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Zona friki

Aquí se juega: la crítica escandalizada con el libro de memorias de Woody Allen

En una de las secuencias más emblemáticas de "Casablanca", los nazis obligan a Louis Renault, capitán de policía, a cerrar el Café Americano, de Rick, personaje encarnado por Humphrey Bogart.

Como cabe esperar, éste se apresura a pedirle explicaciones. "¿Con qué derecho cierra usted este local?", a lo que Renault replica con cinismo. "¡Qué escándalo, qué escándalo! ¡He descubierto que aquí se juega!". Mientras tanto, uno de los empleados se acerca a él por detrás con sigilo para entregarle dinero. "Sus ganancias, señor", le dice. Y él lo coge, por supuesto, da las gracias, y continúa desalojando el local. Creo estar viviendo una sensación similar cuando compruebo que la crítica de los principales rotativos de Estados Unidos se ha 'indignado' tras leer "A propósito de nada", memorias de Woody Allen, publicadas por sorpresa por Arcade hace unos días, después de que Grand Central Publishing, editorial que pertenece al grupo Hachette, renunciara a su lanzamiento. 

En concreto, los autores de las reseñas se llevan las manos a la cabeza porque dicen que habla de las estrellas femeninas como objetos, lo que por supuesto me parece bastante mal, por supuesto, no es que yo sea antifeminista. Cada vez que el autor de Annie Hall comenta algo sobre una actriz, se refiere a ella como "rubia cañón", "aperitivo delicioso", "frutita exquisita", "grácil modelo de lencería" o "chica de póster central de revista". A Penélope Cruz la tilda de "actriz buena y complicada" pero, sobre todo, "uno de los seres más sexies sobre la faz de la Tierra y, emparejarla con Scarlett Johansson eleva la valencia erótica de cada una al cubo". Que sí, que está fatal, pero, ¿no es lo que llevan haciendo las producciones de Hollywood toda la vida? Hay que dejar de hacerlo, pero por favor señores, no nos llevemos las manos a la cabeza, como si nos pillara de nuevas, y no hayamos contribuido a eso en muchas ocasiones. Quien no haya visto 50 sombras de Grey, esa basura que hace relativamente poco triunfaba en las carteleras, que tire la primera piedra.

Me recuerda a que Meryl Streep llama ahora a Harvey Weinstein "patético y explotador"; la pobre 'no se había dado cuenta' durante décadas del 'pequeño detalle' de que se acostaba con jóvenes actrices que se querían promocionar, por eso le había llamado "un dios", en una ceremonia en la que le habían dado un Globo de Oro gracias a él. "¡Es un escándalo!" dice ahora de este productor el mismo Hollywood que en 2013, muuuucho antes de que estallara el escándalo del productor ahora encarcelado se reía con un chiste del presentador de los Oscar de ese año, Seth MacFarlane, referente a las nominadas a la mejor actriz de reparto. "¡Qué bien! Ustedes cinco ya no tendrán que fingir que les atrae Harvey Weinstein". Sí, los asistentes se mondaban de risa, está grabado, o sea que algún rumor de lo que estaba ocurriendo les había llegado. Sabían perfectamente por dónde iba el chascarrillo.  

La verdad es que se han despachado a gusto con el realizador, actor y guionista. "Tras leer el volumen, he llegado a la conclusión de que la relación de Woody Allen con Soon-Yi Previn, hija adoptiva de su pareja durante muchos años, Mia Farrow, que empezó cuando Previn tenía 21 años, fue, evidentemente, un acto de un pervertido cuyas neuronas están peligrosamente desequilibradas", escribe Dwight Garner, crítico literario de The New York Times. "Es un hombre del siglo XX en el siglo XXI", desvela este autor. Se ha quedado calvo, pues sí, tiene 84 años, es de otra época, igual esperaba que mandara vídeos a TikTok bailando trap, después de irse de botellón con sus 'colegas'. Aún más dura ha sido Monica Hesse, de Washington Post. "Si usted se ha quedado sin papel higiénico durante la epidemia del coronavirus, las memorias de Woody Allen también son de papel". 

Ya nadie se acuerda de que Woody Allen ha sido desde los 70 un ídolo de los progres, idolatrado por los defensores de la Contracultura, a quienes les hacía mucha gracia que titulara a sus filmes Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo pero nunca se atrevió a preguntar, o La comedia sexual de una noche de verano, o que sus personajes dijeran cosas como "Ahora practico en soledad todas las cosas que hago solo, pero resultan mucho más aburridas, sobre todo hacer el amor" o "La masturbación es hacer el amor con alguien al que verdaderamente quieres". ¡Eran la cumbre de la transgresión! Pero ahora, le defienden únicamente las publicaciones más 'rancias'. Las únicas reseñas positivas que han salido del volumen las ha publicado National Review, semanario fundado por Christopher Buckley, ideólogo de Ronald Reagan, y el Daily Telegraph, periódico favorito de los tories y los lores británicos. ¡Vivir para ver!

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