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Zona friki

"Sky Rojo": Netflix se aproxima a su autodestrucción

Netflix ha promocionado a lo grande Sky Rojo, nueva serie de Álex Pina, creador de "La casa de papel", esa serie con una primera temporada más o menos lograda, pero en la que sobraban todas las demás. La comparan con "Los ángeles de Charlie", pero en versión punk. Así que no me resisto a verla.

El 'supuesto' feminismo de la serie "Sky Rojo" de Netflix

sky rojo 41111 e1Tiene como protagonistas a Wendy, Coral y Gina, tres prostitutas que tras defenderse del insensible proxeneta que las tiene esclavizadas en el club de alterne Las novias, emprenden la huida por carretera, mientras les siguen los pasos dos sicarios descerebrados: Moisés y Christian. Todo eso con montaje videoclipero, y muchas secuencias “guays” al ritmo de temas musicales cañeros. Se imita un poco el estilo de Tarantino, a ver si la cosa sale como se espera…

Pues bien, me ha horrorizado. Si alguien nos ha leído a especialistas que hablan de la Edad Dorada de las Series y se pone ésta, pensará que están desquiciados. Nada resulta creíble, como ya presagiaba el hecho de que sus personajes no pasen de arquetipos, de putas con buen corazón (ellas) o de macarras zopencos (ellos). No ayuda que Verónica Sánchez sea peor que el final de Los Serrano, la serie que la dio a conocer, que Miguel Ángel Silvestre haga lo de siempre, o sea de neanderthal otra vez, y que hasta Asier Etxeandía, eficaz en manos de Pedro Almódovar, sobreactúe, porque se hayan olvidado del pequeño detalle de… ¡dirigirle!

Pese a que sus capítulos duren sólo media hora se hacen interminable. Más cuando el espectador se da cuenta del truco: la trama se reduce a una sucesión en bucle del esquema del Correcaminos, perseguido por el Coyote, que siempre la pifia, por lo que no logra su objetivo. Hasta los propios guionistas reconocen su deuda con esta famosa serie, a la que citan expresamente –muy mal, si copias por lo menos callaté–. La serie consta de ocho capítulos, pero a base de repetir esto una y otra vez podría haber tenido 400. Por desgracia, los dibujos tenían mucha más gracia.

Pero lo que me ha hecho llevarme las manos a la cabeza ha sido el enorme cinismo de este despropósito. Por un lado, todo se reviste de alegato –bastante loable– contra la trata de mujeres humanas, así que los personajes llegan a soltar parrafadas pro ilegalización de la prostitución –objetivo que comparto–, con argumentaciones y datos irrefutables que habrían enfadado a nuestra ministra de Igualdad, contraria a la abolición. De hecho, esperaba que la acción se interrumpiera en algún momento, para dar paso a una llamada de la susodicha, si bien ésta no ha podido intervenir porque se ve que estaba ocupada interviniendo en directo a “Sálvame” por otro asunto, no sé qué de la hija de una tonadillera. Pues resulta que pese a este supuesto mensaje que se quiere divulgar, no paran de aparecer secuencias de sexo, tetas y culos que ya hubiera querido filmar cualquier cineasta del Destape. O sea que mucho feminismo, pero éste resulta ser de chichinabo cuando al final se sexualiza a la mujer más que nunca.

Señor Netflix, tenga usted algo de cuidado, pues cualquier espectador que se trague dos productos del nivel de Sky Rojo, se borra seguro. Yo se lo comento por si le sirve de ayuda.

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