Hannibal, irme una semana o dos o el tiempo que necesite para saber exactamente qué es lo que quiero hacer. Lo que sí sé es que no me gusta que me etiqueten, detesto que me encasillen y que se anticipen a lo que voy a hacer.

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