El veterano productor Gerardo Herrero, que ganó un Oscar el año pasado por El secreto de sus ojos, no ha podido aguantar más y ha opinado acerca de los últimos movimientos del dimitido presidente de la Academia Álex de la Iglesia.
Actualización: Icíar Bollaín, vicepresidenta de la Academia de Cine, también ha manifestado que la intervención de Álex de la Iglesia en torno a la ley Sinde y su reunión con los internautas "ha provocado una crisis innecesaria y muy dañina". En un duro comunicado también ha señalado que ella no aspira a presidir la Academia, y que de la Iglesia no ha respetado los mecanismos de funcionamiento de la institución que preside.
Álex de la Iglesia debería ser más cauto a la hora de expresar su opinión sobre la ley Sinde de descargas digitales, o de tomar decisiones como la de su dimisión de presidente de la Academia de Cine. Cuando Gerardo Herrero, productor de su última película, Balada triste de trompeta, te cuestiona públicamente, sólo cabe concluir que, Álex, tienes un problema.
El director y productor no se ha andado por las ramas. En jugosas declaraciones a Eduardo Arenas en la víspera de su cumpleaños, recogidas en el diario Abc, Herrero afirma que “una ley del PSOE pactada con el PP y consensuada con CiU es interesante. Es absurdo ponerse en contra cuando el pacto alcanzado representa al 88 por ciento de los partidos políticos.”
Tan sorprendido está Herrero con los últimos movimientos de De la Iglesia, que llega a afirmar “Álex ha perdido la cabeza con el Twitter. Le ha venido un síndrome de Estocolmo con los internautas. Es como si el Ministerio de Sanidad negociara con los traficantes de cocaína cómo se hace una ley y si la coca debe ser de mejor calidad y se habla del tema con la gente que tiene problemas con ella.” Aunque más de uno se ha escandalizado por el símil empleado, pienso que se entiende bien lo que Herrero quiere decir.
Resulta llamativo que alguien que se había ganado el cariño y respeto de propios y extraños a la hora de defender el cine esté empezando a encontrar oposición entre sus propios compañeros, alborazados por el consenso logrado con la ley Sinde. Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar son algunos de los nombres más conocidos del cine español que han manifestado su satisfacción por el acuerdo.
Mientras, De la Iglesia tiene una presencia pública excesiva e innecesaria en los medios. Por ejemplo ayer volvió a salir a la palestra para decir que no se irá inmediatamente después de los Goya, el 14-F, sino que esperará un tiempo más, hasta que haya elecciones y sea escogido su sucesor. Una aclaración que, la verdad, no demandaba una comparecencia pública.
